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Fanfic +18 Tu promesa, mi promesa (8 de ?)

AlexCoon

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Buenas noches.
Esta es la primera vez que publico algo por acá. Una idea, un concepto.. lo que sea :)
También es la primera vez que escribo algo, o al menos eso intento así que lamento los errores que pueda haber n_n'
Espero sea de su agrado, Saludos.

El sonido de claxon de varios autos pasó de ser un simple barullo a un sonido constante que le hizo rechinar los dientes preguntándose a asimismo ¿Por qué todo mundo lleva prisa? Día a día es igual. Se dice que el ruido también es un tipo de contaminante y sin embargo míralos, contaminando de a poco, cada uno aportando su granito de arena a tremendo escándalo vial, lo cual no ayuda para nada a menguar el mal humor de los conductores.

- ¡No te quedes parado como imbécil, camina! – un lémur taxista agitaba su brazo haciendo señales obscenas al mapache quien no tuvo más remedio que apretar el paso y llegar al otro lado de la avenida. La luz aún estaba en rojo… cerca de 5 pasos del bordo de banqueta esta cambió a verde y el torrente de coches siguió su camino a toda marcha. ¿El día podría ser peor acaso? Por supuesto, siempre es posible. Cuando una llanta pisó uno de los baches al costado de la calle esta hizo saltar ese líquido chocolatoso que se forma en días lluviosos sobre el pavimento porque hay que mencionarlo, hoy era uno de esos días.
Leonardo intento cubrirse sin éxito... Su camisa blanca quedó empapada, así como parte de su pelaje y cabello. En ese momento se arrepentía de haber comprado ese estúpido paraguas a un precio tan barato que acabó por quedar inservible al tercer día de adquirirlo.

-Qué remedio- soltando un suspiro el mapache oficinista siguió su camino a casa.

Su mejor amigo era Gonzalo, un pastor alemán del trabajo. A decir verdad, no eran tan amigos, sería más correcto decir que era el compañero de trabajo con quien más hablaba y con quien mejor se llevaba; Leonardo nunca ha sido tan abierto y el mismo reconoce que le cuesta entablar amistad con los demás. Desde cachorro había sido de esa forma, malas experiencias y baja autoestima lo orillaron a el mismo encerrarse en su caparazón, y actualmente a sus 26 años las cosas habían cambiado muy poco en ese sentido, sin embargo, a menudo pensaba que quizá las cosas algún día podrían cambiar. El can conducía un jeep naranja y en ocasiones le daba aventón al oso lavador. Lamentablemente el vehículo tenía una semana en el taller y Gonzalo a diferencia de Leonardo contaba con más amistades, por lo cuál él podía darse el lujo de marcharse a casa con otros y aunque en más de una ocasión se había tomado la libertad de invitar al mapache para que se fuera con ellos, este último no se sentía del todo cómodo con ellos por lo cual terminaba rechazando la invitación, motivo por el cuál terminaba marchandose a casa a pie, su marcada amaxofobia le impedía tomar las riendas sobre una posible solución para ese asunto, y por supuesto, no olvidemos un salario muy estándar percibido en su actual trabajo, emolumento que hacía que adquirir un auto quedara descartado. Sin embargo y a final de cuentas no es como que su empleo quedara tan retirado de su casa... El mapache siguió caminando.
3 cuadras, 2 cuadras, 1 cuadra… , a pocos metros de su destino escuchó voces….

-Le dije que no viniera hasta la siguiente semana- Si fuera puntual en sus pagos estaría más que complacido de ahorrarme la molestia de venir hasta acá - ¡¿Qué se supone que diga a eso?!
La vecina morosa, una Osa de una avanzada edad de nuevo discutiendo con lo que parecía ser algún cobrador, es curioso como es capaz de conseguir créditos a pesar de la mala reputación que le precede; bueno, es un vecindario un poco ruidoso, pero después de todo aquí es donde Leonardo lleva viviendo durante algún tiempo.
El picaporte de la puerta hizo clic y el mapache se internó en su humilde morada.
Otra jornada laboral más terminada. Vivía solo desde los 21 años, cuando falleció su padre. Al principio se mostró renuente a dejar a su madre sola, y estuvo con ella unos meses más luego del deceso de su progenitor, pero su trabajo lo hizo dejar no solo su casa, sino su ciudad natal. La comunicación con su madre siempre fue buena, y aunque se preocupaba mucho por ella, casi no tenía tiempo de ir a visitarla tan a menudo como quisiera. Ella lo comprendía a la perfección, pese que para Leonardo esto no le parecía suficiente y al menos 1 vez por semana la llamaba por teléfono.

La casa del mapache era sencilla y nada lujosa, con lo básico para vivir, aunque en algunas ocasiones, había ciertas cuestiones que…
-Otra vez se fue la luz – gruño por lo bajo un poco molesto al presionar el apagador de la sala-recibidor y notar el desperfecto. (cuestiones como esa por ejemplo).
Resultó ser una fortuna que ese día no hiciera demasiado calor, a pesar de eso Leonardo se internó en su habitación y empezó a desvestirse empezando por retirar la prenda mojada por el charco que empezaba a emanar un olor un poco desagradable. Haciendo una pobre imitación de lanzador de la NBA, arrojó una a una sus prendas sobre el cesto de la ropa sucia en una esquina de la habitación. Colocándose únicamente una bermuda azul se dejó caer de espaldas sobre la cama contemplando el techo de su habitación. Cuando hubo cerrado los ojos por unos instantes el tan conocido hormigueo en la zona baja de su vientre se hizo presente como casi siempre pasaba. Después de su rutina de trabajo procedía con el ritual de entregarse a sus necesidades sexuales, esto siempre le ayudaba a liberar tensión. Bajando su pata derecha empezó a frotar su pequeño bulto sobre la prenda el cuál aumentó ligeramente su tamaño ante tales caricias. Con la otra pata tomó su celular y empezó a navegar un poco por internet. Para algunos, las fotos o videos siempre tienden a influenciar un poco (sino es que mucho) en la estimulación. Para Leonardo solían funcionar no tanto como detonante, sino como ayuda a las fantasías creadas dentro de su mente. Fantasías, perversiones... lo que sea. En una foto pudo apreciar como dos machos realizaban un 69. El mapache soltó una sonrisa. Era gay, eso siempre lo supo, incluso desde temprana edad, sin embargo, esa foto en específico lo transportó a un viejo recuerdo acaecido durante su infancia cuando tuvo un pequeño encuentro con un vecino en su antiguo hogar.

FLASHBACK

Leonardo acababa de cumplir 10 años, y si bien no era la primera vez que fantaseaba con otro chico, ese día ocurrió algo con su vecino, un felino 4 años mayor que él. Su nombre era.. ¿Tom, Tim? Nunca lo supo con certeza.
A dos cuadras de su casa había un pequeño lote baldío abandonado que la hacía en veces de campo de futbol, muy descuidado pero algo amplio. Su madre le tenía permitido salir a explorar y pasear cuando no estuviera haciendo sus deberes, y de hecho ella misma lo instaba a que saliera mas, se juntara con amiguitos y constantemente le repetía que el estar solo y sin amigos no podía ser. El joven mapache procuraba no contradecirla y aunque no era tanto el hecho de querer ser mas sociable, ciertamente le gustaba ese lugar, ahi fue que pudo divisar a su vecino felino ese día, jugando soccer con varios furs de su edad. Este llevaba una remera muy delgada y unos pantaloncillos cortos de color verde. El juego era como cualquier otro, lo cuál no le llamaba la atención a Leonardo, sin embargo en cierto momento pudo ver como Tom (si, asi es que se llamaba) se retiraba detrás de un arbusto y se sacudía la tierra de sus pantaloncillos, bajándoselos un poco en el proceso de manera que fue así como Leonardo pudo apreciarle su miembro el cuál capto su atención y no podía dejar de verlo cosa que el felino notó dedicándole una sonrisa. Mas tarde y antes de regresar a casa, Tom lo había arrinconado cuando nadie veía y aunque Leonardo creyó recibir una golpiza por parte del mayor, este parecía de hecho interesado en el cola anillada. Los tocamientos que vinieron a continuación por parte de ambos y la sensación de saber que hacían algo prohibido los había excitado a ambos, pero cuando el mayor trató de hacerle un oral, la experimentación se vio truncada por el asustadizo mapache quien, aunque en una parte muy dentro de su subconciente lo deseaba, se asustó por lo que hacía, y terminó por salir corriendo del lugar dejando al gato confundido. Una disculpa posterior solucionó a medias las cosas, y aunque no volvió a pasar nada entre ellos, a las pocas semanas el felino terminó mudándose.


....
Volviendo al presente Leonardo seguía frotando su miembro, después de varios minutos decidió dejar el celular sobre la cama y cerrar los ojos, fantaseando con el pasado, el presente, el futuro… el líquido blanquecino no tardó demasiado en venir. Un poco agitado se miró la pata, la sustancia pegajosa entre sus dedos y un poco en su zona pélvica. Lamió un poco sus dedos degustando su propia esencia y dejó el resto secándose. Un poco más relajado se giró sobre la cama, quedando recostado boca abajo y se entregó a los brazos de Morfeo. Una pequeña siesta.
Un poco más tarde, al abrir los ojos Leonardo pudo vislumbrar una luz tenue proveniente de la cocineta, al parecer la energía eléctrica había regresado, aún en la cama se giró un poco mirando el reloj de pared en el cuál las manecillas marcaban las ocho menos quince, estirándose aún recostado en el colchón matrimonial de la estancia dejo salir de su hocico un bostezo sintiéndose mucho mejor, aunque un poco hambriento.
-Debería preparar la cena. - un leve sonido en su vientre lo hizo sonrojarse.
El mapache encendió el pequeño televisor de la cocina, y puso un canal al azar, sin prestarle mucha atención al contenido. En el refrigerador habían 4 huevos, unas cuantas verduras y una lata de refresco. La cena consistió en una sencilla torta de huevo con tomate y cebolla. Mientras lavaba su plato en el fregadero escuchó una notificación en su celular. Al asomarse a la pantalla vio que se trataba de uno de los varios amigos en línea que tenía.
El texto rezaba un “Wanna play this night?”, haciendo una mueca de desagrado ignoró el mensaje. Si bien era cierto que en ocasiones solía compartir fotos con desconocidos en la red (aunque siempre manteniendo lejos el rostro por aquello de la privacidad), no siempre se sentía con deseos de hacerlo. Centrándose en otras cosas encendió su computadora y se dispuso a trabajar en un oficio pendiente, no era muy de la idea de llevarse trabajo a la casa pero esto era importante y Leonardo odiaba trabajar bajo demasiada presión, por ello decidió terminar con eso esa misma noche. No le llevó demasiado tiempo ni esfuerzo. Incluso no le tomó más de lo que demoró en descargar un disco de música, el cuál procedió a copiar a su teléfono para escucharlo más adelante. Antes de dormir le apeteció ver una película. Se trataba de Cell y le pareció una de las peores adaptaciones de un libro de Stephen King a la pantalla que había visto. Luego de terminarla navegó por Internet un rato y volvió a irse a la cama. El cansancio y aburrimiento le hicieron quedarse dormido en menos de 5 minutos.


--------
A la mañana siguiente (apenas miércoles) se levantó y fue a trabajar como de costumbre. No le dio tiempo de desayunar así que antes de llegar había pasado por un café y unas rosquillas a la tienda más cercana a la oficina.
-Buen día- saludó por inercia.
-Buenos días Leonardo- le respondió Mayra, una jirafa quien era la secretaria –Provecho amigo
-Gracias – dando un sorbo al Cappuccino Moka.
- ¿Ya te enteraste que hoy tenemos nuevo compañero?
-No estaba enterado ¿y eso?
-Elmer escaló, ya está en otras ligas, así que la vacante quedó libre y consiguieron pronto a su reemplazo. - la jirafa soltó una risita
-Oh es verdad, la semana pasada escuché un rumor al respecto.
Elmer era un dálmata cuarentón, auxiliar de sistemas. Leonardo no había tratado mucho con el antes, sin embargo, consideraba que era un buen tipo y le agradaba.
-Supuse que estarías interesado Leo
-¿A si, y porque tendría que estarlo? – terminándose la última rosquilla.
- El nuevo también es un mapache y un pajarito me dijo que batea del mismo lado que tú.
Al oír eso casi se atraganta con la rosquilla y le dirigió una mirada un poco alerta a la Jirafa tras el escritorio.
-Baja la voz, eso no es necesario.
-Tranquilo muchachote, como dije me lo dijo un pajarito... literal, fue Moises y ya sabes cómo es el.
El mencionado era en efecto un plumífero el cuál tenia reputación de chismoso y metiche, el cuál prácticamente se enteraba de todo. Leonardo no estaba seguro de si Moises estaba al tanto de sus preferencias también, pero, o bien lo desconocía, o no le daba demasiada importancia como para correr el chisme, al menos nadie había llegado nunca con él sacándole el tema. Con Mayra por supuesto esto era diferente. Ella lo intuyó con su sentido femenino, y Leonardo terminaría por confirmárselo tiempo atrás que, aunque nunca lo afirmó textualmente, jamás lo negó lo cuál era suficiente para la jirafa.
-Es increíble como ese sujeto siempre tiene tiempo suficiente para estas cosas - “y como gana mas que yo?” se dijo para sus adentros.
-Tiene un don natural para ello mi estimado.
-Bueno te dejo que tengo que trabajar, hablamos después.
-Procura no babear mucho por el nuevo – al decirlo Mayra le guiñó el ojo mientras que Leonardo se limitó a no prestarle atención.
“Mujeres” -__-

