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Original Fic For The Glory Online

The PeaceMaker

Aura Link, cualquier cliché no es coincidencia
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— Prólogo —
For The Glory Online
Juegos y Errores.


Era fin de semana, obviamente, la casa sola y sin nadie como para que pueda interrumpir el acto. Matias, alias "el Chino", se encontraba a punto de conectarse al juego. Hablamos de FTGO, uno de los últimos productos de industria argentina más valorados, después de las papas fritas de tubo marca DIA%. Si, lamentablemente el Chino era uno de esos mantenidos por la madre, pero como todo iba bien académicamente podía darse esos gustos. Hoy iba a ser un día especial; Lo que sucedía era que esta plataforma iba a quedar inutilizada por la llegada de un nuevo presidente, y por ende era el fin de las aventuras en FTGO. Este juego era como un reencuentro, podía verse con amigos desde lejos, ya que dos de ellos se encontraban en otro país, y Diego era un amigo de la reciente acabada secundaria, así que sus encuentros pasaron de ser pocos a cero. FTGO ofrecía un mundo abierto, un sistema monetario eficiente y miles de guiños a la cultura argentina. Por si eso fuese poco, podías instalar una infinidad de mods. Era obvio que un país como Argentina nunca podría mantener algo así con una economía tan destrozada. El servidor cerraría hoy y mañana se convertiría en un meme que sería olvidado luego de un mes. De todos modos, no se sentía mal, incluso el Chino se puso a pensar que próximo juego jugarían ¿Maincraft Pocket Edition de vuelta? La idea sonaba aburrida.

PeaceM4ker ha entrado en la sala —
El Chino entró y vio que ya había alguien en la sala.

— ¿Todo piola, Diego? — habló por micrófono. No obtuvo respuesta. —Dale forro, activa el micro.
— Uhh re colgué...Qué onda imán de Mantecol.
— Jajaja se te re pegó el meme ¿Y los otros dos?
— Internet Peruano hermano ¿Vos te pensas que les anda bien?
— Mal, Alan me dijo que encima de eso, su router estaba re lejos de su pieza.



Brichu2 ha entrado en la sala —
— Al fin chabón, dale que hoy es el último día.
— Uff como tú no trabajas Lee ¿Y dónde está el alemán? Hace rato quiero que diga "Oktoberfest" — hablaba con su peculiar ánimo.
— Oktoberfest — el Chino trato de emular a Alan, pero su acento era único.
— "¿Y dónde está Alan?" — preguntó Diego, con un tono muy fingido tratando de imitar al Loquendo, con una voz muy aguda. — "Se quedo en el auto haciendo jueguito con un globo" — contestó con otra voz, igual de aguda.
— Tremendo ese video — al Chino le había causado mínima gracia, pero de todos modos rio.
— Una joyita, no lo supero — contestó luego de hacer el ruido de un beso, gesto típico de él.


Kymera ha entrado a la sala —

— ¿Qué tranza puercas? Saquen las ubres que vengo bien eléctrico.
— El papulince, que recuerdos — el Chino recordaba cuando fue la primera vez que Alan se unió a la Grasa. — Bueno muchachos, ahí hago el mundo ¿Predeterminado?
— Mandale fruta nomas boludo, tengo la tarde libre.


Ellos no eran expertos o speedrunners, pero completaron bastante rápido todo lo que debían hacer. Poseían un gremio, recursos de sobra e ítems a por montones.

— Eh chino ¿Queré Fernet? — Era un chiste típico de Diego, dijo aquello teniendo el mencionado ítem en el suelo enfrente de él.
— No gracias, es más fuerte esa poronga, da Nausea V.
— Ndeah re maincraft.
— Che — Alan volvía al gremio, luego de hacer sepa que cosa en el mundo. — ¿Cultivaron mandioca?
— Jaja, no, no tengo un mod de un país inexistente.
— ¡Lee! — Brichu buscaba la atención del Chino.
— Que.
— ¡Demonios Lee!
— Que pija te pasa.
— Nada, me gusta decirlo jeje.
— Alta paja, ya no queda nada por hacer.
— ¿Y si volamos todo? — sugirió Alan. — Re al pedo guardar el mundo si ya cierran el server.
— Paraaa, costó una bocha todo lo que hicimos — Diego parecía estar haciendo un recuento de los ítems de su inventario.
— Uhhh — el Chino hablo, haciendo que todos le prestaran atención. — Pinchó esto eh, miren la hora.
— Queda una hora, son las 23 acá.
— Obvio chabón, pero como esto es de Argentina obvio lo cierran con la hora de acá.
— Hasta la proximaaa — Diego y el comentario gracioso, siempre. — Pará. Yo tengo que ya son más de las doce.
— Ni en pedo, ya hubiera cerrado. De seguro algún efecto adverso del Fernet, a lo mejor te comiste un re virus y te cagó la hora.
— Eh Chino — Alan interrumpió. — Re raro, se me cambió la hora.
— Eh Brichu ¿Qué hora tenés?
— Ni hora tengo yo.
— Como no vas a tener hora pelotudo.
— Cálmate Lee.
— Bueno, mañana trabajo — decía Alan. — Bueno, de hecho, hoy, o que se yo.
— Bueno, tomatelá del mundo.

— Los tres se quedaron mirando el avatar de Alan, pero este no desaparecía.
— Qué raro, no me deja salir.






— Alt y F4.
— Ahre. No, no me deja.
— Bueno, ya fue, me salgo yo así los echa.


Esperaron, y nada sucedió. Recurrieron a esperar a la hora de cierre, pero nada tampoco pasó. Aburridos, decidieron empezar un PvP.

Y allí se dieron cuenta de que todo era diferente.

El primero fue el Chino. Su oponente era Brizuela, y allí notó lo más extraño de todo. Ni bien decidió darle un golpe de puño normal y corriente, Brizuela lo golpeó en el pecho. Ambos se separaron.
— Banca ¿Qué hiciste Brichu?
— Ya empiezas Lee, mínima desventaja y ya creen que son Hacks.
— ¡Me pegaste con tus nudillos! — no parecía nada fuera de lo normal.
— Y con que más Lee ¿So tonto amigo?
— ESTAMOS EN EL JUEGO PELOTUDO.

Nadie parecía entenderlo, pero era más simple, más para alguien como el, que tenía instalado un Mod sobre PvP. La clase de Brichu, los [Asesinos] solo usan armas a distancia y cuchillos pequeños. Brichu acababa de golpearlo con sus puños, y no solo eso, sino con la misma técnica que usa en la vida Real, eso de usar el dedo del medio como si fuese un cuchillo.
[diez minutos de explicación despues]
— Pará pará pará ¿Vo so joda? — Diego empezó primero. — Re loco seria eso boludo.
— Debe ser un problema de los administradores, tal vez.
— Todos los aquí presentes hemos visto Isekais, es obvio amigo ¡Estamos adentro!
— A ver una prueba.
— Flaco, Argentina no tiene ni en pedo el presupuesto de hacer que podamos hacer todo esto en el jueguito ¿Te diste cuenta que ahora movemos la boca? Es re obvio.
— Chino, bajale un poco a las pajas, estas re loco.
— Daaa ¿Vos también?
— Si Lee, deja de descargar porno, debe ser por eso que no podemos salir.
— Fuaa, bueno ¿Quieren pruebas, pedazos de forros? Van a tener pruebas — camino hacia Alan, y estaba seguro de que esto iba a ser posible.

Ni bien se acercó dispuesto a golpearlo en la cara, El tanque alemán se percató y respondió antes, dejándolo en el piso.

— Che, tiene razón, se sintió muy real.
— Uhh ¿A ver?
— Quédate quieto Lee — Brichu hacia los amagues de querer pisarlo, a lo que el Chino quería levantarse, pero él no lo dejaba.
— Tremendos forros, no hacen una y en esta les pintó el descanso.
— La posta man, hasta Brichu se dio cuenta cuando te pego.
— Bueno ¿Y ahora?


Los tres se miraron. Obviamente no sabían que hacer, pero si de algo estaban seguros, es de que iban a sacarle el provecho a esta situación tanto como fuese posible.
Tenían bastantes recursos como para iniciar una nueva vida en este lugar. El gremio que construyeron les daba refugio de la naturaleza, aunque todo este tiempo estuvieron dentro de la sala principal. Poseían tropas que protegían al castillo de cualquier amenaza y eso podía asegurarles que durante un viaje todo estaría en su lugar.
Un ruido muy familiar los sacó de su trance; Ruedas. Un sonido indiscutible de unas ruedas pequeñas provenía del Hall y hacía eco en el lugar, al voltearse, la vieron: Una Maid, como de esas que hay en los animes, estaba sobre un skate, y al darse cuenta de nuestra presencia, realizó un Kick Flip y derrapó quedando en una pose donde se presentó.

Mirta, la Maid Skater —

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Ella elevó un poco su vestido e hizo una reverencia, para luego referirse a su líder.

— Chino-sama, hay un problema con los pueblerinos. Ellos dicen que han perdido gran parte de sus cultivos, en especial la Mandioca.

Se quedaron pensativos. No porque aquella Maid tenía un control mayor al de un profesional con ese skate, ni porque tenían una Maid. Tampoco se estaban preocupando por qué los aldeanos se quejaban sobre la Mandioca, sino que...

"¿Chino-sama?"

Y así empieza la aventura...

—————————————————————

Comentarios del Autor
FTGO (For The Glory Online) es un proyecto colectivo que nació durante los primeros meses de pandemia, entre yo y unos cuantos amigos. Como estabamos lejos y, a su vez, hacía mucho tiempo que no nos veíamos, este proyecto fue la mejor excusa para poder pasar tiempo entre nosotros y disfrutar de una manera absurda, una historia que sería protagonizada por nuestros alter egos. Aun está inconclusa.

Esta historia contiene ciertos manierismos y vocabularios originarios de mi pais natal, Argentina, por ende, durante los primeros actos se verán bastante, hasta cierto punto. Mas adelante, desaparecerán. Si algo no es entendible, lo unico que pido es paciencia. Se utilizarán imagenes de personajes ya conocidos a modo ilustrativo de los personajes, lo cual debo aclarar, ya que utilizo esas imagenes con la intencion de motivar la ilustración de los personajes en sus mentes, y realmente no son tal cuál. FTGO tiene mucha más información de lo que parece, y estará siendo alojada en mi blog personal, junto con los capitulos en formato pdf, con una mejora visual espléndida y presentacion de personaje acompañada con la ilustración, cosa que no puedo hacer por este medio.

For The Glory Online contará con alrededor de 12 capitulos, cada uno con 20 000 palabras o más, además de contar con datos adicionales (bestiario, tierras, análisis de personaje, etc) y curiosidades. Si la serie resulta de su agrado, no duden en hacerlo saber por medio de un comentario o un like, esas cosas realmente motivan como no se lo imaginan.

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For The Glory Online - Prólogo.

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Lian~ Lian~ Te obligo invito a leer este proyecto, mi furro compañero.​
 
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Lian~

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Epa epa epaaaaa, si no aparece la reencarnación de Lady D, un asesino simp, una muñeca tejedora, un nigromante enmascarado y uba cabra samuria me recrimino contra el autor (?

No ya enserio, divertido proyecto el que traes entre manos Peace. Me parece gracioso leer todo con los modismos argentinos.

Tienes mi follow para ver que es de esta historia.

Muevelo peace
 

The PeaceMaker

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Epa epa epaaaaa, si no aparece la reencarnación de Lady D, un asesino simp, una muñeca tejedora, un nigromante enmascarado y uba cabra samuria me recrimino contra el autor (?

No ya enserio, divertido proyecto el que traes entre manos Peace. Me parece gracioso leer todo con los modismos argentinos.

Tienes mi follow para ver que es de esta historia.

Muevelo peace
No me tientes(? La verdad es que algo parecido sucede, pero esperalo, quiero suspenso(?
 

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— Capítulo I —
For The Glory Online
De visita en un mundo extranjero

El lugar no había cambiado, de hecho, el gremio no parecía tener desperfecto alguno.

Ehhh... — el Diego prolongó un poco esa "e", por obvias y cómicas razones. — Disculpa ¿Mirta eras?
Así es, soy Mirta, soy la ama de llaves ¿No me recuerda, Wendigo-sama?
Pfff — el Chino no aguanto la risa, pero dio por terminada su intención de burlarse.
Bueno, Mirta — Alan tomó la palabra. — En un rato vamos a ver qué onda en el pueblo, tenemos que hacer algo antes.

La Maid hizo una última reverencia, y se retiró patinando.

Re loco eso. Pero esta buenaza.
¿De quién fue la idea de las Maids Skaters? Si, seguro el Chino.
No me vas a decir que no está piola.
Obvio no Man, está re piola, pero si se caen le vas a tener que dar la jubilación por adelantado.
Jajaja. Che ¿Que tenemos que hacer que le dijiste a la Mirta, eso de que tenemos que hacer algo antes?
¿No es obvio?
Para algo te pregunto boludo.
Vamos a ver si todo está en orden acá. Para comprobar más rápido, vamos a hacer TP.
Bueno, hacelo vos, la idea fue tuya.

Se acercaron un poco al paraguayo de ojos claros, y entonces se trasladaron.

[Salto: Cocina]

Y allí estaban, la cocina. Fue innecesaria la idea de Alan de hacer una cocina en un juego donde los ítems consumibles salían de otros lados, pero ahora cambiamos de opinión. Estaba bien equipada, no con alta tecnología, pero supusieron que el horno funcionaba con magia en vez de gas. Alan palpó las hornallas.

Acá me voy a mandar altos guisos chabón.
Si si como quieras, vamos a otro lugar.

[Salto: Almacén]

El almacen. Un lugar donde todo era guardado y se mantenía fresco. Tenían bastantes alimentos, desde frutas y verduras conservadas en cajas de madera hasta carne de todo tipo congelada, incluso conservas. No había mucho más que ver en ese lugar.

[Salto: Sala de Tortura]

La sala de tortura. No sé sabía si la pared era roja, o en realidad no había sido limpiada durante mucho tiempo. Había todo tipo de herramientas punzantes, desde grandes hasta pequeñas.

¿Y este lugar? No sabía que teníamos algo así.
Lo hice yo — dijo Brichu. — Acá hice experimentos con algunos invasores.
¡Hermano estas re enfermo!

El sonido de unas cadenas los silencio. Eran cadenas siendo arrastradas.

¿QUIEN MIERDA ANDA AHI?

Elizabeth, el Gran Demonio Magno

44099
¿Y esta?
Tranquilízate, Elizabeth — dijo Brichu, a lo que aquella chica al percatarse de su presencia se arrodilló.
Ohh, mi amo, Brichu, El Amo De Dolor, El Señor De Los Nudillos Punzantes ¿Que lo trae aquí?
Solo mirábamos.
Alan, sacanos de acá pero ya.

[Salto: Biblioteca]
Esa SI que estaba buenaza.
Si, lo que no fue nada bonito fue el vocabulario, y el lugar ¿Qué onda con eso?
Metete en tus asuntos Lee, ese lugar es algo mío.
Me enorgullece que también mantengas a tu Demonio Magno como principal acompañante, pero hermano, ese lugar fue demasiado.
Hey, si vienen a hablar en vez de leer, tienen que irse — sentenció una voz femenina.

Clara, la Bibliotecaria del Tiempo

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Ahh, Clara, perdona perdona, estábamos viendo algo.
— Esta bien, terminen rápido — dio un pequeño bostezo. — Ya es hora de mi café vespertino.

La biblioteca era un lugar importante en el gremio, puesto allí se lograban encantar ciertos objetos. Aquellos libros tenían una infinidad de usos, y por ello teníamos a una bibliotecaria que los organice.

[Salto: Dormitorio]

Este si era un lugar que conocían. En este largo pasillo, había cuatro puertas al final, en donde había dibujos referentes a su dueño como distintivo.

Che ¿Se pusieron a pensar qué onda con nuestros acompañantes?
Mal, si todos los encargados del gremio ahora hablan y eso, imagínense.
¿Y si hacemos un tour por cada pieza? ¿Qué les parece?
Bueno, empeza vos Brichu.

En la puerta de Brichu había un dibujo de una escopeta, la clásica, la Benelli M3. Al abrirla, se toparon con una imagen poco confortable. De por sí, la habitación misma emanaba un aura algo intimidante.

Dale, entren rápido que se sale el pichicho.
¿Qué pichicho?

La cama del "pichicho" era una caja que estaba suspendida en el aire por cadenas. Al cerrar la puerta, esa caja se movió fuertemente, dejando ver al ser que lo habitaba.

Pichicho

44101

Ahh ¿Ese es tu pichicho?
Aww, es un amor.

Empezó a volar en aquella espaciosa habitación y entonces escupió fuego sobre la cama, la cual era de un negro oscuro, casi al igual que toda la habitación.

Uhh, que macana.
No sé preocupen, es juguetón nomas — se acercó al pequeño dragón, y entonces parecía domarlo con solo aplicar su mano sobre él.

Ese dragón parecía no ser su única mascota, puesto al lado de sus sillones poseía dos acuarios, obviamente muy alejados por la letalidad de su contenido. Brichu criaba pirañas y una Mantis Langosta, al parecer, aunque nadie quiso preguntar que comían, o por lo menos, con que los alimentaba.

Che Brichu ¿Qué onda con ese forro? — dijo Diego apuntando a uno de sus cuadros, el cual poseía a un hombre sin ojos, pero que estaba de frente a cualquiera que entrase al cuarto.
No veo nada raro.
Bancame, que si lo veo hacerlo de vuelta te lo bajo de la pared de una trompada.
— Fuaa re loco.

Cuadro Misterioso

44102

Unos pequeños golpeteos en la pared distrajeron a los demás de aquella escena. Había una puerta en la habitación, cosa muy rara, ya que esto es un dormitorio. Hubo un silencio en extremo incómodo.

