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Original +18 Furry Yiff Furry Tales (Cuentos peludos)

KitzuneHaru

El zorro naturista
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Aquí les muestro a todos, señores lectores, una serie de mini-historias u oneshots, independientes uno del otro, pero todos relacionados entre si debido a que en ellos uso los mismos personajes de mis historias (Como lo hace darkneswolf), esto lo hago mientras me acostumbro a escribir nuevamente y pienso en ideas para un nuevo fic, espero que las disfruten todas nwn

Nota: Los personajes de estas historias son inventados por mi, y pueden ser usados para futuros fics, pero no tendrán nada que ver con estos oneshots, que son algo así como historias aparte que ocurren en una realidad alterna o algo así.

-Historia 1: Roedores y calzoncillos:
-Hermanooooooooo! Grito una voz desde el segundo piso de una casa, en un tono tan fuerte y alarmante que despertó la preocupación de ese tal “hermano”.

-Que pasa Yushin!? Que te ocu-rre? Entro de golpe a una recamara un conejo blanco con ojos color verde lima con mucha prisa, pero justo cuando estaba terminando su pregunta, miro como al frente de él había un ratón, igual de blanco que él, y con sus ojos de un color celeste, pero totalmente desnudo y sin sentir vergüenza alguna.

-Ayúdame por favor! No puedo decidir! Exclamo casi exageradamente el ratón blanco, quien se paraba en frente del conejo blanco, revelándole su fundita de roedor y sus bolas colgantes aun sin sentir pena alguna.

-P-pero… pero que haces desnudo por dios santo!? Pregunto Mamoru, quien era el conejo blanco, a su hermanito ratón, muy ruborizado porque lo primero que encuentra al abrir la puerta es a este como dios lo trajo al mundo, pensando que le había ocurrido algo grave.

-Te digo que no puedo decidirme! No sé qué calzoncillos debo ponerme para esta noche! Seguía exclamando Yushin, casi como si fuera el apocalipsis, mientras tenía en sus manos varios tipos de trusas, calzoncillos y bóxer de todos los colores.

-Y que tiene de especial esta noche? Le pregunto Mamoru a este, tratando todo lo posible por no mirarle a su hermanito su hombría allá abajo que le colgaba.

-Hoy tendré una pijamada con ese niño que tanto me gusta, y es muy probable que esta noche logre llegar a segunda base con él. Le respondió el pequeño ratón a su hermano mayor, mientras se seguía acercando a este último para su incomodidad.

-Cuando dices segunda base, te refieres a…? Mamoru iba a preguntarle eso, hasta que fue interrumpido por Yushin quien le grito. –Ya sabes de lo que estoy hablando!

-Por eso quiero causarle una buena impresión, usando un calzoncillo que nada más lo vea y le den ganas de estar conmigo toda la noche, pero tengo tantos que no puedo decidirme por uno, ayúdame por favor!
Exclamo Yushin eso ultimo casi suplicándole a su hermano mayor de orejas grandes, al mismo tiempo que se acercaba mucho a este, invadiendo su espacio personal, dejando a este último todavía dudoso e incómodo.

-No lo sé hermanito, esto es un poco raro para mí, sin mencionar lo incomodo que es tener que verte desnudo. Le dijo Mamoru al pequeño roedor, tratando de que fuera razonable.

-Por favor, te prometo que si me ayudas y todo sale bien, haré cualquier cosa que me pidas, y digo TODO, cuando me refiero a cualquier cosa. Le seguía suplicando Yushin a su hermano mayor, acercándose más a este, poniendo unos ojitos húmedos de pena.

-N-no tienes que hacer ese tipo de promesas, escucha cuando te digo que esto es… es… Mamoru trataba de ser firme con su hermanito, pero al verlo a este tan cerca, pudo notar como en sus ojos celestes había demasiada sinceridad, demostrando que hablaba muy en serio en lo de que quería que todo saliera bien esta noche con ese chico que le gustaba tanto, el conejo blanco trato difícilmente de resistir, pero finalmente fracaso.

-Ok, tu ganas, pero solo porque no tengo nada mejor que hacer con mi tarde de viernes. Le respondió Mamoru a su hermanito luego de pegar un largo suspiro, completamente rendido a la carita tierna y los ojitos brillantes que este último le había estado pegando.

-Muchas gracias hermano! TE AMO TANTO! Exclamo Yushin con mucha alegría desbordando en su cuerpo desvestido, y rápidamente abrazo con fuerza e inesperadamente a Mamoru, provocando que ambos cayeran al suelo de la habitación.

-Unos momentos después-

Y así un rato más tarde, Mamoru sin tener otra alternativa, se encontraba sentado en la cama de Yushin, mirando como este último se probaba cada ropa interior que tenía guardada en su cajón.

-Qué te parece este bóxer? Resalta mucho el color de mi pelaje no te parece? Preguntaba Yushin a su hermano mayor mientras lo miraba usando solamente un bóxer de color completamente negro, y algo ajustado, que tal como había dicho, hacia resaltar el blanco de su cuerpo, haciendo lucir al roedor muy sensual.

-Emmm… Hacia Mamoru quien se ruborizaba al ver a su hermanito usando ese bóxer, que aunque simple, realmente era muy provocador. –Tra-trata con otros, ese apenas es el primero de muchos. Respondió solamente con eso el conejo blanco, tratando de mantener la calma, sobretodo en esa parte suya que colgaba entre sus patas traseras.

***

-Y qué te parece este? Muy estrellado? Preguntaba Yushin luego de ponerse una trusa que le hacía notar las líneas de su trasero, de color celeste brillante y con muchas estrellas amarillas dibujadas en ella.

-Este creo que es un poco “estricto”. Dijo después de ponerse otro bóxer, esta vez uno holgado pero bastante corto, de color verde oscuro y con diseños de camuflaje de soldado.

-No me gusta tanto el rojo que digamos… Se dijo así mismo luego de haber puesto una trusa roja fuerte, con las costuras y los bordes color negro, y que también hacían resaltar las líneas de su entrepierna y sus bolas.

-Muy “flamígero”. Dijo el ratón luego ponerse otra trusa con diseño de llamas rojas, naranjas, escarlatas, carmesí y amarillas muy realistas.

-Muy “tradicional”. Dijo algo incómodo el roedor después de ponerse esta vez un fundoshi de un color blanco tan puro como su pelaje, que casi lo hacía parecer un animal desnudo de los vistos en Zootopia.

-Muy “deportivo”. Dijo luego de ponerse esta vez un suspensorio de color celeste igual que él, y con los bordes de este negros, aunque su entrepierna estaba oculta, su culo pequeño y redondo estaba totalmente a la vista.

-Ni siquiera sé porque tengo este. Se preguntó Yushin así mismo al ponerse una especie de taparrabos con diseño de animal print, que casi lo hacía parecer a un cavernícola o a Tarzan.

-Varios calzoncillos más tarde-

-Jejeje sabes hermano, hay una historia interesante sobre como conseguí esta lencería. Dijo Yushin entre risitas de pena mientras usaba una fina, delgada y reveladora ropa interior femenina de color rosa, con moñitos y pequeños corazones, incluso llevaba puesto un pequeño sostén a juego.

-Hermano? Pero en ese mismo momento el pequeño ratoncito noto como en su cama, Mamoru estaba acostado, completamente inmóvil, pero al parecer todavía consiente.

-M-muchos… muchos boxers… Decía el conejo blanco, delirando con su cara completamente roja, con sus ojos dándole vuelta, y con una hemorragia nasal saliendo de su nariz rosadita, debido a la excitación luego de ver a su hermano desnudarse y ponerse continuamente diferentes calzoncillos, uno más excitante y provocador que el anterior, haciendo sentir a Mamoru por primera vez la deliciosa pero prohibida tentación del incesto.

-Hermano! Estas bien? Háblame por favor! Di algo, lo que sea! Exclamo Yushin asustado, quien rápidamente se quitó la lencería que llevaba encima, para así tener más libertad a la hora de correr hasta su hermano conejo en la cama, tratando de socorrerlo mientras lo agitaba un poco tomándolo de los hombros a este.

-Tantos calzoncillos… todos muy buenos… todos me gustaron… Seguía hablando entre delirios un Mamoru que estaba a un meñique se saltar inconscientemente encima de su hermano roedor y no dejarlo escapar en toda la noche.

-Todos son muy buenos? Se preguntó Yushin así mismo luego de escucharlo decir eso. –Eso es! Ahí está la solución! Exclamo con emoción el pequeño roedor, quien con alegría se paró de la cama, soltando de golpe a su hermano mayor quien volvió a quedarse acostado en la cama inconsciente.

-Para que conformarme con uno? Si puedo llevarlos todos y darle a mi chico especial un desfile el cual no olvidara por el resto de su vida! Uyyyy hermano mayor, muchas gracias de verdad, me has salvado la vida. Respondió Yushin con una felicidad invadiendo su corazón, al mismo tiempo que se agachaba hasta estar cerca de la cabeza de Mamoru y besarlo en la mejilla con ganas.

-Qué horror, mira la hora que es! Exclamo sorprendido el roedor de ojos celestes, mirando en su reloj alarma como el tiempo se había pasado volando tan rápido. –Mejor me preparo para esta noche. Y diciendo eso Yushin empezó a sacar su ropa del closet, escogiendo una casual pero buena para causar una buena impresión.

-Ya me tengo que ir hermano, deséame suerte. Oh! Y no olvides que como te prometí, te voy a pagar esta enorme ayuda que me brindaste con cualquier cosa que tú me pidas, bueno, adiós y buenas noches. Y con decir eso último, y una vez ya arreglado y con sus cosas, y calzoncillos, listos en la mochila, Yushin se largó corriendo de su cuarto muy emocionado, dejando al conejo de Mamoru aun en estado de shock debido a la excitación y el calor cachondos que recorrían todo su cuerpo sin descanso.