Varios minutos después el mapache se encontraba en su escritorio ocupándose de lo suyo cuando sintió que alguien le daba una palmada en la espalda.
-Oye Leo, ¿tendrás unas tijeras que me prestes?
-¿Volviste a perder las tuyas Gonzo?- bromeó al recién llegado.
-Viejo, sabes que odio ese apodo, mi nombre es Gonzalo, no me llames como a ese muppet narizón, en todo caso, te acepto que me digas Gon jeje
-¿Y que si Togashi te demanda por plagio?
-No si entra en hiatus de nuevo como para encargarse de eso.
Ambos rieron al recordar al famoso mangaka y sus continuos descansos. Una de las cosas que tenían en común era su gusto por el anime y manga, así que se entendían entre ellos en ese tema.
-Como sea, es que no encuentro las mías, tu eres más ordenado, no todos podemos jactarnos de eso señor mapache.
Dentro de su cajón efectivamente Leonardo tenía todo de manera ordenada, algo que no soportaba el mapache era el desorden, en pocos segundos Gonzalo se fue con las tijeras y fue justo a tiempo, la puerta de la oficina se abrió y todos voltearon a ver a su jefe.
Don Faustino era un hipopótamo bonachón, aunque un poco estricto, a Leonardo no le parecía como otros jefes que tuvo anteriormente, quienes en comparación sí que parecían unos verdaderos tiranos.
-Buen día compañeros, ¿Cómo están? – saludó a los empleados mientras se situaba del lado de una maquina copiadora recargado en la pared.
-Derivado del ascenso del compañero Elmer hoy tenemos un nuevo miembro en nuestras filas, el estará dentro de nuestra área – desvió la mirada hacia la puerta – adelante compañero, pase.
En ocasiones Leonardo se miraba al espejo y aunque no se consideraba gordo, ciertamente estaba un poco pasado de peso y su ligera panza estaba ahí para recordarle las hamburguesas que a menudo se comía. No olvidemos su gusto por el pan, los dulces y… El mapache que entró por la puerta lucía más joven, aunque más alto y desde luego más delgado que Leonardo. También a diferencia de su pelaje grisáceo, el del recién llegado lucía una tonalidad café un poco oscura.
-Hola, es un placer yo…
-Espere compañero, en esta oficina tenemos la costumbre de presentarnos siempre con los nuevos – dirigiéndose ahora a los demás – Ya conocen la rutina.
Uno a uno los 5 integrantes de la oficina se fueron presentando, diciendo su nombre, edad, puesto y para que no fuera asunto tan burocrático, también algo como sus pasatiempos, gustos, o algo que quisieran decir.
Leonardo se quedó pensando en lo que Mayra le había dicho un rato antes. Observó como el mapache café veía y escuchaba a cada uno de sus compañeros presentarse. No eran muchos en el área, por lo cual rápidamente llegó el turno de Gonzalo.
-Hola, yo soy Gonzalo, tengo 24 años, soy auxiliar contable en esta oficina, aunque mis actividades se adaptan a las necesidades del trabajo, conforme pasen los días te acoplarás a ello, descuida, si en algo puedo ayudar no dudes en preguntarme... oh sí, me gusta mucho salir con amigos, el cine, los cómics y esas cosas ya sabes, y no me gusta emm – mirando hacia el suelo, frotándose la barbilla como si le costara mucho encontrar una respuesta –el acoso laboral... bueno, todo tipo de acoso o ese tipo de cosas... tampoco me gusta el yogurt natural.
-Mucho gusto Gonzalo.. – Hasta el momento el mapache se había limitado a asentir a los demás sin contestar a nadie, la presentación del canino había logrado que una respuesta verbal emanara de su hocico. A Leonardo le había parecido una voz clara y agradable, inconscientemente se sonrojó y para su sorpresa sus ojos se toparon con los del otro mapache. Al instante desvió rápidamente la mirada.
-Bueno compañero, falta usted.
Leonardo se puso de pie al escuchar a su jefe y trato de hablar sin tartamudear demasiado. Hablar en público o con varias miradas sobre el solía ponerlo un poco nervioso.
-Buen Día, yo me llamo Leonardo, tengo 26 y soy analista y capturista de datos, sirvo como auxiliar también, es un placer conocerte.
El mapache se quedó callado y miro como Gonzalo ahogaba una ligera risita.
-¿Te gusto?
-¿Cómo dices? o////o
- Pregunto sobre qué cosas te gustan.
-Oh si, olvidé esa parte – Al parecer Leonardo escuchó mal – Mmm.. pues no hay mucho que decir, supongo que me gusta leer, escuchar música, las películas. bueno, espero que podamos llevarnos bien, no me gustan muchas cosas, pero para no dejar solo a Gonzalo, tampoco me gusta el yogurt natural.
Finalmente era el turno del recién llegado.
-Muchas gracias por su bienvenida, yo soy Dante, tengo 19 años, estaré fungiendo como auxiliar de sistemas y sé que quizá mi edad los desconcierte un poco, pero créanme que haré muy bien mi trabajo y espero que todos nos llevemos bien, me gusta nadar, escuchar música, bueno, creo que a todos, no me gustan los temas sobre política, religión, ni los programas de chismes (al decir esto en otra oficina cierta ave estornudó como si hablaran de él) y lo demás pues creo irán sabiéndolo conforme nos vayamos conociendo… y ya somos 3 enemigos del yogurt natural.
-Eso es todo compañeros, Dante, pasa a ocupar tu escritorio, a trabajar señores…


….
Ese día transcurrió con normalidad, al volver a casa Leonardo iba absorto en sus pensamientos, escuchando música. A dos cuadras del lugar un coche se detuvo a su lado.

-¿Leonardo verdad?
-
Hola Dante, lindo auto
  • Gracias, ¿qué rumbo traes, te llevo?
  • Agradezco la oferta, pero vivo cerca, de todas formas gracias.
  • Oh, será en otra ocasión, nos vemos mañana.
- Hasta mañana.

Leonardo pensó que Dante era alguien agradable “y batea del mismo lado que tú”, las palabras de Mayra retumbaban en su cabeza.
-No, no, en que estoy pensando- el mapache negó con la cabeza y siguió caminando, después de todo, aunque le parecía agradable solo era eso, no se sentía atraído ni mucho menos, pero pensó que, si Dante realmente era gay, (o al menos bisexual) tal vez podrían ser buenos amigos.. o buenos compañeros.
Al llegar a casa vio un poco de televisión después de ponerse ropa cómoda.

Cuando el sol se ocultó echo una partida de Mario Kart online y el tiempo se le fue. Curiosamente no tenía tanta hambre por lo que solo cenó un tazón con cereal. Estando frente al PC recordó cierta charla por la tarde. En ella una coneja de otra área le hacía charla a Dante, este se veía muy amable y sin problemas para encajar a pesar de ser el nuevo. Leonardo escuchó en cierto momento su apellido: Dzib. No podía olvidarlo ya que Dante tuvo que deletreárselo a la coneja.
Así que era Dante Dzib. Se le ocurrió buscarlo en Facebook, abrió el navegador e hizo una búsqueda del nombre. El resultado le arrojó 5 perfiles. Haciendo clic uno a uno fue revisándolos. Dió con lo que buscaba en el tercero enlistado. En la imagen de perfil se mostraba un viejo fonógrafo.
Supo que se trataba de el ya que revisando a detalle, vio en una de las otras fotos que había una de su compañero. En ella Dante tenía el cabello un poco más largo y se encontraba en una especie de acuario con dos mapaches un poco mayores. Uno de ellos llevaba gafas de fondo de botella y una tupida barba. El otro con peinado en coleta y sus facciones eran claramente femeninas. Sus padres. Leonardo se quedó mirando por unos segundos el botón de Agregar a amigos, ¿qué le diría? “Anoche me puse a investigarte por Internet y di con tu cuenta de Facebook y casual te agregué”… Lo pensó un momento y luego de analizar las palabras decidió que de hecho no era algo tan malo, omitiendo eso de “investigar”, y que no se malinterpretara como un “stalkear”, así que quien sabe, solo decir que le salió en sugerencias de amigos en base a gustos y demás. Al carajo. Decidió que buscaría hacer amistad con él. “Ambos somos mapaches y no sé, pensé que sería interesante conocer a otro colega con antifaz que además veré todos los días”. Leonardo le mandó solicitud de amistad y cerró el navegador. Poco después se echó a dormir.
Darknesswolf88 Darknesswolf88 KitzuneHaru KitzuneHaru
 

Haydenwolf

Dios Emperador Lobo naturista
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Vaya, te felicito por tú primer fic, para ser el primero me dejaste enganchado con está historia, quiero saber que más nos tienes en este nuevo escrito, te doy mis mejores deseos y una muy buena suerte escribiendo
 

Darknesswolf88

Dios Rey lobo
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Vaya vaya, me dejaste bastante enganchado y entendí la referencia que hiciste hermano mapache, la verdad me impresiono mucho la historia, quiero saber más de lo que sucederá entre ambos mapaches, y como siempre no falta el chismoso en la oficina jejeje tienes mi apoyo con este proyecto
 

KitzuneHaru

El zorro naturista
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Vaya vaya, me dejaste bastante enganchado y entendí la referencia que hiciste hermano mapache, la verdad me impresiono mucho la historia, quiero saber más de lo que sucederá entre ambos mapaches, y como siempre no falta el chismoso en la oficina jejeje tienes mi apoyo con este proyecto
Vaya, te felicito por tú primer fic, para ser el primero me dejaste enganchado con está historia, quiero saber que más nos tienes en este nuevo escrito, te doy mis mejores deseos y una muy buena suerte escribiendo
Estoy de acuerdo con ambos, esta historia promete mucho y me encanto de principio a fin tu primer cap Alex nwn Lamento que hasta ahora lo leyera, pero estaba semana ha sido muy pesada y solo hasta ahora estoy mas relajado, espero puedas entenderlo y personarme...

Me gusto como en el inicio muestras la cruel realidad que muchos (o quizas todos) no queremos aceptar que vivimos. Me callo re-bien el personaje de Leonardo por muchas razones, la primera y mas importante, tiene mi segundo nombre jejeje la segunda, al igual que el yo soy muy retraído en la vida real, me cuesta hablar con las personas y me da pena, la tercera, que goza del anime al igual que yo jejeje y me gusto la referencia a cazador x jijiji y por ultimo, que es comelon como yo xD

Me causo gracia y alegria la parte de la jirafa, quien sin duda tiene el papel de "mejor amiga del gay" de esta serie (no encontré mejores palabras para describirlo), ya que ayuda, alienta y apoya a Leonardo diciendole sobre un nuevo que podria darle oportunidad jijiji y claro, al mapache no le causa gracia eso, que al final del parrafo dice la tipica palabra que ya es cliche "mujeres".

Su pasado me llamo mucho la atencion jejejeje que pillin el cola anillada, resulta que a los 10 años ya le gustaban los niños mayores y con buen paquete en sus pantaloncillos 7w7 y encima aun siendo pre-adolecente estaba apunto de tener su primera vez con uno de 14 Mmm eso deja mucho que pensar, si no te importa Alex, espero poder usar esto mismo para un oneshot futuro (cuando logre por fin escribir algo nuevo XD) ya que de verdad me gusto esto.

Y finalmente el mapache nuevo, Dante, yo lo imagine mayor a Leonardo, pero bueno, menores son mas lindos nwn Ya quiero ver como desarrollas la historia conforme estos dos, porque realmente promete y muchisimo, te felicito por tu primer escrito aqui pulgar arriba sigue asi mapache, cuentas con todo mi apoyo a partir de ahora nwn
 

AlexCoon

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Gracias a todos por sus comentarios :)
Aquí dejo otro episodio mas, se aceptan críticas.
El día jueves Leonardo salió de casa algo más temprano de lo normal. De camino a la oficina revisó su Facebook y no había notificaciones nuevas, así que siguió su camino aunque al llegar al trabajo le sorprendió encontrar el área vacía, excepto por Dante quien al verlo lo saludo amablemente.

-Buen día Leonardo – lo saludó el susodicho.
-Buenos días, ¿Por qué tan temprano?
-Podría hacerte la misma pregunta hehe.. bueno, hoy salí un poco antes de casa, pero no tendrá más de 10 minutos que lleguuué – le decía mientras estiraba los brazos soltando un bostezo.
- Comprendo, y la puntualidad dice mucho de una persona ¿sabes?
A lo anterior Dante únicamente se encogió de hombros un poco alagado por el comentario.
Un silencio de varios segundos se formó en el aire hasta que el mapache mayor rompió el hielo.
  • Por cierto Dante, dime ¿tienes Facebook?
  • El té de manzanilla siempre me relaja – en ese momento Dante daba un sorbo a una taza de cerámica humeante, mientras revisaba unos papeles, en el estampado de la taza se podía leer “I ♥ tea” - ¿Dijiste algo?
-Ah este, no es nada, tan solo...
-Bromeo, te escuché bien jeje, si, claro que tengo, aunque casi no uso redes sociales – Con su pata derecha comenzó a teclear en su celular – Dame un segundo, dime quien eres para…momento..tengo una solicitud.
Dante se detuvo al ver como Leonardo se sentaba en su lugar y revisaba su propio teléfono. El joven mapache le dirigió una mirada y después la fijo de nuevo a su teléfono.
-¿Tu eres Miko26? – le dijo sin despegar los ojos de la pantalla
  • ¿Eh, cómo lo supiste? – exclamó el grisáceo un poco sorprendido.
  • Primero, de la nada me sacaste el tema, segundo porque 26 es tu edad según recuerdo, tercero porque tú mismo me lo acabas de confirmar.
“Astuto mapache” pensó para sus adentros.
  • Bueno, ¿podría tratarse de alguien mas no crees? Es posible que...
  • Y cuarto, por esto – En su teléfono, Dante tocó en Aceptar solicitud y al instante un tono de notificación se escuchó en el aparato en la pata del mapache mayor. – Demasiada coincidencia ¿no?
Leonardo se sintió acorralado, de manera que dejó de actuar sin haber una razón para ello.
-Ok, me atrapaste.. si soy yo jeje, de hecho por eso es que hice la pregunta, bueno y como eres nuevo yo esperaba pudiéramos conocernos un poco, ya sabes, ¿compañeros? ¿ambos los únicos mapaches en todo el edificio? ¿enemigos del yogurt natural?... Y anoche no tenía mucho que hacer la verdad, entonces recordé tu nombre y al buscarte decidí mandarte solicitud.
-No te preocupes, por mí no hay ningún problema, por cierto ¿Miko?, que curioso nickname ¿Qué significa?
-Bueno…
-Significa mandril, chango, chimpancé, mono, etc jajaja
Leonardo se dio la vuelta para toparse con el dueño de esa voz tan repulsiva y estridente que conocía muy bien. No era de extrañar que hubiera alguien así en cada trabajo. A veces más de uno.
-Antonio, te equivocaste de área - le dijo con pesadez a la figura recargada en la puerta
-No vengo a verte a ti Leonerdo – respondía un alto y algo musculoso coyote – Veo que tenemos nuevo compañero – se interrumpió para escanear con la mirada a Dante – en efecto, yo soy Tony, mucho gusto. Pero no venía a saludar, ¿eres el nuevo auxiliar en sistemas verdad? Me lo comentaron en la oficina de junto, tenemos un problema con una impresora, para que la vayas a revisar amigo.
¿Quién se creía Antonio para dar órdenes a los demás? Esa forma de ser realmente molestaba a Leonardo desde siempre.
-Dante está asignado a esta Área, ¿Por qué no pides ayuda a los soportes técnicos Antonio? Después de todo les pagan por eso – le soltó con desdén al recién llegado.
El coyote fulminó con la mirada al mapache, luego de unos segundos solo le dedicó una sonrisa un poco antipática.
-No estaba hablando contigo gordo, metete en tus asuntos, como sea.
Al decir esto Dante se puso de pie y camino directo a Antonio. Este lo miró algo desafiante y Leonardo se puso un poco nervioso. ¿El segundo día ahí y el pobre Dante ya tendría un problema?, ¿y que si se peleaban? Dante no parecía ser el tipo de persona conflictivo pero podría estar equivocado, ¿que si le descontaban el día o le llamaban la atención o los reportaban a recursos humanos, o algo peor, que tal si..?
-Mucho gusto Antonio – extendiendo una pata al coyote - soy Dante ¿Dónde está esa impresora?
El coyote se sorprendió por la reacción y respuesta del joven mapache y volteó a ver a Leonardo a quien solo le dedicó una mirada triunfante mientras estrechaba su pata con el otro mapache.
  • Es por acá, sígueme – se dio la vuelta saliendo del lugar.
  • Leonardo, si llega el jefe ¿podrías por favor decirle que estoy apoyando en otra área? – pidió Dante a su compañero quien solo asintió con la cabeza.
Un instante después ambos salieron dejando solo y un poco confundido a Leonardo quien por dentro se sentía más tranquilo debido a que menos mal ambos no se enfrentaron, pero una duda empezó a carcomerle la cabeza ¿acaso a Dante la cayó bien alguien tan odioso como Antonio? Leonardo se sintió un poco triste por eso soltando un leve suspiro mientras veía como poco a poco iban llegando el resto de los demás integrantes del área.
-Buen día Leo ¿Por qué la cara larga? - saludó Gonzalo con su típico buen humor matutino.
-Hola Gonzalo, buenos días – respondiendo de manera casi automática y un poco fría, el mapache se fue a sentar a su lugar.
-¿Y a este que le pasa hoy? - Se dijo asimismo el perro algo confuso al notar el semblante del cola anillada.