¿Que fue eso?
Puerta Misteriosa

44103

¿Qué cosa?
Amigo, no te podés hacer el boludo, hasta tiene manos saliendo de ahí.
Mal, hasta parece que ya te rompieron la puerta y la tapaste así nomás.
Bueno termino la visita, ahora largo de aquí — Brichu parecía estar echándolos, incluso empujándolos.

Nadie quiso preguntar como dormía con eso al lado. La siguiente puerta era la de Diego, la que tenía un dibujo de una flama mitad roja, mitad azul.

Bueno, banquen un toque afuera mientras prendo la luz. Ah y sáquense las llantas antes de entrar.

Tal como dijo, no tardo ni veinte segundos antes de dejar pasar a sus amigos. La habitación lucia muy normal, salvo por el candelabro que había en el centro. También había candelabros en la de Brichu, pero acá había un solo, y uno muy grande.

¿Y qué tal eh? Máxima comodidad el piso ¿No?
Si, re cheto.
Cierto, que no les pinte entrar sin mi permiso porque si no van a ir a parar a un lugar muy feo eh — decía con un tono de amenaza, similar a una madre — Acá el que entra sin permiso le vuelan la gorra.
¿Tanto así?
Si, yo misma me encargo de eso — Una voz pequeña, pero a la vez femenina, tomó lugar.

Aura, el Whisp Eterno

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De aquel enorme candelabro, descendió un ser volador que, a diferencia de la mascota de Brichu, hablaba.

Uhh Aura ¿Te despertamos?
Uy, qué onda compa — Brichu lo saludo como si lo conociese, incluso estirando la mano para saludarlo.
Yo nunca duermo, Amo Wendigo. Todos los que entren en la habitación sin permiso caerán al más profundo abismo hasta que el Amo Wendigo lo desee.
Che, si el día de mañana tenemos invitados ni en pedo les doy mi pieza y duermo en la tuya.
Tampoco es para tanto nenita, mira, también tengo una play — y era verdad, tenía una PlayStation, la dos siendo más precisos.
Pero si ni juegos hay Man.
Uhh, ni cuenta. Bueno, al menos tengo sillones re chetos — señaló a los puffs que tenía.
Si, esta habitación es perfecta — exclamó aquel candelabro parlante. — Cuando es de noche y todas las velas se apagan, el techo se ilumina y es posible ver a los astros danzar a la sinfonía del viento... — parecía complacida por la experiencia que mencionaba.
Si, me costó un huevo hacer este lugar.
Si, se nota, digo, la pieza de Brichu tiene a sus mascotas como defensa, pero vos te re fuiste al choto.
Bueno, vamos al otro que ahora se viene lo mejor de lo mejor.

La puerta de Alan tenía una inscripción con el dibujo de lo que claramente era una quimera, seguido con una oración que decía "Tu papá". El dibujo contenía la cara de un León, una cabra y una serpiente. La Quimera es el símbolo viviente de la alquimia llevada a la aplicación. La habitación era bastante común, salvo por la bestia que esperaba ni bien abrimos la puerta.

Amo Kymera, ha regresado. Un día más, mi vida le pertenece.
Si Leo, estoy de vuelta — posó su mano sobre la melena de la bestia. — Saluda a los pibes, vienen de visita.

Leo, el Milagro de la Alquimia

44105

Saludos, reyes.
Qué onda compa.
Siempre con lo mismo vos eh.
Bueno, esta es mi pieza, por acá tenemos una cama tallada a mano con madera de caoba — dijo mientras olía la madera. — Ahh, el olor de la naturaleza.
También su cama narra la historia de cómo nuestros destinos se cruzaron, Amo Kymera.

Era increíble, a pesar de ser tres criaturas juntas, solo el León era el que hablaba. El León representaba la fuerza, mientras que la Cabra la sabiduría y la Serpiente la astucia, según varias historias.

Cierto, también eso. Ah, también tenemos acá una mesita de teca, uff hecha a mano papá.
Se ve que ese año en Paraguay te pegó mucho.
También tenemos acá una heladera man, cerca de la cama obvio.
Qué raro, el gordis con una heladera en la pieza.
Fua tenes bocha de ropa acá chabón ¿Hasta armaduras?
El poder del clóset de Roble men.

Su Quimera camino hasta la alfombra, para estirarse como un felino y recostarse en ella. Salieron de la habitación y entonces el Chino preguntó algo.

¿Por qué le pusiste Leo? ¿Por León en inglés?
¡Por Leo Messi papaaaa! — Alan hizo una mímica chistosa, como si hubiera hecho un gol.
¡Bokita papaaaa! — Diego le siguió el juego.

Por último, se pararon en frente de la última puerta. No poseía nada, ni inscripción ni dibujo. Era una puerta vacía.
Al abrir la puerta, se escuchó como algo corría hacia afuera. Tres sombras se abalanzaron contra el Chino y lo redujeron al suelo, lamiéndole el rostro repetidas veces.

Las Cerberos, la Vanguardia del Infierno


44106

¡Paren conchesumare paren!

¡El amo está de vuelta! ¡El amo está de vuelta! — no parecían escucharlo en lo más mínimo. Sus lamidas iban seguidas de pequeños "woof" que emitían de felicidad.
Furro tenías que hacer.
Uy qué onda compas.

Brichu estrechó su brazo hacia delante, como queriendo saludar. Una de ellas olió su mano extrañada, y entonces se le tiró encima también. Las otras dos al ver eso la imitaron. Ahora era a Brichu a quien lamían.

¡Puah! — el Chino se limpiaba la cara con la manga. — Bueno, entren mientras se distraen con Brichu.

La falta de autoridad que tenes es increíble boludo.
Tengo algo para estos casos — dijo metiendo la mano sobre el armario que tenía allí, encontrando una pequeña caja de la cual saco un silbato pequeño.


Sopló el artefacto y este emitió un sonido que solo Las Cerberos pudieron escuchar y estas corrieron hacia él y se sentaron expectantes de órdenes.

Bueno, se quedan ahí y no rompan las bolas eh — sacó de su inventario tres galletas en forma de hueso y les dio una a cada una, a lo cual reaccionaron comiéndoselas casi inmediatamente.

Las vas a hacer re malcriadas boludo.
Primera regla del Conductismo: Un perro reacciona mejor a las recompensas que a los castigos.
Anda a decirle eso a Brichu ¿Te mando el video de la rata?
Ni me acuerdo.


La habitación no era enorme a comparación de las demás, pero a simple vista era la más cómoda por los mullidos asientos y la mesa ratonera. Olía un poco a animal, pero no era algo que no se solucione con un poco de aire. Las Cerberos tenían su propia parte de la habitación, de hecho, el lugar donde ahora estaban sentadas y donde poseían un pequeño cofre, probablemente lleno de sus juguetes.

Yo no te pedí nada Lee — Brichu recién entraba a la habitación, y se dirigió a seguir "jugando" con Las Cerberos.

Bueno, mi pieza no tiene cosas raras ni métodos de defensa, así que pueden venir a joder, pero no se pasen todo el rato acá eh.


La cama era bastante espaciosa, y Las Cerberos no poseían camas individuales, así que era de imaginar que todos dormían en la misma cama. Los colores de la habitación no eran ni muy fuertes ni muy opacos, eran de un beige muy reconfortante y un blanco muy débil.

Era una habitación muy moderna a comparación a lo que tenían las demás, puesto la cama, los sillones, el armario y la ratonera tenían un diseño actual.

Diez de diez, acá nos vamos a romper la pera los fines de semana.
De una papá.
Bueno, sigamos revisando la casa. Dale Brichu, solta a las nenas —Brichu se limpió un poco el rostro y entonces todos salieron. — Y no rompan nada ustedes eh — dijo refiriéndose a Las Cerberos.


[Salto: Sala de Entrenamiento]

Era una pequeña arena, en donde el suelo parecía tener una especie de polvo amarillento y lo suficientemente espaciosa como para que más de quince personas estuviesen a la vez.

Hey, veo que están en busca de ver cuánto valen — otra voz femenina se presentó.


Beliana, el Demonio Magno Indestructible

44107


Ah, Bel, estábamos mirando.

¿Interesados en el modo de practica? Puedo prepararlo así mueven un poco el trasero — dijo acomodando sus lentes de sol, y sonriendo confianzudamente.
Hmm, bueno, dale, prepara algo de nivel tres ¿Te parece?
Dicho y hecho muchacho ¿Quién se va a atrever a enfrentar al temible robot de nivel tres? — confundía su sarcasmo ¿O acaso era retórico?
Mandale vos Brichu.
Eres un cagón Lee. Ya mándale fruta.


Bel sonrió y mostró su aprobación con su pulgar. Pocos minutos después, Brichu estaba parado esperando el spawn con su preciada escopeta de corredera.

[Get Ready...Go!]

44108


Obviamente, el primero en descargar los cartuchos fue Brichu. No solo uno, porque si no sería preciso tirador. Le descargó toda la escopeta en el pecho, a pesar de que el segundo escopetazo lo redujo al suelo. Ocho cartuchos tenía el cargador, y ocho cartuchos redujeron al robot a un montón de tuercas y chispitas.

You got me...Cowboy... — la voz del robot iba apagándose de a poco. La misma arena se tragó los restos.

Esplendido Brichu, sigue teniendo el toque — Bel aplaudía un poco ante la escena.
Bueno, muy cheto y todo, pero ya nos re fuimos.
Si, última parada Alan.
Al toque mi rey.
Tengan cuidado ahí afuera, que digo ¡Rómpanse una pierna! — Bel siempre era así de cool.


[Salto: Sala de Estar]

La sala de estar era un lugar bastante cómodo, y fue creado con el objetivo de ser lo más cómodo para las visitas y para los cuatro amigos inclusive. Poseía desde numerosos sillones hasta una televisión, una zona de refrigerios y otra en donde habría una vista al atardecer.

Nooo amigo, re cheto esto — Diego estaba pegado a una máquina expendedora de frituras. No dudó en tocar los botones — Re cheto, mira, parece infinito.

— ¿Vos decís? Che Alan, fíjate si la tele prende al menos.


Brichu también estaba ayudando a ver que había abajo del televisor.

— Mira boludo, hasta hay M0nster.
— Ahh me acuerdo de donde era esto, sí, creo que son infinitas, el mod los tenía como dispensador de consumibles.
— Te amo chinito.
— Chupala.
— Eh manga de mamertos, vengan a ver.
— ¿Y? ¿Qué tenemos?
— Una bocha de películas de terror y unos cuantos juegos de play, al parecer si vamos a usar la play de Diego.
— Re bueno entonces.
— Che, ya es medio tarde.
— Si, hasta hambre me dio ya.
— Bueno, ya fue el pueblo, mañana será entonces ¿Comemos estos o le pedimos a la Maid que se haga algo?
— Yo ando bien, me las tomo a la pieza.
— Yo me voy a hacer un guisito, nos re vimos giles — automáticamente desapareció, probablemente utilizo [Salto] y se fue a la cocina.
— Bueno, re pinchó entonces, me voy a comer alguna de estas delicias y a mimir.


Brichu también se había ido, nadie sabía dónde, era muy sigiloso. El Chino optó por irse a dormir directamente, tal vez Las Cerberos estaban rompiendo algo.

Utilizar [Salto] era bastante eficiente, hacía que moverse por el gremio fuese más fácil y ahorraba el trabajo mental de recordar los pasillos. Al llegar, El Chino fue recibido por las chicas, aunque con menos sobresalto que la primera vez. Al mirar por la ventana y ver como a lo lejos las luces del poblado se iban apagando con rapidez supo que ya era hora de descansar. Sintió una brisa gélida y volvió a meterse a la habitación

A Las Cerberos les gustaba dormir por cualquier parte del lugar, después de todo, dormían acurrucadas en el piso. El Chino se acomodó el flequillo y se recostó. Había sido una experiencia increíble haber estado en un lugar así, tan vivido y fugaz. Cerró los ojos esperando que el día de mañana, se despertase habiendo tenido un sueño muy lúcido. Pensaba escribir una larga historia luego, después de todo durante estos últimos días había tenido sueños muy extrañamente detallados, como esos que su amigo Brichu le contaba, en donde Brichu, Él y Fernando viajaban a China, y el obviamente el Chino besaba la tierra de su patria. Sueños muy extraños.

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Comentarios del Autor
Cada capitulo está dividido en tres actos mas la presentacion del capitulo en si, junto con una portada que tambien estaré dejando a partir de ahora. Edité un poco el primer post con la esperanza de hacerlo ver un poco más bonito, y ahora dejo el link al archivo pdf del capitulo que está en mi blog personal, Aura Link.

Quisiera dejar en claro ciertos aspectos de los personajes; actualmente todos tienen alrededor de veinte años y con sus respectivas apariencias originales, es decir, como en el mundo real; el "Chino" también es referido como "Lee" por Brichu, dado a que de allí parte su apodo; Alan es un muchacho robusto, por no decir obeso, de nacionalidad paraguaya y que tambien posee una apariencia muy europea, teniendo cabello castaño casi rubio y ojos azules claros; Brichu es el tipico amigo violento con el que no quisieras jugar a los golpes y Diego tiene una personalidad muy extrovertida, y suele ser llamado Otako por momentos.

Pronto publicaré el primer acto del capitulo. El primer capitulo aún no está disponible en Aura Link, donde lo subiré completo y bien editado y decorado. Cada personaje siempre trae informacion de si mismo, y solo puede ser vista en la version de Aura Link. Si quieren un adelanto, estén atentos al blog.

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For The Glory Online - Capítulo I

Lectores
Fatman Fatman Te invito a ti tambien, despues de todo, supongo una review de alguien tan cómico no vendria mal.
Lian~ Lian~
 
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The PeaceMaker

Aura Link, cualquier cliché no es coincidencia
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— Capitulo I —
Primer Acto:
Un lugar muy peculiar

Fue demasiado extraño para El Chino el no haber tenido que despertarse de madrugada por el camión de basura que pasaba enfrente de su casa. Sintió un enorme peso en su pecho, un peso demasiado grande, y, sobre todo, con un olor a animal. Las Cerberos se habían metido en su cama. Le extraño que eso pasara, pero al quitársela de encima y recostarla supo el porqué: Hacia frío. Mucho frio, tanto que podía ver su respiración.
Tembló un poco y se dirigió al picaporte de la puerta, que también estaba frío. Se rascó un poco el pecho antes, y allí sintió algo no muy familiar, puesto al mirar, tenía vello en él. También se sintió extrañado al no sentir su lacio cabello, y al no ver la presencia de su flequillo al agachar la vista se alarmó. Cuando quiso salir a ver qué era lo que pasaba, la puerta se partió en dos, producto de la patada que su amigo había realizado.
— ¡La concha de tu madre! — lo había agarrado desprevenido, puesto la puerta se rompió y gran parte del impacto lo recibió el.
— ¿Sos vos chino? — su voz era inconfundible.
— ¿Alan? — abrió un poco los ojos, puesto el impacto lo había reducido al suelo — Estás flaco mal parido.


Alan

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— Y vos pareces un oso maduro pedazo de puto. Y encima tenes una ceja como El Brashan.
— ¿Enserio? La concha de la lora — procedió a palparse la cara luego de esa declaración.


El Chino

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— Uff hace un re frío hermano.
— Diego, vamos a ver qué onda con Diego — se levantó del piso lo más rápido que pudo y corrieron a la puerta del mencionado amigo.


Ya en la puerta, El Chino se precipitó a abrirla, a lo que Alan lo quiso detener, pero al abrirla no había nada más que un ambiente oscuro. Desafortunadamente, el chino ya había puesto un pie y cayó, llevándose a Alan también. En ese ambiente, cualquier tipo de sonido que quería emitir era silenciado y ni siquiera el tacto era viable. Luego de un pequeño rato, sintió como su cara chocaba contra el afelpado suelo. Efectivamente, habían sido soltados.
— ¿Quién poronga son eh? ¿Que buscan acá? — Diego sostenía en su mano derecha una llama de color azulino.
A su vez, el candelabro de ayer ahora tenía otra apariencia, y había creado un aro de fuego alrededor de los intrusos.
Aura, el Whisp Eterno —
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— Hablen...O sean silenciados en el profundo abismo...
— ¡Pará pará pará Diego! ¡Somos nosotros la concha de tu madre! — obviamente el nerviosismo era debido al aro de fuego que se iba cerrando.
— Nooo, Chinito ¿Qué onda boludo? — el ambiente cambió, y como si fuese un poof el candelabro volvió a ser pequeño y de apariencia simple. — ¿Se te quemó la ceja?
— Ya te pintó el descanso pedazo de gay canoso — después de todo, la nueva apariencia de Diego lo hacía un poco menos masculino que sus otros amigos.
— ¿Qué deci' Brashan?
— Córtenla tarados, falta ver qué onda con Brichu.


Hubo una pequeña tensión ¿Cómo sería Brichu? Salieron de la pieza de Diego para dirigirse a su puerta, la cual sin duda era más amenazante. El Chino apoyo la oreja en la puerta.
— Entrá cagon.
—Cerra el orto.


"Ayúdenme". "¡Alguien ayúdeme!". Golpes. Arañazos.
— Amigo no sé qué poronga está haciendo, pero no me gusta nada — el Chino susurraba a sus amigos.
— ¿Que? A ver córrete — ambos pusieron su oído de nuevo.

"Socorro". Una madera rompiéndose.
— Dame espacio — Alan se quitó de la puerta y dio unos pasos hacia atrás. Corrió y con un giro volvió a partir la puerta de una patada. — ¡FBI PUTA!
— ¡Socorro, croc! — El sonido provenía de una pequeña jaula — ¡Ayúdenme, croc!
— ¿Un loro?
— Parece que si ¿Y Brichu?
— ¿Qué mierda están haciendo? — la voz del mencionado provino de sus espaldas.


