Fanfic +18 Tu promesa, mi promesa (8 de ?)

Darknesswolf88

Dios Rey lobo
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Capítulo leído, fue un buen capítulo, me gusto que ambos mapaches se encontraran, aunque pensé que Leo le compraría el juego al pequeño y se puede decir algo referente al sueño de Dante y la coneja que anda tras él "toda rosa tiene espinas", ese sueño mas o menos se quien es el otro cola anillada que consolo al peque dante
 

KitzuneHaru

El zorro naturista
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Finalmente pude leer este cap Alex, me gusto de principio a fin, como siempre escribiendo bien explicado nwn

Me dio ternura ver como Leonardo luego de ver a Dante con Felipe, le dieran ganas de saber como es tener un hermanito, comparto ese sentimiento a veces por lo que lo entiendo perfectamente nwn

El consejo que le dio su padre a Dante es muy cierto, no se debe juzgar al libro por su portaba, ni a la furra por su belleza, porque puede que te rompan el corazon, pero dante esta tan embobado con ella que puede que no aprenda su leccion a tiempo.

Me dio mucha alegria ver lo bien que se lleva Leonardo con su madre a pesar de que viven separados, y que esta acepte y quiera mucho a su hijo a pesar de sus preferencias sexuales, la clase de padres y madres que hacen falta en la vida real...

Fue una noche muy intensa para ambos mapaches jejeje aunque claro, cada quien a su modo y estilo, pero eso es lo que los hace mas unicos y diferentes, algo que sabes relatar bien al escribir, jejeje leonardo masturbandose mientras ve porno de incesto sin duda fue interesante y caliente 7w7 sobretodo fue interesante e inesperada la parte del oso haciendose pipi en la alfombra durante el video, algo que no se le casi nunca en estos fics, si que te superaste esta vez, te felicito nwn Y por otro lado dante, solamente se masturba pensando en la coneja... ay ay... facepalm el pobre esta completamente dominado y ciego de amor.

Y lo que nos lleva al sueño que tuvo Dante durante la noche, el cual en mi opinion podria ser, o una parte de su pasado, o su subconsciente que le esta haciendo ver las cosas como son en realidad, me dio ternurita imaginarlo de 5 y queriendo darle una rosa a la niña que le gusta, la forma de amor mas tierna e inocente en el mundo x3 pero rapidamente el momento tierno se arruina por culpa de una conejita creida que solamente se burlo de los buenos sentimientos de un mapache tierno, haciendo que los demas niños se burlaran tambien del pobre, quien destrozado y humillado pisoteo esa flor, una parte que me rompio el corazon ver... porque refleja como es el amor en la vida real, un sentimiento que es tanto hermoso como doloroso, no como lo reflejan en los cuentos de hadas y las peliculas, y finalmente como aparece esa silueta que anima al pequeño, y la cual ya se de quien se trata luego de saber como era su cola jijiji

En resumen fue un buen capitulo, lleno de cosas, una tras otra y diferente, y que todas juntas forman el fin de semana de los protagonistas, y que tambien hace que estos ultimos logren acercarse un poquito que fuera, haciendo que la historia progrese poco a poco pero por buen camino.

Sigue asi Alex, tienes mi apoyo, aunque nunca lea rapidamente cuando subes jejeje tienes un don, no lo olvides cola anillada, cuidate, y gracias otra vez por aportar tan buen trabajo ;)
 
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AlexCoon

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Buenas noches tengan todos, gracias a quienes se toman el tiempo de leer esta historia, se que no paso tan seguido a actualizar como esperaba ni a leer sus propias historias pero a veces no tengo demasiado tiempo libre, una disculpa por eso. Dejaré esto por aquí.
La rutina semanal llegaba una vez mas para todos como siempre ocurre, y ese lunes por la mañana lo primero que sorprendió a Leonardo fue que Andrea quisiera hablar con él, ahí mismo en su escritorio. Dejando que la fémina explicara su punto, amablemente Leonardo permaneció callado escuchando palabra a palabra algo que ciertamente no esperaba de ella.
-.. y por eso, me disculpo, creo que exageré un poco, culpa del estrés Leobardo – le decía la coneja finalizando su parloteo quien estaba recargada frente al escritorio de este último.
  • Mi nombre es…bueno, no importa, disculpa aceptada – un poco nervioso Leonardo le respondía sintiendo un par de ojos más centrando su atención en ellos.
  • Si… solo se más cuidadoso ¿te parece? Y no te preocupes por el daño, no me debes nada.
Desde su lugar, Dante miraba como la coneja le explicaba las cosas a un sorprendido mapache quien solo daba respuestas cortas o sencillas, en su interior se alegraba de ver solucionado ese pequeño malentendido. A los pocos minutos Andrea se retiró y Dante vio que sus ojos se cruzaban con Leonardo, este le dedicó una sonrisa y el más joven de los dos le respondió con un pulgar arriba. Algo tan sencillo como eso fue suficiente para que un ligero sonrojo cubriera las mejillas de Leonardo quien ágilmente desvió la mirada hacia la pantalla de su computadora.

