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Oclocracia o el gobierno de las turbas.


El Puas Espejel

Shibe intermedio
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En los últimas décadas hemos presenciado llegada de gobiernos antidemocráticos alrededor del mundo. Estos gobiernos se caracterizan por tener preferencia en una turba masiva, llevando así la degeneración de la democracia. Quizás esto suene al populismo latinoamericano, pero ¿Como reaccionarían cuando el populismo tiene un nombre más específico? ¿Cómo reaccionarían al saber que esta nueva de gobernar proviene de la degeneración de la democracia?

Señoras y señores: Bienvenidos a la era de la oclocracia.

¿Qué es la oclocracia?

Oclocracia o gobierno de la muchedumbre (del griego ὀχλοκρατία ochlokratía, latín ochlocratia) es una de las formas de degeneración de la democracia, del mismo modo que la monarquía puede degenerar en tiranía o la aristocracia degenera en oligarquía. A veces se confunde con la tiranía de la mayoría dado que ambos términos están íntimamente relacionados.

El término fue acuñado por Polibio, historiador griego, en su obra Historias (VI, 3, 5-12; 4, 1-11) escrita en torno al año 200 a. C. Polibio desarrolló su propia teoría de la anaciclosis basándose en las tres formas de gobierno aristotélicas y sus correspondientes formas impuras, sustituyendo la demagogia, como forma degenerada de la democracia, por el nuevo concepto de oclocracia.

Mientras que, etimológicamente, la democracia es el gobierno del pueblo que con la voluntad general legitima al poder estatal, la oclocracia es el gobierno de la muchedumbre,4 es decir," la muchedumbre, masa o gentío es un agente de producción biopolítica que a la hora de abordar asuntos políticos presenta una voluntad viciada, evicciosa, confusa, injuiciosa o irracional, por lo que carece de capacidad de autogobierno y por ende no conserva los requisitos necesarios para ser considerada como «pueblo»".

Polibio llamó "oclocracia" al fruto de la acción demagógica: "Cuando ésta [la democracia], a su vez, se mancha de ilegalidad y violencias, con el pasar del tiempo, se constituye la oclocracia" (Historias, VI, 4). Según su teoría de la anaciclosis —teoría cíclica de la sucesión de los sistemas políticos (a la que alude Maquiavelo)— la oclocracia se presenta como el peor de todos los sistemas políticos, el último estado de la degeneración del poder. Polibio describe un ciclo de seis fases que hace volcar la monarquía en la tiranía, a la que sigue la aristocracia que se degrada en oligarquía, luego de nuevo la democracia piensa remediar la oligarquía, pero zozobra, ya en la sexta fase, configurándose como oclocracia, donde no queda más que a esperar al hombre providencial que los reconduzca a la monarquía.

Según El contrato social de Jean-Jacques Rousseau, se define oclocracia como la degeneración de la democracia. El origen de esta degeneración es una desnaturalización de la voluntad general, que deja de ser general tan pronto como comienza a presentar vicios en sí misma, encarnando los intereses de algunos y no de la población en general, pudiendo tratarse ésta, en última instancia, de una "voluntad de todos" o "voluntad de la mayoría", pero no de una voluntad general.

Es común que dicha situación pueda estar promovida por la influencia de intereses. Ilustres pensadores como Aristóteles, Pericles, Giovanni Sartori, Juvenal, Shakespeare, Lope de Vega, Ortega y Gasset o Tocqueville han advertido de un permanente peligro para la democracia popular: el interés de los oclócratas que ejercen el poder para hacerla degenerar en oclocracia con el objetivo de mantener dicho poder de forma corrupta, buscando una ilusoria legitimidad en el sector más ignorante de la sociedad, hacia el cual vuelcan todos sus esfuerzos propagandísticos y manipuladores.

En el desarrollo de esta política, sólo se tiene en cuenta de una forma superficial y burda los reales intereses del país, dirigiéndose el objetivo de la conquista al mantenimiento de un poder personal o de grupo, mediante la acción demagógica en sus múltiples formas apelando a emociones irracionales mediante estrategias como la promoción de discriminaciones, fanatismos y sentimientos nacionalistas exacerbados; el fomento de los miedos e inquietudes irracionales; la creación de deseos injustificados o inalcanzables; etc. para ganar el apoyo popular, frecuentemente mediante el uso de la oratoria, la retórica y el control de la población. La apropiación de los medios de comunicación y de los medios de educación por parte de dichos sectores de poder son puntos clave para quien busca esta estructura de gobierno, a fin de utilizar la desinformación.