Brichu

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Todos voltearon a mirarlo: No era tan corpulento como antes, pero poseía musculatura aceptable. Estaba vestido y cargaba consigo un pequeño plato repleto de chipas. Brichu no les quitó la mirada de encima, dejó el plato sobre un mueble cercano, para luego chasquear los dedos y hacer aparecer su escopeta y apuntarles.
¿Quiénes son eh? Váyanse a la mierda ¡Váyanse les digo! — a cada palabra se les acercaba más con la escopeta.
¡Bancá boludito! ¿Quién más vamos a ser?


Brichu disparó a la caja encadenada del techo y su pichicho salió.
¡Cágales encima pichicho!
¡Nonono!
Ahh se la creyeron ¿Qué onda con ustedes? Me levanto temprano para hacerles el desayuno y vienen acá y me encuentro con mi puerta rota ¿Quien fue? ¿Quién fue eh? — Brichu seguía apuntándole con la escopeta.
Fue el Chino.
¡Hijo de mil puta!
Con que con esas estamos eh Lee, ya verás.
¡Pará! También entramos por los ruidos.
¿Qué ruidos?
Tu loro estaba gritando cosas raras y escuchamos maderas romperse.


En aquella puerta de ayer salió un pequeño alarido. Lo suficientemente pequeño para ser escuchado.
¿Que fue eso?
Yo no oí nada.
Voy a ver.
Ah eso sí que no Lee — lo alejo lo más posible de esa puerta — Largo de aquí.
Pero...
¡Laaargo dije! — Brichu lanzó unos cuantos tiros al piso lo que logró ahuyentar a sus amigos.


Brichu se había quedado cerca de la puerta, y por ello aquel ser saco sus múltiples brazos para intentar atraparlo, pero Brichu lo esquivó a tiempo.
¡Aja! ¡Y tú, cállate un poco! — metió la escopeta por entre las maderas y disparó dos veces. — ¿Que te dije que hacer ruido cuando hay visitas eh? ¿Qué te dije eh? ¡Responde mierda! — sea lo que estuviese ahí dentro, solo hizo silencio.
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En el pasillo ahora estaban los tres amigos, con un poco de frío, pero agradecidos de no haber muerto ahí. Escucharon el girar de unas ruedas y vieron como la Maid Skater se les acercaba.
Iba realizando un Manual con bastante agilidad, al divisarlos freno y levantó su vestido como signo de respeto.
Mis señores ¿Que se les apetece de desayuno?
Ehh ¿Podemos pedir lo que queramos?
En efecto, Chino-sama.


Alan aguanto la risa.
Hmm ¿Te parece un mate cocido con leche? Con algo de pan está bien.
Lamento decirle Wendigo-sama, no nos queda más Yerba Mate, debería hablarlo con los jefes de la Aldea.
Uhh ¿No hay mate?
¿Y algo de té tenemos?
Si, tenemos una colección de té ¿Cual le apetece?
Cualquiera está bien.
Que macana lo del mate, bueno ¿Hay te de manzanilla?
Si, si tenemos.
Bueno, a mí me pintó un té negro ¿Tenes no?
Por supuesto, en un momento se lo llevan a la sala de estar — volvió a despedirse con gentileza y se fue patinando.
Que macana lo del mate.
Si, ya lo dijiste. Vístanse y abríguense, hoy vamos al pueblo.


[Sala de Estar]
¿Y? ¿Qué onda? ¿Me veo bien? Obvio papá, soy una bestia — Alan venía con un outfit bastante militar, en el sentido táctico obviamente. Cargaba a simple vista una katana a la espalda y una pistola.
¿A eso llamas bestia? Mira papá, pura fibra — el Chino hacía una pose de físico culturista, sus ropajes llevaban un abrigo extra por dentro al parecer.
¿Ya está el té? — Diego entraba en escena, vistiendo ropajes algo extravagantes y que de seguro potenciaban su habilidad mágica.


Diego

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Uhh Aladin, que onda amigo.
Ahh andas de descansero.
La-Lamento la tardanza... — una voz nueva se hizo presente.
Ah Hiru ¿Te ayudo? — Alan agarraba su taza.
Ah ¿Desde cuándo ayudas vos eh?
Ayer me ayudó a hacerme un guisito ¿Como no voy a ayudar? Quedo re cheto el guisito.

— Hiru, la Ayudante Perfecta

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Si...La técnica de Kymera-sama es impresionante... — incluso parecía un tanto feliz de aquel momento.
¿Técnica? ¿De qué era el guiso Alan?
Ya llegué — Brichu entro en escena y miro a Hiru, la cual no quiso hacer contacto visual. — Uy que tal compa — Le extendió la mano. Le interesaba saber si aquellas patas eran reales.


Cuando Hiru miro a Brichu, vio un aura muy oscura, algo asustada y muy temblorosa, procedió a darle la mano.
Eso ¿Todo bien compa?
Sentate Brichu, veo que trajiste chipas.
Las estuve haciendo esta mañana Lee — Brichu soltó la mano de Hiru, y esta se fue rápidamente.
No las pruebo desde hace casi tres años chabón — cuando el chino quiso tomar una, este le pulverizó la mano de un golpe certero. — La concha tuya.
Primero se pide Lee.
Para que las trajiste entonces pedazo de gil.
Ah bueno, ya agarra nomas.
Che... ¿Y si hablamos un toque de cosas serias?
¿Que? No, no quiero saber cuánto te mide el pito.


Todos se rieron un poco al escuchar eso, pero luego hubo un pequeño silencio en la mesa.
¿Podemos morir?
Supongo que sí, hoy a la mañana Alan rompió mi puerta y casi mi nariz, y ahora Brichu casi me rompe la mano. Si podemos sentir dolor supongo que podemos morir.
¿Y qué hay de los ataques al gremio? Acordate que a la noche por defecto podían atacarnos.
El gremio está hecho por un buen arquitecto ¿No Diego?
Obvio, casi doce pisos de puro hormigón, ni un cañón puede atravesarlo.
Además, tenemos defensas, hay esbirros a la espera de órdenes, y ellos hacen spawn nuevamente luego de morir.
Hmm...No quisiera ser pesimista Lee, pero ¿Qué tal si hay un bicho muy fuerte como para tumbar todo el gremio?
En ese caso los guardianes van a hacer lo suyo...Creo. La biblioteca de Clara es atemporal, puede funcionar para evacuar en el peor de los casos, aunque a ella no le guste el ruido.
Hmm...No lo sé Lee...
Bueno, terminen rápido, ya hay que ir al pueblo.


[treinta minutos despues]
Estaban camino al poblado en una carreta, después de todo, el pueblo no estaba muy cerca. Todos sentían un frio invernal y eso los alertó un poco.
Che ¿Siempre fue así de frío? — Diego estaba sentado al lado de Brichu y sostenía en su mano una pequeña llama azul para calentarse.
Que yo recuerde, esto no parece la llanura en la cual nos asentamos la primera vez — el chino miraba por la ventanilla y venía aquellas montañas nevadas.
Parecen una cadena de montañas, tal vez estemos en una Tundra.
Perdona man, siempre me fue mal en geografía.


Les tomó un tiempo el viaje. Todos tenían sus teorías, pero lo más acertado era que fueron teletransportados. No sabían de que se quejaban los aldeanos, pero posiblemente era por el alimento. En FTGO la Aldea era un sitio importante, ya que, a cambio de la defensa del mismo, se tenía asegurada materiales varios hasta comida incluso.
El carruaje se detuvo, sin duda habían llegado. El poblado era bastante simple, pero con la posibilidad de convertirlo en una ciudad próximamente; Era una gran empalizada, protegida por aquellos maderos y por un campo mágico puesto por el mismo Diego. Al poner un pie allí vieron el problema, pues había nieve por doquier.
Supusieron que la nieve congelaba el agua y era difícil encontrar madera seca para leña. El frío a su vez limitaba el cultivo y eso junto con la falta de agua hacia las cosas difíciles.
¡Miren, llegaron los reyes! — un aldeano dio veredicto de ello, y bastantes aldeanos salieron a recibirlos.

Allí vieron que tendrían bajo su cuidado a numerosos individuos, desde niños y ancianos, hasta mujeres embarazadas. Los aldeanos vitoreaban los nombres de todos ellos, salvo del chino. Eso no era algo importante, puesto ya se habían encontrado con el jefe de la Aldea.
Al fin han llegado, héroes — la voz de aquel anciano era bastante temblorosa, no sabían si por los años o por el frío. — Ya habrán visto lo que sucede…Este lugar empeora con el paso de los días y durante la noche han desaparecido dos hombres adultos inspeccionando el bosque nevado.
Ya veo, haremos lo que podamos...Comenzando justo ahora — el Chino se tronó los dedos. — Diego, quiero que te fijes si podés hacer algo con el agua, probablemente este congelado la laguna y el pozo.
De una papá.
Alan, contacta con la gente del gremio, necesitamos el cuero que tenemos para hacer ropa.
Al toque mi Rey.
Brichu...Vos sos el más importante...Quiero que inspecciones en un radio de doscientos metros a la empalizada, y sea lo que sea con lo que te encuentres...Tráelo vivo o muerto.


Brichu solo asintió con la cabeza, y antes de irse solo preguntó:
¿Tiene que estar vivo obligatoriamente?
Tiene que estar reconocible.


Dicho eso, desapareció en cuestión de segundos. La razón por la que el Chino reacciono así, fue porque tenía un mal presentimiento. En el peor de los casos, aquellos aldeanos desaparecidos fueron víctimas del cansancio y el frío, pero por esa misma razón Brichu está marcando un perímetro.
[Mensaje]
Che, tenemos poco cuero, ponele que no da para toda la Aldea ¿Qué hacemos?
Habla más bajo, siento que la telepatía me destroza las neuronas.
AHHHH — Alan gritó a lo contrario del pedido de su amigo.
¡La concha tuya! — trato de recomponer la compostura. — Tráelo igual, hay que poner como prioridad a las mujeres y ancianos. De paso haceles tu [Guiso Rejuvenecedor].


[Fin del Mensaje]
La telepatía usada mediante los mensajes los hacia capaces de comunicarse a la distancia, pero a un costo de Maná elevado. Por suerte, el maná gastado fue solo el de Alan.
[una hora despues]
— El lago va a estar bien por ahora — Diego se secaba las manos en su ropa — Siempre y cuando la barrera no se rompa, el hielo no puede afectarle.
Había sido un trabajo cansino para Diego, después de darse cuenta de que si descongelaba de a poco con [Llama Arcana] iba a volver a congelarse, decidió ir por el camino más difícil y crear una barrera. Literal estaba agotado, así que regreso junto al Chino, que había logrado hacer una fogata pequeña.
¿Como te fue?
Estoy hecho bolsa, ese té de manzanilla se evaporó a los diez minutos desde que vinimos.
Me imagino, no preocupes, Alan llego antes y preparo un poco de comida. Es su famoso [Guiso Rejuvenecedor] le puso ese nombre desde ayer.

— Guiso Rejuvenecedor
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Uff, esta picantito eh — Diego no tardaba nada en seguir comiendo, puesto eso de verdad lo estaba ayudando. — Che, esta buenísimo.
Esa es la habilidad del [Conductor], puede mejorar cualquier objeto. Puede ser un guiso normal, pero te está ayudando a recuperar mana.
Y aunque no me recuperase mana me lo comería igual amigo, tremendo máster chef el Alan — parecía estar buscando un pan para sopar en aquella picante pero dulce salsa.
Anda con Alan, ahí hay pan — era fácil leer las intenciones de Diego en este momento.


No muy a lo lejos se veía la silueta de Brichu, había vuelto y traía consigo grandes descubrimientos.
Piensa rápido Lee — Brichu le lanzó un objeto algo ovalado, a lo que el Chino lo interceptó para ver que era.

Era una cabeza. Al notarlo, la soltó de inmediato.
La puta que te pario.

Brichu se rio un poco y soltó varios cadáveres al suelo. Luego se desplomó, sentándose, signo de estar cansado.
¿Y a ese que le pasó? — dijo señalando al medio torso que estaba en el suelo.
Error de cálculos Lee, tú me entiendes.
Bueno, anda a lo de Alan, está sirviendo comida.
Qué bueno porque ya estaba considerado comerme a ese tipo — dijo señalando al cuerpo, a lo que el Chino le dio una mirada, extrañado — Son bromas Lee, ahora regreso.


No le presto mucha atención. Se dedico a examinar el cuerpo: La cabeza cercenada no era una opción, y tampoco el medio torso, así que fue directo al cuerpo entero con un agujero en el pecho.
Le dije reconocible...Tiene perdigones por todos lados.

El Chino se agachó para poder ver mejor de cerca a las criaturas. Poseían mandíbulas extrañas, dotados de pocos dientes, pero afilados. Cráneo deformado de forma natural, aunque no sería raro que fuera a causa de Brichu. Fracturas en todas las extremidades ¿Acaso Brichu no sabe controlarse? Poseen pocos órganos humanos reconocibles. Sin duda estaban tratando con monstruos locales.
— Growlers
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¿Encontraste algo Lee?
Hubiera encontrado más cosas si no te hubieras molestado en golpearlo aún muerto.
Oye Lee, voltea.

Al hacer lo que él le dijo, se encontró con la cabeza de esa criatura que centímetros de su rostro.
La concha tuya Brichu — de un golpe hizo que soltara aquella cabeza, a lo que Brichu se sentó a comer. — ¿Como podés tener el estómago para comer y hacer eso enfermo?
¿Enserio quieres saber Lee?
No, gracias, prefiero no saberlo mejor.
Te traje un plato chinito — al ver los cuerpos Diego hizo una arcada — ¿Que chota es eso boludo? Tiene un tufo peor que el camión de la basura.
No sé qué es, pero parece peligroso para los aldeanos. Si Brichu no le hubiera hecho un agujero en el pecho sabríamos si se comieron o no a los desaparecidos.
¿Te los traje o no? Confórmate Lee.
¿Y qué onda muchachos? — Alan ahora tenía puesto un delantal que decía "un aplauso para el asador". — Fuaa ¿Quién mató al chino? No hay nada que sea tan feo.
Ahh chistosito salió el gordo. Veni a darle una mirada vos.
Al toque — cambiaron de posiciones, y le Chino se tomó un descanso de no hacer nada. — Uh...Che creo que ya sé que esto...
¿Enserio? ¿Qué es?
Una rama — dijo apuntando a una rama que estaba cerca del cuerpo.
Señores tenemos un comediante.
Bueno, creo que este bicho es algo que ya me crucé con Brichu antes. Habíamos matado un montón mientras vos y Diego hacían el gremio.
Ahora que lo mencionas, si se me hacen conocidos.
¿Como no te diste cuenta antes?
Yo disparo y miro después Lee.
Si, había visto este bicho, y que hayan más de uno es un aviso, así que no deben estar muy lejos — Alan agarró el brazo del cadáver con el agujero en el pecho — Buzz ¿Quieres darme una mano? — el brazo se dobló debido a los huesos rotos. — Jaja hace ruido crack.


El cuerpo del ser pareció recobrar vida y gruñía y gritaba, lo que alertó a los muchachos. El tener los miembros rotos fue de gran ventaja. Brichu puso un pie sobre su cuerpo y accionó el gatillo en su cabeza.
¡¿Como no te vas a asegurar de que está muerto?! ¡Estaba a centímetros de esa cosa!
Primero me dices que lo traiga vivo o muerto, luego de que no lo hubieran golpeado tanto, y ahora te quejas de que está vivo ¿Quién te entiende mierda?
Pedazo de... — el Chino lo agarró de los pliegues del cuello de su ropa dispuesto a golpearlo, pero un sonido los alerto de nuevo.


Un alarido justo idéntico al que escucharon mientras esa cosa revivía. No cabía duda de que no era el eco de las montañas, sino sonidos provenientes de numerosos lugares desde afuera de la empalizada. El Chino soltó a Brichu para poder prestar más atención mientras los cuatro trataban de divisar de donde provenían esos gritos tan bestiales.
Alan... ¿De dónde conoces a estos bichos?
Era de un mod sobre enemigos...Creo que son muchos...
Alguien se tiene que quedar a cuidar a los aldeanos.
Me voy a quedar yo.
¿Enserio?
Si, parece que les caigo bien y encima les gusta la comida que hago, ya me pidieron matrimonio dos veces hoy.
Nosborn, que galán — el chiste los sacó de tensión momentáneamente.


Se prepararon para la incursión, Brichu marcó el perímetro y encontró una cueva durante ese tiempo. Ese sería el primer lugar que iban a revisar. Alan se quedaría con los aldeanos, sobre todo para protegerlos y calmarlos ante cualquier retraso.
Suerte muchachos — Alan se acercó al chino y ambos se dieron la mano, y se apretaron con fuerza. — No te mueras chabón.
No salí de la depresión dos veces al pedo, vamos a volver.
¡Dale chino, para hoy!


Aventurarse al frío y nevado bosque era una lucha, y para hacerlo peor estaba anocheciendo.
No hay que separarnos, voy a ir al frente, Brichu cubrí atrás.

Si no fuese por la llama de Diego, no podríamos ver mucho. No podían escuchar mucho por el viento gélido que soplaba y cada paso los cansaba un poco más. Cada paso que se hundía en la nieve provocaba sonido que les impedía escuchar a sus alrededores.
Quietos...

Al quedarse quietos, lo único que molestaba era el viento. Un grito los hizo voltearse y ver que uno de esos seres le saltó encima a Diego. Brichu reaccionó más rápido y lo pateó y gatillo rápidamente, habiendo partido en dos lo que sea que se le subió encima. El torso con la cabeza parecía todavía vivo, arrastrándose, a lo que Brichu le saltó encima y la criatura gritó muy fuerte, haciendo eco entre las montañas.
Eso no pinta nada bien.