Era una mañana no tan ajetreada, debido a una junta de Don Faustino con los demás jefes de departamento por lo cual la oficina se encontraba un poco relajada, sin mucho trabajo. Gonzalo y Marco hablaban sobre el partido de futbol ocurrido el domingo. El hurón perdió una pequeña apuesta y se quejaba acerca de lo que diría su esposa al respecto. Levantando un poco sus orejas Leonardo estaba atento a la charla cuando notó que Dante arrimaba una silla y se sentaba a su lado.
  • ¿Están en su mundo verdad?
  • Bueno, es interesante oírlos hablar así, me quitan el sueño que me cargo a veces, y hablando de eso, supongo ya sabes a que vino Andrea – le decía Leonardo intentando que Dante lo escuchara sobre todo el barullo de sus compañeros.
  • Emm.. a decir verdad si, creo se dio cuenta de que todo esto solo era una tontería. Te dije que no era una mala chica.
  • Espero que tu no hayas tenido nada que ver en su decisión Dante – mientras le colocaba el dedo en su pecho de manera juguetona.
  • ¿Yo?, no como crees, yo solo pasaba por aquí c:
  • Jeje, te agradezco lo que sea que hayas hecho, en verdad no era necesario.
  • A mí me parece que lo era, pero olvidemos eso, entonces dime ¿te gusta el futbol?
  • No soy un fan como estos – señalando con un gesto de la cabeza al can y al hurón. –Bueno, he visto un par de juegos pero no estoy al día con clasificaciones, temporadas, ligas y demás, de pequeño llegué a jugar un poco sabes, incluso fui reserva en la liga infantil de la escuela donde estudié, digo, antes de ganar unos kilitos de más – eso era verdad, aunque no creyó necesario decirle que siempre estuvo en la banca.
Dante rio amistosamente al ver a Leonardo palmearse la panza cómicamente.
  • ¿No has pensado en jugar de nuevo? Digo, solo por diversión – le preguntó Dante.
  • No lo sé jeje.. no creo. Ya no soy tan fan de los deportes, vamos ni siquiera en videojuegos n_n’
  • Si si, ya sé, no quieres perder esa panza – diciendo esto Dante le dio una leve palmada al mapache gris quien al sentir la mano del más joven sobre su vientre sintió se le ponían ahora las orejas muy rojas.
-¿Dije algo malo? Perdona, no quise ofenderte – retirando la pata.
-No, no. Descuida no lo hiciste, todo bien ¿Pero a que viene tu pregunta?
-Ah, bueno. Este sábado tengo cierta promesa que cumplir. Pipe cumple años dentro de dos semanas, pero este fin de semana quedé de llevarlo al parque Los Almendros, ¿te suena? nunca hemos ido pero escuché decir que es un lugar bonito y espacioso.
  • Claro, tiene su reputación, he pasado por ahí antes, aunque nunca he entrado – le decía Leonardo sin entender todavía que relación tenía esto con lo que hablaban.
  • Y bueno, llevaremos el balón que solía usar hace años cuando estuve en el equipo de la universidad, me he desaceitado un poco pero me servirá para recordar viejos tiempos, además no quiero que Pipe se la pase siempre pegado a la pantalla con videojuegos, de vez en cuando es bueno que los cachorros agarren algo de aire fresco y se ejerciten, ¿no crees?
  • Si, en eso tienes razón... espera ¿acaso…?
  • Si Leonardo, te estoy invitando a venir con nosotros, ¿qué dices, te anotas?
La repentina invitación de Dante tomó por sorpresa a Leonardo quien al principio no supo que decir.
  • No lo sé, aún no tengo planes pero tal vez me ocupe – respondió no muy convencido.
  • Vamos, será divertido, además creo que le agradas a mi hermano. – repitiendo su invitación.
  • Pipe es buen chico, lo supe con verlo.. Bueno, está bien, porque no.
  • Grandioso, más tarde te digo la hora y si gustas yo paso por ti a recogerte… necesito saber tu dirección, por cierto.
“¿Dante? ¿En mi casa? Hay no, en que me metí” pensaba Leonardo un poco nervioso, sin saber por qué. Era claro que no había razón para estarlo sin embargo…
  • Seguro... te paso la dirección más de rato - un poco nervioso al responder.
  • Genial, tenemos un trato amigo, no te preocupes, solo será un rato, mi hermanito se cansa rápido, bueno, eso quiero pensar – rascándose la cabeza.
Hay que decirlo, simplemente hay ocasiones así, donde no sabes que te deparará el día, sin haber hecho planes, las cosas simplemente ocurren. Lo anterior era una prueba de ello si, lo anterior y también lo que ocurriría minutos después…
Leonardo se sentía honrado y un poco emocionado por la invitación de los hermanos Dzib. Un solitario como él incluso podría divertirse, en ese momento se alegraba mucho de que Dante haya aparecido en su día a día en la oficina. Sin embargo…
- Vaya vaya, la mapacha tiene una cita.
Las palabras llegaron a oídos de ambos mapaches quienes voltearon a ver al encargado de meter el hocico donde no había sido invitado a entrar.
  • Hola Antonio, ¿podemos hacer algo por ti? – le dijo Dante muy serio.
  • ¿Cómo puedes si quiera hablar con este tipo? – le respondió el coyote con una sonrisa burlona.
  • ¿Tienes por pasatiempo ser un idiota? Esta charla es entre Leonardo y yo, te pido te mantengas al margen – dio por respuesta Dante clavando la mirada en Antonio para sorpresa de Leonardo quien no decía nada.
A diferencia de la vez anterior, Dante no se quedó callado esta vez. Una cosa era trabajo, pero esto ya era una burla que el mapache no iba a permitir, no sin una disculpa. De un momento a otro la sonrisa del coyote desapareció.
  • Cuida tus palabras amigo, no quieres problemas conmigo.
  • Vaya, me quitaste las palabras del hocico, justo iba a decirte eso.
Leonardo decidió calmar la tensión y se puso entre ellos quienes se habían puesto de pie frente a frente.
  • Aquí no por favor, Dante no le hagas caso, no vale la pena – mientras le ponía una pata sobre el hombro.
  • Antonio, deja eso, aquí tengo el oficio de recursos materiales que necesitas – preguntó una voz. El dueño era Marco quien sostenía un papel el cuál era el motivo de la visita del coyote, quien volteó a verlo por un segundo y regresó la vista a los mapaches.
  • Creí eras alguien más listo Dante, te daré otra oportunidad. Te retractas de lo que dijiste o tendrás serios problemas conmigo – el tonó del coyote se volvió un poco más amenazador.
  • No te tengo miedo Antonio ¿no tienes un oficio que entregar? Ahora vete por favor y no molestes – gruñendo un poco, aun con la pata de Leonardo en su hombro.
  • No sigan compañeros – ahora Leonardo sin pensarlo colocó su otra mano sobre el pecho de Antonio para separarlos, quien no lo tomó para nada bien.
  • No te metas en esto, vete a tu asiento marrano – le contestó el coyote dándole un empujón a Leonardo el cual siendo sinceros no fue tan fuerte pero con ello el mapache perdió el equilibrio cayendo de sentón al suelo.
Lo anterior terminó por sacar de sus casillas a Dante quien sin pensarlo soltó un puñetazo contra el sorprendido coyote quien no lo pudo esquivar recibiéndolo de lleno en el mentón. El mapache café solía sentirse orgulloso de su excesiva paciencia y por ello segundos después de actuar ni el mismo se reconocía por lo que había hecho, pero era tarde para arrepentirse de sus actos.
- ¡Hijo de puta! Date por muerto!.- vociferó Antonio dirigiéndose hacia el mapache.
Dante a su vez pudo ver como el coyote se lanzaba contra el con furia y se defendió como pudo, ciertamente Antonio era más alto, a pesar de eso el joven mapache se defendía muy bien.
Sintió como el puño del coyote daba de lleno contra su pecho y tambaleándose un poco se recuperó para soltar una patada a la pierna de su rival.
  • ¡No Dante, basta! – gritaba aterrado Leonardo quien se había puesto de pie, al mismo tiempo Gonzalo y Marco se acercaron a detener la pelea.
  • ¡Los dos, deténganse ya! – ahora era el pastor alemán quien entró gritando en escena – Marco, llama a seguridad.
El hurón se apresuró a hacerlo cuando Antonio aprovechado que Dante se distrajo un segundo mirando a Marco salir por la puerta, tomó un jarrón sobre un escritorio y lo impactó sobre la cabeza del mapache quien cayó al suelo aturdido.
Un silencio sepulcral se formó durante un momento.
- ¡¡NO LO TOQUES!!!!
Hasta ahora, nadie en esa oficina había oído gritar a Leonardo de la manera en que lo hizo. Él siempre fue alguien muy tranquilo y pacífico, casi ni hablaba y el mapache de ahora era muy diferente. Antonio volteó a verlo todavía furioso por la agresión recibida por Dante, de su boca corría un hilo delgado de sangre, pero no se comparaba a la herida en la cabeza del mapache café quien yacía tirado en el suelo inconsciente y sangrando.
  • ¡Cállate Leonardo!, solo me defendí de ese idiota, el me atacó primero – argumentaba en su defensa el coyote mientras el mapache se le acercaba con pasos pesados.
  • ¡Te dije que te calles bastardo!
Toda la ira acumulada de Leonardo pareció formar una bola dentro de él, la cual se juntó con los insultos del coyote a través de los años, y ahora esta había reventado, el detonante había sido ni más ni menos que ver a su amigo tirado y herido, todo por un completo imbécil. A su amigo…a alguien a quien en secreto veía como más que eso.
Gonzalo y los demás fueron testigos de lo que pasó enseguida. Días después aún se hablaría del tema por los pasillos de la oficina. Leonardo se dejó ir sobre el coyote cayendo ambos al suelo, La mandíbula herida de Antonio, así como el dolor ocasionado por un par de golpes recibidos lo hacía estar un poco en desventaja frente a Leonardo, quien se montó sobre su pecho, dos puñetazos más al rostro del coyote bastaron para que este actuara como lo que era.. un cobarde.
  • ¡No sigas!,¡Eso dolió cabrón, bajate ya! Gghh…¡Ya suéltame! – lo retaba a pesar de todo Antonio quien trataba de liberarse, pero el peso encima de su rival además de sus heridas le complicaban el conseguirlo.
  • ¡Cállate!, y esto – preparando el puño para un golpe más – ¡es por lastimar a mi Dante!
Las palabras salieron solas, todo mundo las oyó, incluso el asustado coyote se sorprendió de lo que acababa de escuchar quien por un momento creyó a lo mejor el aturdimiento de la situación lo hizo imaginar cosas.
Sin embargo y justo antes de soltar el puñetazo, una mano lo detuvo. Era Gonzalo.
- Es suficiente Leonardo, ya bájate de él, no empeores las cosas – le decía el can con una mirada tranquilizadora.
Los ojos tras el antifaz de mapache cedieron ante la mirada penetrante y compasiva de su viejo amigo.
  • Gonzalo yo.. – Leonardo ahora se sentía avergonzado. Al mirar a su alrededor solo veía varios rostros mirándolo fijamente, con el alboroto incluso se asomaron de otras áreas por la ventana.
  • A ver qué sucede aquí, despejen el área.
En la puerta se encontraba Hugo, un toro de seguridad, quien venía acompañado de otros dos potros. Detrás de ellos Marco explicó la situación y señaló que quien inició todo había sido el coyote en el suelo.
- Bien señores, aquí no hay nada que ver, regresen a trabajar – dirigiéndose a los curiosos – Fabián, llévense a este alborotador, esto lo sabrán los superiores, de eso me encargo yo.
Mientras el toro daba órdenes a sus compañeros, se acercó a Gonzalo quien estaba arrodillado junto a Dante.
  • Vamos viejo, despierta – le tocaba la espalda algo preocupado. Leonardo estaba de pie viendo todo, se puso blanco del susto temiendo lo peor.
  • Retírese compañero, yo me encargo – el toro se acercó para examinar al herido. Luego de unos minutos se limitó a señalar que solo estaba inconsciente y por radio llamó una ambulancia la cual llegó varios minutos después.
Mientras los camilleros (un par de cebras que lucían como pasantes de enfermería) se llevaban a Dante en una camilla, este entre abrió los ojos.
  • ¿Qué.. que ha pasado? Aww… que me ocurrió? – decía entre murmullos.
  • Descuida, pronto estarás bien joven – le dijo con suavidad uno de los camilleros.
Leonardo se encontraba del otro lado hablando con el toro quién solo escuchaba su versión de los hechos.
  • Entiendo.. ¿eres consciente de que actuaste llevado por tus impulsos? No debiste recurrir a la violencia Leonardo, siendo que tú mismo momentos antes eras quien trataba de controlar la situación – le reprendía el toro quien conocía poco a Leonardo pero no le parecía un mal sujeto.
  • Lo sé, lo sé, en verdad lo lamento. Creo que me deje llevar por el momento, seré sincero, no me arrepiento de haberlo hecho, pero le prometo esto no se repetirá.
  • Te estaré vigilando amigo, como comprenderás, tu también estas involucrado en el asunto y debo reportar tu comportamiento de todos modos - le decía el toro mientras se retiraba del lugar.
Leonardo soltó un suspiro mientras se dejaba caer sobre su silla, los demás compañeros retomaron sus actividades diarias con algunos todavía mirando de reojo al mapache.
  • ¿Qué fue todo eso de antes amigo? – le susurraba Gonzalo mientras se acercaba al mapache.
  • Mira Gon, ya sé que me vi muy mal y no actué profesionalmente, es solo que.. Dios!! Sabes bien como es ese tipo, me sacó de mis casillas, esto ya no fue solo verbal, hacer caso omiso de las palabras funciona con eso, pero esto que pasó ya fue agresión física de su parte y..
  • No hablo de eso –le cortó tajante Gonzalo.
Leonardo ladeó la cabeza algo confundido.
- Tu dijiste... –acercándosele y bajando más la voz – “mi Dante”.
Leonardo se puso rígido y sus ojos se abrieron como platos. ¿De verdad dijo eso?; el enojo que sentía en ese momento lo había ofuscado y no era consciente del todo de lo que hacía y decía. Sus mejillas se pusieron rojas…
  • Bueno Gon, es que.. tu sabes – balbuceó un poco – Dante es MI amigo, quise dejárselo claro, “mi amigo Dante”, mira, dije muchas cosas, la verdad no tienen importancia, lo que me preocupa es como seguirá.
  • No te preocupes, todo parece indicar que solo fue una herida algo leve, debió perder el conocimiento por el golpe, pero se recuperará pronto, hay que esperar, y bueno, te entiendo, si fue muy cobarde el cómo se portó Antonio, pero acá entre nos, no conocía ese lado tuyo, vaya puños que tienes jeje
Gonzalo pareció satisfecho con la respuesta de Leonardo, para alegría de este quien se regañaba asimismo por hablar de más y en público. Su amigo le creyó, pero sentía que más de uno ya se había hecho ideas raras en la cabeza. Genial, algo más con lo que lidiar desde hoy.
Por supuesto que Don Faustino se enteró del espectáculo cuando le pasaron el reporte de lo ocurrido durante su ausencia. Ese día antes de salir del trabajo, tuvo una muy buena charla con Leonardo. La sanción fue mínima por parte de su superior, una vez explicado el cómo sucedieron las cosas. El hipopótamo no era tonto. Sabía muy bien cómo eran los empleados, y reconocía que Leonardo siempre había sido un empleado ejemplar, a diferencia de Antonio que tenía sus antecedentes. Esto no terminaría ahí. Más adelante se hablaría sobre una sanción más fuerte para el coyote, que lo más seguro sería su despido definitivo.