----------

Unas horas más tarde a media jornada del día, Leonardo estaba comiendo después de pasar a la cafetería, a pesar de que había un área de comedor en el edificio, en ocasiones prefería ir a sentarse a una de las bancas frente a la jardinera en el área de atrás del edificio. En su pata sostenía un emparedado de mortadela con queso y mientras lo devoraba miraba como una hilera de hormigas se formaba en el tronco seco del árbol frente a el.
  • Hormigas, quizá llueva hoy – soltó la frase Gonzalo quien se encontraba de pie a su lado.
  • Bueno, eso dicen, ya sabes.
Leonardo siguió comiendo únicamente asintiendo al comentario de su canino compañero.
-¿Estás bien? Te noto un poco raro desde la mañana, más de lo normal a decir verdad.
“Es decir que por definición, este me considera ‘raro’” pensando en voz baja.
-No pasa nada, bueno.. de hecho solo tuve un mal momento con Antonio esta mañana.
- Ah ya veo, eso lo explica. No deberías prestarle atención a ese sujeto, ya sabes como es.
-Lo sé, pero simplemente no entiendo porque tiene que venir a joderle el día a uno cada que puede.
-Te repito que lo ignores, no le des el gusto – el perro sacó de su bolsillo una cajetilla y tomando un cigarro empezó a fumar un poco.
El humo empezó a emanar del hocico del perro y el aroma a tabaco golpeó un poco las fosas nasales de Leonardo.
-Eso te matará a la larga – le dijo el mapache haciendo una mueca de asqueado y arrugando un poco la nariz.
-No empieces mamá – bromeó el can en respuesta.
Ambos no notaron que a ellos se unía una tercera figura. Gonzalo volteó en su dirección ofreciéndole un cigarro.
-No gracias, no fumo – le respondió amablemente Dante.
-Otro no fumador, ¿no me dirás que tampoco bebes o sí? Otro más para tu club Leonardo.
  • Bueno cerveza si tomo, pero de vez en cuando, en fiestas o así.
  • La controlas, eso está bien amigo – En eso sonó el celular de Gonzalo.
-Disculpen, debo atender esta llamada.
Alejándose unos pasos de los dos mapaches, el pastor alemán empezó a hablar con lo que parecía ser una chica por la manera de responder. Luego de varias frases, este terminó por retirarse del lugar. Mientras tanto Leonardo se levantó de la banca para tirar el empaque de su emparedado y una lata de jugo en el cesto de basura.
-Y dime, ¿siempre que pasó con esa impresora? Ya no tuve tiempo de preguntarte antes, aunque no tardaste más de 10 minutos sino mal recuerdo – girándose hacia Dante le empezó a sacar charla mientras se limpiaba con una servilleta el espacio entre sus dedos.
- Ah eso, naaa.. no era nada, solo tuve que reinstalar los controladores y restaurar la configuración. Hice una prueba de impresión y funcionó, espero que no de tanto problema. Eso es básico ¿Sabes de computadoras y eso?
-Un poco, aunque no tanto de impresoras, no es pretexto, pero no cuento con una en casa, me parece que podría aprender una o dos cosas de ti colega.
Dante se encogió de hombros por el halago.
- Me parece que te llevaste bien con Antonio, oye, una disculpa por lo de la mañana, no debí molestarme ni responder así – le dijo mientras se encaminaba de regreso.
-¿Bromeas, porque habrías de disculparte? Ese tipo es un imbécil.
Leonardo se sintió algo aliviado, ya que después de todo a Dante no le agradó ese molesto coyote.
  • Bueno, me pareció ver que te agradaba.
  • Para nada – haciendo un ademán con la pata - Mira, trabajo es trabajo, además nada me costaba ir a revisar y atender ese problema, los soportes no habían llegado y necesitaban imprimir unas cédulas. Y bueno, tipos como Antonio siempre habrá, no hay que prestarles demasiada atención, además, desde el momento que vi cómo te trató, esa primera impresión de él fue más que suficiente para mí.
Leonardo se sonrojo un poco por el comentario.
- Como sea, ¿dejamos una charla pendiente no?
-¿Huh?
  • Lo de Miko26, tu Facebook.
  • Ah eso, bueno definitivamente no tiene que ver con los monos, es un nombre que solía usar en algunas páginas de internet y foros, no lo sé, realmente no significa nada al menos que yo sepa, solo me parece fácil de recordar, es sencillo y corto.
  • Pues suena bien, solo lo había oído una vez antes, por Miko Hughes.
-¿Y ese quién es?
  • Oh, no es de gran importancia, así se llama el niño que hace el papel de Gage Creed en la pelicula Cementerio de mascotas, y también sale en una de las películas de Freddy Krueger.
  • Ah el, lo recuerdo, bueno, definitivamente no es por él, y ahora que lo dices creo saber qué película es esa, hablas de la .. ¿séptima?
  • En efecto, es de las menos recordadas por la gente, ya que antes del remake fue la primera donde se usó a otro actor para el papel de Freddy, aunque Robert Englund aparece haciendo un cameo de si mismo.
  • Si la recuerdo, fue una película interesante al incluir a varios de los actores míticos de la primera película, la he visto por cable un par de ocasiones.
Leonardo se volvió a sentar y empezó a charlar con Dante ya entrado en confianza.
-¿Así que te gustan las películas de terror? – le cuestionó a Dante
  • Si bueno, no soy tan fan del gore, personalmente prefiero la ciencia ficción, pero el terror está bien también.¿Que hay de ti?
  • Bueno, me gustan varios géneros, excepto lo romántico o muy meloso..oh, tampoco los musicales – Leonardo hizo una mueca de asqueado al decir eso último.
Durante el resto de la hora de comida ambos mapaches charlaron un poco de películas, de series, y para sorpresa de Leonardo tenían gustos similares. Cinco minutos antes de volver al trabajo Dante paso al baño y Leonardo se dirigió a su escritorio. Las reglas del uso de internet en la oficina eran un poco estrictas y aunque no era tan difícil burlar la seguridad, Leonardo prefirió no checar su Facebook, lo haría más tarde, en casa. Se sentía bien luego de esa charla.

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Llegada la hora de salida, pensó en pasar a comprar un poco de helado, con ese clima caluroso seguro le caería bien. Al pasar por el estacionamiento escuchó unas voces que reconoció de inmediato. Una era esa coneja que el primer día había estado coqueteando con Dante, y la otra voz era precisamente la de este último. Se quedó detrás de la pared escuchando un poco, no le parecía correcto el escuchar a escondidas pero la curiosidad pudo más que sus principios.
  • Es un restaurante que acaba de abrir hace poco y no es muy caro – le decía la coneja.
  • Si, supongo que está bien – al decir esto Dante sostenía un papel y lo miraba fijamente – Es un poco retirado, pero no le veo el problema, ¿paso por ti a las 7?
El señorito Dzib tenía su pegue, esa coneja ya había puesto su mirada en él.
- Estaré lista esperándote, te gustará el lugar, puedes apostarlo – la coqueta hembra le guiñó el ojo al decirlo y Leonardo pudo escuchar como a Dante se le escapaba una risita.
Un momento después Dante se retiró y Leonardo no pudo evitar sentir algo oprimiéndole el pecho, una especie de inquietud, molestia...quizá era un poco de ¿celos?. ¿Pero de qué o por qué? Eso no podía ser. Cerró los ojos y se dio la vuelta marchándose por otro lado. En medio de todo eso, casi olvidaba el bolso que dejó en el suelo al pararse a oír detrás de esa pared. Se regresó por el justo en el momento que la coneja daba vuelta de prisa embobada con su celular. Todo fue tan repentino que ninguno de los dos pudo evitar chocar de frente con el otro. Obviamente el cuerpo del mapache era más pesado por lo cual la coneja cayó de sentón en el suelo.
  • ¿Está bien? Disculpe, no vi que..
  • ¡No me toques animal!¿No tienes ojos para ver por donde caminas? – la coneja histérica se puso de pie y notó que con su caída estropeó la pantalla de su teléfono – ¡Mira lo que hiciste! Más vale que tengas con que pagarme el daño.
  • Disculpe señorita, no era mi intención – trataba de disculparse el apenado Mapache.
Leonardo lamentaba su descuido y le abrumaba la reacción un poco exagerada de la coneja, quien ahora que la veía bien, supo de quien se trataba, ay no… de todas las chicas con quienes pudo haberse chocado tenía que ser precisamente la señorita Andrea, la hija de uno de los ejecutivos.
- ¿Qué sucede aquí? – una voz sonó encima del alboroto.
Leonardo al voltear notó que Don Faustino se dirigía hacia ambos.
  • Este animal me empujó al suelo, eso pasa – se quejaba la coneja no aceptando su parte de la culpa.
  • Señor yo...
  • Sé más cuidadoso Zetina – llamando al mapache por su apellido – ¿Se encuentra bien señorita?
  • No gracias a este torpe – gruñía por lo bajo la coneja
  • ¿Disculpe? Ya le he ofrecido mis disculpas, en verdad que fue un error, ambos veníamos distraídos y..
“Grave error Leonardo, respuesta errónea” lo pensó para sí mismo segundos después.
- ¡No me quiera culpar de sus errores, es un inconsciente y majadero! –alzaba la voz con más dureza la coneja.
Leonardo se sintió tan molesto y empezaba a decir más cuando por el rabillo del ojo vio que se acercaba Dante quien al escuchar dicha discusión volvió para ver que ocurría.
  • ¿Pasa algo Andrea? – preguntó acercándose con curiosidad al notar la tensión del momento.
  • Gracias a Dios, al fin un caballero – la susodicha cambió su actitud ignorando la mirada de desconcierto del hipopótamo y de Leonardo.
  • Dante, puedo explicarlo... – el mapache fue interrumpido de nuevo.
  • Aquí este “caballero” me ha empujado al suelo, mira como quedó mi teléfono, dile algo Dante.
Leonardo se quedó callado mientras la mirada de Dante se dirigía de él al teléfono dañado en la pata de Andrea y negaba con la cabeza.
- ¿Es eso cierto Leonardo? – fueron las palabras que salieron del mapache más joven.
Un nudo se formó en la garganta del mapache mayor y no supo que contestar. En su interior le dolía algo... “no me veas así, por favor”.
  • Le hicieron una pregunta compañero – el hipopótamo empezaba a impacientarse.
  • Sólo fue un error, en verdad lo lamento mucho señorita, no volverá a pasar -las palabras fluían de manera automática, una vez más tendría que quedarse callado.¿pero por qué? Si el no había hecho nada malo.
  • Claro que no volverá a pasar, afortunadamente tengo alguien que me defienda, pero no se te olvide que tienes que pagarme mi teléfono – lo fulminaba Andrea con la mirada.
Leonardo asintió encogiéndose de hombros, un poco incómodo con todo el asunto.
  • Bien, sino hay más que decir tengo cosas más importantes que hacer, nos vemos mañana compañeros, no quiero este tipo de problemas por aquí, somos profesionales ¿entendido?
  • Si señor – respondieron a la vez Dante y Andrea.
  • Hice una pregunta señor Zetina ¿quedó claro?
Leonardo estaba inmóvil, realmente molesto por dentro, apretaba sus puños con fuerza y miraba al suelo.
  • Por supuesto señor, tenga una excelente tarde – respondió el mapache sin dejar de mirar al suelo.
  • Vámonos Dante, debo conseguirme otro teléfono, detesto estar incomunicada - Andrea jalaba del brazo a Dante quien no sabía que responder, aunque miraba a Leonardo ahí de pie sin decir nada.
  • Hasta mañana Leonardo – fue lo único que salió del hocico de Dante.
Ambos desaparecieron mientras Leonardo empezó a caminar a casa luego de un momento. Se sentía mal, incluso perdió el antojo del helado, algo raro en el ya que le encantaba, sobre todo el napolitano.