Se escuchaban pasos. Muchos. Se sentían rodeados. Entre los tres trataron de cubrir blancos pegando sus espaldas al otro. Un arbusto se movió. Brichu no lo pensó dos veces y lanzó una Granada a ese lugar. Voló en pedazos a lo que sea que estaba allí.
Diego ¡Luz!

Diego invoco una llamarada roja permanente que se mantuvo en el aire aún con todo ese viento gélido. Era más fácil ver a las cosas que se escondían. Brichu avanzó estallando en pedazos todo lo que se le pusiese enfrente. Al escuchar sonidos gástricos, rodó por el suelo hacia atrás, evadiendo un charco de ácido y viendo gracias a la luz un nuevo enemigo.
— Munskins
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¡Quédate quieto Gordis! — un solo disparo bastó para reducirlo a pedazos.

El Chino peleaba a puño limpio contra aquellos seres delgados del principio, debido a sus stats podía partirlos a la mitad con solo sus manos. Vio como varios de los delgados solo huían y se metían a la mencionada cueva.
¡Es ahora, a por ellos...! — un temblor en el piso lo silenció.
— Kalanis

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¡Este es mío!

Era increíble como alguien de su estatura y contextura física quería hacerle frente a una bestia que media casi el doble que él. Diego cerro sus ojos y comenzó a levitar.
Una gran llamarada roja consumió su cuerpo, lo que preocupó un poco a sus compañeros.
¡Puta madre!

La cabeza de Diego ahora era un cráneo animal habitado por llamas rojizas. La bestia mutante se precipitó hacia el ahora transformado Diego, y ambos compararon su fuerza en un choque. Ambos parecían hacer una fuerza inhumana y esa cosa superaba en altura a Diego. Las manos del enemigo comenzaban a quemarse, pero muy agresivamente.
— Modo: Wendigo
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Diego aprovechó ese momento y doblegó en fuerza a la bestia, logrando reducirlo a su altura. Diego abrió la boca del mutante y escupió dentro de ella y con un gran esfuerzo se la cerró. Al cabo de unos segundos el vientre de esa feroz bestia explotó y entonces en menos de un parpadeo Brichu terminó el trabajo realizando varios Cortes con una guadaña a alta velocidad cortando brazos, pierna y cabeza.
Diego volvió a ser humano, y se arrodilló en la nieve a vomitar. El Chino había estado todo este tiempo inmóvil, persuadido por todo lo que pasaba. Obviamente esos seres provenían de aquella mencionada cueva y era un problema que no podían afrontar ahora. Con la fuerza del Chino lograron tapar la entrada del lugar con los árboles que había sido destrozados durante el enfrentamiento.
Tenemos que entrar, sino esas cosas van a atacar al poblado.
Si, pero no vamos a poder contra todos, Diego uso mucho maná, hay que llevarlo de vuelta al pueblo.
¿Vamos a irnos después de llegar hasta acá?
Mientras menos hablemos más rápido vamos a llegar, el frío también está haciendo estragos con nosotros — cada vez más rápido, el chino iba tapando la entrada.
No...Sigan ustedes — Diego parecía que difícilmente podía estar parado. — Yo voy a estar bien, voy a volver al gremio.
¿Como vas a hacer eso si estamos tan lejos y no podés moverte? Déjate de joder, volvemos todos — era visible de que estaba aterrorizado, y cada vez peor.
Vos no te preocupes, cuídense nomás. Aura, a casa — parecía estar hablándole a un adorno de sus ropas, uno bastante pequeño.


Inmediatamente, su cuerpo brilló levemente y fue consumido por llamas azules. Y desapareció.
Entonces...Vamos a tener que entrar...
Mientras más rápido mejor Lee — de un solo disparo destrozó la pequeña barricada que el Chino había creado.

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Y así se adentraron en esa cueva. Brichu sacó uno de sus ítems, una [Linterna] y la sostuvo a la par de su escopeta. Brichu inspeccionaba cada lugar con la luz y se aseguraba de pisar cuidadosamente. Escuchaban pequeñas gotas caer en lo profundo de la cueva como único ruido. Ya no había gruñido alguno capaz de alcanzar sus oídos. Su amigo se detuvo.
¿Que? ¿Por qué paramos?

Brichu solo palpó a su amigo sin mirar atrás, como seña de que retrocedieran, cosa que el otro no entendió. Las piedras a sus pies hicieron un sonido muy raro, pero entendieron que era lo que iba a pasar. El suelo se agrietó y su ruido fue tan fuerte que terminó resquebrajándose y dejando caer a los dos amigos, de no ser porque el chino logró agarrarse del mismo suelo y Brichu de una de sus piernas. El Chino no tenía tanta fuerza en los brazos y desde esa posición era casi imposible subir.
A sus espaldas volvieron a escuchar numerosos gruñidos que se acercaban bastante rápido. El Chino quería aguantar todo lo que podía y se esforzaba por ello, mientras tanto, Brichu dejó caer la [Linterna] para ver qué tan profundo era donde iban a caer y entonces la escucho sumergirse con un plop dentro del agua.
— Suéltate Lee
Ni en pedo wacho...— la piedra de la que se sostenía terminó cediendo y cayeron mientras el mismo gritaba.

[en el poblado]
Una de las criaturas delgadas era partida a la mitad gracias a un corte diagonal y lentamente las mitades caían hacia los lados. Alan giró rápidamente y efectuó dos disparos perforando así las cabezas de más criaturas que habían estado golpeando las puertas de las casas de los aldeanos.
Aquellos monstruos habían comenzado a atacar el poblado en la misma noche, de haber tardado un poco más ya no tendrían pueblo. Alan había ordenado que se refugiaran en sus casas y cubrieran las ventanas mientras él se encargaría de todo. Había pasado casi una hora ¿Cómo estarán sus amigos? Deseó que viniesen lo más pronto posible, estaban saliendo cada vez más y por si fuese peor, se había presentado algo peor.
— Brutus Alphas

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[en la cueva]
El Chino lentamente abría los ojos encontrándose sin aire y dándose cuenta de que estaba sumergido bajo el agua. Con todas sus fuerzas trato de volver a la superficie. Salió a la superficie y tomo una bocanada de aire desesperado. Brichu parecía haber sido más precavido y haber salido primero y le ofreció una mano a su amigo.
Arriba Lee, tenemos que salir de este lugar, huele terrible.

El Chino se percató del olor y le advirtió.
No uses la escopeta, creo que son gases combustibles.
¿Y por qué habría gases así aquí abajo?
Solo no dispares, y tené mucho cuidado con la guadaña, aunque acá abajo hay poco espacio.


Había que volver a subir y estaba oscuro. La poca luz que tenían la perdieron al caer y lo peor eran los sonidos haciendo eco. Era cuestión de tiempo de que fueran encontrados. En el agujero del techo una cabeza se mostró y vio en su dirección.
No te muevas Lee...Pueden ser sensibles al oído... — sugirió en voz baja.

El ser gruñó y se fue. Ambos suspiraron y se relajaron un poco. Aquel ser se lanzó desde el agujero para caer sobre ellos a lo que Brichu alcanzó a atinarle un golpe y dejarlo en el agua.
Hay que matarlo, sino van a venir más.
No lo digas dos veces Lee.


Brichu sumergió el brazo en el agua y logró alcanzar al monstruo y acto seguido, sujeto su cuello y lo sumergió. El monstruo daba patadas tratando de resistirse, pero el agarre de Brichu era fuerte. El tiempo pasaba y no parecía ahogarse. Brichu se cansó y terminó quebrando el cuello del monstruo.
Luego me llevaré uno de estos, parecen resistentes.
¿Como salimos de acá? Está muy alto, puedo intentar tirarte, pero no vamos a llegar a nada.


El interior de la cueva parecía derrumbarse por momentos. El suelo temblaba y del techo caían pequeñas piedras.
¿Y ahora qué onda hermano?

Pisadas. Muchas. Podían sentirse por encima de donde estaban una manada caminaba por encima. Supieron que eran aquellas criaturas cuando escucharon su familiar gruñido. Uno de ellos metió la cabeza por el agujero y al divisarlos se lanzó al ataque. Brichu volvió a tumbarlo al agua, pero no era el único que caía. Varios de ellos seguían lanzándose sobre los muchachos.
¿Ya puedo disparar Lee? — Brichu mantenía la calma, pero se veía visiblemente molesto.
Si disparas ahora se nos cae la estructura encima. Parece que estamos jodidos.
Entonces tendré que hacer una montaña de cuerpos para salir de aquí — dijo golpeándose los puños. — Veni, veni nomas puto — parecía incitar a que lo ataquen.


Ni bien dijo eso, tres de esos seres se lanzaron contra él y lo inmovilizaron. A uno de esos tres le perforó la cabeza de un solo puñetazo. El Chino quiso sacarle alguno de encima, pero terminó jodido al ver que también se le subían a él.
Brichu se cansó y de un potente codazo destrozó el cráneo del ser que sujetaba su brazo, el que estaba molestando su espalda terminó aplastado porque Brichu utilizó la pared y su misma espalda para ello. Ayudo al Chino a deshacerse del que lo molestaba, tomándolo del cuello y arrancando su cabeza. Estaba muy cansado, y se sentó en el suelo un momento. Volvieron a escuchar otro ruido en la superficie de donde cayeron: Los gruñidos eran cortados y terminaban como si se ahogasen en su propia sangre. Se escuchaba como la sangre manchaba todo el lugar de arriba. Ambos tragaron saliva.
Algo asomó la cabeza sobre el agujero y solo pudieron ver un rasgo característico de ese ser; Sus ojos brillaban en un rojo carmesí. Chino logró encontrar la [Linterna] y apuntó a aquel ser.
¡Amo! ¡Encontramos al Amo! — Una de sus Cerberos estaba allí, feliz de haberlo encontrado.

Al parecer las cabezas huecas dan lugar a una buena nariz, pensó. El trío logró formar una cadena humana y así lograr sacar a los dos infortunados del agujero.
Gracias, muchas gracias, pero ¿Como? — dijo el Chino.
¡Wendigo dijo venir a ayudar! — dijeron para luego abalanzarse sobre él — ¡Ayudar ayudar! — exclamaban casi al unísono.
Nunca creí que me alegraría tanto de verlas.
¿Para mí no hay nada compas? — abandonaron al Chino para tirársele encima al otro.


Con la linterna, el Chino pudo ver el entorno; Había desde sangre hasta extremidades por todos lados. Y las culpables eran las tres por supuesto, puesto sus ropajes estaban cubiertos de aquel líquido carmesí.
Ustedes... ¿Qué hicieron?
Amo en peligro, Amo necesitaba ayuda — dijo una de ellas — Olor al Amo llegar hasta cueva — dijo la otra — ¿Amo...enojado?
¿Ah? No, estoy agradecido... ¿Cuántos de éstos…mataron?
¡Todos! ¡Los matamos todos! — parecían querer una recompensa por el hecho, tanto que dejaron a Brichu tumbado en el suelo y fueron por su Amo.
¿Enserio? Entonces ya no tenemos nada que hacer acá, pa casa muchachas — giro a ver a Brichu — ¿Brichu?
Atrapa Lee — le lanzó algo que emitía chispas para luego correr empujándolo.


Miro bien y noto que era algo muy peligroso, un atado de dinamita, y, sobre todo, encendido.
¡LA RE PUTA QUE TE PARIO BRICHU! — lo lanzó y por casualidad cayó al agujero donde estaban.
Corrieron lo más que pudieron y era increíble ver como Las Cerberos corrían a cuatro patas y más rápido que el par. Al salir de la cueva vieron cómo se derrumba todo el interior, dejando así sellada la entrada.
[ya en el poblado]
Al llegar el dúo acompañados del Trio de Cerberos, vieron gran parte de la empalizada defensiva destrozada.
Mierda...
Alan...


Al adentrarse un poco vieron gran parte de las casas destruidas y un ser jodidamente enorme escarbando los restos de una de aquellas casas que estaban un poco más decente.
— Devorador de Rostros

44280
Oh no...
Esa mierda es gigante, se verá bien en la sala de estar — Brichu sacó su escopeta y accionó el sistema de corredera.


Una voz distinguible habló desde los escombros cercanos.
Lo mismo dije yo...Pero es peor de lo que parece...
¡Alan! — El Chino corría a ayudarlo.


Alan estaba en una de esas casas derrumbadas, al parecer fue arrojado hacia allí por aquel monstruo.
Sería mejor irnos, es más inteligente de lo que parece, le quise meter esto por el culo — dijo levantando su Katana, ahora rota — Malió Sal.
¡Cerberos! — las tres levantaron sus orejas. — ¡Distraigan a la bestia!

Las tres salieron a realizar el pedido de su amo aullando. Ayudó a Alan a pararse.
Hay que hacer algo...Algo, pero ya, pero ¿Qué?
No sé porque lo piensas tanto Lee, la respuesta es obvia ¡Espérenme compas!


¿Se irá a enfrentar a esa cosa?, pensó el Chino. Alan partió un plato en el piso.
Uhh ahora te quiero ver la puta que te pario — Alan se había comido algo. — ¡Round dos puta!

¿Enserio creen poder contra eso? ¡Es enorme! El chino solo veía a la distancia. Las Cerberos corrían a los pies de la bestia, la cual se esforzaba por aplastarlas con toda esa masa corporal grasosa que tenía como pies. Alan y Brichu atacaban a la distancia. Aquella bestia les dio una amplia sonrisa con aquella boca que sobresalía en su rostro. Corrió hacia ellos, ignorando las mordidas de Las Cerberos, riendo de una manera demasiado bestial y estúpida.
Parecía poder utilizar herramientas, ya que empuñaba dos armas cortantes en sus brazos y era muy intimidante. Hizo un intento de arrasar con los dos amigos y estos estuvieron a punto de ser rebajados por centímetros, pero tomaron distancia. Era una finta, puesto con su otra hacha estaba a punto de aplastar a una de Las Cerberos que aún se mantenía mordiendo una de sus piernas. Aquel monstruo mostró una amplia sonrisa con dientes de diferentes tipos de dientes.
[Oleada Terrestre] — una gran roca emergió del suelo, golpeando el rostro del monstruo y haciéndolo tambalear — ¡Retrocedan!
¡Amo Amo! ¡Gracias! — Las tres ahora corrían hacia él y se mantenían rodeándolo entre aullidos.
¡Manténganse lejos! ¡Puede regenerarse!


Aquella bestia se recompuso de aquel golpe, de por si el elemento [Tierra] era fuerte, pero solo porque lo tomó por desprevenido. La verdadera batalla empezaba ahora. Alan le arrojó una manzana al Chino.
Mándale fruta ¿Eh? ¿Se entendió? Uhh bueno mufa, dale una mordida y vas a poder resistir un golpe de esa cosa.
Haberlo dicho antes — le dio una mordida y dejó caer la fruta, para ser recubierto por un aura amarillenta brillante. — ¡Cerberos! — entre él y su trío corrieron a atacar.


Alan y Brichu sabían muy bien que hacer; Proveer apoyo a distancia. Alan dejó de usar su pistola y desempolvó su vieja M4. Las Cerberos se separaron y atacaron e inmovilizaron las extremidades del Monstruo, que casualmente eran tres. El Chino logró atinarle un golpe en el rostro, pero no hizo más que tambalearlo.
El monstruo, aun teniendo a una Cerbero sujetando su brazo derecho, empuñó su hacha con intención de partir a la mitad al asiático para ser interrumpido por un escopetazo que le voló unos cuantos dedos y lo despojó de una de sus hachas.
¡Rambo papaaá! — Alan le descargó todo un cargador en la cara a la distancia.

El Chino aprovechó para darle una gran cantidad de puñetazos en el estómago a gran velocidad y potencia. Todo parecía estar bien hasta que...
Aquella bestia no solo se mantenía de pie ante todo el daño, sino que hasta incluso avanzaba dando pequeños pasos. Poco a poco sus extremidades se iban regenerando, desde sus dedos hasta el rostro, mostrando de nuevo aquella sonrisa llena de dientes afilados. El monstruo se sacudió, quitándose así de encima a Las Cerberos y mandándolas a volar. El Chino también se vio afectado siendo alejado de él.
El horripilante ser lanzó su segunda hacha contra Alan, el cual esquivó el hacha más pequeña rodando.
¡Osaaa! — ni bien terminó la palabra, fue sepultado bajo los escombros de la casa en donde había impactado el hacha.

Brichu se paró frente al monstruo y le propinó un escopetazo en toda la cara y lo despojó de una de sus cabezas. Pero aquella macabra bestia se regeneró súbitamente y le dedicó otra sonrisa llena de dientes. Parecía inevitable la muerte de los amigos.
¡Lee, dame tiempo, tengo una idea! — se retiró hasta hacerse invisible a los ojos del monstruo.
¡Solo dos minutos! — el Chino se levantó y vio como el monstruo fue a buscar su gigantesca hacha.


El monstruo se volteó a mirarlo y arremetió a toda velocidad contra el con su hacha con la intención de partirlo a la mitad. Su velocidad era monstruosa también.
[Voluntad Pétrea] — dicho eso, el chino se dispuso a atrapar el corte antes de que fuese efectuado, teniendo el oxidado filo a pocos centímetros de su cara — ¡¿Dos minutos?! ¡Quise decir treinta segundos!

El monstruo lanzó un alarido digno de ser doloroso. A su espalda Brichu había introducido el cañón de su escopeta en el trasero del monstruo y, a juzgar por su grito, debía ser doloroso.
Regenera esto — Brichu gatilló.