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Por la tarde, lo primero que hizo Leonardo fue ir a visitar a Dante al hospital. Gracias a Mayra pudo conseguir la información necesaria.
El hospital estaba un poco retirado pero el mapache tomó un taxi para llegar. En la recepción una mangosta le indicó la habitación del paciente Dzib.
Minutos después...
  • Y así fue como terminó todo… - finalizó de contarle Leonardo a Dante quien se encontraba despierto, recostado en una camilla y con una venda en la cabeza.
  • Vaya buscapleitos que somos ¿no? – le decía Dante – Al menos lo pusimos en su lugar… no, lo correcto más bien es que tú lo hiciste Leonardo.
Leonardo se sintió un poco triste de que Dante podría estar decepcionado de su reacción, quizá ahora lo consideraba violento y peligroso, muchos tienen esa creencia de que los más callados a veces son los mas agresivos, pero para su fortuna era todo lo contrario.
- Leo, no pongas esa cara, sé de sobra que la violencia no es la respuesta, pero oye.. ese coyote se lo buscó, además – bajando la mirada un poco avergonzado mientras seguía – Uno de los camilleros me contó que pasó cuando quede inconsciente.. me defendiste amigo, nadie había hecho eso por mi jamás.
Leonardo sintió mariposas en el estómago, y se sonrojó cuando Dante levantó la mirada… sus ojos.. esos ojos que le encantaban, ahora lo veían a el, y en ellos podía ver agradecimiento y admiración.
  • Solo hice lo que cualquiera hubiera hecho – decía el mayor sin verlo al rostro.
  • No cualquiera Leo.
Un silencio incómodo se formó durante varios segundos. Por supuesto que Leonardo no era el primero en ir a visitarlo al hospital. Sus padres y Pipe pasaron antes, de momento se encontraban en la cafetería comiendo algo, dando unos minutos de privacidad a los mapaches.
  • Dante yo…
  • ¡Dante!
Ambos mapaches voltearon a ver a la recién llegada, Andrea.
- Discúlpame sino pasé antes, me enteré de lo que pasó – la coneja paso a Leonardo sin siquiera saludar y abrazó al joven tendido en la cama.
-Au au au, despacio que me asfixias – le decía este quien notó como Leonardo se ponía de pie muy serio encaminándose a la puerta.
- Creo que necesitan estar a solas – suspirando -Sigue mejorándote amigo, debo retirarme, con permiso.
La coneja soltó a Dante y al fin volteó a ver a Leonardo.
- Gracias por venir a visitarlo Leonardo, eso fue amable de tu parte.
Leonardo la miró confundido, a pesar de todo pudo ver que Andrea era sincera, al menos en esta ocasión no lucía como una bruja histérica. Y vaya sorpresa, recordó su nombre. Esto solo le confirmaba que a la coneja realmente le importaba Dante, lo suficiente para dejar de lado el ser ella misma por un rato.
  • Bueno, no es nada, somos compañeros, linda tarde señorita, igual para ti Dan.
  • Espera Leo, tenemos algo pendiente ¿recuerdas?
Andrea volteó a verlo confundida al igual que Leonardo.
  • ¿Huh? – balbuceó este último.
  • Oye, quién recibió el golpe en la cabeza fui yo, ¿ya se te olvidó? Sigue en pie lo del sábado.
  • Ah eso… bueno, no creí necesario sacar el tema, es decir, lo importante es que estés bien antes que nada
  • Pff… ya estoy bien, esto no es nada, y volviendo al punto necesito tu dirección.
  • Si, claro ¿te mando la ubicación por mensaje?
Se podía notar que Leonardo ya no se sentía tan cómodo en esa habitación, ver a Andrea muy cerca de Dante era la causa.
- De acuerdo amigo, que no se te olvide, hablamos luego –levantando un pulgar a su amigo.
Antes de que pudiera decir algo más, Leonardo salió de la habitación dejando a la coneja con el cola anillada.
- ¿Lo del sábado? – le cuestionó Andrea.
Dante le explicó acerca de la salida que tendrían los 3 mapaches ese día.
- Ya veo ¿Dan? ¿Qué fue eso? – le preguntó Andrea.
  • Yo lo llamo Leo, y él me dice así – respondió mientras sentía como la coneja le daba un beso en la sien.
  • Pareces un niño quedando a jugar con su compañero de juegos.. bueno ambos, eso es tierno Dante.
  • Gracias Andrea.
Mientras el joven miraba a la puerta, por una fracción de segundo tuvo un dejavú sobre un pequeño mapache llorando en un columpio mientras otra figura con cola anillada junto a él le tomaba la mano.
Darknesswolf88 Darknesswolf88 KitzuneHaru KitzuneHaru Haydenwolf Haydenwolf _childhood_blue

Y hasta aquí por ahora, tengan bonita noche.
 

Darknesswolf88

Dios Rey lobo
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fue un buen capítulo, me gusto como pusieron la basura en su lugar (me refiero al mugre coyote), solo espero que lo corran de su trabajo y se quede en la calle abandonado , solo y triste, pero si me da algo de lastima Leo, primero quedo en evidencia frente a todos y luego en el hospital quedo en segundo plano por culpa de una mugre coneja interesada
 
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KitzuneHaru

El zorro naturista
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Buen capitulo en verdad cola anillada, realmente muy bueno, disculpame por favor por la demora en cuanto a leerlo, pero ahora que vi que no tenia ningun pediente ni nada, me puse a leerlo con calma y realmente me gusto, me encanto el giro que le pusiste a la trama mapache nwn

El cap empezando con una inesperada disculpa de la coneja Andrea (al fin me aprendi su nombre XD) hacia Leonardo, dejando al mapache grande extrañado, y creo que a mi tambien jejeje Luego de eso una conversacion entre Leo y Dan, ambos conversando tranquilos y planeado una salida como amigos, y apoyo a Dante, a su hermanito Pipe le cae muy bien Leonardo, y eso es tierno de recordar nwn

Pero que pasa? Que la vida tiene sus caminos inesperados, y justo cuando todo estaba tranquilo, aparece la peste con C de coyote, molestando a los mas pequeños, y rapidamente Dante trata de defenderse, pero le sale el tiro por la culata y repentinamente ante la vista de todos, y de un horrorizado leonardo, recibe un golpe en la cabeza del coyote malnacido, esa fue una escena que no me esperaba ni en un millon de años... y realmente me dejo shockeado...

Pero rapidamente Leonardo no se queda de patas cruzadas, y fue entonces cuando golpea salvajemente al coyote, pero inesperdamente diciendo "MI DANTE" sin darse cuenta y en la presencia de todos, una muestra de lo mucho que quiere al mapache mas chico, algo que hace que a cualquiera se le encoja el conrazon y le salgan las lagrimas, y el coyote dejandonos en verguenza al resto de los caninos, solamente dice acobardado "Deja de golpearme, duele mucho... ña ña ña...", pero que bueno. se lo merece, y ojala que lo despidan despues de eso, porque realmente nadie se lo va a perdonar nunca en la vida.

Y al final en el hospital, mientras que Dante y Leonardo disfrutaban de una tranquila conversacion, el comentario que hizo el mapache mas joven me dejo apenado, cuando dijo que nadie nunca lo habia defendido cuando mas joven, me dijo triste porque demuestra que no ha tenido un verdadero amigo, por eso espero que con esto empiece a ver aun mejor a su salvador, osea Leonardo, y justo en ese momento, lo inesperado de la vida vuelve a hacer de las suyas, haciendo aparecer una vez mas a Andrea, interrumpiendo el momento de ambos mapaches, dejando al mas viejo incomodo y con ganas de irse, pero al menos la coneja se disculpo por ello, dejando una vez mas a Leonardo, y a mi, extrañados, ummm... tal vez la conejita hija de papi no sea tan diva despues de todo... me rasco la nuca

En fin, eso es todo lo que me gusto del cap, o de lo que mas recuerdo o llamo la atencion jejeje fue muy bueno, me gusto mucho tu giro en la trama y como este trajo varias escenas bonitas, tristes, emocionante y tiernas, te felicito y ojala puedas seguir escribiendo esta historia, la cual va mejorando mas y mas, aunque me tarde en leer los caps eso si jejejeje
 

AlexCoon

I'm so proud of you
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Gracias zorrito por tu excelente reseña c:
Me alegra que te gustara y una vez mas, no te preocupes si tardas en leer, no tienes porque disculparte, yo entiendo :) , a veces nos pasa eso con las historias que leemos jeje
Igual un agradecimiento a los demás que comentan por acá. Ya entrados en el tema, de una vez dejo el siguiente capítulo.

“Recoge tus cosas, estás despedido”.

Las palabras le habían llegado al coyote como un balde de agua fría. Por primera vez Antonio se sintió dolido por algo, no era tanto el hecho de perder el empleo, el cual había tenido ya por 4 largos años, él estaba acostumbrado a siempre salirse con la suya, he ahí la cuestión. Esa última confrontación le había costado el trabajo, y aun no podía olvidar del todo la humillación sufrida por parte de ambos mapaches. ¿Cómo pudo haber sido tan idiota para dejarse provocar por ese par de idiotas? Tal vez era el hecho de que no estaba acostumbrado a perder, por otro lado aunque Dante era quien había empezado todo (al menos desde su punto de vista), el problema real no era ese novato sino Leonardo. Ese fofo mapache, vaya perdedor. Como lo odiaba, ni el mismo entendía la razón, pero bastaba con verlo, su forma de caminar, de vestir, lo callado que era, su voz entrecortada; y la lista de defectos que veía en él podía seguir y seguir.
Había pasado cerca de una semana desde el incidente y las cosas no estaban yendo para nada bien. Caminando por la acera el coyote se dirigía rumbo a casa luego de verse con un amigo en un conocido bar de la zona. La mejor forma de olvidar el asunto era embriagarse, aunque en esta ocasión tuvo que medirse un poco, el dinero empezaba a escasearle. Sabía a la perfección que necesitaba conseguir un nuevo trabajo ya que tenía unos pocos ahorros que no le alcanzarían para mucho, de hecho tendría que estirar el poco dinero que tenía guardado, privarse de algunos lujos y salidas para poder sobrellevar esto.
Aunado a eso había otro asunto más que rondaba su cabeza y el coyote recordaba de ese día, Leonardo había dicho “Mi Dante”, sabía que había escuchado bien ya que siempre se había jactado de su buena audición.
No podía ser un error, él lo había escuchado con total claridad ¿Acaso a nadie más le llamó la atención ese pequeño detalle? De estar en lo cierto. entonces en verdad ese idiota sí que era un marica, él siempre lo creyó, pero eso solo se lo confirmaba más. La venganza sería dulce, oh sí. claro que lo sería.
- Esta me la pagas, te vas a arrepentir Leonardo – sus pensamientos cruzaban su mente una y otra vez. – Juro que lo harás.