--------------------

Al llegar a su hogar se dejó caer en el viejo sofá de la sala. Tomó un cojín del sofá y lo abrazó contra su pecho unos momentos sintiendo el corazón latirle de prisa y arderle un poco sus ojos.
- ¡MALDITA PERRA! – la rabia acumulada surgió sin previo aviso y arrojo el cojín con fuerza contra la pared tirando un florero en el proceso. En uno de los cristales sobre el suelo pudo ver su reflejo, tenía los ojos inyectados en sangre y húmedos, no le gustó el aspecto que lucía y molesto desvió la mirada.
Se dirigió a su habitación y se tiró sobre la cama, viendo el techo.
-¿Qué caso tiene seguir intentándolo? Ya debería saberlo, las cosas siempre terminan igual – un par de lágrimas recorrieron sus mejillas mientras lo decía.
Tomó su celular y se metió al chat, buscando distraerse de alguna forma y olvidar el mal rato.
Vio que uno de sus contactos estaba en línea. Soltó un suspiro y empezó a textear en la pantalla.
- Hola Tyler, ¿como te va?
Tyler era un zorrillo de Kansas, lo conocía de Internet desde hacía varios meses. Era uno de los varios con quienes compartía “ese” tipo fotografías y videos personales. A pesar de que se manejaba bien en el inglés, con Tyler lo hacía en español ya que el zorrillo igual lo manejaba, aunque no del todo. La respuesta llegó segundos más tarde.
-Hola Leo, ¿cómo estas lindo? :3
La rutina de siempre; un par de saludos, emoticones, etc.. y en pocos minutos Leonardo se había quedado desnudo tumbado mientras veía a través de la pantalla el ya conocido miembro del zorrillo. Era un poco más dotado que el, aunque era 2 años más joven que el mapache. De la edad de Gonzalo, espera... borrando esa imagen mental de su amigo desnudo. Le agradaba mucho Gonzalo, su buen humor, su forma de ver las cosas, entre otros aspectos de su personalidad, pero para nada lo veía con esos otros ojos. Lo sabía bien, alguna vez en el pasado lo visualizó de esa forma y se dio cuenta realmente no se sentía atraído por él, más que la amistad que había entre ellos.
Centrándose en la pantalla de su celular una vez más, leía las palabras y frases provocadoras por parte del zorrillo al ver su entrepierna. Los halagos del zorrillo, así como las imágenes lo pusieron excitado y empezó a masturbarse. Se estiró y recogió sus boxers colocándoselos en el hocico, aspirando su propio aroma, su pata izquierda sostenía el celular, donde veía más de las partes privadas del zorrillo, debajo de su cola, la base de su miembro. Con su pata derecha se masajeaba su propio pene, apretaba la funda y arqueaba la espalda. Mientras aspiraba más la prenda impregnada con el aroma de su entrepierna, se masturbó con mayor rapidez, sintiendo llegar al clímax, gimiendo un poco, dio una última mirada al pene en pantalla y por un instante cerró los ojos.... sin embargo, en su mente pudo ver una silueta frente a el, la cuál poco a poco iba definiéndose mejor hasta dar forma a alguien conocido...ahí estaba Dante, mirándolo como esa mañana, hablándole dulcemente, recordando su “desde el momento que vi cómo te trató”. Entonces como por arte de magia lo imaginó desnudo, frente a el, acercándosele, de su funda se asomaba un miembro con precum en la punta, tenía buen cuerpo, fuertes muslos... y sus ojos brillaban hipnotizándolo. Leonardo abrió los ojos y al hacerlo disparó un chorro de esperma que le mojó el pecho, y parte de su mentón. Colocó el celular por un lado y se quitó su boxer del rostro. Agitado se sentó recargado sobre el respaldo de la cama. ¿Por qué estaba pensando en Dante al tocarse? Sonrojado se vio al espejo a lado de la cama así como estaba, desnudo, sudado, con un poco de semen escurrirle por la panza, y goteando al llegar a su ombligo. En voz baja y en la soledad de su alcoba tuvo que aceptar algo demasiado obvio.
- No puede ser… en verdad me gustas...

---------------

En otra parte de la ciudad, en cierto restaurante, una pareja charlaba mientras esperaba les sirvieran la cena; un reloj algo lujoso en la muñeca de cierta coneja marcaba las 19:15.
  • ¿Y qué te parece el lugar Dante? – le preguntaba a su acompañante.
  • Es bonito en verdad, gracias por la invitación, normalmente es el chico quien invita, pero te agradezco tus atenciones, eres muy amable Andrea.
  • Ni lo digas, eres nuevo y yo conozco la ciudad como nadie, ¿te mudaste hace poco verdad?
  • ¿Y tú como sabes eso Andrea?
  • Tengo mis fuentes – mientras bebía un poco – Oh mira, ahí viene el mesero.
  • Ya era hora, esperemos la comida sea mejor que el tiempo de atención – bromeo el joven mapache.
Ella pidió una ensalada y algo ligero para beber mientras Dante había ordenado un filete con una de las guarniciones que le sugirió el mesero.
Ella lo miró haciendo cara de “¿en verdad te vas a comer todo eso?” lo cual le generó una respuesta.
- No te preocupes, sé que tu invitaste pero yo pagaré, es lo menos que puedo hacer por ser muy amable – le dijo con cortesía el mapache.
El sonido de los cubiertos era lo único que sonaba en el ambiente, con esporádicos comentarios de alguno de los dos. La comida resulto de hecho ser muy sabrosa, Dante querría volver en alguna otra ocasión en el futuro.
Una vez que terminaron de cenar fue que este último recordó lo ocurrido por la tarde en el estacionamiento.
  • Por cierto Andrea, no quería sacar el tema pero dime ¿qué fue lo que pasó hoy en el trabajo? – la cuestionó luego de tomar un poco del vino en su copa.
  • ¿Te refieres a ese pelele? No vale la pena hablar de él.
Dante notó lo molesta que le ponía a Andrea tocar el tema, aún asi quiso ahondar solo un poco más en el asunto.
  • Bueno, hoy charle con el antes durante un rato, parece un buen sujeto, somos compañeros de oficina, de la misma área, sabes, tal vez él decía la verdad – cuidando un poco las palabras para defender al otro cola anillada.
  • No lo creo, ese tipo es un majadero, te dije antes lo que ocurrió, además es un poco raro, nunca va a las fiestas de la oficina, ni sale con amigos, es alguien muy aburrido – le decía la coneja mientras buscaba cerrar de tajo el tema.
  • ¿Cómo puedes asegurarlo de esa forma? Lo poco que lo traté me pareció…
  • Vamos, basta con ver como se viste, como habla y cómo actúa. No me extraña que no tenga ni novia y no me sorprendería que también resulte ser un rarito.
El comentario de Andrea le pareció un poco homofóbico pero Dante quiso llevar las cosas en paz entre ambos, después de todo, ella lo había invitado a conocer el sitio, y para ser el segundo día de conocerla ella se había portado muy bien con él, tenía que admitirlo, a su manera pero era linda.
  • No me parece que Leonardo sea esa clase de persona – respondió a su compañera.
  • ¿Esa clase de persona? Vaya, tenemos un homofóbico aquí, no te preocupes, también detesto a los maricas. Afortunadamente aún hay machos como los de antes.
  • No me refiero a eso, es solo que...
Andrea notó que su comentario había estado de más, de manera que rápidamente busco solucionar las cosas.
  • Estoy bromeando, tranquilo, solo es una broma – usando un tono de voz más neutral.
  • ¿Les ofrezco algo más? – el mesero interrumpió la charla mientras recogía los platos de la mesa.
Dante miró como Andrea revisaba algo en su nuevo celular y decidió que era momento de retirarse.
- Si, la cuenta por favor.
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Darknesswolf88

Dios Rey lobo
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Es un buen capítulo hermano mapache, aunque te diré desde ya, odio a Andrea y al estúpido coyote, por lo demás fue un buen capítulo lleno de altibajos y se nota que cuidas la ortografía buen trabajo gracias por la mención a la espera de ver como desarrollas la historia
 

KitzuneHaru

El zorro naturista
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Ufff finalmente, lei el cap luego de tanto tiempo jejeje nwnU

Me gusto, como dijo Darknesswolf88 Darknesswolf88 este cap esta lleno de momentos y situaciones diferentes, con altibajos y todo lo demas, tambien tiene un buen momento perve con el mapache leonardo jejeje 7w7 Me intereso leer y saber acerca de que este es de esos que comparten fotos de "cierta" clase a sus contactos en redes sociales jijiji mapachito pillo, y encima se masturba oliendo sus propios calzoncillos? Jajaja creo que encontre a alguien mas perve que yo

Me dio pena y rabia ver como esa coneja creida trataba mal a Leonardo, y que encima Dante tuviera que verlo todo y malpensar la situacion, no puedo creer que este ultimo durante la cena pensara que era linda a su manera, yo en lo personal pienso que las chicas que son creidas son de las mas odiosas en todo el mundo, no, de todo el multiverso, tambien me dolio ver como el pobre de leonardo al regresar a casa se enojo y desquito muy frustrado, y al final aunque no lo queria reconocer, acepto que le gustaba Dante, pobrecito, como va a enfrentar eso ahora?

Eso es todo lo que puedo decir ahora, es todo lo que mas me llamo la atencion de tu cap nuevo Alex, me encanto y te felicito, sigue asi, escribiendo a tu propio ritmo y cuando puedas, como tu siempre me dices nwn Que tengas buena semana a partir de mañana, cuidate mucho ;)

PD: Ese coyote es todo un [email protected]@&%& XD
 

AlexCoon

I'm so proud of you
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Gracias a los tres por su comentario, lo agradezco, y KitzuneHaru sobre lo que dices, solo puedo decir una cosa, a veces la gente es medio boba y le cuesta ver como son los demás jeje.
Bueno, aquí dejo un capítulo más, que tengan bonita noche y si son mexicanos, Feliz dia de la independencia 🇲🇽 (bueno, casi jeje)
Al día siguiente en la oficina.
- ¿Entonces lo de anoche fue una cita?
Varios compañeros atosigaban a Dante con preguntas luego de enterarse sobre la salida a cenar que tuvo nada más y nada menos que con Andrea la noche anterior. El chisme seguramente propagado por Moisés.
  • Solo fue una salida de amigos, no aten cabos – decía el mapache mientras llenaba un vaso desechable con agua.
  • Vamos, no es mi tipo, pero si una coneja como ella me invitara a salir no me lo hubiera pensado ni tantito – le respondía Marco, un hurón treintón con finta de mujeriego.
  • A tu esposa seguro no le haría gracia saberlo – le molestó Gonzalo sin despegar la mirada de la computadora enfrascado con una tabla en Excel.
Los demás se rieron por la broma mientras el hurón solo se encogía de hombros respondiendo en su defensa.
  • Es un decir, vamos, me refiero a que es una mujer atractiva, eso no me lo negarán.
  • Fue algo casual, aunque bueno, Andrea ciertamente es guapa – respondió Dante queriendo dar por finalizada la charla.
Al decir eso sintió que alguien estaba parado detrás de él.
  • Con permiso – llevando una camisa a cuadros y pantalón de vestir, Leonardo se dirigió a su asiento.
  • Hola Leonardo ¿Cómo estamos hoy? – le saludó Dante.
  • Bien – respondió el otro mapache secamente.
Dante sintió que su compañero no se encontraba de tan buen humor, así que ahí dejó la charla.

---------------


A la hora de comida, el mapache café fue a las jardineras buscando al grisáceo. Lo encontró donde mismo, mientras este comía muy serio.
  • Provecho Leonardo – fue a sentarse en la banca junto a él quien por respuesta volvió a asentirle secamente con la boca llena de comida.
  • Oye, sobre ayer..- empezó Dante - me disculpo por el comportamiento de Andrea, no fue justo lo que te dijo, quería que supieras que no estoy de acuerdo con todo lo que dijo.
Leonardo pensó que quien debía disculparse era esa coneja y no él pero no dijo nada, realmente no valía la pena seguir pensando en ello y empeorar las cosas. En vez de eso,
  • ¿Y cómo estuvo? - soltó la pregunta
  • ¿Perdón? – ladeando la cabeza algo confundido.
  • Tu cita con ella.
  • ¿Estabas escuchando? Bueno, realmente no lo llamaría una cita, y no estoy tan seguro de que es realmente lo que ella quiere.
  • ¿Y qué es lo que realmente quieres tú? – le cuestionó Leonardo.
  • Solo somos amigos, mira, hablaré con ella. No me parece justo que te haya tratado así, y lo de su teléfono, igual es una tontería, es decir, ella fácilmente pudo comprarse otro, aunque trabaja con nosotros ella lo hace por las influencias de su padre y el dinero no representa problema alguno para su familia. Me pregunto si este trabajo lo ve solo como un pasatiempo o algo por el estilo. – rascándose el mentón de manera pensativa.
  • Eso no hará que desista de que le pague el otro aparato, Dante, en verdad fue un accidente, yo no la empuje, ella luego de esto… si te soy sincero no me agrada, pero algo te aseguro, yo no sería capaz de ser un cretino con ninguna dama, quiero dejar eso en claro, yo la respeto. – con eso último recordó llamarla “perra” en su momento de enojo y se sintió algo avergonzado por ello.
  • Aun así, quería que supieras que yo no tengo ningún problema contigo, somos compañeros y me agradas, ¿todo bien? - le dijo dedicándole una sonrisa y estrechándole la pata.
  • Está bien Dante, no pasa nada – le respondió Leonardo ya con un tono de voz más propio de el.
“Vaya, le agrado”. En su interior Leonardo sintió algo de calidez y volteó a ver el rostro de su compañero. Este le mantenía la sonrisa… “Pero también le agrada Andrea”
  • ¿Qué, tengo algo raro en la cara? – bromeó un poco.
  • No es nada, me recuerdas a alguien – mintió solo por responder.
El celular de Dante sonó. Un mensaje, el cual lo hizo poner una sencilla sonrisa.
  • ¿Es de ella verdad?
  • Bueno… sí.
  • ¿Puedo hacerte una pregunta personal?
¿Realmente era necesario saberlo? Se preguntó asimismo Leonardo.
  • Dispárala.
  • Bueno emm.. ¿Ella realmente te gusta?
Dante cambió su sonrisa por una expresión de duda, ahora se puso de pie mientras estiraba los brazos hacia atrás y veía hacia el frente a algún fantasmal punto en el horizonte.
- Aún es muy pronto para decirlo, digo, es mi tercer día, no tengo ni una semana trabajando aquí, ella se me presentó el primer día, si te soy sincero me pareció una chica linda y refinada, aunque ayer mostró un lado de ella que no me gustó, pero en general no es así, creo que debo de conocerla más, pero físicamente, creo que si me gusta, un poco. No le digas a nadie – le hizo la seña con el dedo sobre el hocico.