Las entrañas del vientre del monstruo salpicaron a través de su vientre al chino, ensuciándolo completamente. Finalmente, el monstruo cayó.
Creí...Creí que ya veía la luz...
Apestas Lee, peor que la basura. Ve con Alan, yo me encargo de esto.


El Chino recordó el estado de Alan y corrió en su dirección.
¿Alan? ¿Alan? — el Chino estaba escarbando entre los escombros.
¡Wao! ¡Búsqueda de Tesoro! — las Cerberos aparecían. Estaban muy sucias.
¡Alan, encuentren a Alan!
¿Alan? Alan... ¡Wao! ¡Kymera Kymera Kymera! — las tres eran más eficientes cavando que el Chino.

Pudieron ver una mano sobresaliendo de las piedras. El Chino tiro de ella, pero solo se encontró con un brazo sin cuerpo.

¡AH!
La puta madre...Me cayó todo el cielorraso encima — Alan se sostenía la cabeza mientras se recuperaba, siendo lamido por Las Cerberos.
¡Alan!
Sácame de acá man, no siento las piernas.


Y así pudieron sobrevivir y contar su historia un día más.
Bueno compa, es hora de hablar de negocios — Brichu puso un pie encima de la bestia que aparentemente habían matado. La misma se estaba regenerando lentamente, pero muy lentamente. — No eres tan rudo con todas tus tripas afuera eh — Las pisoteó un poco y el monstruo mostraba algo de molestia, gruñendo bajo.

Aun teniendo consciencia, él tomo el hacha, dispuesto a atacar, pero Brichu detuvo el ataque solo con su mano.
Lindo juguete, pero a donde vamos no lo necesitas — sin mucha fuerza pudo sacárselo. — Hablando de juguetes, vas a conocer todos los míos en un momento.

De aquella neblina Nevada que se había creado se podía divisar una figura femenina bien tonificada.
Ahh, Amo Brichu, ya veo porque me mando a llamar. La cacería fue exitosa — parecía deleitarse frente a las entrañas del ser.
Me costó un [Cartucho Drenaje], así que va a pagar muy caro por ello. Además, estuvo a punto de matar a uno de mis amigos. Ni hablemos de los aldeanos que habrá matado.
¡Oh! ¿Escuchaste eso, saco de mierda? — Elizabeth puso un pie sobre la cara de la bestia. — Te espera una larga estancia en la Sala de Tortura, mejor será que respires todo el aire que puedas, lo vas a necesitar — le escupió en los ojos.
Elizabeth, espero hayas encendido la máquina, hoy el Pichicho va a poder comer algo de carne.


Elizabeth logró formar unas cadenas blanquecinas y puso grilletes en sus piernas y comenzaron a arrastrarlo hasta un lugar en el pueblo cerca del pozo de agua.
Mala elección atacar este pueblo compa — Brichu se agachó y limpio un poco la nieve del suelo. — Porque justo aquí tengo un pasadizo a la mi sala preferida, mala suerte la tuya.

El suelo se abrió dejando ver unas escaleras rojas. El ser comenzó a ser arrastrado hacia lo profundo de esa cámara. El suelo se cerró lentamente.
Hoy no voy a poder dormir mucho, pero eso es cosa de todos los días.

—————————————————————
Comentarios del Autor

Recuerdo que cuando hice este acto, realmente me diverti al principio. Las expresiones, las escenas; mis amigos también estaban muy contentos con el rumbo que iba tomando la historia. A pesar de que me gusta hacer las cosas cliché, ellos tienen un gusto bastante refinado a cuando estas cosas se tratan, asi que pensé que seria imposible contentarlos.
Ahora que lo recuerdo mejor, este proyecto, junto con varios más, no nacieron como proyectos colectivos, sino como starters para roles que iba a implementar en este mismo foro, aunque la vergüenza termino ganándome y nunca pude hacerlo. De entre estos starters, habia uno similar de super heroes, una historia de terror, uno de supervivencia y esta historia. Mas tarde, dos proyectos más se sumarian a mi haber, pero están inconclusos.
Cada criatura de FTGO tiene informacion detallada en el archivo pdf que terminará subido en Aura Link cuando lleguemos al próximo acto.
44281
For The Glory Online — Capitulo I

Lectores
Lian~ Lian~
Fatman Fatman
Evie Fauret Evie Fauret Si, tambien te obligo a leer esto, ojala algun dia sea un rol, pero bueno, hay demasiados huecos aun.
 

The PeaceMaker

Aura Link, cualquier cliché no es coincidencia
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-c quita un trozo de monstruo que se le había quedado pegado en la mejilla-

...

Iré a bañarme


Buen capítulo Peace, bastante largo haha. Fue una lectura divertida
Si esto te parece largo, espera a que termine el capítulo uno(?

Un meme que se me ocurrió mientras estaba editando:
 

The PeaceMaker

Aura Link, cualquier cliché no es coincidencia
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— Capitulo I —
Segundo Acto:
Nuevos Horizontes

Aquella mañana se despertaron con normalidad, puesto la luz del sol que entraba por sus ventanas interrumpía sus preciadas horas de sueño. El Chino se despertó otra vez con aquellas cachorras encima. Una vez más, hizo todo el esfuerzo para no despertarlas, puesto una bocina es menos ruidosa que esas tres en la mañana. Se puso lo más listo que podía en cuanto a ropa y salió de la habitación.

Tocó la puerta siguiente, la de Alan, solo para ser recibido por una voz antes escuchada.

— ¿Quién osa interrumpir la humilde morada de mi amo?
— Soy yo, El Chino.

Sonó como si una docena de candados se abriesen en un momento.

— Puede pasar.

El Chino se dirigió a la cama de su amigo y tomó una silla para sentarse cerca. Posó su mano sobre él y lo sacudió levemente para que despertase. No logro sacarlo de su profundo sueño. Se levantó de la silla y miro la misma: Madera de roble. Levantó la silla con intenciones de partírsela en el pecho, pero a sus espaldas sintió un siseo de serpiente. Bajó la silla.

— Cuando despierte, dile que vaya al comedor a toda prisa — dijo luego de voltearse y ver como el León tenía la boca abierta a punto de comerle la cabeza. — Lo más pronto posible.
— Como usted diga.

Salió de la habitación. Tocar la puerta de Diego no era opción, puesto tal vez aún se recuperaba de lo de ayer y Brichu tampoco. Se propuso entonces, lograr ir a la cocina y tal vez hacer algo para todos. Al llegar a la cocina usando [Salto] se encontró con una peculiar escena.

— Esos libros de los que hablas no son interesantes ¿Conoces Evangelion?
— No estoy muy interesada en la cultura humana — decía Clara, con unas visibles ojeras. Su tono era pausado y cansado.
— Buenos días ¿Que hacen tan temprano?
— Buenos días Lee.
— Buenos días, Señor Chino. No he podido descansar por todo el barullo que esos pueblerinos hacen en mi biblioteca. Solicito que los corra de allí lo más pronto posible — volteó a hablar con Brichu de nuevo. — ¿Ya está el café?

Era verdad. Ayer cuando volvió con Alan y Las Cerberos, supo que Alan había ordenado una evacuación de los aldeanos a la Biblioteca. Se lo comentó una Maid Skater mientras el tomaba un baño. Al parecer tienen una manía con ser serviciales. Ese lugar era especial ya que guarda una cantidad de conocimiento impensable a la capacidad humana, pero también era un lugar atemporal. Solo Clara soportaba estar allí mucho tiempo dado a ser la bibliotecaria, y obvio, un demonio.

Aunque haya pasado un día, allí el tiempo transcurre tan lento, que para ellos habrán sido un par de horas. Clara suele dormir a pesar de ello, y aunque no importa cuánto lo haga, siempre tiene ese aspecto de cansada y hoy se veía fatal. Un pequeño sonido fue la alerta de que el café estaba listo. Brichu lo sacó de allí y lo sirvió en dos tazas y le entregó una a ella. Ella, a pesar de estar caliente y sin agregarle una pizca de azúcar, lo bebió como si de agua se tratase. Parecía haberse recuperado, así que acomodó sus anteojos y se despidió del par. Brichu le daba un sorbo a su café.

— ¿Y vos qué onda? — inquirió el Chino. — Es re temprano ¿Qué haces levantado?
— Cosas de la vida Lee, cuando vives como yo, levantarse a esta hora es tarde.
Lo que pasó ayer fue terrible, y ahora el poblado está hecho bolsa ¿Qué vamos a hacer?
Ah sobre eso Lee, ayer cuando te fuiste el monstruo ese feo dejó caer esto — dijo mostrándole una esfera roja. — No sé qué sea, pero es mía ¿Oíste?

Obviamente era mentira. Esa esfera era el resultado de horas de sudor y esfuerzo tratando de sacarle algo de provecho a la tortura de ese monstruo. Según el inventario de Brichu y Elizabeth, se le pudieron extirpar 89 dientes, 307 huesos de todo tipo de tamaño, 30 ojos y alrededor de 300 kilos de carne antes de que el mismo, pereciera a causa del desgaste. Esa esfera fue uno de los pocos descubrimientos que hizo mientras lo destripaban. Al quitarla obviamente pereció, de haberlo sabido lo hubiera dejado allí para tener una reserva infinita de materia prima para los experimentos.

Esa esfera probablemente tendría un gran valor dado que era causante de sus altas aptitudes regenerativas. Luego pensaría como utilizarla. Diego llegaba a la cocina, somnoliento.

¡Ehhh, muchachos! — le dio un abrazo al Chino, ya que si lo hacía con Brichu probablemente terminaría en cama. — Están vivarachos, menos mal boludo.
Tranquilo chabón, estamos bien. A Alan... — Fue interrumpido.
¿Que? No me vas a decir que el gordo la ripió ¿No?
No, está bien. Se le cayó un edificio encima nomas, pero está bien. No se moriría así nomás — logro despegarse de Diego. — Me dijo que, si moría, iba a ser en una explosión. Quiere que sea muy dolorosa.
Ah un amor el gordo ¿Y qué hay para desayunar?
Por ahora no vi a la Maid, probablemente esté durmiendo, pero tenemos mejores cosas en que pensar. Ah boludo, no te dije, pero menos mal mandaste a Las Cerberos, no estaríamos acá para contarlo sino.
Se me cruzó la idea, pero casi me desmayo en la puerta. Les dije rápido y se fueron al toque — hizo una pausa para recordar. — Hablaban como boludas, pensé que iban sacar armas o algo.
Son perras ¿Que esperabas? Che ¿Tenes idea de qué hacer con los aldeanos? Ayer atacaron la Aldea y la hicieron bosta.
¿Enserio? ¿Qué fue lo que atacó el pueblo?
Una cosa enorme, de más de tres metros de alto, dos de ancho y con hachas — Brichu dijo para luego bostezar. — Me dejó esto cuando lo matamos — le arrojó la pequeña esfera roja a Diego.

Diego la atrapó con cuidado dado a su apariencia vidriosa. La sostuvo en sus manos un momento y la puso de modo que el sol de la ventana lo alumbrase; Pudo ver ciertas escrituras en un lenguaje incomprensible para los demás, pero tal vez no para él.

Che esta re bueno esto ¿Me lo puedo quedar?
¿Ah? No, lo siento Diego, pero me costó bastante tener eso.
¿Para qué lo querés? Si dice que es compatible con los tipo [Fuego].
¿Podes saber qué es lo que hace?
Si, obvio.
Y que hace pues.
Hmm...Tiene que ver con el Maná.
¿No dice nada de regenerar partes del cuerpo o algo así?
No, re flasheaste boludo.

Brichu golpeó la mesa con su puño algo enojado.

Me acordé de algo. Al rato nos vemos.
Banca, te olvidas la bocha.
Ya quédatela, tengo otras cosas que hacer — camino hasta una máquina expendedora cercana y obtuvo un energizante de marca reconocida. Al parecer el café no fue suficiente — Hoy voy a estar ocupado, no quiero que nadie me llame.
¿Qué vas a hacer?
A ti que te importa Lee — respondió cortante y se retiró.
¿Vos decís que fue por culpa mía?
Supongo que dormir poco le pasó factura. Bueno Che, vos me vas a ayudar a tratar con los aldeanos hoy ¿Te parece?
Si, banca que vaya a dejar esto a mi pieza, a Aura le va a encantar, si la miras con el reflejo del sol, parece una de las constelaciones que le gustan.
Dale, te espero acá nomas.

Al cabo de unos minutos de que Diego desapareciese, Alan llego al comedor.

Qué onda puta.
¿Y esa frialdad? ¿Ni un abrazo?

Ambos se rieron.

¿Y qué onda con los otros?
Andan bien, nadie tiene nada roto, pero la cosa son los aldeanos. Clara parecía estar hasta las pelotas.
Uhh mala mía, yo los mandé ahí.
¿Como vamos a hacer con las casas? Ni una sola quedo completa.
Podemos usar a los Gnomos — sugirió él.
¿Tenemos Gnomos?
Gnomos, Gárgolas, Faunos, de todo. Pero están petrificados, una vez cumplan su trabajo vuelven a dormir.
¿Desde cuándo?
Fue algo que hicimos entre yo y el Diego ¿No sabías? Están en el techo.
Bueno, sería mejor que empecemos cuanto antes con todo, ya más o menos sé que vamos a hacer hoy.
¡Ehh, pero mira quien llego! — la voz de Diego venía desde el pasillo. — Como andas, genocida de choripanes.

[mientras tanto, En la Sala de Torturas]

¿Creías que podías engañarme eh? — Birchu arrancaba algo con mucha fuerza de su cabeza con una pinza de hierro. — ¿Tanto así querías atención? Ahora vas a conocerme.

Aquel monstruo se había hecho el muerto desde las primeras seis horas de tortura. Las cadenas de Elizabeth eran irrompibles dentro del calabozo.

Amo Brichu, le sugiero que arranque esta parte de aquí... — Elizabeth fue silenciada dado a la mirada de su amo.
¿Estás diciéndome que no sé cómo hacer mi trabajo?
N-No no no no, obviamente no — incluso se notaba su temblar en su voz. — Solo decía...Que para que esta bestia se crea la gran cosa como para tomarlo como tonto, debe querer morir lentamente y sufriendo mucho ¿N-No le parece?
Hmm...Al fin dices algo coherente — Brichu le dio la espalda y empezó a buscar cosas. Elizabeth limpió el sudor de su frente. — Me tomé el día libre solo para asegurarme de una cosa... — se puso unos guantes de cirujano y un cubrebocas — Ayer tuvimos grandes reservas gracias a ti, así que hoy no necesitamos más. La disección de ayer fue el comienzo. Hoy vamos a ver qué tanta sangre le podemos sacar.

[horas mas tarde, en el techo]

Quién lo diría, es enorme y hay un montón.

44587
El "techo" era de cristal y podía verse bien el sol de la mañana. Frente al trío de amigos había una infinidad de estatuas, y aunque les haya costado, encontraron unas cuantas de las de los Gnomos y las pusieron juntas.

— Si, todo lo que quieras hermano, ayúdame con el enanito porque me está partiendo la espalda — Alan reclamaba mientras estaba llevando un par de esas entidades, siendo cuidadoso. — No vaya a ser que se me caigan porque estas como tarado pegado al vidrio.

El Chino fue a ayudar y entre todos ya los tenían.

¿Y ahora?
Bueno, prepárate para ver la magia — Alan de agacho hasta estar a la altura de las estatuas. — ¡Aufwachen! — No sabía si era un chiste o no, pero su alemán sonaba raro.

Luego de decir lo mencionado, sopló sobre el rostro de uno de ellos, y la pequeña cascara pétrea cayó de apoco. Varios de esos seres sacudían los pequeños pedazos de piedra de encima y el polvo.

Saludos, Amo Kymera ¿Cuál es nuestra misión?
Reparar el pueblo.

Aquellos enanos poseían atuendos de cuero livianos y barbas blancas un tanto largas. Sus apariencias no concordaban con sus estaturas, puesto parecían muy viejos, teniendo desde arrugas hasta verrugas. Eran alrededor de diez de ellos, y entre ellos comenzaron a cuchichear hasta decidirse.

Amo Kymera, queremos la mitad de nuestra recompensa ahora.
¿Que? Ni en pedo, todavía no.

Los enanos volvieron a formar una ronda para hablar y luego volver a dirigirse a él.

Amo Kymera, queremos comer algo antes de empezar a trabajar.
Ahí si estamos hablando ¿Que quieren?

Una vez más volvieron a hacer esa ronda y a susurrar entre ellos.

Queremos un [Guiso].
Dicho y hecho. Diego, vos anda haciendo los planos.
De una Gordis.

El único que no entendía nada era el Chino. En menos de un santiamén partieron hacia la cocina. Alan no tardó ni un minuto en ponerse su delantal de "Un aplauso para el asador" y ponerse manos a la obra. Picó cebollas en láminas finas y zanahorias en cubitos.

¿Necesita una mano, Señor Kymera? — Mirta entraba en escena.
No, acá no, pero podés ir preparando "eso".
A la orden.

Alan picaba los tomates y mientras lo echaba todo a la sartén. Abría los gabinetes en busca de las especias correspondientes. Probo un poco de la salsa ya hecha y asintió demostrando que ya estaba sabrosa.

Encontré los planos del pueblo base — Diego llego a la cocina, probablemente por el olor de la comida. — Paraaa máster chef.

Alan estaba salteando las cebollas de manera vistosa. Apartó un plato con un poco del alimento ya listo.

Todo listo Amo Kymera — sentenciaba Mirta dando una reverencia.
Listorti, todos afuera, a la puerta del gremio — dijo sacando la gran olla del fuego — Dale que me cago quemando.

Todos hicieron lo que dijo, aunque el Chino seguía muy extrañado por todo eso. Las grandes puertas del gremio se abrieron dejando entrar una fría ventisca.