-Más tarde, a la media noche-

En su cuarto, ya en su cama, Mamoru estaba acostado y durmiendo, pero no tenía precisamente dulces sueños, ni tampoco pesadillas, sino que esa clase de sueños en los que uno termina… húmedo. El conejo blanco, se retorcía y movía mucho en su cama, sacado sus brazos de la sabanas, mientras su rostro blanco se ponía completamente rojo debido a la imágenes que tenia pegadas en su cerebro.

-Hermano que te parece este? Y este? Y este otro? Que me dices de este? Decían unas imágenes de Yushin, todas usando cada uno de los calzoncillos que se había estado probando, y al mismo tiempo que adoptaba unas poses sugerentes y provocativas a pesar de ser un chico de 13 años.

-O... tu que prefieres hermano? Me quieres más en calzoncillos o… sin nada puesto? Hablo otra imagen del pequeño roedor, quien miraba de frente a Mamoru estando desvestido, al mismo tiempo que las otras imágenes se desvanecían, dejándolos a ellos dos solos. La única copia de Yushin que quedaba, completamente ruborizado y jadeando se acercó al conejo blanco, igual de excitado que este, para abrazarlo y mirarlo a los ojos.

-Hermano… hagámoslo. Pidió Yushin solamente eso para luego besar a Mamoru en los labios.

-Wah!!! Exclamo Mamoru asustado, quien se había despertado ese mismo momento de aquel sueño, el cual había subido a una intensidad que casi parecía que lo iba a quemar vivo desde dentro.

-Pero… que rayos? Se preguntó el conejo blanco así mismo, quien jadeante y sudoroso noto una sensación extraña bajo las sabanas, y cuando miro a sus boxers con los que se había quedado dormido, para su sorpresa noto como estos tenían una enorme mancha blanca por encima de una punta que se asomaba hasta arriba, formando una especie de tienda de campaña en esa ropa interior color verde claro.

-No puede ser… Susurro Mamoru, completamente ruborizado y sin poder creer todavía que haya tenido su primer sueño húmedo, y que más encima fuera mientras pensaba precisamente en su hermanito menor.

***

-U-ummm… Hacia Mamoru mientras murmuraba con agotamiento, y quien tenía sus ojos con unas pocas bolsas abajo y de un color un poco rojizo, los cuales le dolieron demasiado luego de que la luz del sol que se asomaba entre las cortinas de la ventana lo golpeara justo en ellos.

-Ya es de mañana… y yo… …me pase toda la noche satisfaciéndome y pensando en Yushin sin parar… Se dijo así mismo un cansado Mamoru, quien se encontraba recostado de frente y encima de las sabanas de su cama, con muchos pañuelos usados rodeándolo tanto arriba en la cama, como abajo en el suelo, con su cuerpo desnudo, y su miembro quien luego de tanta atención logro volver a meterse dentro de su funda por fin, y en el cuarto había un fuerte aroma a almizcle y uno leve a semen seco en el aire.

-Ouuu… me duele mucho el brazo… Se quejaba con mucho dolor Mamoru, mientras se sobaba su brazo derecho el cual tenía palpitante y con una presión incomoda, que casi parecía que se le iba a caer.

–Cuantas veces lo abre hecho anoche… 10? 20? Se preguntaba así mismo mientras se sentaba en la cama, aun sobándose con dolor su brazo, y pegando después un largo bostezo de agotamiento luego de no haber pegado sus ojos ni por un minuto en toda la noche.

Justo en ese momento, sorprendiéndolo debido a que estaba a medio dormir, Mamoru sintió como en su cómoda, su celular sonó de pronto debido a que le había llegado un mensaje. –Genial… y ahora que…? Pregunto de manera casi gruñona el conejo blanco, quien sin ningún ánimo tomo su teléfono, y al ver el mensaje que le llego hizo que rápidamente todo el sueño que tenía lo dejara, despertándolo de golpe debido a la impresión.

-“Misión cumplida hermano! Saluda a mi novio!” Decía el mensaje, el cual le pertenecía a Yushin, junto con una selfie adjunta en la que se mostraba al pequeño roedor blanco, acostado en la cama y desnudo junto a su media naranja, el cual era un murciélago blanco hondureño, ambos muy felices y tomados de la mano mientras eran rodeados por los muchos calzoncillos que había llevado el pequeño roedor la noche anterior.

-Wow, realmente lo logro… Pensó Mamoru, mientras miraba sonrojado a su hermanito en la foto, quien se veía muy contento de haber logrado ganarse el corazón de su primer amor, con quien al parecer tuvo una noche igual de acalorada y sin descanso.

-Bueno… Sonrió levemente el conejo blanco. –No me sorprende, incluso logro cautivar a su hermano mayor, hasta el punto de dejarlo caliente durante toda la noche.

-Te felicito hermanito, sabía que lo conseguirías. Le respondió Mamoru el mensaje a su hermanito con otro.

-Todo fue gracias a ti hermano, muchas gracias de verdad! Le dijo Yushin a este último con otro mensaje, uno que demostraba mucha alegría.

-Ahora tal como te lo prometí, déjame recompensarte con lo que tú quieras de mi parte. Le informo el ratón blanco con otro mensaje continuo, dejando al conejo igual de blanco pensativo y demasiado tentado una vez más.

-Lo que yo quiera? Pregunto Mamoru para estar seguro.

-Lo que tú quieras. Le respondió Yushin, dejando al final de su último mensaje estos dígitos“7w7”, demostrándole que sabía muy bien a lo que se refería, dejando a su hermano grande más ruborizado y tragando grueso, pidiendo que esto no fuera otro sueño.

-Entonces… Escribió primero. –Dime, sé que ahora tienes novio, pero podrás estar libre esta misma noche? Termino de escribir Mamoru, mandando ese mensaje y esperando con algo de impaciencia una respuesta.

-Sip. Le contesto Yushin primero. –Esta noche de sábado planeo usarla para estar contigo, y solo contigo hermano. Y termino con ese último mensaje.

-En ese caso… …por favor ven a mi cuarto esta noche, cuando nuestros padres se hayan dormido, y por favor… …no te olvides de traer contigo todos y cada uno de tus calzoncillos.

Fin.


A todas mis menciones ojala les haya gustado este primer oneshot de mi parte para este nuevo foro jejeje Dejo que comenten todo lo que quieran y den su opinión, cuídense mucho, que tengan buen fin de semana y hasta la próxima publicación ;) :) :D :p Ah! Y una ultima nota mas, a todos los usuarios que por casualidad ya conocen estos personajes y los de futuros oneshots, les pido que por favor no pongan spoiler en los comentarios, para asi no arruinarles futuras sorpresas a los que aun no los conocen, se los pido de corazón y por favor, gracias nwn

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Haydenwolf

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xD JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA QUE RISA, el hermanito dominando al mayor, que risa y ahora puedo decir esto NUESTRO ZORRITO ESCRITOR ESTÁ REGRESANDO A ESCRIBIR VAMOS HERMANOTE VAMOS KitzuneHaru KitzuneHaru Sigue y sigue y sigue escribiendo
 

Darknesswolf88

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Que entrenida historia es bueno verte de regreso nichan, pobre conejito no pudo aguantar darse placer a si mismo 7w7
 

KOPAKING27

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Jejeje que lindo me alegro mucho por su hermano pequeño y pedir cosas hahaha un saludo KitzuneHaru KitzuneHaru
 

AlexCoon

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vaya con esos hermanitos jeje..
Por una parte el mas chico de los dos al parecer ya tuvo su primera vez con su novio jeje (me pregunto si Mamoru tambien ;D) .
Un buen cortito amigo zorrito, me gustó.
Me pregunto si habrá secuela para ver si su hermano le cumple esa promesa por ayudarlo jeje
 

KitzuneHaru

El zorro naturista
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Jejeje que lindo me alegro mucho por su hermano pequeño y pedir cosas hahaha un saludo KitzuneHaru KitzuneHaru
Jejeje gracias KOPAKING27 KOPAKING27 me alegra que te gustara, y volver a verte, prometo seguir mencionandote para las próximas ;) Cuídate mucho
vaya con esos hermanitos jeje..
Por una parte el mas chico de los dos al parecer ya tuvo su primera vez con su novio jeje (me pregunto si Mamoru tambien ;D) .
Un buen cortito amigo zorrito, me gustó.
Me pregunto si habrá secuela para ver si su hermano le cumple esa promesa por ayudarlo jeje
Jejeje que bueno que te gustara mapachito, y en cuanto a una secuela... mmmm... no es mala idea jijiji vere que hago x3
 

Haydenwolf

Dios Emperador Lobo naturista
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Jejeje gracias KOPAKING27 KOPAKING27 me alegra que te gustara, y volver a verte, prometo seguir mencionandote para las próximas ;) Cuídate mucho

Jejeje que bueno que te gustara mapachito, y en cuanto a una secuela... mmmm... no es mala idea jijiji vere que hago x3
Yo ya quiero ver que lindo cuento nos brindas hermano, Jejeje espero pronto y con paciencia Hermanote zorrito travieso jijijiji
 

KitzuneHaru

El zorro naturista
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Aquí les traigo la siguiente historia de Furry tales, la cual esta vez me salio un poco mas larga y melosa, literalmente, jejeje espero que la disfruten tanto o mas que la anterior. Quería decirles que ya no pintare los diálogos de los personajes a partir de ahora, ya que este nuevo foro no tiene algunos de los colores que necesito como el café o el lima, lo siento mucho, aunque espero que esta pagina siga creciendo y tarde o temprano agregue nuevos colores, bueno, sin mas espera, que disfruten la historia nwn

-Compañero de cocina:
Mañana en la escuela habría una venta de pasteles, cuyos fondos se usarían para pagar el nuevo equipo para el gimnasio, era un misión difícil pero todos querían ayudar, sobretodo un oso negro, grande, robusto, de aspecto intimidante, ojos color cafés como cuarzos ahumados, y una bandana roja atada en su encrespado y pelo pincho oscuro, y aquel ursino era Hayato, tenía 15 años y era un cocinero que amaba con pasión su talento, era por eso que esta venta era su oportunidad de mostrarles a todos sus habilidades de repostería.