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Llegó el viernes y el antes mencionado, se encontraba en su casa mandando un mensaje con su dirección a Dante quien le había confirmado de recibido. Él había dejado el hospital un par de días antes, faltando a la oficina solo el martes y miércoles. La herida en la cabeza no había sido tan grave pero el doctor no quiso arriesgarse a que su paciente dejara la clínica sin estar bien del todo. De manera que para el jueves, la rutina para Dante había vuelto a la normalidad siendo recibido con cariño por todos sus compañeros, más que nada por cierto mapache aunque eso lo ignoraba este último. Al día siguiente sería sábado y sería el día fechado cuando tendría lugar la salida al Parque los Almendros por parte de los 3 mapaches.
Leonardo fue a su guardarropa y empezó a buscar un pants que raras ocasiones se ponía, ya que no era alguien muy deportivo. Encontrándolo hasta el fondo del mueble y a juego con una playera blanca sin mangas, ya tenía lista la ropa que utilizaría ese día. Sentado en la cama se puso a mirar su celular, por inercia y sin pensarlo abrió Facebook y haciendo scroll con sus dedos vio algo que le dolió hasta el alma. Dante había sido etiquetado por Andrea en una foto donde los dos se veían juntos e incluso parecían una pareja según algunos comentarios al pie de la foto que ayudaban a realzar esto, sin contar con el añadido de los likes con que contaba la publicación.
En su interior el mapache lidiaba con todo esto, el destino era cruel en ocasiones. Las cosas parecían indicar que su amistad con Dante iba creciendo poco a poco cada día lo cual era bueno y lo ponía muy feliz aunque a la par cada día que pasaba notaba que la coneja se volvía más cercana e importante para su ahora amigo. Los celos eran más que obvios pero él no quería sentirse de esa manera. Ahora tenía un amigo, alguien como él no podía darse el lujo de perderlo por sus tonterías, y aunque no podía negar su interés en el mapache joven decidió por lo pronto luchar por la amistad de este último. Además, si su amigo era feliz, el sería feliz por él. O al menos se trataba de convencer asimismo de eso.

La tarde terminó dando paso a la noche, y así de igual forma la noche dio paso al día. Otro sábado más. Leonardo sintió que no todo debía depender de Dante y sería grosero de su parte no mostrar más interés por la invitación que le habían hecho así que decidió llamarle por teléfono a su casa para puntualizar la salida. Al segundo tono de llamada alguien respondió al otro lado de la línea.
  • ¿Diga? – Quien había contestado no era otro que Demetrio.
  • Buenos Días señor, ¿se encontrará Dante? – le respondía Leonardo mientras se acercaba al espejo para revisarse el cabello.
  • ¿Quién habla?
  • Oh.. perdone mi descortesía, me llamo Leonardo, soy compañero de trabajo de su hijo.
  • ¡Vaya, Leonardo!, mi hijo me contó acerca de ti, fuiste a visitarlo al hospital, te recuerdo ¿Cómo estás?.
Esa ocasión ambos mapaches no habían tenido oportunidad de charlar, aunque el papa de Dante pudo ver a Leonardo brevemente cuando salía por el pasillo del hospital. Después de los saludos por parte de ambos Demetrio prosiguió.
- Dante se está duchando, ¿quieres dejarle un recado o prefieres marcar más tarde?
La imagen de Dante desnudo en la ducha hizo que Leonardo se ruborizara y pudo apreciarlo frente al espejo. Decidió que le marcaría después y se lo hizo saber a Demetrio quien amablemente le respondió que el mismo Dante le devolvería la llamada, él le diría acerca de su llamada.
- Gracias señor, que tenga buen día.
Al finalizar la llamada, Leonardo se puso a limpiar la cocina, ciertamente era algo desordenado en algunos aspectos, pero la cocina era otro asunto. Odiaba ver la más pequeña mancha de grasa o suciedad en ella. Cogió su celular para estar al pendiente de la llamada de su amigo y mientras limpiaba se puso los audífonos escuchando un poco de David Bowie. Unos cinco minutos pasaron cuando recibió la llamada.
  • Dante, empezaba a preocuparme, creí te habías ido por el excusado amigo hehe – bromeo mientras secaba unos cubiertos
  • Jajaja muy gracioso Leo, Papá me dijo marcaste a la casa, sabes, pudiste marcarme a mi celular. Espero no te haya atosigado con muchas preguntas, el suele ser un poco metiche – diciendo eso último con voz baja.
  • Para nada, me agradó conocerlo e intercambiar palabras con él. Supongo sabes el porqué de mi llamada, sé que han pasado varios días pero dime, ¿Cómo te sientes hoy?
Dante notó por el tono de voz que su amigo aún se encontraba algo preocupado por el incidente con su excompañero de oficina.
  • La herida casi ha sanado, aunque ciertamente aún molesta un poco sobre todo al lavarme la cabeza en la ducha – al decir eso la puerta de su habitación se abrió de golpe.
  • Dante, el almuerzo está listo hermano – un mapachito con ropa deportiva y emoción en el rostro se asomaba en ese momento.
  • Privacidad Pipe, dame unos minutos ¿quieres?, ahorita bajo
El menor de los hermanos salió de la habitación dejando a Dante terminar de prepararse.
  • Entonces, ¿te parece bien a las dos? – le preguntaba a Leonardo mientras se ponía unas bermudas negras a juego con una playera roja. Del mismo modo su calzado consistía en unos tenis rojos con líneas blancas.
  • Es buena hora, claro Dan, estaré más que listo.
  • Excelente Leo, deja me doy prisa que sino mi madre enviará de nuevo a Pipe a por mí. Hasta dentro de un rato. Nos vemos.
La llamada finalizó y Leonardo para hacer algo de tiempo jugaría un poco de Splatoon, mientras que en su casa los hermanos mapaches empezaban a degustar unos ricos hot cakes preparados por su madre, Pipe con jarabe de maple mientras los de Dante solo con mantequilla derretida.
  • El día está agradable, me alegra que saques a pasear a tu hermano – decía Margarita mientras bebía una taza de café. Demetrio en esa ocasión había salido a atender un problema en la constructora por lo cual no estaba presente esa mañana.
  • Y dime, ¿Andrea irá con ustedes?
Al escuchar tal nombre Pipe casi se atraganta y desvió la mirada hacia su hermano, a la espera de su respuesta.
  • No mamá, esta es una salida de chicos, además, ella estuvo de acuerdo en que solo fuéramos nosotros.
  • Y tu amigo Leonardo – señaló Pipe ya más tranquilo al escuchar que la coneja estaba fuera de escena por esa ocasión.
  • Si, el también.
  • Me agrada Leonardo, parece ser un tipo bien parecido – siguió charlando Margarita – deberías invitarlo a comer con nosotros en alguna ocasión.
  • Siii, deberías hacerlo Dante, me encantaría mostrarle mi colección de juegos – se unía a la petición Pipe mientras agitaba su cola en señal de emoción.
  • Bueno, no lo sé, es decir, por mi encantado pero eso tendría que decidirlo el, le preguntaré hoy mismo mamá…
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Mientras esa platica ocurría en casa de los Dzib, por su parte Leonardo tenía cierta charla con Tyler.
  • Entonces tú o////o … - señalaba el mensaje en pantalla
  • Oye, no es nada de eso, no es una cita, solo saldré con un compañero y su hermanito, deja de maquinar cosas en tu mente perversa – le decía el mapache al zorrillo.
  • Jeje, si tú lo dices, por cierto me gustaría ver cómo es ese tal Dante ¿se puede?
Leonardo no tenía fotos de Dante, sin embargo le mandó una de las fotos online, justo en la que se encontraba etiquetado por Andrea.
- Vaya, es bien parecido, oye amigo ¿Qué estás esperando? Esa coneja te lo va a ganar D:
Dicho comentario no le cayó para nada bien a Leonardo pero no dijo nada.
  • Te repito que solo somos amigos, mejor cuéntame cómo te está yendo con ese tigre “amigo” tuyo. – buscando desviar la charla
  • Dentro de poco irás a verte con ese chico y su hermanito, ¿en verdad quieres salir a la calle con una erección ocasionada por mi culpa?
Rayos, eso era cruel. Leonardo con esa respuesta se imaginó que de hecho Tyler y Benson habrían hecho de todo la noche anterior.
- Bueno, tengo curiosidad hehe, podrías contarme omitiendo las partes sexuales.
Tyler le contó que se habían llevado muy bien, la noche anterior habían ido a bailar a un lugar que Benson le había prometido visitarían, habían cenado y dormido juntos. El tigre vivía solo y aunque todo parecía indicar lo contrario, el activo había resultado ser Tyler quien en un principio creyó su tigre sería todo un semental.
  • ¿Entonces no era lo que esperabas?
  • No, no.. es decir, Benson es muy dominante sin embargo es pasivo y yo soy inter como sabes, así que digamos que él tomó el control para que yo me lo… bueno ya sabes, oye ¿quieres ver donde estoy acostado y con quien justo en este momento?
  • ¿Estás seguro, él está de acuerdo? – tragó saliva Leonardo
  • Él no dice nada no te preocupes además, duerme como un lindo gatito.
Tyler tomó una selfie con su celular lo mejor que pudo en la cual aunque se apreciaba únicamente la parte superior de su cuerpo, era más que obvio que el zorrillo iba desnudo. Se encontraba en una cama y la iluminación era tenue, justo a su lado una mancha blanca dormía plácidamente.
  • Ahí lo tienes, Benson ha estado fantástico, aunque es pasivo esta misma noche lo convenceré de intercambiar papeles, sabes que puedo >:3
  • Hahahaha, eres un loquillo Tyler.
  • Leonardo colega, ya en serio, espero que te diviertas mucho con tu amigo.
“Yo también Tyler, yo también” pensó Leonardo.