Listo, hagan una fila — Alan hincaba la rodilla y dejaba la olla en el piso. Mirta había traído platos y unas cuantas cucharas.

Cada Gnomo tenía su plato y comenzaron a degustar la comida. Comer algo recién hecho en un ambiente así de frío era una experiencia placentera. De pronto uno de los Gnomos se hinchó y se volvió completamente un físico culturista, incluso rompiendo las mangas de sus pequeñas chaquetas. No pasó mucho tiempo hasta que la mayoría había brotado cuando terminaron su platillo.

¿QUE MIERDA?
Mirta ¿Dónde está la catapulta? — Mirta le quitaba la manta de encima y la dejaba ver. — Gracias. Bueno ¡A laburar!

Y entonces un Gnomo forzudo se subió sobre la catapulta y Alan accionó la palanca. Lo mandó a volar en dirección al pueblo. No pasó mucho tiempo hasta que volvió a accionar la palanca.

Diego, anda yendo vos. Sabes que sin instrucciones no hacen mucho.
Dale nomas, guárdame un toque de guiso eh.

Y Diego se subió a la carreta y estaba de camino al pueblo.

¿Por qué se chetaron así los tipitos?
No era parte del plan, creí que iban a hacer las cosas más rápidos si mejoraba el [Guiso] — y otra vez mandaba a un Gnomo al pueblo a través de la catapulta.

Cuando mando hasta el último de los Gnomos volvieron a la cocina.

¿Que? ¿Y mi guiso?
[de vuelta en la Sala de Tortura]

Brichu estaba comiendo sentado a un lado del monstruo mientras este estaba encadenado a una cama de metal. El monstruo giró uno de sus ojos hacia Brichu y al oler el guiso mostró su lengua, babeando.

¿Que? ¿Querés un poco compa? Abrí la boca — tomó una cucharada de la comida hasta el monstruo.

Le clavó la cuchara con comida caliente en el ojo y entonces le cortó la lengua.

¿Verdad que te engañe? No nos habías mostrado esa lengua hasta ahora eh compa — sacaba otra cuchara de su bolsillo y volvía a comer. El monstruo solo rugía enfurecido.
[ahora en la Cocina]

Wacho, juraría que deje un plato con guiso acá.
Bueno che es lo de menos, tenemos que ir a la Biblioteca, los aldeanos y eso.

[Salto: Biblioteca]

La Biblioteca no estaba para nada en silencio cuando volvimos, puesto había madres con niños llorando y la desesperación había estado entre ellos todo este tiempo.

¡Reyes! Han vuelto ¿Que sucedió en el pueblo? — todos comenzaron a juntarse sobre los dos que estaban allí.
Tranquilos, ya no hay amenaza, nos hemos encargado.
Rey Kymera ¿Que sucedió con el Patriarca?

Alan se mantuvo callado. No sé necesitaban palabras y el Chino lo entendió.

Hicimos lo que pudimos...El pueblo mismo fue destruido, pero no se preocupen, ya lo están...
¡Mentirosos! ¡Dijeron que nos protegerían! — una mujer abofeteó al Chino, y este solo le dirigió una mirada.
Hicimos lo que pudimos, estamos tomando la responsabilidad de lo que pasó.
¿Como piensan devolverme a mi padre? — casi rompía en lágrimas aquella madre que sostenía un bebé. Alan la reconoció, era la hija del patriarca.
No podemos hacer tal cosa...
¡¿Y entonces cómo piensan solucionarlo todo?! — al parecer estaban protestando, y cada vez los tenían más en su contra.
Bueno, a ver ¿Entonces qué teníamos que hacer? ¿Dejarlos a todos ahí mientras esa cosa los hacía bosta? —
Alan no parecía medir sus palabras.
¡Tendrían que haber protegido más el pueblo!
— Hicimos lo que estaba a nuestro alcance, priorizamos las vidas de las mujeres y los niños ¿Sabes por qué? El mismo patriarca me había dicho que lo haga en caso de algo como esto — eso logro silenciar a las personas. — Si tienen algo que decir por nuestras decisiones, hagan lo que se les dé la gana, pero dense cuenta de que este era un plan en donde el patriarca participó — al parecer no estaban tranquilos con esas palabras, pero ahora ya no iban contra la marea — ¿Que decías, chino?
Ahem...Las casas probablemente estén preparadas dentro de poco tiempo. Estamos implementado mejoras en las defensas para que no sufran más accidentes...Como este — se acercó a Alan y le susurró. — Che, te los dejo, llévalos a algún lugar y tranquilízalos.

El Chino salió de la Biblioteca y quiso pensar un poco en la situación.

[En el pueblo]
Aquellos Gnomos Forzudos talaban árboles a toda velocidad y lo primero que hacían era acumular madera. Había pasado un buen rato desde que empezaron, pero lo primero era lograr una empalizada más gruesa, de unas tres o cuatro rondas de troncos para que, en caso de ataque, tener tiempo de sobra para resguardarse.

Los gnomos también realizaban hoyos en donde iban a hacer las casas, no solo como base para las mismas, sino para lograr un bunker de emergencia en cada casa lo suficientemente grande para una familia promedio. Diego estaba al tanto de que todo se lograse en tiempo y forma desde un pequeño cuartel improvisado. La idea era construir centinelas para así alertar al pueblo antes de un ataque.

[Mensaje]

¿Como va todo?
De ruta, los Gnomos estos trabajan re bien, mejor que los paraguayos.
Tenemos un problema con los aldeanos.
Uhh, ya me lo esperaba, no te preocupes que cuando el pueblo esté listo van a ver que de verdad las cosas las hacemos bien.
Eso espero, y dado a como están saliendo las cosas vamos a tener que hacer un viaje ¿Como hacen para despertar a los del techo?
Tenes que decir "Su maestro les ordena que despierten" en cualquier idioma.
Es bueno saber que hay algo de seriedad al menos. Nos vemos al rato.

[Fin del Mensaje]

Por ahora la idea era lograr que los aldeanos volvieran a confiar en nosotros. Pensando más a futuro el pueblo se convertiría en ciudad, y la ciudad en un reino, pero para ello debían tener al pueblo de su lado. Lo ideal para tranquilizarlos sería darles seguridad, cosa que aún no lograríamos a menos que tuvieran guardianes allí. Eso le dio una idea.

El Chino realizó [Salto] a la azotea y se propuso a buscar las estatuas de las gárgolas; Con solo dos le bastó.

Su maestro les ordena que despierten.

No necesitó tocarlas, ya que solas comenzaron a sacudirse y quitarse esa capa pétrea de encima. Al verlo a él, agacharon la cabeza a la espera de órdenes.

Vuelen al norte y vuelvan antes del anochecer.

Sin más dilación las bestias obedecieron y emprendieron vuelo.

[Mensaje]

Che, ya parece que se tranquilizaron, todavía algunos sienten rencor, pero con el tiempo van a estar mejor.
Me alegro, tenemos que buscar la manera de crear golems, así se sienten más protegidos.
¿Golems? ¿Los vas a hacer de tierra?
Si, se que pueden ser débiles, pero por ahora es lo único que podemos hacer.
Nah, no da. En mi armario hay unas cuantas armaduras, podrías preguntarle a Diego sobre cómo crear Armaduras Vivientes.
¿Enserio es para tanto? Vas a perder tus armaduras.
Como que ni las necesito, además es mejor para ellos.

[Fin del Mensaje]

Las horas pasaron hasta que el sol se puso. El pueblo estaba casi terminado y solo se hacían unos últimos retoques en la entrada; El pueblo ahora poseía un vallado más fuerte y grueso, Torres vigías en cada esquina y guardianes.

Las casas poseían un compartimiento subterráneo, posible bunker ante desgracias. Los pocos aldeanos que quedaron estaban sorprendidos, pero al ser tan pocos no poseían puestos para trabajar y tener vigías y entonces hubo una reunión.

Bueno, acérquense gente — decía Diego parado sobre una caja de madera. — La verdad es que es una pena lo que paso ¡Pero que eso no los deprima gente! No se preocupen por el trabajo, al menos este mes, les vamos a proveer comida y abrigo.
Si, hoy vamos a celebrar la nueva Aldea con un banquete, va a haber comida y escabio así que no desperdicien nada.

Y así fue. La hija del patriarca parecía triste durante el banquete, pero fue cuestión de tiempo que aparecieran pretendientes en busca de ser el nuevo jefe de la Aldea. El banquete se celebraba con música, comida y alcohol. Alan era el encargado de preparar la comida y sirvió mucha de ella, Diego estaba de animador haciendo todo para que los aldeanos lo pasasen lo mejor posible y Brichu aparecía eventualmente en busca de alcohol y comida.

La verdad la idea del banquete nunca pasó por sus cabezas, salvo la de Diego; El mismo ideó un plan muy bueno sobre el mismo. Al tener un mes de alivio sobre el trabajo van a tener tiempo suficiente para recrearse, no tendrían resultados al instante, pero sí podrían verse. Las casas a su vez fueron bien distribuidas y "para utilizar bien el espacio" las casas fueron compartidas entre aldeanos, obviamente, parejas de personas solteras y gente casada. También poseían reservas de comida en los sótanos así que podrían utilizar este tiempo de recreación de la mejor manera posible.

El Chino estaba en una de las Torres de vigía expectante. Ya había caído el anochecer y era de esperarse que las gárgolas no viniesen. No volvieron, y solo una respuesta era lógica; Los derribaron. Eso demuestra la presencia o existencia de formas de vida tanto humanas como no humanas, y las mismas se encontraban al norte.

¡Eh chinito! — Diego llamaba desde el pie de la torre. — Baja boludo, los Gnomos están jugando un partido de fútbol y estamos apostando quien le gana a Brichu en pulseadas.
Ahí voy.

Mañana sería otro día agotador.

—————————————————————
Comentarios del Autor

Antes que nada, me disculpo por la tardanza; habia planeado subir los fragmentos dia por medio, y ayer mismo lo habria hecho, pero no lo hice. Lo siguiente es que el capitulo está terminado y será subido a Aura Link mañana, en formato pdf con la informacion adicional de la que estuve hablando. Espero sea todo de su agrado.

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For The Glory Online — Capitulo I

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— Capitulo I —
Tercer Acto:
El Mundo y Sus Complicaciones
La noche anterior el Chino había comunicado lo que harían en la mañana; Emprenderían un viaje largo. Lo bastante largo como para hacer que valga la pena, traerían consigo más gente y sobre todo crearían un mapa.
— Me voy a ir por mucho tiempo, pero que eso no les haga pensar que pueden romper mis cosas.

Las Cerberos lo lamian y olfateaban, obviamente no querían olvidar ese olor. Sus miradas denotaban tristeza y sus orejas estaban gachas.
— ¿Amo volver pronto?
— Por tercera vez, no. Me iré por un tiempo largo. Pero ustedes deberán cuidar el pueblo en mi ausencia.


Volvían a repetir el proceso, lamidas y olfateadas, y a repetir la pregunta. Mirta se ocuparía de alimentarlas y demás, así que no debía preocuparse mucho por ellas, pero el problema iba a ser despedirse. Al lograr salir del cuarto fue al de Diego y este ya se había despedido.
— ¿Qué tal te fue?
— Bien, renové mi pacto por si acaso.
— Todo lo que sea necesario es bienvenido.


Brichu salía de su cuarto.
— Voy a extrañar a Jimmy y Julio — dijo haciendo la mímica de limpiarse una lagrimita.
— ¿Quienes?
— Las pirañas y la langosta.
— Ah.


Alan fue el último en salir.
— ¿Y? ¿Qué onda?
— Todo listo, vamos.


Alan no quería mostrar mucho sus sentimientos, pero era obvio que también le costó despedirse. Comunicaron a todo aquel en el gremio que partirían en busca de nuevos tesoros y fueron comprendidos.
— ¿Abrigos?
— Listo.
— ¿Ítems consumibles?
— De una papá.
— ¿Armas?
— Nunca salgo sin ellas.
— Entonces ¿Que esperamos?


Antes de irse, Clara les entregó una libreta bastante pequeña; Resultaba ser una bitácora mágica, la cual utilizarían para comunicarse durante su ausencia. Clara daría un reporte diario y debían estar atentos. Agradecieron y se subieron a la carreta y partieron.
— Carreta Fantasma —
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[Ya en camino]
— Che ¿Quien conduce?
— AHH BOLUDO LOS CABALLOS — exageraba Alan.
— No te preocupes, tenemos un conductor fantasma. Eso significa que no puede morir por un ataque. Es inmortal, pero nos obedece y solo conduce.
— Re cheto FTGO.
— Che ¿A dónde piensan que vamos a terminar?
— Yo diría una ciudad, estuve pensando y era lo mejor que podríamos encontrar.
— Si, las otras opciones son tribus nativas o monstruos peligrosos.
— Si pudimos con el gordazo ese del pueblo podemos con cualquier cosa.


El Chino corrió la cortina interior de la carreta.
— Ya está atardeciendo, deberíamos acampar.
— Dahh hermano llevamos casi todo el día en carreta, mandémosle toda noche así llegamos mañana.
— Ni en pedo wacho. Tenemos que dormir y comer algo. Lo malo es que tenemos que tomar turnos para dormir.
— No te preocupes Lee, yo siempre duermo tarde así que puedo hacer guardia.
— Se te quiere Brichu.
— ¡Eh! ¡Pará! — el Chino golpeó la pared de la carretilla, alertando así al conductor. El conductor fantasma se detuvo a consecuencia.


El Chino buscó unas cuantas ramas y pequeños troncos para hacer una hoguera. Las piedras iban a ser necesarias para que el fuego no desborde. Brichu marcaba territorio literalmente; Tenia que marcar un perímetro, pero hizo una parada para orinar también. Alan estaba sacando sus utensilios del inventario; Era curioso vernos hacer eso, ya que parecía que de la nada sacaba una olla enorme.
El Chino se dispuso a golpear las piedras para formar chispa pero la misma era apagada por la fría ventisca. Diego apuntó a las ramas con su dedo índice y entonces una gran llama apareció.
— Haberlo dicho antes, me rompí los dedos hijo de puta.
— Jaja, andá, ayuda al gordo mientras yo me encargo del carbón.


No era necesario cazar un animal esta noche, pero Brichu trajo un conejo, si se podía decir así, ya que no quedaba mucha carne rescatable, ni hablar del pelaje. Alan aprovechó el fuego e hizo un [Guiso]
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— ¿No te cansas del [Guiso] boludo?
— No. Ahora come puta, que se enfría.
— Si amigo, no me canso nunca — Diego siempre se deleitaba al comer la comida.


Brichu solo comía y no decía nada. Utilizaron [Carpa] para poder dormir un poco más cómodos. Brichu montó la primera guardia y se cagó de frío. La segunda y última guardia la tomó el Chino cambiando lugares con el otro.
Durante su guardia caminó en busca de posibles amenazas y no encontró mucho. No había un rastro alguno de civilización hasta el momento. En FTGO no había tales cosas, solo eran posibles obtenerlas mediante modificaciones en el código, ósea, mediante MODs. Aunque a pesar de haber tenido un MOD relacionado al mapeado no tenían permitido acceder a uno ya que permanecía bloqueado a su uso.
El primero en despertar fue Alan.
— Buenos días puta.
— Bueno, al menos es un saludo ¿Que tal dormiste?


Alan se enderezaba y su espalda sonaba notoriamente.
— Como la mierda, el piso era re frio en mi lado.
— ¿Entonces deberíamos dormir todos juntos?
— Que gay.
— Gente, cierren el orto — Diego asomaba la cabeza desde su [Carpa].
— Bancá, hace fuego antes de volver a dormir.


Y así fue. El desayuno fue un té para cada uno acompañado con frituras, ya que Diego se trajo demasiadas en el inventario. Volvieron a la carreta y el viaje siguió. La carreta era bastante cómoda pero el conductor era brusco con el camino, ladeándose la misma y pisando piedra tras piedra.
— Deci que no es colectivero el gil este.

El viaje continuó recordando amistades del colegio y viejas anécdotas, como las Convenciones y el Torneo del Counter, o la mítica noche en donde el Chino y Alan casi mueren de hipertensión.
— Te juro boludo, era como 2013 y con cien pesos nos compramos unas Pringles, unos nachos de queso de marca fantasma, queso feteado, unos palitos salados de cien gramos y como sobró nos compramos cien gramos de queso cheddar.
— Casi morimos ese día. El Chino vivía cerca y bajo una botella de agua, pero el tarado en vez de tomar cuando cargo la botella, tomó antes de dármela a mí.
— Oye Lee ¿Te acuerdas cuando compramos diez pizzas de la fábrica?
— Como olvidarlo. La receta era una chota y tenía más harina que nada — se dirigió a Diego. — ¿Te acordás esa vez que fuimos a la casa de Jordi a jugar a la play?
— Noo boludo, o esa vez que nos fuimos al Parque de la Costa. El mejor día del año boludo.
— ¿Tú también fuiste Diego? Yo fui la primera vez y pasó de todo en la sala de lásers, nunca supe de donde salió ese trapo — dijo entre risas.
— Eso no es nada, en la que yo fui el Chino salió marcado de por vida, el Kevin le rompió toda la pera.
— ¿Ese puto?
— Si, en la sala de lásers. Pasa que el tarado no entro con nosotros la primera vez y se zarpó.


El carruaje se detuvo. El Chino se extrañó y sacó la cabeza por la ventana y vio una cara enfrente de él.
— Dos monedas de oro — respondió un hombre de apariencia nórdica con un aliento muy feo. Tenía la barba muy sucia.
— ¿Que?
— DOS MONEDAS DE ORO.