En la cocina de una casa Hayato, usando un medio ajustado delantal color café el cual le hacía resaltar su panza, se encontraba concentrado mezclando los ingredientes para hacer una masa de pastel, colocando primero los huevos, luego la leche, el azúcar, el polvo de hornear y finalmente el chocolate, todo siguiendo al pie de la letra las instrucciones de su recetario personal, nada parecía perturbar su temple, hasta que…

-Ni siquiera lo pienses. Dijo el oso negro sin voltear su cabeza ni despegar sus ojos de la mezcla que hacía en el bol, y justo detrás de él, se encontraba un mapache casi de su misma edad, quien estaba a punto de explotarle en la cabeza una bolsa de papel llena de harina, y este mapache, con sus morados como amatistas, y bien abiertos por la sorpresa de haber sido pillado, tuvo que abstenerse de hacer su broma empolvada.

-Como supiste que era yo? Pregunto el mapache a Hayato, luego de ponerse a un lado suyo en la mesa de la cocina, dejando a un lado la bolsa llena de harina sin reventar.

-Oh vaya no lo sé. Le contesto el oso a este sarcásticamente y sin quitar sus ojos de lo que estaba mezclando. –Tal vez será porque nos encontramos en tu casa, y somos los únicos que la estamos habitando en este momento.

-Bueno que esperabas? Querías un lugar donde cocinar tranquilamente, y que mejor que aquí a esta hora, cuando mi hermana sigue en la preparatoria y mi mamá está en el trabajo. Le respondió el mapache a este con una sonrisa tranquila mientras lo miraba relajado el cómo seguía mezclando la masa para pastel. –Oh, y por cierto, de nada jeje

-Gracias. Contesto solamente Hayato a eso. –Pero vinimos acá a cocinar, no a jugar con la comida.

-Oye, que tiene de malo divertirse un poco en la cocina? Deberías agradecerme también por eso, por tenerme como tu asistente de cocina y también tu alivio cómico. Le respondió el chico de cola anillada a este sonriéndole tranquilamente y colocando sus manos detrás de su cabeza. Ese mapache era Shizen, va en la misma escuela que Hayato y era un año menor que este, y además es conocido por ser un bromista y cómico del que toda la secundaria hablada y se reían de sus payasadas, bueno, todos menos el oso negro, quien no venía a clases precisamente a hacer amigos.

-Un asistente de cocina no jugaría con la comida, porque mientras tú haces eso, en otras partes del mundo muchas familias y niños pobres no pueden comer nada, así que será mejor que dejes de hacer eso, porque la comida es una bendición que todos debemos respetar y atesorar. Le respondió Hayato a este, empezando a perder los nervios, llegándose a notar en una pequeña vena que empezaba a salirle en su frente.

-Uy gracias por la clase de religión padre santo, también interpretas a Jesucristo superestrella acaso? Jejeje Se rio Shizen de su propio chiste el cual no puedo evitar decir luego de que le viniera su momento de inspiración, pero hasta ahí llego la gracia, debido a que inmediatamente después de eso Hayato golpeo con fuerza contra la mesa el batidor que estaba usando, haciendo sonar todo lo que se encontraba encima de esta, y callando de golpe las risas del mapache quien se quedó de piedra.

-Mira! Se quejó el oso negro tratando de no perder la compostura. –Si quieres ser un buen asistente de cocina, al menos ve a calentar el horno, que la mezcla ya está casi lista. Dijo eso luego de voltear su cabeza para ver finalmente a Shizen con unos ojos de “no estoy para tus bromas”.

-Si señor… Respondió Shizen luego de pegar un suspiro, dirigiéndose directo al horno el cual estaba a un lado, y con sus ánimos los cuales ya tenía apagados debido al mal humor del ursino.

-Y no te olvides de ponerlo a la temperatura correcta, de acuerdo? Le dejo bien claro el oso al mapache mientras seguía dándole los toques finales a la mezcla, recuperando un poco la compostura.

-Si claro que lo sé, no te preocupes, se perfectamente que la temperatura correcta es…

-200/1200 grados. Dijeron ambos furros al unisono, pero dando una respuesta diferente sorprendiendo a ambos, pero mucho más al oso negro quien estaba atónito.

-1200 grados!? Estás loco mapache!? Le pregunto Hayato a Shizen, exclamando mucho sin poder creerlo.

-Es que creí que a mil 1200 grados el pastel de podría cocinar en segundos, y así ahorrar tiempo. Le dijo Shizen a este, preocupado por la forma en la que el oso negro reacciono con su idea la cual creía que era de las mejores.

-Pues sí, ahorramos tiempo, pero el pastel se quemaría, se quemaría el horno, se quemaría la cocina, se quemaría tu casa, oh, y lo más importante… Nos quemaríamos nosotros hasta volvernos cenizas y fin de la historia! Volvió el oso a gritarle al mapache con una expresión de enojado, soltando y tirando al mismo tiempo el batidor dentro del bol con la mezcla, salpicando un poco de esta en varias direcciones. –Que no puedes tomarte esto en serio!? Y así dices ser un asistente de cocina!?

-Y-yo solo quería… Shizen trataba de defenderse, pero no se le ocurría que decir ya que el solo ver a Hayato en ese estado hacia que no salieran palabras de su hocico.

-Mira no me digas nada ok!? Solo deja el horno en la temperatura correcta, y vete a sentar a algún lado y déjame terminar esto solo, de acuerdo? Le respondió el oso negro a este, tratando una vez más de calmar su cólera la cual parecía que iba a explotarle, y luego de eso, volvió a darle la espalda al furro de cola anillada para seguir con su misión sagrada, dejando a este último completamente apenado.

-Has equipo con Shizen dijo la maestra, será divertido dijo la maestra, después de todo es el bromista de la escuela dijeron los demás. Se seguía quejando en silencio el oso negro mientras colocaba la mezcla dentro del molde para pastel. –Oh si, ya vaya que es divertido tener un payaso que convierte la cocina en un circo con sus payasadas. Dijo eso ultimo sarcásticamente para luego colocar dentro del horno el molde finalmente a pesar de tantas cosas.

-Diantres, olvide sacar más huevos y los ingredientes para la crema y las decoraciones. Se volvió a quejar el oso negro, quien había notado como en la mesa estaba todo, menos lo que necesitaba para decorar el pastel una vez horneado.

-No te preocupes, ya estoy en eso, como buen asistente de cocina que soy. Le respondió Shizen, quien al otro lado de la mesa venia cargando en sus manos, los huevos y el azúcar para la crema, y las salsas y dulces para las decoraciones, todos bien amontonados en sus brazos los cuales le llegaban a pesar un poco.

-Quieres tener cuidado con todo eso? Parece que te está costando un poco cargarlo todo. Le contesto Hayato a este, mirando como caminaba despacio y con sus brazos temblándole con todas las cosas que llevaba en ellos y amontonadas.

-No, yo puedo, yo puedo, no te preocupes. Le respondió el mapache, mientras seguía caminando hacia delante, sin poder mirar a sus pies debido a que tenía la mirada puesta únicamente al otro lado de la mesa donde se encontraba el oso negro.

-Eres Shizen, el payaso de la escuela, obvio que me voy a… Pero justo cuando el oso negro decía eso, noto algo en el suelo que lo hizo inquietarse. –Shizen para. Le dijo de forma rápida y abrupta.

-No, no te preocupes, te demostrare que soy un buen asistente de cocina al llevarte todo esto sano y salvo. Le respondió Shizen con calma, sin fijarte en lo que Hayato estaba mirando a sus patas.

-No, es en serio, para ya. Le seguía hablando Hayato cada vez más alarmado y acercándose rápidamente al mapache en un intento por prevenirlo.

-No lo hare, voy a mostrarte que no soy tan payaso como tu piens… Woaaah! Pero justo en ese momento, antes de poder terminar de decir sus razones, Shizen sin querer piso una mancha de la mezcla que Hayato había salpicado en el suelo, resbalándose y cayéndose al suelo de culo, derramándose encima suyo las salsas, los dulces y los huevos los cuales se rompieron y le mancharon su pelaje y su ropa.

-Shizen! Exclamo Hayato aterrado, quien rápidamente se acercó al mapache, agachándose a un lado de este, mientras seguía completamente adolorido en el suelo, sobándose su rabo y con toda su ropa y pelaje completamente sucios por las salsas y los dulces más que nada. –Estas bien?

-Por supuesto que no estoy bien, mira, derrame todo e hice desastre total. Le respondió el furro de cola anillada a Hayato, mientras mi lo miraba con una expresión de acongojado, junto a sus ojos morados en los cuales sus cejas estaban hacia abajo.

-Por eso te dije que te detuvieras, te estabas acercando a una mancha en el suelo, pero no me hiciste caso, y así querías demostrarme que era un buen asistente de cocina? Le respondió el oso negro al mapache, mientras lo miraba con unos ojos y un tono en su voz bien firmes, como si lo estuviera regañando pero queriendo que a la vez aprendiera una lección.

-Bueno ya basta no!? Se quejó Shizen quien se paró rápidamente del suelo, habiendo llegado también a su límite, dejando a Hayato sorprendido en el acto. –Ya sé que para ti solo soy un payaso, sé que soy la última fursona en la tierra con quien quisieras hacer equipo, pero al menos dame crédito por querer intentar hacer el esfuerzo de ayudarte no? Después de todo, esta fue mi idea en primer lugar.