Así se mantiene un dominio sobre masas en movimiento que hacen valer sus propias instancias inmediatas e incontroladas creando la ilusión de que se impone un legítimo poder político constituido sobre la voluntad popular. Sin embargo, tal y como asegura Rousseau en El Contrato Social falta la piedra angular, es decir, la voluntad general de unos ciudadanos conscientes de su situación y de sus necesidades, una voluntad formada y preparada para la toma de decisiones y para ejercer su poder de legitimación de forma plena. De esta forma, en la oclocracia la legitimidad que otorga el pueblo está corrupta, pasando el poder del campo de los políticos al campo de los demagogos.

En filosofía política, este concepto puede designar un límite que permite pensar en la democracia. Las cuestiones que le hacen referencia suelen centrarse en tres puntos clave:

  • ¿La democracia está absolutamente exenta del oclos, o bien el oclos es la manifestación extrema de una de las dimensiones, inevitable, de la democracia? Cuando huelgas o manifestaciones (movimientos legítimos del pueblo al no ser escuchados por la clase dirigente) hacen volver un gobierno democrático sobre una de sus decisiones, algunos acusan a la muchedumbre (oclos), otros ven allí un progreso democrático (demos). Según la postura, una negativa hacia una decisión parlamentaria puede ser tomada como una tiranía de la mayoría sobre el Parlamento, la victoria de la violencia, el gobierno del motín y el desprecio del sufragio universal (oclos) o puede ser tomada como que el pueblo se expresó sobre una ley con respecto a la cual no ha sido consultado, y manifiesta así su soberanía popular (demos). Es pues difícil de decidir objetivamente, para acontecimientos determinados, en qué dimensión nos encontramos.
  • ¿Cómo preservar la democracia de la oclocracia? Un fortalecimiento del poder político, por ejemplo del gobierno, pone un cierto límite a la oclocracia; ¿Pero en qué medida no se aparta también de la democracia que el poder político pueda imponerse a cualquier decisión de la población? ¿Cuáles son los límites de este fortalecimiento de la autoridad? Podría considerarse un principio fundamental de la democracia tener un poder capaz de resistir a la muchedumbre; pero la cuestión es saber en qué límites esto es posible sin pasar a una forma de tiranía mediante una alienación de la soberanía popular y un desprecio del gobierno con respecto al pueblo.
  • ¿Cómo se pasa de la democracia a la oclocracia? Según Rousseau, la democracia degenera en oclocracia cuando la voluntad general cede ante las voluntades particulares, por ejemplo por artimañas de asociaciones parciales (El Contrato Social, II, 3). Pero en la práctica, es a menudo difícil de determinar cuando se pasa de una voluntad a otra. Actualmente se pueden encontrar afirmaciones, la mayoría motivadas por hechos concretos, (p.ej. Los Cuatro Reyes de la Baraja de Francisco Herrera Luque), de que algunos de los estados democráticos existentes no son más que oclocracias tras espejismos de democracia.
https://es.wikipedia.org/wiki/Oclocracia

Resumiendo: La oclocracia es el estado podrido de la política que se pueden conseguir a través de la manipulación de ciertos grupos sociales mayoritarios, pero que excluye al pueblo en general.


Los ejemplos más conocidos de Oclocracia en el continente americano son: el chavismo en Venezuela; el kirchnerismo en Argentina; el comunismo cubano; el fujimorismo en el Perú; los gobiernos de Bachelet en Chile; la dictadura de Evo Morales en Bolivia; el socialismo brasilero de Lula y el partido de los trabajadores; la década perdida de Pépe Mujica en Uruguay; y el caso más reciente: La era Trump en Estados Unidos.

Están en evaluación los gobiernos de AMLO en México y el régimen militarista de Jair Bolsonaro en Brasil, puesto que son gobiernos entrantes y merecen más tiempo para esperar nuevos resultados.
 