El Chino volvió adentro de la cabina. Brichu accionó el sistema de corredera de su escopeta.
— No Brichu, debe ser un peaje o algo para entrar a un pueblo. Nos distrajimos mucho ¿Cuánto oro tenemos?
— Cien millones, que se yo.
— Si por ahí.
— Ponele que lo mismo.
— Bueno, es obvio que vamos sobrados — invocó unas cuantas monedas y entonces sacó la mano por la ventana y se las entregó. — El cambio es para vos.
— ¡Abran las puertas!


Escucharon como unas pesadas puertas se deslizaban por el suelo.
— Es bueno saber que si hay personas.
— Si, pero la apariencia da que desear — abrió un poco las cortinas para divisar. — Parece un poblado más avanzado que el nuestro, tienen guardias, paredes de piedra y diversos comercios.
— Si, están más avanzados y el hecho de que tengan peaje dice que hay más gente por ahí, en algún lado del mundo.
— Parecen vikingos.
— Deben serlo. No veo muchas mujeres, si son vikingos puede que pasen cosas muy feas acá.
— Me imagino, ni se lavan los dientes.
— Tengo una lija ¿Y si investigamos la cultura local?
— Buena idea. Conductor — dijo golpeando al igual que la última vez — Pasea por el pueblo sin nosotros y vuelve a parar aquí. De no vernos repite el proceso cada media hora — vio que sus amigos lo miraban raro — No vaya a ser que nos tome mucho tiempo comer algo ¿No?


Bajaron del carruaje y estiraron un poco las piernas. Estar sentados tanto tiempo resultaba en calambres muy feos. Lograron ver una zona comercial a la distancia, pero optaron por entrar a la taberna que se oía muy animada a esta hora de la mañana. El sol estaba en su punto más alto y denotaba la falta de almuerzo que tenían los muchachos. Al pasar por esa puerta típica de las tabernas pudieron ver el ambiente más animado que nunca; Había nórdicos en cada mesa que brindaban a cada rato y posiblemente ya ebrios a esta hora. La taberna poseía unas escaleras que posiblemente conllevaban a habitaciones más "privadas".
Los amigos se sentaron en una mesa estando enfrentados y examinaron el lugar un poco más expectantes; Los hombres de allí medían bastante más que ellos, casi el doble; Portaban armas blancas con ellos, mayormente hachas y si no estaban midiendo fuerzas estaban cantando casi a todo pulmón en un idioma que no conocían.
— Que tal señores ¿Nuevos en Einheid? ¿Qué les sirvo? — la muchacha que los atendió era bastante normal, de unos 16 tal vez, de cabellera anaranjada y con varias pecas.
— Si, de hecho, sí. Quisiéramos comer algo bastante contundente, supongo que esto puede bastar — le entrego una pequeña bolsa de tela — Si hay algo demás podes quedártelo.


La muchacha tanteó la bolsa y sonrió mostrando que le faltaban un par de dientes. Tenía poco busto también.
— En un momento vuelvo — le dio un guiño al Chino.
— Tranquilo Romeo, que no haya FBI no significa que podes ir por ahí haciendo cosas así.
— Tremendo Violonchelo.
— Cerra el orto, la cosa era saber los precios también. Por ahora solo sabemos que hablan de [Oro]. En FTGO solo existe eso, si el oro acá es lo más bajo somos pobres.


Al parecer servían una bebida parecida a la cerveza, lo supieron porque les dieron una ronda gratis por ser la primera vez que venían. El sabor era un tanto agrio y era muy obvio que había sido diluida con agua, tal vez para que los tipos no se embriaguen muy rápido y así gastar más. El Chino no bebió más de dos sorbos, Alan tenía planeado terminarlo, Diego daba sorbos cortos por si acaso y Brichu ya se estaba tomando lo que sobró de la del Chino.
— ¡La orden está lista! — la joven mesera volvía con varios platos encima. No era la única trabajando, pero si era la más joven.
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— Son las mejores comidas de la casa, te lo aseguro. Ah, y ésta es para ti guapetón — una vez más el Chino obtuvo un guiño.
— Ah...Gracias. Por cierto ¿Algún lugar para pasar la noche?
— Tenemos varias habitaciones aquí arriba~
— Emm — el chino dio una mirada nervioso a sus amigos. — Gracias, si necesitamos algo más te hablamos.

La muchacha se fue de la mesa y un solo comentario salió de la boca de Alan.44886
— Virgo.
— Virgocho.
— Cállense — dijo para luego imitar la voz de un anciano — Me estoy guardando para matrimonio.


La comida que les trajeron era buena; Si bien eran carbohidratos les pareció raro que no les sirvieran un gran animal asado. Supusieron que tal vez era más caro. Los platillos constaban de alimentos recubiertos de masa que al parecer si contenía carne, pero en trozos algo exagerados y con huesos incluidos. Pudieron ver como uno de los nórdicos de la mesa de al lado se tragaba una de esas sin dar más que dos bocados. Sin duda eran monstruos.
— Eh Chino ¿Y qué tal los chorizos?
— No los comí mucho, pero la carne es parecida a la de cerdo — corto uno por la mitad y se lo entrego. — Agarra con las manos, después te limpias.
— No parece malo el sabor igual eh, si parece cerdo — levantó su mano para llamar la atención de la camarera.— Disculpa ¿De qué son? — Dijo desde la comodidad de su asiento.
— Tripas de alce.

El Chino tomo una servilleta y lo escupió allí. Le entregó el plato a Alan.
— ¿Qué onda Man? ¿Nunca comiste achuras?

Por otra parte, Brichu se había levantado y quería ver por qué había tantos vikingos juntos rodeando una mesa. Al ver que estaban haciendo pulseadas se interesó. Los tipos median como dos metros de alto y uno de ancho y sus músculos se podían ver con mucha claridad. El nórdico con la barba anaranjada había ganado; Un hombre de mucha estatura y una gran musculatura. El mismo se paró y exclamó su victoria levantando los brazos y tomando de un solo sorbo su vaso de cerveza.
— ¡Ahgg! — tomaba aire después del gran sorbo. — ¿Quién eh? ¿Quién se atreverá a retar al gran Vuldar eh?

Brichu se sentó enfrente de él. Vuldar se sorprendió de no haber visto a alguien tan pequeño y delgado a comparación de él. El nórdico se rio fuertemente al igual que todos los que estaban espectando.
— ¿Tu? Vete a casa forastero, no sirven leche aquí.

Brichu no dijo nada y le dio una mirada bastante seria. Vuldar sonrió y se sentó y puso su brazo en posición siendo tan engreído que dijo.
— Como es tu primera vez solo usaré mi meñique

Otro de los que estaban mirando hizo sonar su vaso con un cubierto, dando así por empezado la competencia. Brichu torció el dedo del vikingo con facilidad y haciéndolo tocar la mesa. Vuldar río algo nervioso.
— ¡Jajaja! ¡Supongo que está bien para empezar! — dijo y puso unas cuantas monedas de oro sobre la mesa.— Ahora vamos enserio.

Brichu hizo lo mismo. Esta vez se agarraron fuertemente de las manos. El vikingo olía su victoria y sabía que iba a romperle el brazo. Sonó el vaso. El vikingo se sujetó de la mesa con su mano libre e inició una palanca. El brazo de Brichu no cedía, de hecho, Brichu empezó a abanicarse con la mano libre, sin necesidad de hacer palanca. Vuldar apretó los dientes haciendo toda la fuerza que podía. Brichu aplicó su fuerza e hizo que la gran mano del vikingo chocara contra la mesa, rompiéndole tal vez la muñeca.
Vuldar se agarró la mano y gritó de dolor. Brichu agarró las monedas que ganó e iba a volver a su mesa, pero fue detenido por un viejo.
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Su barba era Blanca y a pesar del frío no portaba mucha vestimenta.
— ¿A dónde vas, muchacho? Apenas estamos empezando — cuando detuvo a Brichu le puso una mano sobre el hombro, ejerciendo algo de fuerza.
— Señor — el viejo escuchó a su espalda seguido de un pequeño toque. — ¿Hay algún problema con nuestro amigo?
— Claro que no... — dijo quitándole la mano de encima, para luego sentarse en la mesa. — Siempre y cuando siga jugando — puso su brazo en posición. — Venga ¿Que esperas?
— Brichu — el Chino le puso una mano al hombro — No te pases.


Brichu se sentó y agarró su brazo fuertemente también. Supo que ese viejo era fuerte. No lo subestimó y ni bien sonó el vaso la mesa fue destrozada por el impacto que Brichu creó al momento de azotar el brazo del rival contra la mesa. El viejo se agarró el brazo adolorido.
El Chino fue hacia la mesera y le entregó un puñado de monedas de oro.
— Esto es por la mesa...Disculpen...
— Oh...Esto es mucho ¿Seguro está bien?
— ¡Haaa! — el viejo cargó hacia Brichu, embistiéndolo y apretándolo contra la pared.

Brichu no se quedó de brazos cruzados y un codazo descendiente en la cabeza logró liberarse. Otro de los nórdicos de allí le arrojaron una silla y Brichu la atrapó en el aire y la devolvió.
El Chino volteó a ver el ruido de otra cosa romperse y luego volvió a darle monedas a la dependienta.
— Perdón perdón...

Ahora más vikingos se acercaban a Brichu con intenciones de tal vez arrancarle los brazos. Uno de ellos le lanzó un hacha y Brichu la esquivó apenas moviendo la cabeza, quedando está pegada a la pared. La próxima hacha fue detenida por un corte lateral de la katana de Alan.
— Dos contra uno no.
— ¡A el!
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Tenían casi a toda la taberna en contra. Hacia Alan corrió hacia uno de esos nórdicos que portaba martillos pesados y ese efectuó un golpe aplastante mientras Alan lo cubría con el filo de su katana, pero el suelo se había destruido.

¡El Valhalla me espera! — uno de sus enemigos, bastante pequeño se lanzó contra él [Simbiótista] con sus hachas, a lo que Diego solo se tiró hacia atrás y le lanzó una pequeña llama azul que al llegar a sus ropajes lo encendieron en fuego.
— ¡Chino! ¡¿Vas a ayudar o qué?!
— ¡Si si, ya voy! — le entregó una bolsa mediana repleta de monedas. — Perdón por su taberna.


Su oponente era un tipo enorme y portaba un hacha de casi su mismo tamaño.
— Espero tengas tus últimas palabras.
— ¿Podemos negociar esto?


El tipo le propinó un hachazo que destrozó el suelo de madera, pero el Chino esquivó. Brichu era precavido y esquivaba lo que le lanzaban. En realidad, Brichu solo quería desquitarse más fácil con sus puños.
Alan no podía contra la fuerza de esos martillos, pero iba esquivando. Desenfundó su pistola y disparo a la rodilla de su adversario. Luego del disparo hubo un silencio momentáneo.
— ¡Tienen las armas de los Hyudo! ¡Captúrenlos! — ordeno el viejo.
— ¿Qué de qué?


Brichu no lo dudo y sacó su escopeta y disparo a quemarropa contra cualquiera que se le acercara. Había sangre en el suelo. Diego se tiró hacia afuera del local rompiendo las ventanas. Alan lo siguió.
— ¡Brichu vámonos! — el Chino recibió un hachazo, pero bloqueándolo. El impacto fue tal que lo mandó afuera de la taberna también.

Brichu seguía disparando, y antes de irse pateó a uno en la entrepierna. Corrieron por la plaza central en busca de su carruaje, pero no lo vieron. Escucharon un "¡ahí están!" Y volvieron a correr.
— ¡La re concha tuya Brichu!
— Cállate y sigue corriendo Lee.


Doblaron una esquina y vieron su carruaje. Sintieron alivio al verlo, pero frente a ellos cayó una mujer con una lanza.
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— No Irán a ningún lado.

Los muchachos de detuvieron, no con la intención de no atropellarla, sino porque la misma había agrietado el suelo con su caída.
Decidieron evadirla e ir por la derecha, pero Diego fue atrapado por una mujer que portaba una cadena extensa y su rostro no era visible.
— Ehhh... ¿Chicos? — Diego había sido enrollado y ahora ya estaba en el suelo.
— ¿Alan?
— La tengo en la mira...Soltalo piba.
— Entréguense ahora y les otorgaremos misericordia...

Por el flanco izquierdo una mujer de ropa muy noble se presentó empuñando una espada larga.
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— ¿Brichu?
— Estoy ocupado — El mantenía su escopeta apuntando a la mujer de la lanza.
Se podía escuchar el grito de batalla de los nórdicos que los había estado persiguiendo, se estaban acercando ¿Qué debían hacer?
— Chino... ¡Dale papito no tengo todo el día!

Una situación desesperada requiere medidas desesperadas. El Chino levantó las manos en signo de rendición.
— ¡Nos rendimos!

Los nórdicos llegaron. Eran muchos y al ver el signo de rendición se detuvieron. Eran comandados por el viejo.
— La puta que te parió Chino ¿Que poronga haces? — Alan susurraba.
— Estén atentos.

¡Dejen de hablar! — reclamó la mujer noble. — ¡Arrojen sus armas!
El Chino deslizó un pie hacia atrás y realizó un ataque al suelo con ambos brazos, logrando una especie temblor notorio.
— ¡¿Que?!
— ¡Alan! — Alan se percató y disparó a la cadena que sostenía a Diego.


El suelo se resquebrajó antes y dejó caer a los amigos en un hoyo muy profundo.
[Pocos minutos después]
Todos sentían dolor; Habían caído bastante profundo allí, en esos túneles subterráneos.
— Buenarda la idea Chino — decía Diego desde el suelo — Aunque el gordo me cayó encima.

Brichu se levantaba del suelo casi como si nada y se limpiaba los restos de polvo.
— Bien podría haber salido mal. No atacamos porque Diego estaba en peligro.
— Y ahora también...


Hicieron un esfuerzo por sacarle a Alan de encima, pero este estaba inconsciente. Al tocarlo tenía la parte posterior de la cabeza húmeda. Lograron obtener y luz y lo vieron: Sangre.
— ¿Vendas? ¿Nadie tiene vendas?

Alan abrió los ojos lentamente. Obviamente se sentía adolorido y débil, y entonces invocó un plato de [Guiso] de su inventario y empezó a comer.
— ¡Bancá, gordo!
— Ahh, listo, como nuevo — se paró y se empezó a estirar. — ¿Dónde estamos?
— Parece un tipo cámara subterránea... — lograron ver pasillos — ¿Serán cloacas?
— Imposible, llevan como milenios de tecnología atrasada ¿A dónde nos llevarán?


No era un laberinto muy difícil, resultaban ser pasillos muy largos, aunque no se sabía la finalidad de los mismos. No estaban tan sucios como para de verdad ser cloacas, pero tampoco estaban muy limpias. Pasaron los minutos, hasta que el túnel se acabó, dejándolos en un lugar oscuro. Empujaron lo que parecía una pared, pero la misma se desgarró como si fuese tela y cayeron del otro lado.
Haber estado tanto tiempo en la oscuridad los dejo ciegos por instantes. Una voz femenina los hizo darse cuenta de que no estaban solos.
— ¿Quiénes son ustedes?

La muchacha era joven y castaña, también con pecas en el rostro que asemejaban a la camarera de la taberna. Vestía un vestido de una pieza y estaba sentada cerca de la ventana.
Verriana Landi II, la Princesa Heredera

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— Y bueno... ¿De verdad querés que te digamos?
— Por supuesto, soy la princesa heredera, si alguien irrumpe en mi habitación, es descortés no decir sus intenciones.
— Y…Pasa que si te decimos puede sonar muy loco.
— Hablen ahora, o llamaré que mis guardias.


Solo le tomó unos minutos: No mintieron en lo absoluto. Dijeron de dónde venían y por lo que habían pasado y lo que sucedía en ese momento.
— Ya veo, no mentían cuando decía que sonaría como si no estuvieran cuerdos.
— Ya que sos la princesa ¿Hay alguna manera de que...?


En la habitación irrumpió una mujer, aunque a esta la reconocieron por su noble atuendo.
— ¡Allí están, protejan a la princesa!

No venía sola, por supuesto, venia acompañada de una tracalada de nórdicos que solo cargaban en nuestra dirección. Brichu se puso delante de todos para protegerlos, o para matarlos rápido, quien sabe. La princesa puso una mano sobre su hombro.
— No será necesario — dijo y se interpuso delante de los nórdicos — [Deténgase]

Como si el tiempo se hubiera parado los nórdicos se detuvieron. Fue una escena impresionante, ya que no se detuvieron por voluntad propia, sino que fue muy anormal. Diego se dio cuenta de la presencia de un hechizo.
— ¿Pero qué...?
— Hermana ¿Que estás haciendo? ¡Esos son espías del Imperio Hyudo!
— Si así fuese no lo hubiera hecho
— volteó a mirar a los muchachos — Lamento lo que pasaron, aun así, no se me presentado correctamente — utilizó su vestido para dar una reverencia — Soy Verriana Landi II, soy la princesa heredera al trono.
— Va a sonar muy raro, pero no hay de otra — tomo un respiro. — Me dicen el Chino, soy un [Ex-Machina].
— Buena esa chinito — aclaraba su garganta. — Yo soy Wendigo, soy un [Simbiotista].
— Kymera, soy un [Conductor] — dijo mientras guardaba su pistola. — Soy muy bueno cocinando también.
— Brichu, [Comando] — dijo para accionar el sistema de su escopeta.
— Verriden ¿Entiendes frente a quien estás? Estos hombres son Reyes de otras tierras.
— Y-Yo...No lo sabía...Causaron un incidente en la taberna y yo solo quería...
— fue interrumpida súbitamente.
— Ah no, eso sí que no. Yo no empecé nada, todo lo empezaron tus...Gorilas estos — señalo Brichu.
— Rey Brichu, pido disculpas por lo que sucedió, ahora si me lo permiten... — el suelo tembló notoriamente. No fue a causa de algo que hizo ella, porque también estaba extrañada.