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Cerca de las 2 de la tarde, los hermanos Dzib llegaban a casa de Leonardo quien los invitó a pasar un momento.
  • Una vez más, muchas gracias por la invitación Dante, a ti también Felipe.
  • Prefiero Pipe – rápidamente el pequeño mapache se acercó al mueble de la sala donde vio una Nintendo Switch a lado de otra consola, un PS4 – Wow, ¿qué juegos tiene? – miraba embobado mientras Dante apreciaba la pequeña sala de estar y cocina de su amigo.
  • Bonito lugar Leonardo, no empieces Pipe, no vinimos a jugar videojuegos – le reprendió a su hermano menor.
  • ¿Me presta este? – poniendo ojitos de cachorro.
Leonardo sonrió ante la emoción de su pequeño invitado y notó como entre sus manos sostenía Mario + Rabbids Kingdom Battle.
  • ¡Pipe!
  • Déjalo Dante, por mí no hay problema, bueno es decir, si para ti tampoco lo es.
Dante miró los ojos de súplica en el rostro de su hermanito y soltando un suspiro miró a Leonardo.
  • Disculpa a mi hermanito, es medio mimado con los videojuegos, ¿en serio no te importa?
  • Para nada, además yo tengo tiempo sin utilizarlo, actualmente utilizo la consola, pero con otros juegos.
Dante ordenó a su hermano entregarle la caja del juego y procedió a guardarla en su mochila.
  • Solo será prestado, no lo olvides Pipe, ahora bien, ¿Qué se dice?
  • Gracias señor Leonardo, seré cuidadoso lo prometo – mirando con respeto al cola anillada.
  • Espera, ¿señor?, no soy tan mayor amiguito – le respondió Leonardo algo ruborizado – puedes decirme Leonardo, así como me pediste a mi que te llame Pipe.
  • De acuerdo Leonardo – y al decirlo le dio un rápido abrazo lo cuál a Leonardo le pareció demasiado tierno.
Dante los miró a ambos y notó que de hecho su hermano tenía cierto parecido con Leonardo, incluso más que con el mismo siendo su hermano. Quizá el pequeño Leonardo de hace algunos años habría lucido como Pipe. Mirando el reloj en su muñeca se dirigió a ambos.
- Si no nos damos prisa se nos irá el día, pongámonos en marcha – puntualizó.
Afuera estaba estacionado el Ford Fiesta de Dante y cuando Felipe intentó entrar en el su hermano lo detuvo.
- Espera Pipe, vete atrás, Leonardo se sentará al frente.
El mapachito no le dio importancia y entró por la puerta trasera mientras Leonardo se sentaba en el asiento del copiloto colocándose el cinturón de seguridad al igual que los dos hermanos. Acto seguido se pusieron en camino rumbo al Parque.
El cielo estaba despejado y todo indicaba que sería un muy buen día. Estando en el coche Leonardo captó el aromatizante del auto, no supo distinguir bien que fragancia era, pero le gustaba tanto que se descubrió aspirando un poco el aroma. Sonrojado volteó a ver a Dante quien se disponía a poner un poco de música. Luego de unos segundos Leonardo pudo escuchar por las bocinas el sonido de un teclado y otros instrumentos seguido de una estrofa:

You are my star
You are the one
You make me smile when the world's come undone
You are the one who sweeps me off of my feet


  • ¿Te gusta Jeff Williams? – le preguntó Dante sin dejar de mirar hacia el frente.
  • Un poco, ese tema está bien – al decirlo por un momento se quedó viendo al mapache café a su lado. En el exterior el tráfico parecía no ser un problema pese a la hora, y dentro del coche la música sonaba mientras Leonardo seguía embobado en sus pensamientos hasta que una pata en su hombro lo hizo voltear.
  • ¿Qué tanto le ves a Dante? – le preguntó con curiosidad el mapache en el asiento trasero.
Rojo como tomate, Leonardo se dio la vuelta de inmediato.
  • Bueno es que, maneja muy bien, mucho mejor que cierto pastor alemán que conozco – aun ruborizado como pudo respondió a la interrogante del chico.
  • Ah
  • Pipe deja de incomodar a los invitados, mejor dime, ¿traes todo lo que te encargue en la mochila? – le preguntó Dante.
El menor de los hermanos asintió mientras se volvía a sentar en su lugar agitando su cola ahora al ritmo de otra melodía.
- ¿Alguna complacencia o algo que quieras escuchar? – le decía Dante a su copiloto mientras se detenía en un semáforo en rojo. – Sírvete – le hizo una seña al pequeño dispositivo conectado al autoestéreo del coche.
Leonardo hizo una revisión en los archivos hasta que se decidió por el clásico “I Want You (She's So Heavy)”
  • Esa me gusta también – comentó Dante reanudando la marcha ahora que tenía luz verde.
  • Eso suena tan viejo – bostezó aburrido Felipe
  • Los niños de hoy no saben apreciar los clásicos – respondió Dante más para Leonardo que para su hermanito quien solo soltó un bufido inflando las mejillas.
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Después de un rato el trío de mapaches finalmente llegó al parque y mientras Dante buscaba donde estacionarse, los otros dos mapaches se adentraron al sitio. El lugar no estaba a rebosar aunque si habían visitantes ese día.
  • El césped de este lugar es muy bonito ¿no te parece Pipe? – le sacó platica Leonardo al chico quien miraba asombrado el pasto tan bien cuidado y verde del sitio.
  • Eso creo, ven vamos a jugar :D – le respondió tomándolo de la mano.
  • ¿No deberíamos esperar a tu hermano?
Leonardo se sentó en el suelo un momento. Justo detrás de ellos había un árbol algo frondoso lo cual les proporcionaría una buena sombra en caso de que el sol se pusiera demasiado caliente al avanzar la tarde.
  • Está bien Leonardo – el pequeño se fue a sentar al lado del mencionado y empezó a platicar con él.
  • Me gusta esta ciudad, es bonita y con buen clima. Ahora creo es mejor con lugares como este, dime Leonardo ¿entonces te gusta el soccer?
  • No soy tan fan amiguito, pero si llegué a jugar antes como le comenté a tu hermano, lo importante es divertirnos ¿no crees? – mientras respondía al menor observaba que unos 5 metros de ellos se aproximaba Dante.
  • Te demostraré que tan bueno soy con los pies – al decir esto una mirada desafiante y una sonrisa retadora apareció en su joven rostro.
Dante se incorporó a sus acompañantes y de inmediato sacó el balón de la mochila empezando a hacer unos rebotes con la rodilla mientras Felipe miraba la técnica y el juego de pies de su hermano. Cerca de donde estaban había un pequeño campo vació en el cuál jugarían un rato, no sin antes hacer un poco de calistenia.
Después de unos pocos minutos habían empezado a jugar y el mapache café veía como Pipe corría de un lado a otro intentando robarle el balón en repetidas ocasiones.
  • Oye, no seas malo, tu eres más rápido que yo – le reclamo mientras apretaba el paso intentando alcanzarlo.
  • Recuerda que dije no te lo pondría fácil cachorro – le miraba sonriente y un poco sudado el mayor de los hermanos, poniendo atención en el más joven que no se dio cuenta cuando alguien le robaba el balón.
  • Sin distracciones Dante, ¿Qué ejemplo le estas dando a Pipe? – reía Leonardo quien ahora corría hacia la improvisada portería que tenían. La práctica consistía en un juego de todos contra todos.
  • Con que esas tenemos eh? – le aceptó el desafío Dante quien ciertamente era el más veloz de los tres mapaches.
El pequeño Pipe empezó a divertirse no tanto por el hecho de jugar, le encantaba ver esa pequeña rivalidad que se había formado de momento entre los dos oficinistas.
  • ¡Vamos Leonardo, que no te alcance! – le echaba porras
  • ¡Oye, tu hermano soy yo y no el! – le recriminaba Dante acelerando el trote.
Cerca de la portería Leonardo pateo el balón y aunque le había puesto la suficiente fuerza a la patada, la trayectoria no era tan buena por lo cual pegó en un poste rebotando hacia arriba y volviendo de regreso al campo. Al ver tal oportunidad de recuperar el balón tanto Dante como el mismo Leonardo corrieron hacia él, saltando en el aire a la vez. Pipe quien venía más atrás pudo verlos disputarse el balón.
El impulso del salto de Leonardo resultó ser un poco más fuerte por lo cual alcanzó a cabecear aunque de nuevo, no con tan buena dirección. Sin embargo el problema no era ese, sino que Dante había intentado hacer lo mismo que él lo que resultó en un choque entre ambos cayendo Dante de espaldas y Leonardo encima suyo.
Un poco aturdido Leonardo abrió los ojos y se vio a milímetros del rostro de Dante quien yacía debajo de él. Casi podía sentir la respiración de este último quien lo miraba con cara sonrojada. Al instante supo la razón. Su entrepierna estaba encima de la de Dante y el mapache café pudo sentir la erección de Leonardo a través de la ropa.
  • ¿Po..podrías bajarte? Pesas – le dijo desviando la mirada.
  • Ay perdóname, no era mi intención yo…
  • GOOOOOOOOOOOOOOOOOOL!!!
Ambos aun en el suelo giraron la cabeza para ver como Felipe se había aprovechado de su descuido y anotado su primer gol.
- Jajajajaja…no puedo creerlo – reía Dante quien ya se había puesto de pie mirando a Felipe con una gran satisfacción en el rostro – Sí que estoy desaceitado ¿no lo crees Leonardo?
Este último se había parado rojo de la pena y con unas gotas de sudor surcando su frente. Luego de festejarle su primera proeza del juego su al chico Leonardo se acercó a Dante.
  • Tu hermano sí que nos agarró con la guardia baja hace rato, ahora entiendo esa mirada que me dio cuando llegamos ¿estaría entrenando en secreto desde antes? jeje. – respondía mientras miraba a Dante quien lo veía con una expresión un tanto confusa en el rostro – Bueno, necesito ir al baño un momento, no tardo.
  • Yo también hermano – sacudiéndose la cola el pequeño mapache fue tras Leonardo.
  • Va, no tarden o ganaré el juego por default – bromeó.
Cuando ambos se retiraron Dante sin embargo se fue a sentar por un momento y tomando el bolso deportivo que llevaba sacó de su interior su celular para revisarlo. No había llamadas ni mensajes nuevos y aunque estaba disfrutando su día con los otros dos quiso mandarle un mensaje a Andrea, solo para saludarla.