Leonardo sintió como una bola de celos se le formaba en el bajo vientre de nuevo. Tuvo que aparentar desinterés.
  • Eres... eres todo un Don Juán jeje.. bueno, pues te deseo suerte con eso. - forzando una boba sonrisa mientras decía la frase.
  • Gracias, por cierto ¿y Gonzalo?
  • Oh, pidió un pase hace rato, me parece que tuvo que ir a su casa por un asunto, me dijo que allá comería hoy.
  • Ya veo, es un sujeto agradable ¿desde cuándo son amigos él y tú Leonardo?
  • Bueno, nos llevamos muy bien aquí, pero no diría que somos lo que se dice “amigos”, al menos no fuera del trabajo, igual estamos en contacto y nos llevamos bien, si.. el es alguien agradable y lo más cercano que tengo a llamar o considerar amigo.
  • ¿Y eso?
  • No lo sé, tal vez es que somos algo diferentes, él es alguien mucho más social, yo soy más bien del tipo hogareño, o lo que muchos dirían aburrido.
Eso era algo con lo que Leonardo había lidiado gran parte de su vida, para muchos era alguien muy aburrido. Las razones eran varias, empezando por su poco interés en el deporte, o por no fumar, ni beber, y no ser ni de chiste alguien fiestero. Para muchos el ser así te encasillaba rápidamente en alguien que no valía la pena tratar... Sin embargo, él era feliz siendo como era, sus intereses eran otros y no le importaba que eso le ocasionara que los demás no se fijaran o alejaran de él.
- No creo que seas aburrido Leonardo, pienso que todos tenemos nuestros pasatiempos y nuestra propia forma de ser – le dijo Dante al notarlo sumido en sus pensamientos.
Guardándose el celular en el bolsillo izquierdo de sus vaqueros se retiró dejando solo al mapache mayor.
Leonardo se quedó sentado un momento mientras recordaba la poca suerte que había tenido casi toda su vida. Miro su reflejo en la pantalla de su teléfono y soltó un suspiro.
- Daría lo que fuera por alguien como tú a mi lado…


….........


El resto de la semana transcurrió sin mayores contratiempos. El sábado por la mañana Leonardo se encontraba lavando una carga de ropa y mientras el ciclo de lavado seguía se puso a revisar su cuenta de Facebook. Durante varios minutos leía algunas novedades y revisaba notificaciones. Luego de unos minutos le llegó un mensaje de Tyler, en el cuál le contaba algo sobre un viaje o algo así, Leonardo no le puso demasiada atención, ya que le llegó otro mensaje. Era Gonzalo.
  • Hey mapacho, ¿Qué haciendo en sábado? – saludo jovial el can.
  • No mucho realmente, lavando un poco por ahora.
  • Oye, ¿tendrás algún cable HDMI que te sobre en tus curiosidades?
Luego de hacer un poco de memoria, Leonardo recordó un arrumbado reproductor de bluray que aún conservaba aunque ya no lo utilizaba del todo. La era digital sin duda avanzaba a pasos agigantados día con día.
  • Me parece que sí, aunque no es muy largo ¿para qué lo necesitas?
  • Es que se dañó el de mi laptop, y necesito proyectar algo en la pantalla de la sala.
En la pantalla de su celular notó un mensaje de la otra ventana de conversación, la de Tyler.
  • Bro, puedo mostrarte algo?
  • Emm… es algo acerca de, bueno ya sabes de que hablo - el rostro del mapache empezó a ponerse cálido y sonrojado.
  • Mayyyyybe ;)
Leonardo escuchaba de fondo la lavadora y siguió charlando con ambos tipos.
  • Deja revisar bien en mi caja de cables Gon, ¿te urge, para cuando lo necesitas?
  • Bueno, a decir verdad, no es cosa mía del todo. Vendrán unos tíos hoy y ya sabes cómo son mis padres, quieren ver un video de una quinceañera, de mi prima Mariana, creo te conté de eso hace semanas. Y como yo tengo el video en mi lap, me dan lata con eso de querer ver la grabación por enésima vez. Mis tíos todavía no llegan pero creo pasaran a la casa como a mediodía, les pongo el video y me largo a la calle.
  • Típico de ti jaja.
Mientras tanto en la charla con Tyler.
- Claro Ty, ¿porque no? Tu muestra.
Tyler le mostraba una foto de un tigre de bengala, este lucía una camiseta sin mangas ajustada y llevaba puesto lo que parecía ser un suspensorio masculino negro.
- Asi que,¿Qué opinas, te gusta? – le escribió Tyler.
Leonardo le preguntó por el tigre a lo que el zorrillo le contó que se trataba de un amigo, que dentro de unos días iría a visitar al tigre de nombre Benson quien vivía a pocas horas de distancia, eran amigos aunque no descartaba que la visita entre ambos se tornara en algo más íntimo.
“Suertudo zorrillo” pensó Leonardo un poco celoso.
  • Bueno, es sexy, lo admito.
  • IKR? Hehe
(Con Gonzalo)
  • Bueno es fin de semana, no tengo pensado ver un aburrido video familiar, hay que divertirse un poco, además adivina, ya recogí el jeep, ya tienes quien te de aventón a la próxima.
  • Oh, me alegro por eso, digo.. no soy ningún gorrón, lo decía porque ya lo tienes de vuelta. Bueno, déjame revisar bien y te confirmo en unos minutos si tengo el cable.
(Con Tyler)
  • Disfruta tu viaje amigo.
  • Por supuesto lo haré :D .. solo mira ese cuerpazo de Benson grr…
  • Haha, zorrillo perver
  • Vamos, solo mira ese bulto, parece que algo grande, caliente y rico está dentro de ese suspensorio =ll3
Leonardo se quedó viendo la foto por unos segundos, entonces escuchó como la lavadora dejaba de trabajar. Aprovecho para ir a sacarla y vaciarla en un cesto, como no contaba con secadora, las prendas se encontraban húmedas, por lo que tendría que tenderlas en el reducido patio que tenía en casa. Antes de eso, se internó en su habitación y empezó a hurgar en una caja donde guardaba cargadores, cables y demás. Enredado con un cable amarillo de red, encontró el cable HDMI un poco maltratado.
- Esto servirá – colocó el cable sobre su cama regresando la caja a su lugar.
Se llevó el cable a la sala y lo dejo a la mano, encima del sofa.

(Con Gonzalo)
  • Lo encontré, si lo necesitas aquí tengo uno.
  • ¿En verdad? Muchas gracias, te debo una.
“Más de una perro” se dijo para sus adentros el mapache.
  • No hay problema, además es mi pago por tus servicios como chofer personal – bromeó un poco
  • Jajajaja… payaso.
Leonardo leyó de nuevo el último mensaje del zorrillo y se sonrojo por lo que decía. Sin duda ese zorrillo se llevaría a la cama al tigre, podría apostarlo. Tantas veces charlando con el y ya sabía que si algo se proponía lo lograba. Iba a contestarle a su último mensaje cuando parpadeó en pantalla su otra ventana de conversación.
- Entonces en una media hora paso a tu casa por eso.
Leonardo le respondió con un sencillo emoticón. Entonces notó un parpadeo más.
- No puedo esperar al próximo fin de semana >w<
Un parpadeo más.
  • Gracias Leonardo, nos vemos.
  • Bye Gon.
Un nuevo parpadeo en pantalla. Leonardo busco seguirle el juego perverso al zorrillo, por lo cual cerró la charla con el pastor alemán y respondió en la otra.
- Chico suertudo, disfruta ese sabroso pene todo el fin de semana travieso, yo lo haría ;3
Un instante después de mandar el mensaje notó algo raro… Esta no era la ventana de conversación con Tyler. Fue más que obvio al ver un “Hola, buen sábado” en ella para notarlo.
Un parpadeo apareció ahora en sus notificaciones, a lado de la ventana donde respondió segundos antes, al hacer clic en ella notó que esta era la charla que tenía con el zorrillo y no donde escribió el anterior mensaje. Había cometido un error mandando ese mensaje en otra charla, una tercera y nueva. Al notar el nombre del usuario se puso completamente pálido. El mensaje había sido mandado al usuario Dante Dzib.
Aterrado por completo, dio dos pasos hacia atrás al ver el típico “.. está escribiendo algo”.
- ¿A qué te refieres Leonardo? – rezaba la respuesta de su colega mapache.

“Piensa rápido mapache tonto”. Una y mil ideas cruzaban la mente del apenado oficinista, empezó a sudar incluso perdió la leve erección ocasionada al ver al felino en interiores. Varios segundos después, Leonardo empezó a improvisar una respuesta.
- H..hola Dante, igualmente yo emmm...upss.. ventana equivocada, lamento que leyeras eso, era un mensaje a un amigo gay que conozco, pero era en broma, a veces lo molesto de esa forma, pero como amigos, no pienses mal.
Leonardo no podía siquiera imaginar el rostro al otro lado de la conversación y esperaba... la verdad no sabía que esperar, aunque le agradaba mucho Dante apenas si se conocían, y el no era alguien que bromeara o hiciera ese tipo de comentarios con alguien a quien apenas llevaba días de conocer.
- Ya veo... eso fue raro jeje.
“¿Raro?” Leonardo recordó lo que le dijo Mayra antes. Si Dante fuera homosexual o bi no habría dicho algo como eso ¿verdad? O quizá no quería que los demás lo supieran, o quizá estaba en el closet aún, o quizá realmente es hetero y la información de Moisés era solo un chisme más.
- Si, bueno – escribiendo nervioso se fue por la tangente – ¿cómo va tu sábado?, por cierto, ¿por qué tienes esa imagen de perfil?
La idea sorpresivamente funcionó.
  • Es un fonógrafo, bueno, tan solo quise ponerla. Me gusta el Electroswing.- Al final del mensaje incluyó un emoticón de un saxofón.
  • Eso es genial Dante – le dijo un poco más tranquilo Leonardo ahora que la charla se había ido por otro rumbo.
  • Gracias, la tuya también es cool, me gusta ese juego.
La imagen del perfil de Leonardo mostraba la trifuerza.
  • ¿Cuáles conoces, alguno preferido?
  • Bueno, no conozco tanto, es más que nada por mi hermanito.
Leonardo se ruborizó al pensar en lo qué diría Dante si le confesaba que él ha jugado casi toda esa saga de juegos.
  • Vaya, tienes un hermano menor ¿Cómo se llama?
  • Si, tiene 10, se llama Felipe y como te decía el sabe mas de juegos que yo, respondiendo a tu pregunta, mm.. diría que mi favorito es Ocarine of Time, un clásico. Aunque a mi hermanito le gusta más uno nuevo, no recuerdo su nombre pero es muy diferente a lo que recuerdo de mi infancia.
  • Si, Oot es el más conocido, y ese que dices es el Breath of the Wild, también lo he jugado.
  • Entonces eres todo un gamer amigo, luego me invitas a jugar c:
  • Seguro.. oh, sabes, debo tender una ropa antes de que empiece a oler a remojada, hablamos luego Dan.
Ouch! No pensó en como sonó eso ¿le molestaría que le dijera así?
  • Perdona, es decir Dante.
  • No, no. Suena bien, aunque serías el primero que me llama así, sin problema con ello Leo, ¿puedo llamarte Leo verdad?
  • Sin problema Dan. Si ya no te veo online, nos vemos el lunes.
Por un momento Leonardo vio que Dante tardaba mucho en escribir un mensaje, como si tratara de decirle algo, pero al final solo fueron dos palabras.
  • Cuídate Leo.
  • Tú también amigo.
Y entonces hubo silencio…

Leonardo se puso a tender la ropa que recién lavó y después se puso una playera más presentable para esperar a Gonzalo quien no tardaría en llegar. Al mirar hacia abajo se dio cuenta de que durante la brevísima charla con Dante, esta lo había hecho sentirse muy bien, aunque ahora su miembro se había puesto erecto de nuevo. Sonrojado se fue a su habitación a bajar ese bulto, un par de pornografía al azar solucionaría el asunto para evitar que Gonzalo lo viera de esa forma.
………..
Un rato después, Gonzalo pasó a casa de Leonardo por el dichoso cable. Este último ya había de lavar y por ahora solo veía un poco de televisión esperando la visita. Al escuchar el golpeteo a la puerta fue a recibir y saludar al invitado.
-Te lo devuelvo el lunes – le decía el perro mientras lo guardaba en una mochila de un solo tirante la cuál le colgaba del hombro.
  • Si, no te preocupes por eso – respondió el mapache mientras respiraba un poco más rápido de lo normal.
  • ¿Te encuentras bien? Te noto un poco agitado.
Leonardo se sonrojó al recordar como hace tan solo unos minutos se había encargado de liberar la tensión en su entrepierna, y por un momento sintió emitir feromonas en el aire, un aroma a entrepierna golpeaba sus fosas nasales. Esperaba que su invitado no lo notara.
- Debe de ser el sol, aunque no es tan tarde ya empieza a calentar, justo acabo de lavar un poco de ropa. Creo que me daré un baño en un rato más.
Gonzalo rio por lo bajo y para sorpresa del mapache hizo como que aspiraba fuerte mientras cerraba los ojos.
  • ¿Qué es ese olor, estabas cocinando pescado o algo así? O quizá don mapache necesita un baño para limpiarse ese sudor – le dijo mientras se ponía la pata derecha sobre su hocico.
  • Muy gracioso Gonzalo – le gruñó el mapache.
  • Ok señor gruñón, solo bromeo – rascándose detrás de las orejas con una mirada algo boba - ¿Qué planes tienes para hoy?
Leonardo se llevó una pata a la barbilla rascándose el mentón.
- No lo sé, quizá vea alguna película o juegue un poco por la tarde… Me apetece ir al super por una cubeta de helado napolitano.
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KitzuneHaru

El zorro naturista
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Finalmente... LEI EL CAP!!! Jajaja sorry sorry, pero es que finalmente lei tu capitulo nuevo luego de una semana de que lo hayas subido... realmente lo siento mucho Alex... u_u

Me gusto como siempre tu forma de escribir, siempre llena de sorpresas y con giros inesperados, me encanta tambien como manejas las personalidades de tus personajes, haciendolos lo mas humanos posibles (aunque sean furros jajaja)

Fue bueno ver como Leonardo y Dante hicieron las pases luego de lo de ayer, me daba cosa ver como el mapache mas viejo trataba al mas joven secamente, y tambien fue tierno ver como Leonardo se ponia levemente celoso al escuchar que Dante QUIZAS le gustaba la coneja (la cual no me aprendo todavia su nombre xD) uffff eso le debio doler al pobre en su corazoncito

Y la vida y los fines de semana de leonardo son exactamente como los mios, siempre muy hogareño, sin salir, sin hacer deportes ni ser fiestero ni social, mientras se de este personaje, mas me impresiona ver como se parece mucho a mi (y no les miento), hasta incluso compartimos el mismo gusto por los videojuegos y ver peliculas en las tardes, de verdad que me siento identificado con el mapache cafe.