-De que estas hablando? Le pregunto Hayato a este, levantándose también del suelo, confundido y todavía sorprendido por las palabras fuertes que sacaba Shizen de su boca.

-Que… no fue la maestra la que hizo nuestro equipo, yo fui quien se lo pidió. Le empezó a explicar el mapache al ursino, calmándose un poco ya, pero igual todavía un poco acongojado, dejando a Hayato todavía sorprendido y callado.

-Tu siempre te la pasas solo, nunca haces amigos y parece que nada te divierte, sin mencionar esa cara gruñona que pones todo el tiempo, por eso pensé que si pasaba tiempo contigo y nos hacíamos amigos, podría levantarte el ánimo, pero no importa lo que haga o diga… todo te parece malo, y puede que tengas razón… En ese momento Shizen bajo su mirada con pena, mirando al piso el cual estaba manchado. –Mírame… trate de ayudarte y todo termino siendo un desastre, y lo peor es que te hice enojar, falle en mi misión de hacerte subir tu ánimo, y falle en mi misión de convertirme en tu primer amigo… no sirvo para nada…

Hayato se quedó de piedra luego de ser testigo de cómo Shizen, el payaso gracioso de la escuela, abruptamente había cambiado a un mapache melancólico y triste, era quizás el primer furro de la clase y de toda la secundaria que miraba esa faceta suya, el oso negro incluso llegaba a escuchar unos cuantos sollozos saliendo de la nariz del mapachito, haciéndolo sentir como si una pesada y dura roca de culpa presionara fuertemente contra su corazón, haciéndolo sentir como el ser más miserable de todo el universo.

-Lo siento mucho, Shizen. Se disculpó Hayato de pronto, posando su mano sobre el hombre de Shizen, para sorpresa de este último quien levanto su mirada a verlo, pudiéndose notar como ya tenía unas pequeñas lagrimitas saliendo de sus ojos.

-Tienes toda la razón, solo soy un amargado y gruñón, esto que paso fue solo por mi culpa, tú lo único que querías era brindarme tu amistad, y yo te respondí a eso como un perfecto tonto, y ahora para colmo te hice sufrir y hacer que te lastimaras a ti mismo sin ninguna razón. Es que no eres tú, soy yo, lo que pasa es que en mi casa solo somos mi papá y yo, y como él tiene que trabajar todo el tiempo, casi nunca está y no me pone tanta atención, por eso es que para que no se me note la rabia y la frustración, aprendí a cocinar y le tome mucho gusto, convirtiéndose en mi pasión, por eso es que ahora estaba tan concentrado en hacer el pastel, que ignoraba por completo tus intentos de hacerme sacar una sonrisa, pero… esa no es razón para haber tomado tus buenas intenciones y haberlas hecho trisas por culpa de mis emociones negativas, en verdad lo siento mucho Shizen… Termino de explicar su relato el oso negro, quien ahora era el que tenía la cabeza hacia abajo, sintiéndose peor que la basura debido a lo idiota que había sido con el mapache que solo quería llenarle de alegría su vida.

Shizen, quien había escuchado palabra por palabra la historia de Hayato, estaba completamente callado al principio, pero rápidamente, para sorpresa del oso negro, lo que hizo el mapache fue darle un repentino y fuerte abrazo, con mucho cariño impregnado en él.

-Descuida. Dijo solamente eso un Shizen a quien se le notaba una sonrisa en su rostro, mientras seguía abrazando sin soltar al ursino, habiéndolo perdonado y entendido perfectamente sus razones. Y Hayato aunque sorprendido al principio, rápidamente acepto esta vez los buenos sentimientos del furro de cola anillada, y sonriendo por primera vez en mucho tiempo correspondió a su abrazo, con igual cariño y calidez, prendiendo el ambiente apagado que había hace un rato en la cocina.

Pero justo en ese momento, Shizen corto de repente el abrazo, separándose del oso negro muy apenado. –Oh! Lo siento mucho Hayato, sin querer te ensucie un poco con toda la comida con que estoy manchado jejeje Se disculpó el mapache, quien con una sonrisa nerviosa se rascaba su nuca, y pensando que había arruinado el momento.

-No te preocupes, para eso siempre llevo puesto un delantal a la hora de cocinar, pero… El oso negro miro fijamente, y de arriba para abajo, a Shizen, viendo todas sus ropas manchadas con esas salsas, dulces y decoraciones de diferentes sabores y colores, casi haciéndolo lucir como un rico dulce, y eso hizo que a Hayato se le ocurriera una idea, la cual le provoco un leve rubor que contrastaba con sus mejillas oscuras. -…Creo que tú necesitas una buena limpiada.

-Sí, tienes razón, iré al baño a lavarme y a cambiarme de ropa. Respondió Shizen con una sonrisa tranquila, completamente ajeno a la idea que se le había ocurrido a Hayato, pero justo cuando estaba a punto de darse la vuelta para ir a asearse…

-Espera. Hayato lo tomo de la muñeca deteniéndolo. –No es necesario, yo mismo te limpiare aquí y ahora. Le explico el oso negro al mapache, mientras en la cara de este su rubor se volvía más intenso.

-Que dices? Pregunto Shizen confundido, pero sin tener tiempo de reaccionar, debido a que Hayato rápidamente lo llevo a sentar a una silla de la cocina. –P-pero que estás haciendo Hayato? Volvió a preguntar el mapache, quien confundido y nervioso miraba al oso negro.

-Ya te lo dije, voy a limpiarte yo mismo. Y con solo decirle eso, lo que hizo a continuación el oso negro fue empezar a lamerle con cuidado su cara al mapache, usando su lengua para limpiarle delicadamente los restos de salsa que tenía manchados en su mejilla, provocando que Shizen se estremeciera y sonrojara levemente.

-H-Hayato… e-eso no está bien… Dijo Shizen, quien sonrojado y empezando a jadear un poquito, miraba de reojo como el oso negro le limpiaba con su lengua su mejilla y luego se relamía los labios, haciendo una expresión un tanto estimulante.

-Déjame hacértelo Shizen… Le respondió el oso negro a este mientras terminaba de lamerle su mejilla. –Que esta sea mi forma de disculparme contigo… Y diciendo eso como si fuera su última palabra, Hayato siguió con su sesión de lamidas, esta vez atacando el cuello sensible del mapache, el cual también tenía unas cuantas gotas de salsa manchándolo, y usando la punta de su lengua, el ursino empezó a limpiarlo suave y delicadamente mientras lo tenía sujeto de sus hombros, dejando a Shizen cada vez más estimulado y sumiso a esa forma en la que Hayato lo trataba, la cual le empezaba a gustar de a poco.

Hayato, sin perder tiempo hizo su siguiente movimiento, esta vez quitándole la camisa a Shizen, dejándolo descubierto de la cintura hacia arriba y haciéndolo sentir un poco más apenado y caliente, el oso negro se tomó primero un momento para mirar como ese mapache tenía un pecho y abdomen un tanto marcados y bien ejercitados, y con su pecho latiéndole más fuerte debido a la excitación, lo que hizo a continuación el joven ursino fue llevar sus labios hacia los pezones de Shizen, los cuales comenzó a lamer con la punta de su lengua, estimulando aún más al mapache mientras le sujetaba la cabeza a este con sus manos delicadamente.

-Ohhh Hayato… t-tu lengua… s-se siente rara pero… ngh… no quiero que pares… Hablada un Shizen quien jadeaba cada vez más excitado, sintiendo como la lengua del oso negro lo iba lamiendo con más intensidad a cada momento, empezando a chuparle uno de sus pezones dentro de su boca, y tocándole y apretándole el otro con una mano libre, provocando que pequeñas corrientes eléctricas le recorrieran todo su cuerpo al mapache, encendiendo en el por primera vez un interruptor el cual hizo que empezara a formarse en sus pantalones un bulto el cual iba creciendo lenta e incómodamente con cada toque y estimulación que le brindaba Hayato a su cuerpo cachondo.

--Ahh ahhh… m-mis… pantalones… Hablaba entre balbuceos el mapache, sintiéndose cada vez más caliente y con su corazón latiéndole fuere y bombeando sangre a su cuerpo cada vez más hirviente hasta hacerlo sudar.

Y el oso negro, entendiendo el mensaje de Shizen, lo que hizo a continuación fue bajarlo de la silla, lo acostó de frente sobre el suelo, y sin perder tiempo le desabrocho sus pantalones y se los bajo con todo y sus calzoncillos, quitándole también sus zapatos, dejando al mapache desnudo, y con una vista perfecta de su miembro casi completamente afuera de su funda, dejándolo a este más avergonzado y excitado debido al sentimiento de ser observado por alguien mientras estaba al descubierto.

-Que bien te ves Shizen… Le dijo el oso negro a este, mientras lo miraba de arriba hacia abajo, completamente sonrojado de tenerlo de esta forma, haciendo que el furro de cola anillada solo volteara su vista hacia otro lado, aun mas apenado y sumiso ante el oso negro que lo tenía a su merced.

Y una vez más Hayato le lamio su cuello a Shizen para gozo y suplicio de este último, quien sentía como su miembro iba saliendo cada vez mas de su funda pidiendo algo de atención, el oso negro mientras tanto empezó a bajar lentamente su lengua por el cuello, el pecho, el abdomen y el ombligo del mapache, tomándose su tiempo hasta que logro llegar a la entrepierna de este, teniendo justo en frente de sus ojos su polla completamente erecta, palpitante, y que emanaba un leve aroma a almizcle y a orina seca, el cual era un tanto embriagante y estimulante a la hora en que el oso negro lo olía con sus sensible fosas nasales. Shizen quien tenía una cara de excitado y dominado, solo podía jadear al sentir el aliento de Hayato golpear contra su miembro el cual tenía sensible en ese momento, y este último, igual sintiéndose muy caliente y con una presión casi dolorosa en su pecho, finalmente le empezó a lamer al mapache su polla, usando su lengua para empezar a saborearla de arriba abajo por el tronco de esta, sintiendo su calor y su sabor levemente salado, los cuales solo lo estimulaban aún más a él y a Shizen, quien se estremecía y se ponía más y más cachondo, pidiendo mucha atención para su entrepierna, y mientras el oso negro iba aumentando la intensidad de sus lamidas hacia ese sabroso y largo trozo de carne de mapache, lo siguiente que hizo fue llevarse hacia su boca la punta de esa polla, chupándola y saboreándola con su lengua, llegando a probar un poco de la pre que empezaba a brotarle, haciéndolo sentir más caliente mientras se la tragaba y la sentía correr por su garganta.