Mientras tanto Leonardo estaba de pie frente al urinal aun recordando el momento incómodo acaecido minutos antes.
“Soy un tonto, estoy seguro de que Dan sintió mi erección, ahora creerá que soy un pervertido” se decía para sí mismo, aunque al mismo tiempo, el recuerdo de lo que pasó lo hizo sentir muy bien, era la primera vez que había estado tan cerca del otro mapache, y vaya de qué forma. Aunque de manera indirecta pero había podido sentir de cerca la entrepierna de Dante y el pensar en ello solo ocasionaba que su erección no bajara.
Al voltear advirtió como Pipe de reojo veía su pene muy sonrojado mientras orinaba a dos urinales de distancia de él, lo cual lo trajo de vuelta de sus pensamientos terminando su asunto y guardándoselo en su ropa interior. Por un momento había olvidado que el chico estaba con él.
  • L..lo siento – se disculpó el chico mientras hacía lo mismo y se encaminaba al lavabo a lavarse las manos.
  • No te preocupes Pipe, perdona, quien lo lamenta soy yo, no estoy acostumbrado a ir al baño acompañado – le respondió tratando de hacerlo sentir menos incómodo.
  • Bueno, no pasa nada Leonardo, después de todo he visto a mi hermano en la ducha desnudo así como su… bueno ya sabes que parte.
La respuesta del mapache menor solo hizo que más sangre fluyera a la erección de Leonardo quien sintió su miembro palpitar dentro de sus ropas. Esperaba que el chico no lo notara así que se tiró un poco de agua al rostro frente al espejo del baño.
  • ¿Se bañan juntos o algo? – preguntó con curiosidad.
  • Hace tiempo lo hacíamos, cuando era más pequeño.
Leonardo pensó que eso era algo muy común entre hermanos y le pareció tierno, aunque una muy pequeña (y perversa) parte de el sintió un poco de celos del pequeño ..” Qué envidia me das Pipe jeje”.
  • Perdona por mirarte, no quise ser grosero es solo que… - de golpe se quedó callado.
  • ¿Sí? ¿Qué ocurre? – le dijo al notar como el chico se calló de repente cuando estuvo a punto de decir algo que al parecer lo incomodaba.
  • Es que… bueno, como te dije antes, he visto el pipi de Dante antes y es… digamos que somos diferentes pero el tuyo es…completamente rojo - ¿Puedo mostrarte algo?
Leonardo solo asintió dándole a entender que podía confiar en él.
Felipe lo pensó por unos segundos y decidió que podía confiar en el amigo de su hermano. Acercándose a Leonardo se puso muy cerca de él, y para sorpresa del mapache gris se bajó de nuevo sus pantaloncillos y calzoncillos dándole a este último un vistazo de sus genitales.
  • Es solo que… soy como tú – le dijo mientras señalaba su miembro.
  • Oh, te referías a eso.
Con que se trataba de “eso”, Leonardo ahora comprendía. El pene del chico tenía la cabeza cubierta, lo que se conoce como foreskin, justo como el mismo Leonardo.
  • El de mi hermano es diferente, al principio cuando estaba más pequeño me asusté por ser diferente ahí, pero él me dijo que era normal, que no todos los machos tienen su cosita igual, que no debería darle importancia, que él tenía amigos que de hecho tenían su miembro como yo, entonces deje de darle importancia, aunque bueno, la verdad es la primera vez que veo uno que sea ya sabes, como el mío – finalizó diciendo mientras se subía la ropa de nuevo.
  • Eso es verdad Pipe, todos somos diferentes, y no te preocupes, no pasa nada, además, ¿ya ves? Tenemos algo más en común que solo videojuegos – respondió Leonardo tratando de desviar el tema.
  • Me pregunto qué diría Dante si supiera eso.
Leonardo trago saliva poniéndose muy serio y un poco alerta ante el comentario.
  • Eso no sería para nada una buena idea – le dijo sopesando la idea que podría hacerse Dante si supiera que le había visto los genitales a su hermanito. Una idea seguramente muy mala.
  • Oh, entiendo Leonardo, es algo personal, lo lamento.
  • Descuida amiguito, como dije antes, no pasa nada, ahora bien, creo que deberíamos regresar con tu hermano.
Mientras regresaban del baño Leonardo tenía en la mente una sola pregunta: ¿Pipe había dicho que su hermano le había dicho conocía otros machos con foreskin? ¿Qué quiso decir con eso? “No seas bobo y malpensado, debió de verlos en las duchas de la escuela o algo por el estilo” se decía para sí mientras seguía caminando.

Al regresar con Dante, lo vieron muy sonriente mirando a la pantalla de su celular, enfrascado con el aparatejo que ni siquiera los vio llegar a su lado.
  • Dante, ahora me toca ser portero ¿Dante? – ladeando la cabeza hacia su hermano.
  • Un momento Pipe – guardándose el celular – ¿Decías?
Por la expresión en el rostro que tenía su hermano, el chico adivinó con quien estaba mensajeándose momentos antes soltando un suspiro seco el cuál Leonardo notó aunque no dijo nada y por un momento compartió el mismo sentir que el pequeño.
- Nada… sigamos jugando si tú quieres.
A pesar de lo anterior, ese día los tres mapaches se divertirían mucho, Pipe demostrando que no solo era bueno en los videojuegos, Dante que aunque no como en sus mejores años, pero seguía siendo bueno con la pelota mientras que para Leonardo, fue algo fuera de la rutina, el hecho de convivir con personas agradables como aquellas lo hizo replantearse su modo de vida… tal vez necesitaba salir y ser más sociable, cosas buenas pueden pasar, aunque algunas un poco bochornosas, pero más que nada empezó a sentirse feliz como no lo hacía tiempo atrás.

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Eso es todo por ahora, saludos y buena noche peludos :ll3
 

Haydenwolf

Ōkami tei-shin (Apoyo a la aldea Crimson Moon)
 
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  • SA – Beastar
Gracias mapachito, disfrute mucho esto y quiero saber más y más, mucho más de como va creciendo el interés que se tienen ambos o eso sobre entiendo
 

AlexCoon

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Perdón si casi no he actualizado esto, han sido dias algo ocupados y con varias distracciones.
Dejo otro capítulo más, aunque si cometí algún error de continuidad ustedes dispensaran jeje