Volviendo al cap, vaya que casi se arma un desastre total, y todo por mandar el mensaje equivocado al contacto equivocado jejejeje el pobre de leonardo seguramente pensaba "Tragame tierra" en el momento en que vio que el mensaje que era para el zorrillo (bien cachondo por cierto 7w7) habia sido mandado a Dante nada mas ni nada menos jajajaja por suerte de alguna u otro forma logro salvarse de esta, puede que incluso se hayan acercado un poco mas, solo queda ver que sigue mas adelante entre ellos dos en la historia

Felicidades y muchas gracias por este capitulo numero 3, me gusta como vas progresando con tu fic, realmente tienes talento como escritor, sigue asi nwn
 

AlexCoon

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Gracias a ambos por sus comentarios, aquí dejo un capítulo más, aunque me salió mas corto de lo que esperaba, Saludos y buena noche.
En cierta zona de la ciudad, vivía una familia de mapaches en una casa de dos pisos color celeste con un pequeño patio al frente. En él, un mapache algo mayor de barba tupida y anteojos llevaba en una de sus manos un balde con agua y en la otra una franela. Frente a él se encontraba estacionada una camioneta guinda algo antigua y modesta, de finales de los 90s. La figura se acercó al vehículo y empezó a pasarle el trapo mojado poco a poco esa soleada mañana de sábado. Dentro de la casa, justo en la cocina se encontraban charlando una coneja con otro mapache, la cual claramente era la mujer de la casa. La televisión de fondo daba un programa mañanero en el cuál un castor leía algunas notas del espectáculo en uno de esos típicos programas de chismes que tanto abundan en la programación. Las dos mujeres seguían charlando mientras la mapache acomodaba unos trastes sobre el escurridor junto al fregadero de la cocina. Subiendo las escaleras, en el primer cuarto de la segunda planta, un mapachito se encontraba embobado en la pantalla del televisor mientras jugaba con su Nintendo. Distraído como estaba no escuchó cuando la puerta de su habitación se abrió de golpe.
  • Pipe, dice mamá que en 5 minutos bajes a almorzar – le decía un mapache un poco mayor a él.
  • En un momento bajo Dante, dile porfa – el cachorro ni siquiera volteó a verlo mientras le respondía a su hermano mayor.
  • Ok, no te tardes, tenemos visitas – le dijo un poco serio al pequeño.
Al oír eso, el joven Felipe notó algo en el tonó de voz de su hermano, así que pausó la partida para voltear a verlo.
- ¿Ella está aquí verdad? – poniendo una cara que demostraba algo de incomodidad.

“Ella” se trataba de Andrea, quien la noche anterior había sido invitada a cenar por Dante a casa de los Dzib. En un principio el chico se mostró amable con ella, pero como todo niño curioso trato de hacerle plática, de mostrarle su cuarto, su colección de tarjetas de Pokemon, incluso contarle un par de chistes que se sabía. Él era un chico muy platicador, curioso y en general un buen cachorro. Por su mente cruzó que la coneja quizá sería más que una amiga para su hermano aunque este ni siquiera lo había mencionado; durante la cena el dejó claro que solo era una amiga del trabajo, pero aun así el pequeño mapache buscó ser amigable y cortés con la invitada. Esa noche quizá fue un poco parlanchín, lo admitía, pero sencillamente se había llevado una decepción al poco rato de conocerla. En cierto momento que Dante fue al baño y su padre ayudaba a su madre en la cocina ambos se quedaron solos en el comedor.

Felipe le preguntaba cosas a la coneja, como si tenía hermanos, y también acerca de sus largas orejas, a él le parecían fantásticas, y también le preguntó si le gustaban las zanahorias como es creencia popular en los conejos. En la escuela el pequeño tenía una compañera coneja llamada Rebeca, y a ella le gustaban mucho. Además, a él le constaba lo buena que era en gimnasia, las patas de los conejos permitían dar saltos mucho mejor que lo que un mapache como él podría lograr ni en mil años. Mientras trataba de hacerle platica a la joven, esta ni siquiera le prestaba atención, centrada en la pantalla de su nuevo celular, riendo por algo que el mapachito no comprendía del todo. Por un momento pensó que quizá con tanta pregunta no la hacía sentir cómoda, sin embargo, cuando este se acercó un poco a ella para ver de qué se reía, esta le dirigió una mirada fría y de pocos amigos que lo hizo retroceder. Al darse la vuelta para volver a su silla, sin querer con su cola esponjosa rozó un vaso medio lleno con agua. Este se ladeó y mojó un poco el mantel de la mesa. El agua se desparramó un poco y fue a mojar la falda de la invitada. Eso hizo que Andrea al fin se acordara de que el mapachito seguía ahí y volteara a verlo. El recuerdo de la escena aún lo hacía sentir una mezcla de culpabilidad, tristeza y a la vez un poco de rabia. Por un simple accidente ella lo llamó mocoso, y mapache torpe. Felipe bajó la mirada decepcionado y triste por el regaño, en verdad se sentía mal, pero al cabo de unos instantes se dio cuenta de que ella era una pesada. Dante regresó minutos más tarde y cuando vio el agua derramada y la humedad en la falda de Andrea le preguntó que era lo que había pasado. Esta cambió su actitud y ahora parecía ser una chica de lo mas dulce, nada que ver con el ogro de unos segundos antes. Entonces le dijo a Dante que su hermanito la había mojado, pero que había sido un accidente, que no se enfadara con él. “Pipe, se más cuidadoso ¿quieres?”. Su hermano lo quería mucho y rara vez le hablaba con esa seriedad y firmeza en sus palabras. Al final el mapache terminó disculpándose con la coneja y no volvería a pronunciar media palabra durante el resto de la cena…
  • Ella.. no me agrada – dijo con voz quedita, sin embargo su hermano lo alcanzó a escuchar.
  • ¿Por qué dices eso Pipe? Tú no eres así, por favor, baja a comer con nosotros, si sigues pensando en lo de ayer, solo fue un accidente, ella ni se ha de acordar – le decía Dante a su hermanito tratando de convencerlo a bajar a la mesa a almorzar en familia.
En la pantalla del televisor el famoso plomero de overoll rojo seguía a medio salto, justo a punto de alcanzar una plataforma en el cielo mientras las letras “P A U S E” se encontraban centradas en el rectángulo brillante.
Está bien Dante – derrotado el joven mapache soltó un suspiro y siguió jugando el nivel – orita bajo hermano.

Un poco más tarde Andrea, los dos mapaches y su madre estaban almorzando y charlando casualmente. Unos minutos luego se les unió a la mesa el último de ellos, quien había terminado de lavar la camioneta. Demetrio, el jefe de familia hablaba de cosas de su trabajo. El trabajaba en una constructora, y a decir verdad ninguno de ellos entendía del todo lo que decía en ese momento, pero le prestaban atención siguiendo la charla como podían. Andrea hablaba más con Margarita, la madre de Dante, y Felipe notó que a su madre le había caído muy bien la coneja. Los ojos del cachorro se toparon en más de una ocasión con la fría mirada de Andrea y en ellos solo veía desinterés y molestia. ¿Acaso solo el podía ver “falsedad” en ellos siendo el menor de todos? Algo lo impulsaba a decir algo al respecto pero no lo haría. Seguiría con esta farsa como si no pasara nada, todo por él, por su querido hermano mayor Dante. A pesar de sus diferencias él quería mucho a su hermano, él era su héroe, su modelo a seguir. Desde que empezó a dar sus primeros pasos y emitir sus primeras palabras lo seguía y admiraba con vehemencia. El sería capaz de soportar un almuerzo con esa chica rara así que decidió que se comportaría a la altura con la invitada.
El almuerzo consistía en una ensalada con puré y garbanzo, algo que solía ser la especialidad de Margarita. Al terminar de comer y al poco rato Andrea se levantó mientras miraba primero a su celular y después al cuarteto de mapaches.
- Muchas gracias por la invitación a almorzar Dante, y a todos por sus atenciones, ahora creo que debo continuar con mi camino, tengo un compromiso – externó la coneja mientras caminaba hacia la puerta.
No se trataba de ninguna mentira, en verdad tenía lo que ella llamaba “un aburrido evento familiar”, y quería darles gusto a sus padres, más que nada a su padre quien era una persona muy recta, y le encantaba quedar bien con sus amistades, llevando consigo siempre a su esposa e hija como si fueran trofeos de los cuales alardear.
  • Te acompaño a la puerta – limpiándose con una servilleta el hocico, Dante se puso de pie rápido mostrando una vez más su caballerosidad.
  • No, no Dante, no te levantes – le decía Andrea.
  • De eso nada, sino demuestro mis buenos modales, aquí mis padres presentes me darán un jalón de orejas – bromeo Dante ocasionando una breve risita por parte de su familia.
-----------------------------

Dante recordó que en esa primera “cita” que tuvieron en la semana, él había pasado por ella en su modesto y sencillo auto, un Ford Fiesta un poco usado que le habían obsequiado sus padres el año pasado. El coche era de un color verde oscuro, algo antiguo, y para nada lujoso, aunque le había salido muy bueno y muy rendidor. Dante lo cuidaba mucho y lo mantenía en buen estado que hasta cualquiera que no supiera mucho de autos, creería fácilmente que el vehículo era nuevo. Leonardo era la prueba de ello. Sin embargo, al pasar a recogerla esa tarde, luego de ponerse el ocaso, este se había sentido algo incómodo al ver que Andrea vivía en un fraccionamiento muy bonito y que su familia no parecía tener problemas de dinero. Tampoco eran millonarios, pero sin duda sus ingresos y nivel económico eran mucho mejores que el de los Dzib. Lo supo al ver un auto deportivo del cuál no recordaba la marca pero que en contraste con su coche, se veía muy superior. Andrea le había dicho que el coche era suyo, pero pareció darse cuenta lo que pasaba por la mente del cola anillada mientras veía ambos coches como comparando, entonces le había dicho que no se sintiera mal por eso, a ella eso de las clases sociales y cosas por el estilo le importaban un comino. Al menos eso es lo que la coneja le había dicho de manera que Dante dejó de tomarle importancia al asunto y en esa ocasión se fueron al restaurante en el coche del mapache, pero el día de hoy, ella había conducido el suyo a casa de los mapaches. Estacionado en ese momento en la acera de enfrente.
Minutos después en el pórtico de la casa, mientras se despedían a solas ella le dirigió una mirada que Dante al principio no supo identificar, pero en sus ojos veía .. ¿admiración, curiosidad, o acaso sería algo más?
  • Gracias Dante, tienes una bonita familia, ha sido agradable conocerlos – le dijo la coneja con una voz que denotaba sinceridad.
  • Ni lo menciones, eres bienvenida a volver cuando gustes – mientras la veía a los ojos el mapache se sonrojó. En verdad era atractiva, se acercó un poco a su rostro y para su sorpresa ella le dedicó una sonrisa cómplice. Esta era la señal. El espacio entre ambos desapareció y Dante sintió una energía recorrerle cada centímetro de su cuerpo, incluso su cola se esponjó un poco. El beso entre ambos duró unos pocos segundos, los suficientes para que Dante sintiera que había una leve chispa entre ellos a pesar de no haber salido más que en dos ocasiones y ahora almorzado en su propia casa.
  • Perdona, eso ha sido – empezó a decir Dante tomando un poco de aire.
  • No te disculpes, yo también lo estaba deseando – Andrea sonrojada le dio un beso más, aunque este fue en la mejilla – Te veré luego pequeño mapache.
Dante no se molestó por como lo había llamado. Estaba consciente de que Andrea le llevaba 3 años de edad y de que se lo dijo de cariño. Solo asintió en respuesta.
La coneja se alejó mientras Dante se quedó en la entrada de su casa, con su pata se tocaba los labios y se sonrojó al recordar de nuevo lo que acababa de pasar. Recordaba la pequeña charla que había tenido con Leo no hace mucho y el cuestionamiento de este último respecto a ella. Instantes después el coche enfrente se puso en marcha y se alejó por la calle hasta desaparecer de su campo de visión. Felipe fue el encargado de sacarlo de su trance al tironearlo de su brazo.
  • Te estoy hablando Dante ¿Por qué tienes esa cara? Pareces uno de los tres chiflados – le molestó juguetonamente el mapachito.
  • Perdona, ¿decías algo?
  • Sii!! Que me ayudes a recoger la mesa bobo
  • Oye, más respeto que soy el mayor – le reprendió Dante mientras le hacía cosquillas debajo de los brazos y en la panza.
Felipe reía como loco por el ataque de cosquillas de Dante, y cualquiera se daría cuenta de que ahora que esa coneja se había marchado, este se encontraba más animado.