-A-ahhh Ha-Hayato… ahhhh t-tu boca… m-me quema… aahhhh! Seguía jadeando Shizen hasta empezar a gemir, sintiendo como todo su ser se calentaba y estremecía debido a toda la atención que recibía su ingle de parte de la boca del oso negro, el cual completamente perdido en su libido iba metiéndose más adentro de su hocico el miembro del mapache, el cual chupaba y succionaba entre sus mandíbulas, sintiendo su calor y su grosor inundar toda su boca, mientras iba tragando un poco más de su pre tibia la cual no dejaba de fluir, y cuyo sabor delicadamente salado era como un elixir.

-N-ngh! M-me siento raro Hayato… ahh ahh! Gemía Shizen con ganas al mismo tiempo que le sujetaba su cabeza al ursino con sus manos. –C-creo que ya viene… ahh ahhh m-me voy a venir ya! Aahhh aahhh! Se estremecía cada vez más el mapache, quien sentía como su miembro, el cual le empezaba a palpitar dentro de la boca del oso negro, casi pareciera como si se fuera a orinar o a explotar incluso, y Hayato, sin detenerse, sino que al contrario, al escucharlo decir eso, aumento el ritmo de sus lamidas y chupadas hacia el pene del mapache, subiendo y bajando con ganas su hocico, al mismo tiempo que le estimulaba sus testículos a este con una mano libre, pidiendo en su mente que ya se corriera en su boca con toda confianza.

-M-me vengo… n-ngh!! ME VENGO!!! Exclamo Shizen con fuerza hasta gemir, al mismo tiempo que su cuerpo se estremecía, su cola se ponía tiesa y arqueaba su espalda, sintiendo como su virginidad se iba junto con su primera eyaculación, liberando de su miembro, directamente dentro de la boca de Hayato, muchos chorros grandes de su semen de mapache, caliente, cremoso, mucoso, y con un sabor entre dulce y amargo, el cual el oso negro al sentirlo invadir su hocico, hizo que jadeara de la sorpresa, pero rápidamente se controla y se empieza a beber de a poco toda esa semilla la cual lo hacía estremecer mientras la saboreaba con su lengua hasta hacerla bajar por su garganta y tragársela.

-Ahh ahh mi… primera vez… ahh ahhh… Jadeaba completamente rojo un Shizen, satisfecho y con un sentimiento demasiado rico invadiendo todo su ser peludo y sudoroso luego de su primera experiencia con la eyaculación, la cual casi parecía que se le iba a salir su alma junto con su leche debido a que era tan buena que no podía controlarse.

Mientras tanto Hayato, quien se había sacado el miembro del mapache dentro de su boca, miraba a este último con unos ojos brillantes y serenos, completamente encantado mientras se tragaba los restos de su semilla dentro de su boca, la cual le pareció un manjar mucho mejor que la crema batida, y Shizen, quien comenzaba a recuperar el aire hizo lo mismo, dejando ambos furros, solos en esa cocina mirándose fijamente y rodeados por una atmosfera cálida.

-Shizen… -Hayato… Y así, los dos jóvenes, con sentimientos nuevos encontrados entre ellos, se acercaron entre sí, y se compartieron su primer beso en los labios, mientras se abrazaban y acurrucaban completamente encantados en el piso de esa solitaria cocina, con un nuevo vinculo nacido entre ellos a partir de ese momento.

-Un rato más tarde-

-Ya está! Dijo Shizen, quien aun completamente desnudo, pero cubierto únicamente con un delantal, y con mucha felicidad, miraba como luego de tanto trabajo, finalmente el pastel que había hecho con Hayato estaba listo, y decorado de una forma muy linda y apetecible. –Lo lograste Hayato, tu pastel fue todo un excito. Le dijo el mapache al oso negro mientras lo miraba con una gran sonrisa a un lado suyo.

-De que estas hablando? Yo solo hice la mezcla y lo hornee, tú fuiste quien lo decoro, y realmente te quedaron muy bonitas tus decoraciones, ni yo las hubiera hecho de esa forma tan creativa. Le respondió el oso negro a este, igual de sonriente, y desnudo con un delantal únicamente cubriendo su panza y su entrepierna.

-En ese caso, este es nuestro pastel de los dos, hecho por ambos. Opino Shizen, quien rápidamente apoyo su hombro contra el de Hayato, mirando completamente encantado aquel pastel, el cual simbolizaba el nuevo vinculo que compartía con el oso al que le entrego su primera vez.

Y el oso negro, aun sonriendo, pero levemente sonrojado y contento de haberse conseguido su primer amigo, pensó rápidamente en el algo. –Oye Shizen? Pregunto de pronto, captando la atención del mapache, quien lo miro aun con la sonrisa en su cara.

-Como mi padre casi nunca está en casa, bueno…, yo decía, que cada vez que tenga que cocinar algo, puede que necesite a un asistente de cocina, uno que supiera buenos chistes para no estar tan aburrido, y pensaba que a lo mejor tu pues… bueno, querrías… no se…? Hayato trataba de decirlo de la forma más normal, pero sus nervios y su pena no dejaban que sus palabras le salieran correctamente, y el que se sonrojara y mirara para todos lados nervioso no ayudaba en nada tampoco.

Shizen, aunque sorprendido al principio, sonrió contento, y al final abrazo con fuerza al oso negro, para asombro y sonrojo de este último al sentir el pelaje del mapache acariciar el suyo.

-Por supuesto que acepto Hayato, no quiero ser asistente de cocina de otro que no seas tú. Le respondió Shizen, aceptando rápidamente y felizmente la propuesta que le tenía el oso negro a este, mientras sonreía con los ojos cerrados, sin despegarse del cuerpo robusto del ursino oscuro.

-Gracias. Dijo Hayato, quien igual de contento, correspondo al abrazo del mapache, acariciándole su espalda con sus manos gruesas, al mismo tiempo que apoyaba delicadamente su cabeza sobre la de este, acurrucándose ambos en frente de su primera obra cocinada por los dos, sintiendo un fuerte sentimiento de alegría al saber que ya no iba a estar solo a partir de ahora, porque tendría a la mejor de las compañías con las cuales haría que cocinar, fuera aún más placentero que antes.

Fin.


Mis menciones: Este cap esta dedicado especialmente para AlexCoon AlexCoon ya que Hayato, es uno de mis personajes el cual le gusta tanto, espero que te haya gustado mapachito nwn Y saludos a ti a y los demás lectores que siguen mis historias, hasta la próxima publicación ;) :) :p :D

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Senseisans

Cosita Peluda
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Vaya cuando decias que iba ser mas meloso no lo decias en broma y me encanto que al final el oso ya no se sentiera solo.
 
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Haydenwolf

Dios Emperador Lobo naturista
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El primer comentario Jaja
Ejem bueno mi comentario.

Que bonito relato, ese oso me da mucha lástima, que su padre no le preste mucha atención por el trabajo y que ahogue sus penas en la cocina pero también me dio mucha penita ese mapache, sólo quería ser el amigo del oso hayato pero al final término lamentandose pero luego la situación entre los dos se arregló gradualmente y con respecto a lo de lo meloso 7w7

Eres un zorrito travieso hermanote Jejejeje, me gusto y me pareció divertido tú idea de limpiar a Shizen a lamidas por parte de Hayato aunque esas lamidas terminaron después en algo más que me gusto Jejejeje pero lo que me pareció más provocativo fue al final cuando ambos estaban desnudos y sólo con el delantal de cocina puesto jijijijijiji
 

Darknesswolf88

Dios Rey lobo
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wow que excitante historia, defenitivamente la disfrute, por otra parte me imagine a Hayato como un Gordon Ramsey en potencia (es un chef famoso)
 

KOPAKING27

Shibe avanzado
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Jejeje gracias KOPAKING27 KOPAKING27 me alegra que te gustara, y volver a verte, prometo seguir mencionandote para las próximas ;) Cuídate mucho

Jejeje que bueno que te gustara mapachito, y en cuanto a una secuela... mmmm... no es mala idea jijiji vere que hago x3
jejeje muchas gracias y lo esperare con alegria y emociones jejeje
 

AlexCoon

I'm so proud of you
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Muchas gracias por la mención especial amigo zorrito :D
Me ha encantado, aunque ciertamente no visualizaba a Hayato como alguien que ama la cocina jeje.. y amante de las lamidas owo
Me ha gustado el transfondo que le has dado al personaje en esta historia, igual su relación con el mapachin. Diablos, me antojaste un pastel jeje

Me gustó tambien la parte final de los dos desnudos usando delantal, que gran pastel debieron haber creado en compañía el uno del otro.
A la espera de mas de tus historias.
 

KitzuneHaru

El zorro naturista
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Ufff, bueno, aquí estoy de vuelta jejeje y aunque no lo crean, esta siguiente historia la hice y termine este mismo día :O Creo que eso merece un aplauso, ok no XD Y ahora, antes de irme a descansar, se las vengo a mostrar, para que la disfruten, y también para que tengan algo antes de irse a dormir jejeje 7w7 Que la disfruten, y que pasen buenas noches ;) :p :D :)

Historia 3: Chacal paradisiaco:
-Bostezo Hizo de pronto un chacal adulto, quien primero que nada se estiro todo lo que pudo sus aun adormilados músculos luego de una noche de sueño, abrió de par en par sus ojos de color azul marino como zafiros, viendo como en frente suyo había un enorme prado, con pasto color verde claro, un enorme cielo azul y en el fondo varias colinas y montañas majestuosas, se podía escuchar también el canto de los pájaros y el correr del viento, era sin duda un lugar hermoso.