La mujer llamada Verriden corrió hasta la ventana para ver de qué se trataba. Quedo en shock.
— ¿Verriden? ¡Verriden, te estoy hablando! — acto seguido fue hacia la ventana y quedo de igual manera sorprendida. Corrió por la habitación en busca de algo, abriendo cajones de sus muebles muy apresurada.
— ¿Qué ocurre?
— Nos ataca el Imperio Hyudo.
— ¿Qué sus guerreros no son más fuertes?
— Chino, de verdad vas a querer ver esto — Alan lo llamaba, pero también sin despegar la vista de lo que sea que estaba allí.
— Vamos ¿Que puede ser tan sorprendente como para...? ¡Puta madre!

— Gashadokuro, el Mensajero de la Muerte —

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— ¡Pe-Pe-Pero que es esa cosa!
— Un yokai, un monstruo de los Hyudo
— Verriana hojeaba rápidamente un libro — Son seres más allá de tu entendimiento, Hermana.
— Diego ¿Sabes algo sobre esto?


Diego se puso a recordar. Trataba de hacer memoria.
— No hay nada en el libro — Verriana se sentaba y cubría su rostro. De seguro estaba muy desesperada.
— ¡Agáchense!


El Chino había estado mirando a Verriana, por lo que no vio el ataque. Pero logró escuchar algo; El sonido de pequeñas campanas.
[...]
— [EX] [Voluntad Pétrea] — El Chino se mantenía de pie recibiendo el golpe que había llegado desde la ventana.

Aquel esqueleto gigante había impactado uno de sus puños en el lugar donde estaban. El monstruo retiró su puño del lugar.
— ¿Como...? ¿Como no estamos muertos? — Verriana estaba impactada, y un tanto lastimada por el impacto, aunque no muy severamente.
— Bueno, parece que mide como unos treinta metros, treinta y cinco máximo — Alan tampoco había sufrido daños y aprovechó el impacto para testear al enemigo.
— No parece muy fuerte — Brichu miraba al ser que hace poco tiempo había destruido esa pared. — Yo puedo hacer lo mismo y con menos fuerza.
— Va a estar difícil esta eh.


Verriana no podía entenderlo ¿Como estos hombres que hace poco habían estado hablando de locuras, creían poder hacerle frente a tal monstruo?
— Princesa, déjenos esto a nosotros — el Chino se paró frente al agujero. — Vamos a hablar de muchas cosas luego de esto.
— Si Verri, de una, vos perdé cuidado nomás.


Alan se hacía sonar un poco el cuello. Estiro un poco los brazos y sacó su preciada M4 y se la puso al hombro. Brichu no se quedó atrás, y antes de salir por el boquete dijo:
— Hasta luego compas.

Los amigos saltaron por el agujero dispuestos a acabar cueste lo que cueste con la amenaza que ahora atacaba el lugar donde estaban.
— ¿Algún plan?
— Más que saltar por el agujero, no — los cuatro aterrizaron sobre el techo de una de las casas.


Podían escuchar gritos de todo tipo, probablemente de la gente que había sido aplastada por los escombros de los edificios.
— ¡Ahí! — Señalo Diego.

El esqueleto gigante no era la única amenaza que atacaba a la ciudad; No muy lejos de su ubicación había un esqueleto de estatura normal, solo que este portaba un espada. Brichu no vaciló y dio un disparo limpio que destrozó al esqueleto en un instante. Un nórdico de enfrentaba a una de esas alimañas y solo lo destrozó de un golpe.
— Parece que todo está controlado en tierra.

El gigantesco monstruo levantó su pierna lo suficiente como para dejarla caer y lograr ahuyentar cualquier amenaza de él. Los chicos estaban en los techos así que no sufrieron daño alguno. El pie del monstruo había dejado un agujero gigantesco y con ello, emergieron más esqueletos.
Los mismos no eran pocos, sino una gran cantidad y casi como mágicamente, habían surgido de la nada misma. El Chino alzó su mano y el mismo suelo de allí erigió una pared que los mantuvo atrapados momentáneamente.
— Brichu ¿Podrías encargarte de eso?
— Si, el pichicho necesita nuevos juguetes — Brichu bajó de un salto y de un disparo destrozó la pared de tierra y alguno de los huesudos.
— Diego, tu otra forma puede no ser conveniente ahora, así que vas a tener que ayudar a los demás a evacuar.
— Dale, de una — Diego mostró su pulgar en alto y se retiró rápidamente siendo seguido por una estela azulina.
— ¿Y ahora? — Alan ponía su mano en su frente a modo de cubrirse del sol a la hora de mirar hacia arriba.
— Somos vos y yo contra esa cosa... ¿Alguna idea de cómo subir?
— ¿Y si saltamos? — obviamente era una broma. — ¿No tenemos algún ítem?
— Ni idea, y no parece tener alguna manera de subir natural — pudieron ver como una gran Roca, minúscula a su distancia impactaba contra una de sus últimas costillas. — Catapultas...Recordando lo que le hiciste a los Gnomos, parece que vamos a inaugurar Aerolíneas Argentinas...
— Va a estar re cheto esto boludo — parece que a Alan no le importaba la idea de volar por los aires sin paracaídas.


[...]
Un esqueleto de estatura normal era pulverizado a poco más que solo huesos inanimados. Brichu corría por las calles y ante cualquier enemigo disparaba. Al parecer las noticias circulaban muy lento, porque también era perseguido por los nórdicos.
Brichu se dedicaba a esquivarlos; Noquearlos en un momento como este resultaría desventajoso para todos. Brichu a su vez cubría las espaldas de Diego cuando revisaba si había gente bajo los restos de las casas destruidas.
— ¡Ahí están los espías! ¡Atrápenlos, el monstruo puede esperar!

Y ahí iban de nuevo...
[Mientras tanto]
Las catapultas provenían de casi cerca de la entrada. Lastimosamente Verriden no se encontraba cerca, así que...
— ¡Muerte a Hyudo!
— Subite rápido Alan la puta que te parió — el Chino ya estaba preparado sobre la catapulta.


Alan se tiró sobre el Chino y entonces un hacha cortó la soga que sujetaba el seguro de la catapulta, lanzándolos a la distancia. El viento golpeaba el rostro de los muchachos; Obviamente no era algo hecho para lanzar humanos. El Chino llegó a sujetarse de la costilla inferior al impactar, pero Alan no. Alan logró sujetarse de una de las piernas del Chino.
— ¡La concha de la lora! — el Chino no sabía si podía soportar su propio peso y el de su amigo.
— ¡Ahhh la puta madre!


El gigantesco ser se percató de la presencia de los humanos en su cuerpo. Accionó su brazo contra ellos a modo de aplastarlos contra su pecho con una mano.
— ¡VALHALLA! — Numerosos vikingos se habían lanzado en varias catapultas.
— ¡¿Que no se les había ocurrido antes?!


Alan empezó a balancearse usando al Chino como apoyo. El chino estaba desesperado y al ver las acciones de su amigo se inquietó demasiado. Al llegar a su mayor punto de balanceo, Alan se soltó y logró aterrizar en el brazo del gigante.
— ¡Soy re bueno papá!
— ¡HIJO DE MIL PUTA! — la mano del gigante llegó a aplastarlo.


Alan desenvainó su katana e intentó clavarla sobre donde estaba parado sin resultado. Del mismo hueso del gigante comenzaron a emerger pequeños esqueletos. Alan no iba a tener tiempo de ayudar a su amigo. El Chino no estaba muerto, obviamente aquel tipo de golpe no le hacía mucho al [Ex-Machina] sobre todo porque era la segunda vez que utilizaba su técnica.
— [EX] [Voluntad Pétrea] — La técnica consistía en endurecerse, por ende, se mantuvo aferrado al costillar.

Alan no perdió el tiempo; Se desplazó a notoria velocidad por el brazo huesudo cortando en pedazos a los esbirros que el gigante creaba. El mismo utilizó su otra mano para intentar aplastar a la nueva amenaza, pero Alan fue más rápido; Llegó al hombro en un santiamén.
Su espada no podía hacerle nada a los duros huesos, al impactarse con el metal generaba chispas ¿Era acaso un hueso? Alan esquivaba todo lo que podía realizando todo tipo de maniobras tácticas. El Chino comenzó a escalar por las costillas; El monstruo tenía una gran esfera ígnea resguardada en su pecho. Era obvio que ello era su debilidad, pero ¿Como llegar hasta ella? Las costillas comenzaban a moverse, cerrando los espacios que había entre ellas; El gigante se había percatado de la presencia del humano en su pecho. Usó su mano para tomarlo y cuando lo sostuvo en su mano lo lanzó fuertemente contra el suelo.
El Chino recibió un impacto notorio contra el suelo y le tomó unos minutos levantarse y sacudir todo el polvo que traía encima.
— ¿Está bien? — Verriden le ofrecía una mano. Al parecer estaba cerca de su ubicación al estrellarse.
— Que oportuno, debo volver ahí arriba y necesito otra catapulta — lo consideró un poco. — Aunque los ataques convencionales no le hacen nada.
— ¡Chino! — Diego iba en su dirección — ¿Algún dato?
— El pecho es su debilidad, pero ni bien hay alguien ahí se cierra. Alan disparó y apuñaló, pero nada lo corta.
— Intentaría yo — Brichu entraba en escena. — Pero a esa altura podría morirme.
— Tendrá que ser prueba y error — el Chino se levantó estirándose y se percató de una casa, probablemente vacía — Brichu, a ver, dispárame. Pero cuando yo diga.


Brichu apuntó su escopeta hacia él, y su amigo se encontraba de frente a la pared de una de esas casas.
— Ahora — acto seguido, recitó. — [Posición Contraria].

Al impactarle los perdigones este brilló momentáneamente y realizó un puñetazo que destrozó gran parte del edificio.
— ¡¿Pero qué se supone que están haciendo?!
— Planeando — el suelo tembló notoriamente, signo de que a mayor tiempo pasaba, mayor era el daño que hacía el gigante. — Y no tenemos mucho tiempo... ¿Viste el tiempo Diego?
— Si, dos segundos más o menos.
— ¿Tenes algún ataque que dure ese tiempo?
— Voy a ver.
— Eso no me tranquiliza nada.


[Mensaje]
— ¿Alan?
— ¡Dale loco apúrense! Éste no para de querer agarrarme chabón, hagan algo.
— Estamos en eso ¿Podes distraerlo hasta que lo tengamos listo? Cuando sea necesario, prepárate para pegarle con todo lo que tengas.
— ¿Y cuándo va a ser? — Alan comenzaba a escucharse cansado por su respiración.
— Ya lo vas a ver.


[Fin del Mensaje]
— Bueno, este es el plan...

[Arriba]
— Dale loco ¿Cuantos más vas a querer sacar? — Alan daba una cantidad de maniobras impensables, a pesar de que esos esbirros eran débiles, al ser numerosos le costaba un poco manejarlos.

Alan escuchó un sonido particular y al mirar al suelo vio un pequeño destello. Un cuete. Alan supuso que esa era la señal. Corrió por su brazo hasta el final y al saltar de él, volteó en el aire y disparó con su carabina al núcleo del gigante. Este último junto sus brazos en una masa y estaba dispuesto a aplastarlo antes de llegar al suelo. Alan se había dado un salto de fe en dirección al cuete, y allí se encontraban sus amigos.
— ¡Ahora! — el Chino asumió su pose de carga — [EX] [Posición Contraria]

Brichu disparó varias veces contra su amigo, el cual al recibir los disparos parecía repelerlos casi al instante. Alan aterrizó cerca de ellos y entonces el puño del huesudo impactó contra el Chino. Hubo una onda expansiva que logró empujar al suelo a la gente cercana. [Posición Contraria] lograba devolver el daño recibido multiplicado, y eso logro tumbar al gigante momentáneamente.
— [Pyro Phantoms] — Diego cerro su puño y al abrirlo sopló su contenido, siendo pequeñas esferas azules que viajaban por el viento.

Brichu había corrido al ver que el gigante se desplomaba, pues era su especialidad rematar en el suelo.
— [Lluvia de Cartuchos] — Brichu invocó una segunda escopeta y disparaba con ambas manos. Las escopetas eran semiautomáticas y al impactar sobre el pecho del esqueleto lograba atravesarlo en algunos puntos.

— [Metralla Explosiva] — Alan se recuperó de su aterrizaje y entonces descargó su cargador en el núcleo del enemigo.


Los espíritus de fuego explotaban en cadena al contacto con el costillar y eso ayudó a rematar al gigante. La batalla había terminado.
— ¡Esaaa! — Entre Diego y Alan chocaban sus manos en un saludo y luego daban hombro con hombro.
— Verriana... — aclaró su garganta y se corrigió — La Princesa quiere hablar con ustedes...

FIN
Proximo capitulo:
Negocios en el Extranjero

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Comentarios del Autor
Wow, parece que ese "mañana" me tomó como dos semanas. Bueno, finalmente ha concluido el primer capitulo. Ya ha sido subido a Aura Link, de donde recomiendo leerlo, o en todo caso, releerlo en su formato pdf. Alli encontraran muchos mas datos sobre los personajes que aparecen junto con ciertos conceptos.

Hablando de informacion, el proximo post será de receso. Hablare sobre ciertos conceptos (no quiero sonar cancino pero, que estan en Aura Link) como las clases de los protagonistas y las clases en general en FTGO, sus combinaciones y explicaré las habilidades que tienen los personajes. Tambien contestaré las dudas de los lectores, asi que si por alguna razon aun no te animas a comentar, esta es tu mejor oportunidad para saciar tus dudas.


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The PeaceMaker

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Preguntas y Datos
Finalmente, las preguntas y respuestas. Estuve chequeando y madre mía, cuantas preguntas, son tantas que casi no las llego a terminar de leer, joer, casi 10 TB en preguntas. Hablando en serio, es una lastima, no hay preguntas para contestar(? asi que me tome la molestia de pensar en unas cuantas, y de paso, mostrarle ciertos datos sobre el juego en el que ocurre todo esto, por si en algun momento, alguien piensa en hacer un rol o algo por el estilo.
¿Qué son los acompañantes?
Los acompañantes funcionan como personajes NPC que siguen la voluntad de sus propietarios. En FTGO, varían en calidad (de una a tres estrellas) y en razas. Usualmente, protegen a sus dueños o los ayudan en batalla de formas diversas y unicas.
¿Qué son los gremios?
Los gremios son zonas seguras para los pertenecientes del mismo. Para crear un gremio es necesario tener al menos cuatro integrantes, hasta un maximo de diez. Las estructuras varían y, hasta ciertos casos, pueden ser construidas por los mismos integrantes.
¿El gremio puede ser atacado?
Efectivamente, los gremios pueden ser atacados. El juego permite que el gremio sea atacado de vez en cuando durante las noches, y por eso se sugiere que las estructuras cuenten con defensas integradas. Pueden ser invadidos por monstruos, y en el peor de los casos, por otros jugadores.
¿Los gremios tienen defensas?
Principalmente, si. Depende de que tipo de jugador sea el líder del gremio, las defensas varían y también se cuenta con un pequeño batallón (la cantidad depende de que tipo de jugador sea el líder del gremio. El poblado también debe tener defensas, y en todo caso, ser mejorado hasta que pueda defenderse por si solo.
¿Qué hay del poblado?
Para crear un gremio que sea sustentable, es común que se construyan cerca de un poblado. El poblado provee materiales a cambio de su protección, hasta llegar a su máxima evolución, en donde pueden nacer heroes poderosos en el poblado, los cuales ayudaran ampliamente a la defensa del mismo.
¿Qué hay sobre las partes del gremio?
Sobre el gremio, tenemos que recordar que existen varias habitaciones. Lo unico necesario para que el gremio funcione son los dormitorios (lugar donde los residentes pueden descansar y/o cambiar a sus acompañantes) y una biblioteca (lugar en donde se mejoran o se "encantan" ítems).
¿Qué hay sobre la biblioteca?
La biblioteca permite mejorar items a cambio de maná y tiempo. Usualmente, un item también requiere ciertos materiales para ser mejorado junto con maná, y puede tardarse demasiado tiempo hasta mejorar un item a máxima capacidad.
¿Qué hay sobre los guardianes?
Los guardianes de las salas no tienen mucho proposito mas que "cuidar" esas mismas salas. De por si, si un gremio es invadido, pueden defender sus lugares, pero su capacidad nunca es suficiente frente a un jugador promedio. Los guardianes son acompañantes que han sido colocados como NPCs cuidadores de las salas, y normalmente, se puede interactuar con ellos.
¿Qué hay sobre los roles de los personajes?
Los roles de FTGO son doce en total, con la posibilidad de acceder a cuatro principales, o a los doce, dependiendo de que tipo de jugador sea.
¿Qué son los tipos de jugadores?
Existen dos tipos de jugadores; los VIPs y los promedios. Si uno decide acceder al pase VIP, todo su gameplay se verá influenciado por ello. Es una compra que solo se permite al principio de la cuenta, si se rechaza, se deberá crear otra cuenta para acceder al mismo. Aun asi, las cosas suelen equilibrarse.
¿Y las curiosidades?
Sobre esto; al principio pensaba sacar una serie de curiosidades, en donde se hablarían cosas que me preguntasen. Serian alrededor de 100 curiosidades por capitulo bajo el titulo de "Randomness", pero digamos que no se preguntaron cosas demasiado interesantes y las cosas que se dijeron eran demasiado random.
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Fatman Fatman
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Evie Fauret Evie Fauret
Brave Navideña Brave Navideña Te obligo invito a leer este proyecto, un poco avanzado, pero hey, una invitacion es una invitacion(?​
 
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