Luego de que los hijos de la casa ayudaran a recoger la mesa, Margarita puso dos mudas de ropa a lavar y se sentó al lado del aparato mientras hojeaba una revista esperando terminara el ciclo de lavado. Demetrio por su parte veía TV en la sala de estar con las patas reposando sobre un taburete.
Felipe por su parte había reanudado la partida en la consola mientras que Dante se encontraba en su habitación, frente a su laptop.
Luego de unos minutos decidió revisar su correo y seguido de ello se conectó a Facebook donde vió conectado a Leonardo, el de la oficina.. La foto que tenía de perfil le pareció curiosa y le trajo algunos recuerdos de su infancia.
  • Vaya, eso es la trifuerza, no pensé que a Leonardo le gustara ese juego – dijo mientras ponía un poco de música, un tema de Peggy Suave en su reproductor de música y empezaba a textearse con el otro mapache.
  • Hola buen sábado – escribió en el cuadro de mensaje y se lo mandó.
Mientras revisaba unas páginas de internet su mente aún divagaba sobre el asunto de Andrea. El viernes ella se había disculpado por haber tratado así a Leonardo. Dante no estaba tan seguro de su respuesta, pero al parecer la había encontrado de buenas ese día, y ella le había dicho que hablaría con el mapache gris pese a que al decir eso hizo una mueca de pesadez dejando entrever que aún no le agradaba del todo. Sin embargo, en sus palabras parecía sincera. Dante se sintió aliviado cuando le dijo que incluso lo del celular ya lo había olvidado, que seguía molesta con Leonardo pero que no le cobraría el daño del aparato. Tenía muchas ganas de contárselo a su compañero ya que la última vez que hablaron lo había notado un poco preocupado por ese asunto, aunque creía que lo correcto sería que la propia Andrea se lo hiciera saber en persona. El apreciaba a Leonardo, y no le gustaba ver que habían ciertos roces entre este y la coneja, a quien ahora comenzaba a ver de otra forma. Le parecía atractiva en verdad, y se había portado muy bien con él y su familia. A sus padres les había agradado, aunque por alguna razón que no alcanzaba a comprender, a Pipe no. Quizá era por simple capricho o cosas de niños, o un poco de celos de hermano menor. “Ya se le pasará” pensó para sus adentros. Dante tuvo una sola novia antes años atras, pero el asunto fue más cosa de adolescentes y la relación no había durado más que 4 meses. Pero ahora en cambio.. se encontraba recordando el beso que se había atrevido a darle a la coneja esa mañana y admitía que le había gustado, tal vez ya era hora de intentar estar con alguien más ¿acaso Andrea sería la indicada? Soñando despierto Dante miró la respuesta en la charla con Leonardo y lo que leyó en pantalla lo sacó del estado letárgico en que se encontraba segundos antes.
“Chico suertudo, disfruta ese sabroso pene todo el fin de semana travieso, yo lo haría ;3”
- ¿Pero qué rayos?...
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Haydenwolf

Dios Emperador Lobo naturista
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Vaya, para ser corto es un buen capitulo ademas de que es como una vista al pasado por lo que puedo leer, no me quejo en nada, tienes buenos dotes para escribir y menos mal que te decidiste a subir este fic, mira ya cuanta gente tienes siguiendote para que esto continue, no dudes de lo que escribas, solo hazlo. Danos el gusto de que este fic continue hasta su capitulo final aunque no tengas muy bien planteado ese final todavia
 

KitzuneHaru

El zorro naturista
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Vaya, para ser corto es un buen capitulo ademas de que es como una vista al pasado por lo que puedo leer
Estoy de acuerdo con Hayden sobre eso, este capitulo podra a ver sido corto, pero es realmente relevante, no es para nada relleno como otros dicen por ahi jejeje me gusto ver como es la vida de Dante en su casa con su familia, se nota que sus padres son muy cariñosos y agradables, tipicos padres, pero de esos que uno quisiera tener, y me causo ternura Felipe, el hermanito de Dante, se nota que es toda ternurita, y por eso mismo se me rompio el corazon al ver la forma en la que Andrea lo trato la otra noche, dejando al pobrecito colita anillada muy desanimado y con los animos hasta el suelo.

Es oficial, realmente no me cayo nada bien esa coneja, se nota que es de esas millonarias creidas y doble cara que aparenta ser toda dulzura frente a sus crush cuando en realidad no lo son, y lo peor de todo es que Dante cayo rendido en sus encantos de encantadora de serpiente cruzo los brazos permitanme decir esto pero

QUE TONTO ERES DANTE!!!

Pero bueno, habra que ver que ocurrira mas adelante con esta historia la cual va progresando cada vez mas con cada capitulo nuevo, y que ocurria entre Dante y Leonardo, que por cierto jejeje buena forma de terminar el cap con el malentendido del anterior

Sigue adelante, escribe como lo haces hasta ahora y cuidate mucho AlexCoon AlexCoon ;) :p :D
 

AlexCoon

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Gracias a ambos, y si KitzuneHaru, Dante es un bobo ... no tienes idea de cuanto puede llegar a serlo Dx
Paso después colegas, a diferencia de ustedes que son excelentes escribiendo yo apenas si empiezo n///n
Saludos y linda velada.
 

Darknesswolf88

Dios Rey lobo
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Capítulo leído,, desde mi punto de vista esa coneja es una hipócrita que solo pone cara de ángel cuando el conviene, desde mi punto de vista los padres de Dante se dan cuenta de eso, pero no comentan nada porque la coneja le agrada a su hijo, quien me dio un poco de lastima es el pobre felipe, como se atreve esa tipeja a tratar a un pobre mapache de esa manera... en serio el amor es ciego
 

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Bebé Shibe
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wahhh... que bonito escribes AlexCoon AlexCoon no me creo que sea tu primer escrito, esta muy entretenido. Espero el proximo capitulo con ansias
 

AlexCoon

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Bueno, aquí dejo un capítulo mas de esta historia, espero les guste. Saludos

El incidente de Facebook en la mañana, para fortuna de Leonardo había quedado olvidado y un rato más tarde de que Gonzalo se marchara, el mapache había decidido salir de compras. Se dirigió a la cocina y con la mirada hizo una revisada rápida a la alacena por si necesitaba algo más y momentos después se puso una bermuda ligera y una playera negra en la cual llevaba un estampado de Ironman.
La tienda de conveniencia a la que solía ir quedaba no tan retirado, a tan solo 10 minutos a pie y continuamente el mapache se decía a si mismo que esa era otra de las ventajas de vivir en el centro de la ciudad. Antes de salir de su casa se puso también unos tenis blancos muy cómodos, cogió su celular, cartera, y se encaminó a hacer las compras. Al principio solo tenía pensado conseguir un poco de helado pero al revisar la alacena se dio cuenta de que necesitaba agregar un par de cosas más a la lista del súper.
Durante el camino se puso los audífonos e iba escuchando un poco de música, un tema de Machinae Supremacy, Steve’s Quest para ser exactos. Al caminar iba mirando las calles y notó que ese día no parecía haber mucha gente por los alrededores, sin darle demasiada importancia a lo anterior continúo caminando a la tienda, escuchando la melodía en su cabeza y pensando que haría el resto del día. No le tomó mucho llegar al lugar y ya en el local empezó a recorrer los pasillos metiendo los productos en el carrito de las compras. Por obvias razones el helado sería lo último que tomaría antes de pasar a la caja a pagar. Tiempo atrás había aprendido por las malas lo que es llegar a casa con el helado derretido.

Mientras caminaba empujando el carrito por los pasillos llegó a una de sus áreas favoritas de la tienda: Electrónica. Su espíritu gamer lo hizo acercarse a la sección de juegos y mirar algunos títulos de su interés. Se encontraba checando varios de ellos cuando sintió que un chico algo rellenito se paraba a su lado izquierdo y lo veía con cierta curiosidad. Al voltear a verlo se dio cuenta de que era un mapache y que debía de tener unos 8 o 9 años.

  • ¿Puedo ver ese? – el pequeño señalaba con su dedo índice al juego que Leonardo tenía en sus manos.
  • Adelante – extendiéndole en sus manos la caja Leonardo miró detenidamente al chico quien a decir verdad se le hacía algo familiar.
Antes de que el niño pudiera coger entre sus manos el juego, Leonardo escuchó a sus espaldas una voz que lo hizo comprender porque se le hacía conocido.
- Pipe, no te despegues, te deje acompañarme por la pintura pero quedamos en que… ¿Leonardo? ¿eres tú? Que pequeño es el mundo – le decía sorprendido el dueño de esa voz.
Dante iba vestido con un pantalón celeste, una playera naranja sin mangas y llevaba sandalias.
  • No esperaba encontrarte por acá Dante, hace como hora y media que charlamos un poco y ahora te veo por acá – le dijo Leonardo algo sorprendido.
  • Cierto, todavía me acuerdo de lo primero que me escribiste jaja, en verdad me sorprendió tu comentario amigo – exclamó Dante mientras notaba como Leonardo se ponía todo rojo al recordar una vez más el mensaje escrito que había enviado por error.
  • Oye, ni me lo recuerdes jeje.. por cierto, ¿este es tu hermano del que me hablaste supongo no? Mucho gusto Felipe, soy un compañero del trabajo de tu hermano – extendiéndole la pata al mapache más joven.
Este le dio la mano a Leonardo y le dedicó una sonrisa. Parecía ser un niño muy educado y viéndolo bien si se parecía un poco a Dante, aunque este último era mas de complexión delgada, a diferencia del crio quien era mas robusto, y sus ojos tenían una tonalidad miel.
  • Mucho gusto – el chico le estrechó la mano - me encanta esa playera de Ironman, está genial – le decía con los ojos bien abiertos.
  • Oh gracias amiguito, a mí también me gusta el personaje, en general los cómics también pero dime, ¿así que también te gustan los videojuegos verdad? Tu hermano me comentó algo sobre eso.
  • Por supuesto, me gustan mucho, este también – mientras sostenía la caja que antes Leonardo sostuvo en sus patas, el título era Xenoblade Chronicles 2, un juego no tan nuevo a decir verdad.
  • A mí me parece interesante, antes llegué a probar el primero, aunque no lo terminé por completo, fue cuando se dañó el lector de mi wii – mientras ambos charlaban, el tercer mapache finalmente habló al empezar a sentirse algo ignorado.
  • Oigan frikis, que yo sigo aquí por si ya se les olvidó – les decía Dante mientras que su hermanito y Leonardo se voletearon a ver y empezaron a reír, aunque luego de un momento..
  • Se lo pedí a mis papás para mi cumpleaños pero, quizá no me lo compren – respondió Felipe ahora con un tono algo triste en su voz.
  • Enano, ya sabes cómo andamos de gastos este mes, no empieces que esto ya lo hablamos antes, quizá será la próxima vez o más adelante – le reprendió Dante al chico quien solo asintió y volvió a poner el juego en el aparador – Además ya tienes varios juegos en casa.
  • ¿Cuándo cumple años tu hermano? – le preguntó Leonardo a Dante.
  • Es dentro de dos fines de semana, cumple 11 pero bueno, cambiando de tema, ¿así que andas de compras eh?.
  • Si, salí por unas cosas, como sabes este lugar está cerca de la oficina y por consiguiente de mi casa, aunque al que me extraña ver por acá es a ti, tenía entendido que vivías al sur de la ciudad – le cuestionó Leonardo.
  • Y así es, bueno de hecho solo he venido dos veces aquí anteriormente, en casa solemos hacer las compras en otro lugar, pero hace un rato Papá me encargó ir a buscar una pintura que necesita, y Pipe quiso acompañarme. Cuando llegamos allá no había del color que necesitamos y el joven que nos atendió nos comentó que quizá acá aún tenían en existencia ese color y de esa marca, lo cual me recuerda que no le avisamos a Papá que vendríamos hasta acá y creo que lo mejor será que nos demos prisa – finalizó el mapache café.
Leonardo comprendió la situación, le indicó por donde podía encontrar las pinturas en la tienda y los mapaches hermanos se dieron prisa con el encargo.
- Nos vemos el lunes Leo – se despidió Dante del mapache mayor mientras su hermanito solo le dedicaba una sonrisa.
Ambos desaparecieron de la vista de Leonardo al dar la vuelta al final del pasillo mientras Leonardo los veía con ternura.
- ¿Qué se sentirá tener un hermano? Esos dos parecen llevarse bien – mirando su celular notó que se hacía un poco tarde y decidió pasar por el helado. Antes dedicó una mirada al aparador donde estaban los juegos y en su rostro se formó una ligera sonrisa. Posteriormente pasó a pagar a la caja y regresó a casa a continuar su día.

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Al mismo tiempo, los hermanos Dzib regresaban a casa, y Dante llevó la pintura a su padre ofreciéndose a ayudarlo con lo que hacía. Felipe se salvó porque tenía que terminar con sus deberes. Era sábado aún pero su madre solía ser algo estricta cuando de deberes y tareas se trataba. Mientras el mas joven de la familia se disponía a hacerlo ella por su parte empezó a pensar en preparar la comida ya que un rato atrás había terminado de lavar la ropa.
Por su parte los hombres de la casa se ocupaban de otro asunto, de manera que mientras que Demetrio llevaba una escalera a la parte posterior de la casa, Dante cargaba unas lonas siguiendo a su padre.
  • Es un buen día para pintar ¿no crees hijo? – preguntó sin desviar la mirada de lo que tenía en frente.
  • Si pa, ya hacía falta.
El sol empezaba a calentar más y ambos habían estado de acuerdo en aprovecharlo.
- Dante, quería preguntarte algo, dime, esa compañera tuya Andrea, he visto cómo te ve ¿estoy acertando en mi suposición?
La pregunta de Demetrio sorprendió un poco a su hijo quien solo se sonrojó un poco y se encogió de hombros.
  • ¿En verdad lo crees papá? – soltó por respuesta mientras sentía sobre el la mirada de su progenitor, de quien no esperaba ciertamente una pregunta tan directa.
  • Hasta Felipe pudo darse cuenta de eso hijo, además, me parece no es únicamente ella quien parece tener interés en alguien jeje.. ¿acerté de nuevo?
“¿Soy tan obvio?” se preguntaba para sus adentros Dante quien permaneció callado por solo unos segundos antes de responder.
  • No estoy seguro papá, digo, admito que es una mujer atractiva, pero por ahora solo somos buenos amigos, ¿crees que debería intentar algo con ella? – mirando hacia otro lado aun sonrojado recordó ese beso robado.
  • Hijo, tu madre y yo solo queremos lo mejor para ustedes, lo sabes. Ya no eres un niño y la decisión que tomes al respecto sabes que tienes nuestro apoyo – dedicándole una sonrisa cómplice – Jeje… si, es muy bonita… no le digas a tu mamá que lo dije o cenaré comida congelada esta noche.
Ambos rieron ante el comentario y continuaron con lo que hacían.
- Es atractiva Dante, pero recuerda, las apariencias engañan, no te ciegues con alguien solo por su apariencia, tómate el tiempo para conocerla mejor, es mi consejo ¿de acuerdo?.
Dante pensó porque razón su padre habría dicho algo como eso pero solo asintió con la cabeza mientras el aroma a pintura le llegaba a su nariz. – Gracias papá.