-Buenos día mi bello hogar. Dijo el chacal con una sonrisa serena en su hocico alargado, al mismo tiempo que levantaba su adulto, esbelto, musculoso y completamente desnudo cuerpo de la rica y suave hierva donde había dormido, estirando también sus patas traseras, para finalizar respirando ese aire completamente puro y con aroma a montañas frescas.

-Sorato! Buenos días! Hablo una voz al fondo llamando la atención del chacal, quien al mirar hacia la dirección de donde provenía, pudo ver como se acercaba corriendo hacia él un lobo gris adolescente, con unos ojos grises brillantes como la plata, quien era igual de musculoso y que también estaba completamente desnudo sin sentir vergüenza alguna, llevaba sosteniendo entre sus brazos y buen puñado de lo que parecían ser frutas y bayas.

-Buenos días, mi bella compañía. Susurro Sorato mientras su sonrisa se había más grande de solo ver al lobo con el que compartía este bello paraíso solo para los dos.

El chacal se llamaba Sorato, tenía 20 años de edad, y el lobo gris era Kouga y su edad era de 15, ambos iban a la misma escuela, solo que Sorato era el profesor y Kouga su alumno, ambos de alguna forma, luego de estar hartos de sus vidas rutinarias y sin sentidos, llegaron misteriosamente a esta basta pradera con montañas, donde cada día lo único que hacen es vivir en paz y plenitud, sin preocuparse del trabajo, los estudios, o de estar atrapados en la rutina o en incomoda ropa, ahora viven completamente libres en este paraíso natural solo para ellos.

Ambos caninos empezaron con su nuevo día desayunando sentados sobre el suave pasto, degustando todas esa frutas jugosas y sabrosas.

-Cuanto tiempo habrá pasado ya desde que estamos aquí? Pregunto Kouga mientras se comía una manzana para desayunar, mirando hacia el cielo y después a Sorato con una sonrisa nostálgica.

-No lo sé, semanas, meses, puede que hasta más de un año, pero eso en realidad no me importa, mientras este aquí contigo, me sentiré más que feliz. Le contesto el chacal al lobo, mirándolo sonriendo con ternura, al mismo tiempo que se llevaba a su boca un pequeño puñado de vayas rojas y dulces.

-Sí, otro hermoso día en el paraíso, ojala que esta nueva vida que nos tocó jamás terminara. Dijo Kouga opinando lo mismo, para entonces agarran la última manzana que quedaba con una sonrisa de goloso.

-Oye esa es mi manzana y aun no la como, tramposo. Se quejó Sorato, mirando como el lobo gris más joven que el agarra la que decía era su manzana.

-Lo siento, pero… Kouga comenzó a hablar para luego con una sonrisa de travieso darle una gran mordida a la manzana, mirando con victoria al chacal. –El que se fue a la villa perdió su silla, o en este caso su desayuno jejeje Dijo el lobo gris con la boca llena y sus mejillas infladas.

-Jeje eso es lo que tú crees. Le respondió Sorato al que una vez su fue su alumno, poniendo a la vez una cara de astuto, dejando al joven lupino confundido y con su boca aun llena.

Y de manera inadvertida, el chacal adulto se acercó hacia el lobo gris para sorpresa de este último, y agarrándolo de los hombros para que no se fuera a escapar, lo que hizo Sorato a continuación fue llevar sus labios hacia los de Kouga, haciendo que este sonrojara completamente a merced del canino adulto, y así es como el chacal empezó a besuquearse con el lobo gris, intentando meter su lengua dentro de la boca llene de este último, y Kouga, con sus ojos cerrados y jadeando de placer, le dio permiso a Sorato de que lo hiciera, y con ese beso francés es como el canino de ojos azules le empezó a sacar al lobo gris todos los trozos de manzana de dentro de su boca, la cual le saboreaba y acariciaba con su lengua, sintiendo sus dientes, su paladar y la lengua propia del canino más pequeño, quien completamente dominado y caliente se dejó llevar.

-Jejeje Se reía el chacal, quien luego de cortar con el beso le arrebato la manzana de su mano a un Kouga todavía hipnotizado por esa muestra de afecto. –Jaque mate. Dijo solamente eso Sorato, al mismo tiempo que se comía y tragaba victorioso los trozos que le quito al lobo gris de su boca con el beso, para luego devorarse el resto de la fruta sintiéndose victorioso.

***

Un rato más tarde luego de desayunar, lo que ambos caninos ahora estaban haciendo era darse un buen baño, ubicados en un pequeño estanque en el que cabían perfectamente los dos y con espacio de sobra, que además venía con una pequeña cascada la cual ocupaban como ducha natural.

-Jajaja esta fría, está muy fría jajaja Se reía Sorato quien era víctima de las salpicabas que Kouga le estaba dando.

-Pero bien que te gustan no es así? Se reía igual de divertido el lobo de ojos plateados, quien seguía usando sus robustos y musculosos brazos para lavar a salpicadas al chacal más grande que él. –Eh? Hizo Kouga quien confundido noto como Sorato ya no se encontraba en frente de él, había desaparecido por completo. –A donde se metió? Se preguntó así mismo, rascándose la cabeza confundido, sin sospechar que bajo el agua el peligro se aproximaba, hasta que…

-Woah! Hizo Kouga quien se sorprendió al sentir como alguien lo jalaba de la cola y lo tiraba al agua, y ese alguien era Sorato, quien aprovechando que el lobo gris ahora estaba indefenso, lo agarro entre sus brazos y le empezó a hacer cosquillas en varias partes suyas, sus pectorales, sus axilas, su cuello, su abdomen.

-Jajaja jaja basta ba-basta por favor jajajaja Se seguía riendo Kouga como loco al mismo tiempo que pataleaba sobre el agua intentando inútilmente escapar de ese ataque cosquilludo.

- Te rindes entonces? Le pregunto Sorate a este, poniendo una sonrisa de travieso sin dejar de hacerle cosquillas con sus dedos que se movía como locos sobre su pelaje hipersensible.

-S-si! Jajaja m-me rindo jajaja Exclamo con fuerza el canino pequeño, casi haciendo eco en todo el extenso paisaje, y para su fuerte alivio sintió como el chacal detenía finalmente su ataque, haciéndolo jadear completamente agotado pero aun con la sonrisa en su rostro.

-Jejeje tu ven aquí. Dijo Sorato, quien sin demasiada dificultad cargo al lupino gris entre sus brazos, para entonces llevarlo junto con el hacía debajo de esa pequeña cascada, cuya agua fría y refrescante caía sobre ellos, haciéndolos sentirse relajados.

-Mmmm… que rico… Hizo Kouga, quien parado debajo de esa cascada suave, sentía como el agua de esta lo mojaba completamente y aseaba cada parte de su cuerpo corpulento y musculoso, al mismo tiempo que sentía para su mayor gozo como unas manos lo empezaban a lavar por todos lados.

-No sé qué es lo más rico de todo esto, o la cascada, o tu… lobito hermoso. Le susurro Sorato al canino joven, mientras lo seguía lavando y masajeando usando sus manos en diferentes partes de su cuerpo, gozando el tacto de sus almohadillas hacia ese pelaje suave, acompañado de aquellos músculos duros pero igual de suaves, junto a todas las cavidades de sus pectorales, sus abdominales, su espalda alta, la base de su cola, su vientre y mucho más.

***

Una vez que la hora del baño termino, lo siguiente que seguía para Kouga era la hora de sus ejercicios, casi cerca de un precipicio con una bella vista de las montañas en el horizonte, se ubicaba Kouga quien estaba entrenado con energía, haciendo sombra, dando patadas y golpes de kung-fu al aire, mostrando mucha determinación a la hora de hacerlo, mientras que Sorato se encontraba a un lado, mirándolo con gusto sentado sobre una roca, observando como el lobo gris demostraba una cara de entusiasmo haciéndolo lucir muy maduro, mientras seguía pateando y golpeando como si de verdad hubiera alguien más, al mismo tiempo que el sudor que caía de su pelaje brillaba con la luz de sol haciéndolo lucir más sexy de lo que ya era. El lupino notaba eso, y queriendo darle gusto al chacal adulto lo que hizo fue hacerle un poco de fanservice, moviéndose de maneras más reveladoras, dándole a Sorato varios momentos en que podía verle a lobo gris su funda y sus bolas que se movían como locas debido al movimiento de su cuerpo, junto con sus nalgas que se contraían y se ponían más firmes, era un verdadero espectáculo el cual el canino más grande, con su rostro colorado por lujuria, pedía que jamás se terminara.

***

Pasado el mediodía, ya era hora de almorzar, esa era la parte más difícil para los dos caninos al natural, ya que almorzar requería que se ensuciaran las manos si querían llevarse a la boca además de puras frutas y bayas.

-Lo siento mucho. Dijo Sorato con pena, quien se encontraba agacho sosteniendo con una mano a una liebre pequeña atrapada en una trampa hecha por ellos, y con la otra sosteniendo una piedra afilada como puñal, y finalmente con su corazón completamente endurecido finalmente mato a la pequeña criatura, Kouga a un lado se encontraba con sus ojos cerrados y rezando mientras su cara, que generalmente se mostraba serena y tranquila, ahora expresaba un poco de pena por la pobre liebre.