Capítulo 8

Ya habían pasado un par de semanas desde la llega de Dante a la vida de Leonardo y dicho sea de paso, la presencia del mapache café había tenido repercusiones en la vida del otro mapache, quien al estar solo durante mucho tiempo había abrazado la soledad como muchos lo hacen y aunque disfrutaba de ella en ocasiones llegaba a sentirse un poco deprimido o vacío, con ese sentir como de que algo faltaba.
Si tan sólo Dante se diera cuenta de la importancia que su presencia tenía para su compañero de trabajo y ahora amigo; aunque quizá lo hacía. Él mismo había encontrado en Leonardo a un buen amigo y aunque estaban Marco, Gonzalo y sus demás compañeros de la oficina, en Leonardo había encontrado incluso un confidente al que empezaba a tomarle más respeto y cariño. Una amistad que quería conservar por muchos años.
Esos pensamientos cruzaban la mente del conductor del Ford Fiesta quien escuchaba el tráfico de fondo, mezclándose con la voz de Phil Collins que sonaba por las bocinas del auto estéreo, mezclándose también con los chistes que Leonardo le contaba a su hermanito y con las risas de este último.
Habían dejado el parque hace unos 20 minutos y regresaban a casa de Leonardo ya que Dante se ofreció a llevarlo hasta la puerta de su casa y a decir verdad aun no era tan tarde por lo cual luego de estacionar el coche el trío de mapaches se internó en la vivienda del mayor de ellos.
  • ¿Puedo usar tu baño Leo? – preguntó Dante
  • Seguro – indicándole el camino con la mano.
Mientras Dante hacía sus necesidades Leonardo prendió el televisor por un momento y notando la curiosidad de Pipe sobre la nintendo switch encima de la repisa le dedicó una sonrisa y asintió con la cabeza indicándole podía encenderla en lo que volvía su hermano.
- Eres muy amable en verdad Leonardo, quiero a Dante pero también sería genial tener un hermano mayor o un tío como tú – comentaba Pipe centrándose en la pantalla del televisor.
Leonardo soltó una leve risita y se fue a la cocina justo en el momento que la puerta del baño se abría.
  • ¿Les ofrezco algo de tomar? – dirigiéndose a los dos hermanos.
  • Gracias Leo pero creo que ¡Pipe! ¿no puedes estar despegado de las consolas por un rato? – le levantó un poco la voz algo molesto con el crio.
Felipe puso cara de asustado y solo se encogió de hombros por el regaño.
  • Déjalo Dan, además se lo merece, recuerda que nos ganó hace rato al soccer -intervino Leonardo.
  • Por favor hermano, solo será un momento – respondió el chico poniendo sus mejores ojos de cachorro tierno. Luego de unos segundos y de sentir de igual forma la mirada de Leonardo sobre el, Dante terminó cediendo ya mas tranquilo.
  • Está bien, está bien, solo un momento, disculpa mi comportamiento Leo, es solo que a veces quisiera que fuera un poco mas obediente, es buen niño pero un poco confianzudo en ocasiones.
  • No te preocupes, ¿no gustas tomar asiento? Yo sí, vengo rendido.
Decir que Leonardo se sentó podría aplicar, pero lo más apropiado sería “se desparramó” en el sofá. Dante se sentó a su lado mientras Pipe lo hacia sentado en el suelo, mas cerca del televisor devolviendo su atención de nuevo a la pantalla y olvidándose por un momento del mundo exterior.
El “momento” se extendió a cerca de una media hora en la cuál mientras el joven mapache jugaba embobado en la consola, los colegas laborales charlaban de cosas triviales.
  • ¡Que envidia Leo! Entonces por lo que veo ya tienes varios años viviendo solo, créeme que hay veces que quisiera salirme de la casa, pero pues verás, no es tan fácil, son varias cuestiones – explicaba Dante mientras tomaba una soda de limón que Leonardo le había invitado.
  • Tiene sus ventajas si, pero a veces también se echa de menos la compañía, yo soy hijo único y toda mi vida viví con mis padres hasta que me mudé por este trabajo. De eso ya hace algunos años.
  • Nunca te lo pregunté sabes ¿entonces no naciste aquí, de donde eres?
La respuesta a dicha pregunta fue San Cristóbal, un pueblo a 4 horas de distancia de Ciudad Getsemaní, lugar donde actualmente viven ambos mapaches.
  • ¿Estás de broma? Nosotros vivíamos ahí – le decía Dante algo sorprendido por la respuesta.
  • Vaya, eso sí que es una sorpresa, mamá sigue viviendo en la que fue mi casa durante mi niñez, en ocasiones voy a verla sobre todo considerando que desde que papá murió ella está prácticamente sola – siguió Leonardo soltando un breve suspiro.
  • Oh, tampoco sabía que perdiste a tu padre.
  • No te preocupes, eso pasó hace tiempo ya.
Terminando su soda, Dante se puso de pie y depositó la lata en el cesto negro de basura al fondo de la cocina.
- Aun así, me sorprendió saber que ambos nacimos en San Cristóbal, es un bonito lugar, quizá algún día invite a Andrea a conocerlo – diciendo eso último mas para si mismo.
Leonardo asintió a dicho comentario y para desviar su atención de la mención a la coneja, por un momento se quedó pensando si habrá sido posible que alguna vez en el pasado haya llegado a ver a Dante ya sea cuando vivía allá o en alguna de sus visitas familiares. Pensó que posiblemente si, San Cristóbal no era un pueblo tan grande y se podría decir que era de esos sitios donde todos conocen a todos. Bueno, hablando de gente más abierta quizá, no de un callado y solitario como él. A pesar de eso no conseguía recordarlo y empezaba a creer que no sería posible, después de todo se llevaban 7 años de diferencia.
  • Un sitio agradable aunque como sabes tuvimos que venirnos para acá por el trabajo de papá, pero quién sabe, tal vez en un futuro regrese de visita y podría ir a conocer a tu madre.. perdón, es decir, si tu me invitas.
  • Por supuesto, sería un honor, solo esperemos que no nos expriman tanto en la oficina y nos dejen sin vacaciones jajaja.
Ambos rieron y siguieron platicando por unos minutos más.
  • Bueno Leo, ha sido un rato agradable contigo, una vez más te agradezco por aceptar mi invitación el día de hoy, ¡Pipe ya nos vamos! – haciéndole un ademán al chico quien jugaba un poco de Splatoon.
  • Son bienvenidos de volver cuando gusten y no Dante, quien debe agradecer soy yo, en verdad me la pase muy bien hoy, es agradable salirse de la rutina un poco de vez en cuando – respondía Leonardo quien por dentro se sentía aún muy feliz de haber salido con ambos mapaches a divertirse de una manera tan sana como lo es practicar algo de deporte.
  • Has sido buen compañero y lo sabes, desde que entré a trabajar con ustedes me has apoyado con algunas cosas y esto es lo menos que podía hacer, por cierto antes de que se me olvide, dos cosas más. La primera es que desde luego que estás invitado el próximo fin de semana al cumpleaños de Pipe, será algo sencillo pero esperamos contar con tu presencia.
Dentro de Leonardo una especie de calidez le subía por el pecho, daba vueltas en su abultada barriga y recorría su espalda ocasionándole cosquilleos a lo largo de toda su columna vertebral.
  • Muchas gracias Dante, será un placer para mí acompañarlos ese día – respondió cortésmente.
  • Será divertido Leonardo – decía Pipe quien ya se encontraba al lado de ambos mientras tironeaba la playera de Dante – Hermano, díselo.
  • No me he olvidado Pipe a eso iba, bueno Leonardo, quería saber si podrías acompañarnos a cenar un día de estos a la casa, mamá me encargó que te preguntara, sin compromiso, por supuesto a mi también me gustaría que pudieras venir, tu pon el día.
Esto sorprendió aun mas al mapache quien sintió que por un momento se le quebraba la voz y no sabía que decir. Eran demasiadas atenciones para con él.
  • Entenderé si no puedes Leo.
  • Vamos, mamá cocina rico – le animaba el pequeño.
  • G..gracias Dante, también será un honor acompañarlos a eso, quizá entre semana aunque aún no se dónde vives – le dio por respuesta tratando de evitar la mirada del mapache café.
  • Por eso no te preocupes, yo te doy las indicaciones y si no puedes me dices y paso por ti, sabes que….
  • No, no.. eso ya sería abusar mucho de tu confianza, con la dirección me basta, yo sabría llegar amigo.
  • Bueno, como tú te sientas más cómodo, Excelente – finalizó Dante quien miraba su reloj – y si nos disculpas pasamos a retirarnos que este cachorrito debe bañarse.
Felipe sintió como su hermano le frotaba el cabello de la cabeza de manera juguetona.
- Mira quien lo dice, tu también apestas a sudor – se quejó mirándolo de reojo.
Leonardo pudo constatar que de hecho los 3 necesitaban un baño y se sintió un poco abochornado al imaginar que quizá Dante había captado también su aroma a sudor en el aire ya que de hecho el empezó a sentir el aroma tanto del niño como de su hermano mayor.
Dante soltó un suspiro desviando la mirada.
  • Hasta luego Leo, si ya no hablamos te veo el lunes en la oficina, bonita tarde – se despidió el mapache
  • Espero puedas ir a mi cumple, te mostraré mi cuarto y los juegos que tengo, con permiso – Leonardo notó que a pesar de ser un travieso, Pipe podía ser también muy educado a veces. Dedicándoles una sonrisa se despidió de ambos quedándose una vez más solo en casa.
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El resto de ese día y el siguiente, Leonardo se la pasaría en su casa descansando. Le venían a la mente los recuerdos de esa tarde con los Dzib y aunque no lo quisiera le resultaba imposible borrar de su mente la cercanía con que Dante y el habían estado en el suelo. El pensar en ello como consecuencia le ocasionaba involuntarias erecciones las cuales buscaba controlar pensando en otras cosas.
Por su parte esa noche en su casa, Dante se encontraba revisando su Facebook cuando recordó el mensaje en la conversación con Leonardo ocurrido días antes. A pesar de que Leonardo había dicho era una especie de juego molestando a un amigo empezaba a dudar que eso fuera verdad. Ese día en el parque lo había notado un poco incómodo y claramente pudo sentir su bulto frotándose a través de la tela contra el suyo. ¿Acaso se había excitado por eso? Tal vez lo incomodo de la situación lo había orillado a eso aunque después de todo le parecía una reacción de lo mas normal. El mismo había sentido su miembro endurecerse un poco ante tal roce. Sonrojado por el pensamiento Dante agitó la cabeza y se dispuso a ver un tutorial de carpintería online para distraerse. No era tan fan de dicha actividad pero días antes su padre le había pedido ayuda con una cajonera y no había quedado tan bien parado con el al desconocer ciertas cuestiones básicas al respecto. De golpe abrió los ojos al recordar algo más en lo que no había reparado hasta ese momento.
“El lunes le preguntaré” se dijo asimismo poniendo fin al asunto por ahora.
Un momento después le marcó Andrea por teléfono.
  • Buenas noches, ¿cómo estuvo tu día? – empezó con el típico saludo.
  • Hola Andrea, bien muchas gracias, acabamos de cenar, estaba por acostarme, hoy hice algo mas de deporte, mas de lo normal.
  • ¿Te cansaste con un simple juego con tu hermanito? – se burló juguetonamente
  • Muy graciosa jeje, no fue solo eso, Pipe si puede cansarlo a uno, además también estuvo Leonardo. Y llegando a casa Papá y yo reacomodamos la sala, no me perdonó ni siquiera por ver como llegamos de cansados.
  • Ah sí, Leonardo, me sorprende que ese mapache pueda correr así como dices, uno diría con esa panza no llegaría ni a la esquina hahaha – sin poder evitarlo Andrea soltó una carcajada la cuál no le hizo gracia a Dante quien prefirió desviar el tema.
  • Sabes, me enteré de que ambos venimos de donde mismo, ¿quién lo diría no?
Lo anterior no pareció llamar la atención de la coneja que al igual que Dante llevó la charla en otra dirección.
  • Si, es curioso, oye el jueves hay un concierto de jazz al que me gustaría ir, ¿Qué dices, vamos? – sonando más emocionada.
  • Claro, suena bien ¿a qué hora sería?
  • Es a las 8, mañana me informó un poco más ya que hay que apartar las entradas con tiempo.
  • Anotado, sabes… he estado pensando en ti hoy – empezó Dante.
  • Espero que sean cosas bonitas – le respondió ella soltando una risita.
  • Sabes que sí, toda tu eres bonita.
Eso podría haber sonado algo cursi pero a Dante no le importó la verdad. El solo estaba siendo sincero con la coneja.
  • Eres todo un caballero Dante, me gustó mensajearme contigo un rato cuando estabas allá, y me hace feliz que hayas aceptado mi invitación.
  • No suelo asistir mucho a eventos así, pero la compañía será lo mejor.
  • Dante, me harás sonrojar
Después de unos minutos la llamada terminó dejando a Dante tendido de espaldas en su cama, mirando al techo de su habitación con una sonrisa boba en sus ojos. Ella tenía que ser la indicada….