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De esa forma, ese sábado dos mapaches unidos por la sangre pintaban mientras charlaban de cosas.
Por otro lado, en los suburbios de la ciudad una coneja se alistaba para acompañar a sus padres a cierta reunión familiar.
Del mismo modo, en otra parte de la ciudad una familia de perros veía un video familiar en la sala de su casa mientras el hijo se escabullía y se iba con un par de amigos…

Finalmente, cierto mapache grisáceo pasaba su tarde de sábado viendo un poco de anime para después seguir con una película rusa que tenía pendiente de ver, Zashchitniki. Un oso con metralleta, lo único bueno de la película en opinión del mapache. Todo eso mientras comía un poco de helado, directo de la cubeta, otra de las ventajas de vivir solo era esa. Fin del sábado.

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A la mañana siguiente Leonardo llamó a su madre para saludarla como casi todos los domingos. Al tercer tonó le contestó.
  • Hola ma, ¿Cómo estás, que novedades hay? – le decía mientras veía la tv con el volumen en mute.
  • Buenos días hijo, yo estoy bien, ¿cómo estás tú? – le decía cariñosamente la voz al otro lado de la línea.
  • Pues no me quejo mamá, el trabajo va bien. Ha hecho calor en estos días, pero es por la temporada, ya sabes.
  • Uy, y que lo digas, acá está igual – su madre era alguien muy calurosa y no soportaba los días así – Esperemos llueva pronto para que al menos refresque un poco.
  • El pronóstico no ha dicho nada, pero ya sabes que eso no es tan exacto, mamá yo.. quizá vaya a verte pronto.
  • Claro mi niño, cuando tengas tiempo, yo entiendo que en tu trabajo no tienes demasiado tiempo libre, avísame cuando vengas a visitarme para prepararte algo rico de comer.
Leonardo amaba a su madre, ella era tan comprensiva con el que a menudo se decía asimismo que era tan afortunado de tener una madre como ella, por ello se repetía asimismo que tenía que ser un mejor hijo y retribuirle todo lo que ha hecho por el desde cachorro. Ella sabía de las preferencias sexuales de su hijo desde tiempo atrás y a diferencia de otros padres, jamás le dio la espalda, ya que para ella su mapachito era único y lo amaba por sobre todas las cosas.
  • Lo se ma, aun así, en cuanto tenga unos días libres volveré a casa aunque sea por pocos días, te extraño.
  • Sin presiones Leonardo, yo también te extraño cariño, ya sabes que esta es tu casa y esta vieja siempre te recibirá con los brazos abiertos.
Leonardo sintió la calidez en las palabras de su madre y se sintió nostálgico por unos segundos en los cuales varios recuerdos de su niñez junto a su madre se hicieron presentes. “No eres vieja mamá, te amo” pensó para sus adentros.
La charla con su madre duró cerca de 20 minutos y fue ella quien decidió terminarla, había que preparar la comida; además durante la plática con Leonardo le había comentado que tendría visitas ese día, la tía Selene iría a comer con sus dos hijas. El le dijo que le mandara saludos a las tres de parte suya y finalizó la llamada. El resto de la tarde se pasó realmente rápido, un domingo simplón donde lo mas interesante fue el estreno de una serie televisiva que el mapache llevaba semanas esperando, y nada más.

Esa misma noche después de lavarse los dientes frente al espejo del baño, se quitó la ropa y se dio un baño con agua tibia. Las paredes se empañaron un poco mientras ponía especial atención en lavarse el cabello, aunque no lo tenía tan largo le gustaba agitar la cabeza como si tuviera una melena de león invisible sobre ella, era una sensación agradable y quizá algo vanidosa pero qué diablos, estaba solo, desnudo, y en su hogar. Podía darse el lujo de hacerlo. Pasaron varios minutos y mientras la espuma de su pelaje caía al azulejo a causa del chorro de agua de la regadera este se aseaba su zona anal, le gustaba la sensación que le provocaba el hacerlo, aunque eso no tenía nada de pervertido. Tan solo el contacto del agua tibia le hacía sentirse relajado, y quería sentirse limpio de su apretada entrada. Con un poco de jabón líquido en su pata empezó a frotarse sus brazos, pecho y panza, sintiendo agradable también al juguetear un poco con el hoyuelo de su ombligo. El baño siguió lavándose ahora sus piernas, sus muslos y por su puesto, sus genitales y aunque la sensación de tocarse lo excitaba un poco, Leonardo era de las fursonas que no son tan fans de auto complacerse de pie en la ducha, prefiriendo para ello el hacerlo recostado en su cama. Al terminar de bañarse cerró la llave, se secó con la toalla y salió envuelto en ella a su habitación. Revisando en su cajonera sacó únicamente unos boxers a rallas y se los puso. Después fue a sentarse a la cama secándose las patas y al mirar sobre una silla junto a la cajonera, notó una de las bolsas que habia comprado en el súper y volvió a sonreír pensando en los hermanos mapache. Después de secarse el cabello se recostó sobre su cama y empezó a revisar su celular. Aburrido (y un poco excitado) decidió buscar algo de pornografía y la búsqueda lo llevo a una página de videos. Los contenidos iban de lo más sencillo a cosas algo más fuertes. Checo un par de ellos mientras se frotaba por encima del bóxer como animando a su compañero dormilón dentro de la prenda.
Luego de varios videos, dedicó especial atención a uno. El contenido de este mostraba lo que parecía ser un oso maduro en 4 patas sobre una alfombra color vino, siendo penetrado por un felino claramente menor a él. Leonardo se deleitaba mirando como el Oso gemía totalmente entregado y sumiso. Cuando la cámara se acercó un poco (al parecer un tercer sujeto filmaba) esta enfocó como el miembro del oso pulsaba por debajo, con un hilillo delgado de precum escurriendo y goteando sobre la alfombra de a poco. “slap” Una nalgada por parte del felino que le castigaba y decía cosas obscenas al maduro debajo de él. Leonardo empezó a gemir y se frotaba mas fuerte su pene. El video continuaba entre gemidos y guarradas que decían los protagonistas de la filmación quienes se veían agitados y sudorosos mientras el tercero de ellos, aquel que grababa dijo algo que hizo que el mapache abriera los ojos como platos. “Papá”. Leonardo no era tan fan del incesto pero admitía que le ocasionaba cierta curiosidad el tema. Revisando la descripción al pie del video supo que en efecto, en el video se veía a un oso mayor siendo filmado por su hijo mientras el novio de este último follaba a su “suegro”. El video subió de nivel ahora que el oso a cargo de filmar se ponía frente a su padre y agitando su erección golpeaba el rostro de su padre con la misma, para terminar metiéndola en las fauces de su progenitor quien la engullía gustosamente. La mirada de súplica del mayor de los tres denotaba sentirse completamente entregado, excitado y feliz de estar siendo sometido y humillado de esa forma. Había cierto grado de crueldad en la forma de los dos jóvenes al tratar al mayor, que Leonardo supuso era solo debido al rol o papel que cada quien desempeñaba en el acto carnal. El mapache aceleró el ritmo del bombeo a su miembro y alcanzó el climax al notar como el video mostraba al oso soltando un fuerte chorro amarillo que empapaba la alfombra y parte de sus rodillas. El placer había sido demasiado, y aunque Leonardo no era tan fan del watersports al ver al oso mearse de placer al engullir el pene de su hijo y el felino por ambos orificios, el mismo alcanzó su orgasmo botando semen una vez más mientras soltaba un fuerte gruñido. Después de varios minutos y mientras recuperaba el aliento se limpió con uno de sus calcetines sucios la mancha de semen en su pene y parte de su pelvis, el cuál arrojo desde donde estaba a la cesta de ropa sucia. Poco después se quedó dormido.

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Unos minutos antes y algo retirado de ahí, se encontraba otro mapache en su habitación completamente a oscuras. Curiosamente, minutos antes Dante estaba mensajeándose con Andrea y tenía que admitirlo, cada día se sentía más atraído por la coneja. Luego de despedirse se preparaba para dormir, pero al igual que pasaba con Leonardo, esa noche se sintió con ese cosquilleo recorrerle el cuerpo, sus pantalones se sentían algo apretados. Al decidir que necesitaba encargarse de su asuntito se desvistió dejándose solo sus calzoncillos, fue a poner seguro a la puerta de su alcoba y regresó a la cama.
Hay que decirlo, no solía hacer “eso” tan seguido como Leonardo, pero esa noche, que además estaba haciendo más calor de lo normal, empezó a auto complacerse, el típico ritmo, arriba-abajo. Lo que tenía entre su pata derecha seguro volvería locas a muchas chicas.. y tal vez a algunos chicos.
La casa de los Dzib se encontraba en completo silencio, en la habitación de a lado el cachorro Pipe se había quedado dormido jugando consola, aunque antes de dormir su madre pasó a revisarlo y se encargó de apagar el videojuego y la pantalla de tv. La respiración del chico era normal, en su cama, a pesar del calor al cachorro le gustaba dormir tapado, y aunque solo llevaba unos pequeños calzoncillos una ligera sabana lo cubría, entregado a sus sueños de infante. En la habitación de al lado era donde unos muy poco audibles gemidos resonaban provenientes de Dante quien seguía masturbándose pensando en la coneja. A los pocos minutos eyaculó y se limpió con un pedazo de papel higiénico que tomó del baño antes de pasar a su cuarto. Con la mente más tranquila se fue a dormir sin embargo, esa noche tuvo un sueño algo curioso…

Dante tenía 5 años y se encontraba en preescolar. Al rincón del salón de clase se encontraba una conejita sentada en su pupitre. De un momento a otro él se acercaba a ella y le regalaba una rosa muy bonita, mientras lo hacía el mapachito se sonrojaba por completo ya que se sentía bien con la pequeña, quien en su rostro mostraba una gran sonrisa.
- Es para ti, seamos amigos – le decía el pequeño Dante sonriente.
La pequeña coneja giró a verlo sorprendida.
- Gracias esto es… - el pequeño podía ver como los ojos de la chica parecían lanzar chispas de felicidad y a su vez él se sentía muy emocionado -.. esto es.. esto es.. que cursi!! Jajajaja.
En un instante la expresión en el rostro de la conejita había cambiado completamente. Su mirada ahora reflejaba burla, desprecio y humillación por el mapache. Este último sintió como su corazoncito se rompía en pedazos y su semblante se entristeció.
Varios cachorros se acercaron a ellos y empezarían a mofarse y reírse del rechazo del cuál era víctima en esos momentos el pequeño Dante.
- ¿Una rosa? Que tontería Dante, ¿eres jardinero, florista?
Palabras como “cursi”, “meloso”, “perdedor”, incluso una que no entendía bien a su corta edad (“maricón”) llegaban a oídos del pequeño mapache quien se dio la vuelta y salió corriendo de ahí con lágrimas en los ojos. Corrió hasta llegar al patio de juegos del kinder y se fue a sentar a un columpio en medio del patio de juegos, el pequeño estaba llorando, ya no quería regresar al salón, tan solo esperaba que su madre pasara a recogerlo ese día.
Su joven mente no entendía como por un momento creyó que darle una rosa a esa chica había sido buena idea. El solo había intentado ser amable y a cambio lo habían tratado mal no solo ella, sino sus jovenes compañeros de aula. Mientras sollozaba y se impulsaba sin fuerza en el columpio notó que la rosa le había hecho un pequeño corte en su pata mientras la apretaba con algo de fuerza y unas gotitas de sangre se asomaban entre sus pequeños dedos. De la tristeza pasó a la rabia y haciendo berrinche arrojó la rosa contra el suelo. La miro por un momento ahi sobre la tierra y la aplastó con su pie, para momentos después arrepentirse. La rosa había quedado destrozada bajo su pie, ¿que culpa había tenido la rosa?. “Perdóname linda florecita, soy un tonto, lo siento, no era tu culpa”. La tristeza le empezaba a volver cuando con la mirada viendo hacia el suelo divisó la sombra de una figura que se acercaba y paraba frente a él.
- No estés triste pequeño, ella no se la merecía de todas formas, vamos, regresa al salón, yo estaré contigo…
Mientras levantaba la mirada pudo ver una silueta un poco más grande que él, no era tan grande, pero si más que él.
- ¿Quién eres? – usando su pata derecha como visera se cubría del sol, pero no pudo distinguir bien de quien se trataba, su visión poco a poco se nubló y lo único que alcanzó a distinguir fue una cola... pero no cualquier cola, era como la suya, anillada.


En su cama, Dante se despertó de golpe, sudando por el calor de su habitación, y con un par de lágrimas en los ojos, giró a ver el reloj despertador encima de su cómoda y este marcaba las 2:45 am.
Un sueño…¿Qué había sido eso? Se volvió a dormir y esa noche seguramente soñó más cosas, pero ninguna realmente importante. De hecho, a la mañana siguiente, al despertar y empezar su lunes, no recordaba siquiera haber soñado nada la noche anterior.
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Haydenwolf

Dios Emperador Lobo naturista
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Bonito y lindo capitulo el que nos diste, me dio cosa por ver esa parte de su infancia aunque se me hace una idea de quién era ese niño que le hablo cuando estaba triste. Buen capitulo sigue escribiendo mapachito
 
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