Un rato más tarde, los dos caninos dentro de un pequeño bosque con árboles altos, frondosos y verdes, había hecho una pequeña fogata, en donde estaban asando varias cosas, entre ellas algunas liebres incluida la que habían matado, unos pescados y uno que otro pájaro, aunque sabían que no era del todo gratificante matar ellos mismos a su comida, igual siempre recordaban eso que aprendieron en la escuela, acerca de la supervivencia del más fuerte.

-Mmmm, que buena esta la carne, no lo crees Sorato? Le preguntaba Kouga al chacal, mientras lo miraba masticando con gusto un poco de la carne que había asado.

-Sip, lo siento por estos pobres animalitos, pero no es nada personal, solo que es su culpa por saber tan ricos. Le respondió el canino más grande a este, quien ya había dejado las espinas de un pescado completamente peladas, para entonces llevarse lo siente a la boca que era una liebre.

-Sí, pobrecitos, pero ni modo. Dijo así sin más el lobo de ojos plateados, quien se encontraba más ocupado llevándose a la boca varios trozos de proteínas que eran buenas para mantener sus músculos bien firmes como hasta ahora.

-Jejeje tienes un poco de jugo de carne manchando tu cara lobito. Se rio Sorato levemente mientras miraba como el lobo gris tenía una mancha liquida y color café claro en su mejilla.

-Eh? De verdad? Pregunto Kouga un poco sorprendido, y rápidamente intento limpiarse con sus dedos, solo que lo hizo en el cachete equivocado. –Me la quite ya?

-Jeje déjame ayudarte. Y con eso dicho, el chacal acerco su dedo a la mejilla de Kouga, y con suavidad lo uso para limpiarle el jugo de carne a este, y el lupino joven atónito miraba como Sorato, quien con una mirada y forma casi provocativa, se chupaba su dedo saboreando ese jugo de carne que había estado en precisamente en su cara.

-Je-jeje… Hizo solamente Kouga, quien sonrojado y algo encendido intento seguir comiendo, mirando de momentos al chacal quien le seguía sonriendo mientras también se encontraba comiendo.

-Oh vaya. Dijo Sorato casi quejándose al notar como ahora era el quien se había manchado con jugo de carne, solo que esta había caído y manchado su pecho, dejándolo con unas manchas algo grandes pero muy pegajosas y algo calientes.

-Yo me encargo de eso. Le dijo Kouga a este sonriéndole de forma provocativa en su cara ruborizada, y acercándose hasta el pecho del chacal para sorpresa de este último, lo que hizo el lobo gris fue usar su lengua para lamer directamente el jugo de carne que le manchaba sus pectorales al canino de ojos azul marino, haciendo que este se ruborizara igualmente, al mismo tiempo que sentía como la pegajosa, suave y muy caliente lengua de Kouga saboreaba su pelaje aderezado con jugo de carne.

***

Y así, el resto del día de Sorato y Kouga en su paraíso solo para ellos dos siguió, sin ninguna incomodidad para ambos, siempre con diversión y libertad la cual nunca se veía arruinada o perturbada.

-No importa cuánto corramos, esta pradera parece no tener fin. Decía Sorato mientras corría felizmente con Kouga tomados de la mano, trotando en medio de esas extensas praderas de color verde claro sano, con algunas flores silvestres de varios tonos y tamaños creciendo por los alrededores, y el basto paisaje de las montañas color azul en el horizonte.

-Y así quiero que siga siendo, que podamos seguir corriendo por siempre en este lugar, solos tu y yo. Le respondió el lobo gris al chacal, mirándolo contento mientras seguían corriendo juntos, sintiendo como la suavidad del pasto tocaba sus patas descubiertas, y también el como la suave brisa los golpeaba y refrescaba gentilmente sus cuerpos desnudos que se habían vuelto uno con la naturaleza.

***

-Ufff… que riquísimo, estaba que me hacía ya… Suspiraba Sorato sintiendo un fuerte alivio, quien luego de correr por mucho rato, ahora se encontraba junto con Kouga, orinando los dos al mismo tiempo parados frente a un árbol grande y robusto.

Mientras el lobo gris se encontraba sujetándose su funda para poder hacer pipí sin incomodidad, involuntariamente este miraba de a poco como el chacal, parado a unos pocos centímetros cerca suyo, estaba con una expresión de gozo mientras seguía orinando con ganas, liberando de esa apetecible funda enorme y peluda su liquido dorado que golpeaba la corteza del árbol en frente suyo, dejando al lupino color café grisáceo mas sonrojado y tratando de controlarse su calentura que le estaba dando.

Obvio que Sorato notaba eso, y con una sonrisa disimulada miraba discretamente a Kouga, sintiéndose más y más tentado por este.

***

El sol comenzaba a ponerse detrás de las montañas en el fondo, y mientras el cielo se iba tiñendo de colores anaranjados y rojizos, caminando cuesta arriba por una colina un poco empinada, se encontraba Sorato, cargando en su espalda a Kouga quien estaba durmiendo algo cansado luego de haberse excedido al correr tanto y con demasiada prisa, mientras el chacal seguía caminando esa cuesta hacia la sima de la colina, disfrutaba lo más que podía de la sensación de tener el lobito sobre su espalda, pudiendo sentir su pelaje y calor corporales mezclarse sobre los suyos, haciéndolo sentir con la suficiente motivación de seguir adelante con su camino por ambos.

Al momento en que finalmente ambos habían llegado a la cima, Sorato podía ver perfectamente la hermosa vista de la pradera, la cual parecía no tener fin, admirándola con unos ojos fijos y brillantes.

-Es hermosa verdad? Pregunto Kouga, quien ya despierto miraba sonriendo con ternura la vista luego a Sorato.

-Sí que lo es, pero no más hermosa que tú. Le respondió Sorato a este, provocando que el lobo joven siguiera sonriendo, pero un leve rubor el cual se notaba a pesar que todo estaba bañado por los rayos escarlata del crepúsculo.

***

Y así es como finalmente su nuevo día en el paraíso había llegado a su fin, ambos caninos luego de haber explorado y disfrutado de la compañía del otro, ahora lo que hacían era descansar debajo de la sombra de un enorme y frondoso árbol en medio de un campo completamente abierto, con el cielo totalmente oscurecido y con las estrellas brillando intensamente, incluso se podía ver a la vía láctea adornándolo, era vista completamente hermosa y que casi parecía de otro planeta, y tanto Sorato como Kouga se encontraban admirándola, mirando hacia el cielo nocturno, acurrucados y muy contentos sin querer despegarse en ningún momento.

-Aún sigo sin poder creerlo. Hablo Kouga de pronto.

-Qué cosa? Le devolvió Sorato la pregunta este mientras lo miraba curioso.

-Esto que estamos viviendo. Contesto Kouga, para luego apegarse más a Sorato, posando gentilmente su cabeza sobre el pecho de este. -Parece como si hubiera sido ayer el día en que seguía pegado a mi escritorio de escuela, para entonces aparecer misteriosamente en este lugar.

-Extrañas tu anterior vida? Le pregunto el chacal al canino más joven, hablándole en un tono más maduro y responsable, haciéndole recordar su anterior responsabilidad como educador a su anterior alumno, al mismo tiempo que usaba una de sus manos para acariciarle gentilmente la cabeza a este, queriendo que con eso se relajara un poco.

-No, no lo quise decir de esa forma. Le respondió Kouga a este, mirándolo a los ojos un poco apenado porque lo tomara así. –No niego que al principio me preocupe porque no sabría qué hacer, pero rápidamente esa preocupación se desvaneció cuando descubrí que había sido traído aquí contigo. Lo dijo el lobo gris, al mismo tiempo que su rostro se ruborizaba un poco.

-Ya veo. Dijo Sorato solamente eso, mientras escuchaba atentamente cada palabra de Kouga, al mismo tiempo que bajaba su mano con la que le acariciaba su cabeza directo hasta su espalda alta, masajeándola suavemente. –Y, qué a sido lo que más te a gustado desde que estamos los dos aquí?

-Pues… todo. Respondió Kouga, sonriendo levemente mientras posaba su mano también sobre el pecho del canino mayor, haciendo que este igualmente sonriera. –El momento en que me hiciste sentir mejor cuando no sabía qué hacer, el momento en que pude hablarte de tu, el momento en que pudimos ver al otro sin ropa, todos los momentos en que nos divertimos los dos juntos, sin preocuparnos de nada más, pero sobretodo, el momento en que dejaste de ser más que solo un maestro para mí. Fue justo en ese momento como el lobo de ojos color plata sintió con algo de sorpresa el suave tacto de los brazos de Sorato rodeando su espalda y sin soltarlo.

-Lo siento, quieres que deje de hablar? Pregunto Kouga un tanto preocupado mientras volvía a mirar a los ojos al chacal que lo tenía prisionero entre sus brazos.

-No quiero que pares, al contrario, sigue por favor. Le respondió Sorato a este último, mirándolo con unos ojos de encantado, los cuales brillaban ante la luz de la luna llena, esa mirada tan encantadora hizo que el lobo gris se empezara a poner mucho más caliente de lo que estaba durante esta tarde.

-También… también están los momentos en que me abrazas con cariño, cuando me acaricias antes de irnos a dormir, cuando nos bañamos los dos juntos y tú me lavas siempre. –Seguía diciendo Kouga, cada vez más sonrojado y con su corazón latiéndole muy aprisa, casi le dolía tanto palpitar en su pecho, pero era una sensación dolorosamente placentera. –Y… también cuando… cuando intencionalmente dejo que mires mi funda y mi trasero, y tu también haces lo mismo lo cual disfruto. Mientras seguía hablando, el chacal, igual de emocionado y encendido usaba sus brazos para acercar más a Kouga hacia él, sintiendo ambos como sus calores corporales y el palpitar de sus corazones se unían, volviendo el ambiente demasiado caluroso en incómodo.