Red

Orationem Prohibere
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Tiranía
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Yo no sé qué tiene Latinoamérica con respecto a la práctica de este tipo de política. No sé si nace de la profunda necesidad (o más bien, el profundo resentimiento) por no ser escuchados o es que acaso nace de una consciencia social que dice 'basta' a los poderes hegemónicos del estado. Tampoco advierto si en la práctica de la oclocracia existan matices en donde se puede ser 'más o menos' oclocrático dependiendo de la perspectiva social y su relación con el poder ejecutivo. En el primer post existen ejemplos de sobra como lo que ha pasado en Venezuela, Argentina, Perú o Chile, este último con dos gobiernos de Bachelet que, aparentemente, tuvieron un eje social bastante más concentrado y loable que los de Piñera, presidente actualmente.

Para mi al menos, esta degeneración de la democracia correspondiente a un fenómeno que va en un auge obseno: la desinformación y la ideologización. Ambas van un poco de la mano. Hay mucho de satanizar a las figuras que 'no escuchan al pueblo' y hay mucha demagogia en quienes dicen hacerlo. Hay mucha desinformación e ignorancia en los votantes, y los que están adheridos a un movimiento específico, son aún más ignorantes que los que no toman colores políticos. Yo me pregunto entonces, ¿por dónde empieza la oclocracia? ¿por los mandatarios que rigen a su gente bajo prácticas que alimentan la ignorancia o es que acaso la gente no sabe cultivar bien sus fuentes? ¿es culpa de X presidente que un chileno, argentino o peruano piense y crea fehacientemente que los gobiernos de Bachelet, Kirschner o Fujimori fueron buenos gobiernos, efectivamente? ¿o es que acaso hay un poco de sesgo, intolerancia, poca inteligencia e ignorancia en esas palabras?

Lamentablemente la práctica de la oclocracia va en aumento y se ha detenido, por ejemplo, con el gobierno de Bolsonaro en Brasil. Y si es que Bolsonaro fuese un mal presidente, existirían más argumentos para seguir desvirtualizando y degenerando la democracia porque, claro, la persona que pensaba diferente a ellos fue un fracaso. Preocupante sin ninguna duda.
 

El Puas Espejel

Shibe intermedio
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Lamentablemente la práctica de la oclocracia va en aumento y se ha detenido, por ejemplo, con el gobierno de Bolsonaro en Brasil. Y si es que Bolsonaro fuese un mal presidente, existirían más argumentos para seguir desvirtualizando y degenerando la democracia porque, claro, la persona que pensaba diferente a ellos fue un fracaso. Preocupante sin ninguna duda.
Con Bolsonaro tengo mis dudas. Al igual que Trump, emprendió una campaña de odio y funcionó porque el partido de los trabajadorea liderado por lula descuidó mucho las necesidades del pueblo. En otras palabras, por el descuido de los que estaban en el poder, abrieron la puerta a un gobierno incierto.

Además Bolso reconoció que no sabía de economía. Así que el tiempo tiene la última palabra. Ya vimos en su homónimo americano que en dos años, un mes y once días empezaron las consecuencias de sus actos. Las situaciones se complicaron tras los tiroteos desde la semana antepasada. Ante estos hechos, intenta limpiar su imagen, pero el subconciente lo traiciona, cayendo en el doble discurso.

Contra de la oclocracia: es rígida. La rigidez destruye los gobiernos. Puede que estw tipo de gobierno lleve a la anarquía. Ya veremos.
 

Nel Ralph

Lin Quei
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Lo que pasa que este tipo al parecer tiene Alzheimer o senil. Despues de la campaña de odio perdió autoridad mundial ahora hay cierto paises que ya no respeta a Estados Unidos. La guerra económica es mil veces peor que una guerra nuclear. Puede privar de las cosas necesaria incluyendo la necesidades basicas.

El que inició la guerra comercial es ese país
 

El Puas Espejel

Shibe intermedio
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Lo que pasa que este tipo al parecer tiene Alzheimer o senil. Despues de la campaña de odio perdió autoridad mundial ahora hay cierto paises que ya no respeta a Estados Unidos. La guerra económica es mil veces peor que una guerra nuclear. Puede privar de las cosas necesaria incluyendo la necesidades basicas.

El que inició la guerra comercial es ese país
En este ejemplo se destaca otro rasgo de la oclocracia: la normatividad irracional. Cuando las reglas no tienen sentido común, a veces es mejor defender nuestros derechos.
 

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