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La semana empezó con la noticia de que Antonio había sido despedido del área. Eso no fue sorpresa para nadie ya que después del alboroto ocasionado por el coyote no era de extrañar que se tomara esa medida por parte de su jefe. Aunque llevaba varios días sin asistir más de uno creyó solo había sido suspendido, lo cual resultó en una suspensión definitiva. De cierta forma incluso se respiraba un ambiente menos tóxico en el edificio, sobre todo en cierta área.
  • ¿Cómo estuvo tu fin de semana Leonardo? – preguntaba Gonzalo al mapache quien forcejeaba con una grapadora intentando hacerla funcionar.
  • Bien Gon, fue descansar como siempre y el sábado acompañé a Dante y a su hermano al parque los Almendros, fue divertido – respondió encogiéndose de hombros.
  • Me alegra oír eso, en serio necesitas salir más, te lo digo sinceramente, bien por eso, a ver si ahora si me aceptas una salida al bar con los chicos de soporte.
Leonardo no respondió, aunque siendo realistas dudaba mucho aceptar esa otra invitación. Es decir, apreciaba mucho a Gonzalo, su amigo por ya un buen tiempo, pero no le agradaba irse a beber con él y otros furs a quienes apenas si les hablaba.
Dante se acercó a ambos saludando.
- Leo, ¿puedo hablar contigo en privado?
Gonzalo captó el mensaje y se fue a sentar a su asiento dejando a los dos mapaches.
  • Si dime.
  • Antes que nada, esta es mi dirección – le dijo extendiéndole la mano en la cual llevaba un papel doblado.
  • Oh es verdad, gracias, bueno soy todo oídos.
Dante se sentó a su lado y lo miró completamente serio lo cual empezó a poner nervioso a Leonardo.
  • ¿Sucede algo? – preguntó preocupado.
  • Escucha, hay algo que me tiene un poco pensativo desde el sábado.
Leonardo recordó una vez más dicho suceso y se sonrojó de inmediato esperando que Dante no se percatara de ello. No le agradaba lo que hizo a continuación pero busco desviar el tema.
- ¿Tiene que ver con Andrea? – preguntó.
¿Con Andrea? No, no, aunque ahora que lo mencionas anoche hablé un rato con ella antes de dormir – el hablar de la coneja le puso una sonrisa en el rostro y de alguna forma esa leve preocupación por la mirada de Dante tranquilizó a Leonardo.
  • ¿Cómo van las cosas con ella?
  • Pues normal, es decir, aún no somos pareja formalmente pero creo que las etiquetas de “novios” no son tan necesarias entre nosotros. Ella me gusta como sabes y creo que yo a ella también. El jueves tenemos una cita ¿sabes?
Los celos que se mantenían al margen de la charla aparecieron de improvisto en Leonardo quien tuvo que contenerse, seguía sin entender porque se sentía así, si el mismo ya se había dicho pensaría mas en la felicidad de su amigo antes que la propia, pero después de todo eran simples palabras... promesas vacías. Sabía a la perfección que desde luego que estaba celoso, él quería a Dante y ver que las cosas entre él y la coneja parecían dar frutos no lo hacían sentir para nada tranquilo.
  • M.me alegra escuchar eso, espero que se diviertan mucho amigo – contestó evitando tartamudear de más en su respuesta.
  • Gracias Leo, ¡pero hey! No venía a hablar de eso – regresando al punto
  • ¿A que te refieres con exactitud? – preguntó Leonardo con cautela.
Dante miró para todos lados como asegurándose de que nadie más escuchara antes de empezar a hablar. Acto seguido le indicó a Leonardo que se acercara y empezó a hablar en voz baja.
- Sabes, me he dado cuenta de algo…
Repentinamente una fuerte alarma empezó a retumbar por todo el edificio causando sorpresa en todo el personal.
- ¡Oh rayos! El simulacro, olvidé la circular que nos giraron por correo el viernes notificándolo – exclamaba Marco quien poniéndose de pie se fue a parar a lado de Gonzalo. Dante y Leonardo les siguieron y en unos pocos segundos más, los miembros de la oficina así como los empleados de las demás áreas empezaron a desalojar el edificio de manera ordenada. Un par de felinos con chalecos naranjas reflectantes se encargaron de coordinar el simulacro y a los pocos segundos el zumbido de la alarma cesó por completo.
Hugo se abría paso entre la multitud imponiendo orden en apoyo al personal de protección civil que se encontraba realizando su labor.
- De manera ordenada, hagan una fila y aléjense del complejo – indicaba la fuerte voz del toro que resonaba incluso mas de lo normal sin necesidad de utilizar un megáfono.
Los empleados, incluidos varios civiles que ese día habían acudido a realizar trámites, obedecían aunque ciertamente el simulacro no era lo que cabía esperar de un organismo como ese.
  • Recuerdo como se hacían estas cosas antes, creo que ya no les funciona tan bien como hace algunos años – se quejaba Marco.
  • Bueno, al menos sirve como distracción de la rutina ¿no crees Leonardo? ¿Leo? ¿Dante? ¿A dónde se fueron estos? – le decía Gonzalo al hurón.
  • No lo sé, venían detrás de nosotros, supongo deben estar del otro lado – respondió Marco quien seguía mirando el actuar del toro y los felinos.
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Detrás del edificio había un pequeño corredor que conectaba con el estacionamiento detrás de las oficinas. El sitio era un poco estrecho conteniendo únicamente un par de tambos negros de basura y algunos condensadores de los aires acondicionados que colindaban con esas paredes. Sentado sobre una vieja silla de oficina un poco maltratada que ya no formaba parte del mobiliario, se encontraba Leonardo muy serio con la mirada hacia el suelo. Dante estaba parado frente a el recargado en la pared tratando de procesar las palabras dichas por el mapache gris tan solo unos momentos antes. Después de un silencio que empezaba a resultar algo incómodo para ambos se decidió a hablar.
- Sabes, esto no cambia nada – le decía tratando de animarlo – en serio que no cambia mi opinión de ti, y al contrario, te agradezco la confianza para hablarme de tus preferencias sexuales.
Leonardo sentía como si se hubiera quitado un gran peso de encima, ciertamente Dante no era la primera persona a la que le había contado sobre ser gay, pero si la primera en el ámbito laboral. Con Mayra nunca lo aceptó aunque tampoco lo negó, pero algo parecido había ocurrido con Dante este día. Quizá su forma de hablar, de actuar, de moverse o quien sabe, quizá inconscientemente veía a otros machos durante mucho rato, ¡qué diablos! No había forma de saber como Dante había llegado a la conclusión demasiado pronto. Tampoco era como que lo hubiese acorralado a abrirse con él pero la manera tan amable en que le preguntó lo hizo confiar en él y las palabras una vez más salieron solas “Soy Homosexual”.
Y Dan lo había aceptado, su amistad estaba bien. Por un momento pensó en mentir pero algo dentro de él le advirtió que de haberlo hecho y si Dante se enteraba de todas formas tarde que temprano, sería contraproducente. Dan podría sentirse traicionado por haberle mentido y no confiar en él. La verdad al final había resultado ser lo mejor, y se sentía feliz por ello.
  • Gracias Dan yo.. no se que decir, la verdad estoy bien siendo quien soy, y aunque nunca me he avergonzado de serlo tampoco es algo que ande gritando a los cuatro vientos, nunca sabes como se lo pueden tomar los demás – le decía el mapache a su amigo.
  • Eso es verdad, pero te repito, a mí ese tipo de cosas no me importa, te conozco de poco tiempo y a pesar de eso me pareces un tipazo, seas gay, hetero o lo que sea – al decir eso último Dante le dedico una sonrisa en la cual Leonardo pudo ver la más pura sinceridad en una sonrisa que había visto jamás.
Con su madre las cosas habían sucedido de manera diferente, aunque ella si lo aceptó cuando le declaró ser homosexual, la primera impresión de su parte fue una especie de negación, de duda o incertidumbre. Ella le había dicho que podría estar confundido, que pensara bien sobre ello lo cual puso un poco triste a Leonardo muchos años atrás. Con su padre pues… el si que lo había tomado bien. Sin duda su padre no era como muchos que lo tomaban a mal y lastimaban a sus hijos con palabras o incluso golpes al enterarse de una noticia como esa.
Inevitablemente al recordar a sus progenitores, Leonardo sintió que se le humedecían los ojos lo cual solucionó rápidamente secándose los ojos con el brazo.
- Ojalá hubieran mas personas como tú Dan, en serio gracias. Tú también me pareces un gran sujeto amigo – y sin pensárselo dos veces se acercó al otro mapache para darle un fuerte abrazo.
Lo anterior tomó por sorpresa a Dante quien solo correspondió al abrazo de su amigo y lo sintió sollozar en sus brazos.
- ¿Estás mejor? – le preguntó.
Leonardo volviendo a la realidad rápidamente se despegó de Dante con las mejillas levemente sonrojadas.
- Si claro, este.. disculpa por eso, me parece que me dejé llevar y sobre reaccioné.. pero dime, ¿Cómo llegaste a la conclusión de todo esto, acaso soy tan obvio? – preguntó curioso.
Dante se quedó callado, por un momento recordó que no era la primera vez que veía al otro mapache sonrojarse ante ciertas pláticas en la oficina, estaba también el asunto de la erección ese día, y lo que había plantado mas dudas en él había sido recordar esa cena con Andrea, en la cuál ella había despotricado contra Leonardo, mencionando que nunca se le había visto salir con mujeres, que no era alguien social y que quizá sería rarito. Esa palabra despectiva le había molestado un poco a Dante el escucharla de boca de una mujer tan bonita y supuestamente refinada, aunque en esa ocasión no quiso discutir con ella al respecto. El respetaba la vida de los demás y ciertamente no le gustaba ser un metiche pero dos noches antes no podía sacarse de la cabeza esa duda. Aún así ¿Cómo responder a eso? No quería incomodar a su amigo.
- No Leo, tan solo que como eres algo diferente a los demás compañeros, pero hey, diferente en el buen sentido, es decir yo.. bueno, eso no importa realmente, digamos que lo intuí – dio por respuesta balbuceando un poco.

- Creo que tienes razón, oye me parece que deberíamos regresar con los demás antes que empiecen a buscarnos – le respondió el otro un poco más tranquilo.
Fue entonces que empezaba a caminar cuando sintió que una pata sobre su hombro lo detenía.
- Espera, hay algo más que no te he dicho todavía – retomó la charla Dante.
Leonardo solo asintió esperando que más tenía que decirle el otro mapache.
- Esto no lo sabe nadie de mi familia, y ya que tú te has sincerado conmigo creo que es justo que yo lo haga también, sabes… el tema sobre la mesa es algo en lo que también tenemos un poco en común – le dijo soltando un suspiro poniendo una media sonrisa en su rostro.
Al principio Leonardo no comprendió que trataba de decir, pero no le tomó mucho el comprenderlo. Entonces con sorpresa abrió los ojos como platos.
¿Acaso le estaba insinuando que él también era gay? Eso no podía ser, Dante se había sincerado ya antes con el sobre sus sentimientos por Andrea. Tanto Leonardo como otras personas notaban como el mapache últimamente estaba más absorto en sus pensamientos, y distraído cada que la coneja le hablaba o alguien la mencionara. ¡Incluso ya estaban saliendo!... No, sin duda era algo mas, se dijo asimismo que solo estaba creando una tormenta en un vaso de agua, sacando conclusiones basadas en prácticamente nada, aun así…
  • ¿No me irás a decir que tú también eres homosexual? – preguntó bajando la voz para que nadie escuchara, aunque nadie lo haría al estar solos en ese apartado lugar. - ¿Qué pasa con Andrea? Creí que….
  • No soy gay Leonardo, soy bisexual.

y hasta aqui por esta ocasión, espero no tardar tanto, gracias a los que leen y prometo ponerme al día con sus trabajos tambien, saludos y linda noche :)

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  • SA – Beastar
Blah todavía me cae mal Andrea, que la deje, que se quede colgada y además woow que cosas así que es bisexual, eso sí que es noticia pero aparte de eso ... YAY UN CAPITILO NUEVO VIVA VIVA

entre otras cosas muchas gracias por el capítulo nuevo mapachito y gracias por alentarme y cuidado que tambien note unos pocos errores ortográficos aunque en si me siento cómodo cuando leo algo tuyo, no pares nunca esto, sigue asi
 
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En primera, no te preocupes por el tiempo en que tardes en subir un capítulo tómalo con calma. Segundo fue un buen capítulo lleno de emociones y sorpresas, adoro a pipe es tan tierno qui ero abrazarlo y no dejarle ir, en cuanto a la coneja pues su actitud en este capítulo refuerza lo que pensaba de ella es una fresa