-Y-y sobretodo… jadeo cuando todos los días sin falta, t-tu y yo tenemos mucho sexo jadeo y aunque yo nunca tengo el valor de decírtelo porque temo que me haga parecer un pervertido, al final no me importa en lo más mínimo, po-porque… porque se perfectamente que a ti te gusta que yo sea así… y-y- Pero antes de que Kouga pudiera continuar con su declaración, sintió con sorpresa el suave toque del dedo de Sorato en sus labios haciéndolo callar abruptamente.

-Lobito tonto, si tantas ganas te dan de hacerlo, solo dímelo y ya. Y con eso dicho, Sorato a continuación le robo a kouga un beso directo en sus labios, provocando que este último se sonrojara aún más, dejándose llevar y correspondiendo a esa muestra de afecto de parte del chacal, compartiéndose entre los dos su saliva y sus lenguas las cuales bailaban dentro sus bocas, haciendo sonidos acuosos y pervertidos que sonaban a compas con los sonidos de la noche.

***

-Ohhh eso Kouga, sigue así, chupa todo lo que quieras ahhh mi polla es toda tuya aaahhh Jadeaba de placer Sorato, mientras se encontraba sentado en la base del árbol disfrutando de como el lobo gris le lamia hasta chuparle su erecto miembro canino, el chacal jadeaba con más fuerza hasta gemir con su lengua afuera de placer, sintiendo como la boca de Kouga y su saliva con la cual envolvían su miembro eran tan calientes que casi parecía que se lo iban a derretir completamente. Mientras tanto el lobo gris, completamente hipnotizado por su lujuria, seguía y seguía chupando ese miembro canino que ocupaba todo el espacio dentro de su hocico, sintiendo su sabor salado y y tragándose toda la pre que escurría de su punta, succionándolo cada vez con más ganas mientras iba sintiendo como su propio pene salía con todo y nudo fuera de su funda debido a esta marejada de libido que quería que durara toda la noche.

***

Un rato más tarde después de eso, ahora ambos caninos estaban tirados en el pasto, chupándole su verga al otro en un rico 69, Sorato con muchas ganas le estaba chupando su miembro a Kouga, usando al mismo tiempo su mano diestra para tocarle y apretarle un poco su nudo a este, y con la otra le acariciaba con ganas su muslo hasta llegar a su nalga la cual sentía más suave que una almohada, Kouga mientras tanto, jadeando con el miembro del chacal todavía dentro de su boca el cual seguía chupando aún más intento que antes, lo que hacía al mismo tiempo que usar sus dos manos para acariciarle, tentarle y apretarle un poco sus bolas al canino más grande, sintiendo su textura suave y peluda entre sus palmas, y mientras los dos seguía bebiéndose la pre caliente del otro como si de un vino embriagante se tratara, el lobo gris joven sintio con sorpresa como el chacal le metía uno de sus dedos muy profundo dentro de su ano, haciéndolo reaccionar.

-S-Sorato! Exclamo Kouga jadeando y babeando mucho luego de sacarse el enorme miembro del chacal de dentro de su boca. –Ya no aguanto más…

***

-Ahhh aahhhh si si ahhhhh aahhhhh! Jadeaba y gemia un Kouga completamente perdido en sus impulsos cachondos, mientras iba montando el miembro de Sorato, subiendo y bajando sus caderas, sintiendo como el grueso pene canino del chacal penetraba profundamente sus entrañas hasta estirarlas y calentárselas, era un vaivén de placer interminable el cual no quería que se terminara nunca.

-Ngh! Sí que te gusta mi verga no es asi lobito perve? Preguntaba Sorato al lobo gris, igual de jadeante y sudoroso que este, mientras lo miraba de frente, gozando del modo en que su miembro era cabalgado por esa sext cadera acompañada de esos apetitosos glúteos los cuales le apretaban su hombría, la cual sentía cada vez más caliente y cerca del clímax.

-Si! Sí que me gusta mucho tu miembro! Aahhhh! Respondió jadeando con fuerza un Kouga que llevaba a babear con la lengua afuera de placer, al mismo tiempo que su propio miembro, completamente erecto y fuera de su funda rebotaba y salpicaba mucha pre la cual caía sobre el vientre del chacal con cada montada.

-Ohh Kouga, sigue sigue por favor aahhhhh! Hacia el chacal, aferrando sus manos hacia los hombros del lobo gris, sintiendo como a cada su segundo su miembro, el cual palpitaba y se calentaba como loco, estaba más cerca de llegar al final, lo mismo iba para Kouga quien ya no podía aguantarse más, era tanta toda esta lujuria que sentía como se iba acumulando en su verga de lobo hasta hacerla hincharse y palpitar casi como si fuera a explotar.

-Ahhh aahhh… aaaahhhhhhhhh!!! Gimieron hasta aullar a la luz de la luna los dos caninos, quienes se aferraron con fuerza al otro al sentir como llegaban al orgasmo al mismo tiempo, arqueando sus espaldas y dejando salir de sus pollas grandes cargas de sus espermas caninos, Kouga se estremecía con gozo, sintiendo como el interior de su culo era llenado por toda esa leche de sensación cremosa, mucosa, viscosa y caliente que lo hacía babear y sonrojarse hasta quedar colorado como un tomate, mientras que Sorato podía sentir como el caliente semen del lobo gris que salía disparado del miembro de este, llegaba hasta su cara manchándolo y dejándole una caliente y pegajosa sensación en sus mejillas la cual disfrutaba.

-Esto es el paraíso…

***

-Esto es el paraíso… esto es el paraíso… esto es el- Eh? Hizo Sorato, quien sorpresivamente se despertó, pero esta vez acostado en su propia cama de su propio departamento solitario, el chacal miro alrededor suyo y pudo ver como estaba todo, su casa, su habitación, su cómoda con su reloj alarma y una foto de el con toda su clase celebrando su ultimo cumpleaños, su ropa la cual dejo tirada en el suelo para irse a dormir desnudo, y por ultimo miro como debajo de sus sabanas su miembro estaba fuera de su funda, y muy flácido luego de haberse corrido dormido y dejar una gran mancha de semen en la cama, todo eso lo hizo darse cuenta de una cosa…

-No otro sueño… Suspiro Sorato quien solamente volvió a acostarse de frente, mirando hacia el techo y posando su antebrazo sobre su frente en señal de frustración. –Lo mismo de todas las noches.

Aunque Sorato ama su trabajo de profesor en la secundaria, y quiere mucho a todos y cada uno de sus alumnos, igual todo eso no evita que el chacal adulto sea un nudista naturista en secreto, quien tiene el sueño y fetiche de vivir en la naturaleza acompañado de alguien a quien querer mucho y con quien poder ser como realmente es todos los días sin miedo, un chacal pervertido amante de la naturaleza y de la vida sin responsabilidades ni rutinas.

En ese momento, interrumpiendo su momento de decepción. el profesor frustrado sintió como su celular a un lado sonaba debido a que le llego un mensaje, sin ánimos de nada simplemente lo agarro para ver de quien se trataba, y haciéndolo levantar sus cejas vio que se trataba de un mensaje de Kouga, su alumno y con quien precisamente había soñado esta vez.

-Buenos días profesor Sorato, siento molestarlo tan temprano y en fin de semana, pero como voy a estar solo estos dos días, pensé que podría ir a pasar el tiempo con usted, y hacer lo que más le gusta. Así decía el mensaje del lobo gris, y además, adjunto a este había también una selfie suya de el mismo, mostrando como estaba de frente al espejo de su baño, al parecer recién duchado, y completamente desnudo y sonriendo mirando de frente, y obvio que eso estimulo más que rápido al chacal, ya que su miembro paso en un momento de flácido a erecto, formándose una tienda de campaña en la cama.

Como algunos de los alumnos de Sorato conocían sus fetiches y deseos secretos, provocaba que este último tuviera siempre sueños húmedos iguales al que acaba de tener, en donde estaba con uno de ellos viviendo en un paraíso natural los dos solos, y como también sabían que cuando el chacal despertaba se decepcionada, como buenos pupilos que eran cada que tenían un tiempo libre lo usaban para hacer más que mejor a su profesor favorito de toda la tierra.

Y Sorato, finalmente sonriendo ante ese mensaje, pensando que su sueño se haría realidad por ese fin de semana, respondido a Kouga diciéndole que si con mucho gusto.

Fin?


Lo se lo se jejeje esta me salio un poco larga, pero espero que haya valido la pena y su tiempo queridos lectores, y tambien, para que sepan... la personalidad de Sorato esta basada en mir propios fetiches y deseos ocultos, solo para que sepan como soy en realidad... bueno, hasta la proxima publicacion >///<

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Darknesswolf88

Dios Rey lobo
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primer comentario jajjajaja, oh que buena historia de un par de caninos cachondos 7w7 espero la continúes y todo deje de ser un sexy sueño para Sorato
 

Haydenwolf

Dios Emperador Lobo naturista
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Segundo comentario Jajaja.
Me gusto mucho este relato, fue muy bonito al principio, pero me siguió gustando, ese paraiso que tuvieron esos caninos cachondos 7w7 fue de lo mejor y como dijo darkness, espero que todo deje de ser un sexy sueño Jejeje

Hermanote lindo y atento que tanto quiero y adoro sigue haciendo estos relatos para nosotros que te estimamos y apreciamos (pero más te apreció yo, tú hermanito consentido jijiji)

Sigue adelante KitzuneHaru KitzuneHaru
P.D. Te quiero bastante hermano, te quiero hasta la eternidad
 
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DietMountainDew

Can we get it now low, down and gritty
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es muy bonita le historia enserio... aunque el final me partio un poco el cora... pero igual, sus alumnos son bastante... "atentos" xdxd y ese "Fin?" jajja quiero ver como sigue la historia uu
 

Senseisans

Cosita Peluda
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No me esperaba lo del sueño pero aún así le tengo esperanza al profesor con su alumno.
 
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